Cuando los «jefes» frustran el desarrollo de su gente

Post escrito por Hermínia Gomà en octubre 17, 2010
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Cuando los «jefes» frustran el desarrollo de su gente

 

    

La inspiración para escribir el presente artículo me la ha proporcionado la experiencia que ha relatado una de las alumnas del Master de Coaching y Liderazgo Personal, que hemos iniciado este fin de semana. ¡Gracias Isabel, por compartir tu experiencia con todos nosotros!.

 

Hay una historia que a mi entender refleja esta experiencia:

 

Cierto día, una luciérnaga paseaba por el bosque y tropezó con una serpiente. La serpiente le anunció a la luciérnaga que iba a matarla. Ante este anuncio la luciérnaga le dijo:

          Antes de matarme, ¿podría hacerte tres preguntas?

La serpiente algo sorprendida le respondió:

          No acostumbro a conceder últimas voluntades a mis víctimas pero, como no tengo nada que perder, puedes preguntar lo que quieras.

          La luciérnaga preguntó:

          Dime, serpiente, ¿pertenezco yo a tu cadena alimenticia?

          No, respondió la serpiente.

          Dime, serpiente, ¿Soy un peligro para tu existencia?

          No, respondió la serpiente.

          Dime, serpiente, si no pertenezco a tu cadena alimenticia, si no soy un peligro para tu existencia, ¿por qué quieres matarme?

          Porque…porque no soporto verte brillar.

 

Cuentan que la luciérnaga, haciendo un gran esfuerzo, brilló tanto que deslumbró a la serpiente.  Y voló alto, muy alto.

 

Tú eres como esa luciérnaga. Brilla con luz propia, aunque a otros no les guste tu resplandor.

 

La situación que ha planteado Isabel, lamentablemente es bastante frecuente. Isabel compartía con nosotros la frustración que ha experimentado a lo largo de su vida profesional.

 

Imaginaros la situación. Isabel tiene una idea genial, un proyecto que puede llenar de orgullo a su organización, la posibilidad de aportar su talento, sus ideas y su experiencia. Cuando comunica sus intenciones a sus “superiores”, estos le niegan la posibilidad de llevar a cabo su proyecto. Esto no sucede una, ni dos veces. Cada vez que ella hace una propuesta, ésta es rechazada.

 

¿Cuál creéis que es el motivo?

 

La justificación que le dan es la siguiente: las demás personas del equipo se podrían sentir mal si le permitían destacar. Es mejor que no hagas algo demasiado exitoso y de esta manera no crearás envidia ni celos en tus compañeros.

 

¿La decisión que han tomado sus “superiores” está basada en el “bien” del resto del equipo, o quizás su decisión se sustenta en el miedo a ser desbancados por personas que están bajo su “mando”?

 

Algunas personas utilizan el poder que les otorga su cargo formal para limitar el desarrollo de sus colaboradores. Comentarios como: “por tu bien te lo impido”, “ya decidiré yo cuando es el momento apropiado para ti”, que quieren ser bienintencionados pueden estar ocultando un abuso de poder, el miedo a perder estatus o poner en evidenciar las propias inseguridades. Lo que no saben estas personas es que su miedo a perder, las lleva a tomar decisiones donde van a perder mucho más, perderán la confianza de la persona a la que pretendían ayudar.

 

Son acciones como estas las frustran las expectativas de las personas con iniciativa. Son las que impiden el crecimiento de las organizaciones. Son que mantienen la mediocridad de los resultados y la poca implicación de los buenos profesionales.

 

Pero cuando el profesional tiene talento, creatividad, ilusión, y un sueño que construir, buscará otro lugar más apropiado para su realización. Otro espacio donde sabrán valorar y apreciar este talento. Es una lástima que la ceguera de ciertos “mandos”, el miedo al éxito ajeno o el desconocimiento a la hora de aprovechar el talento de las personas del equipo prive a las organizaciones de profesionales inspirados e inspiradores.

 

Demasiadas veces el miedo, la envidia o los celos pueden negar el crecimiento y las aportaciones de los demás, sin comprender que cuando nuestros compañeros o colaboradores crecen, crecemos todos.

 

Cuándo te encuentras con serpientes, ¿cómo afrontas la situación?

 

Hermínia Gomà

17 octubre 2010