Directivos que aprenden

Post escrito por Hermínia Gomà en octubre 4, 2010
Categorías del post: Coaching empresarial

      

Directivos que aprenden

 

 

Este artículo lo escribí el 26 de setiembre y se publicó en el Diari de Menorca este sábado 2 de octubre, en el semanario dominical, apartado Empleo y Formación.

 

 

Directivos que aprenden

 

Actualmente los directivos somos conscientes de que para dirigir nuestra organización, departamento o equipo hemos de superar nuevos retos empresariales. Retos propios de una realidad dinámica y cambiante. La capacidad de aprendizaje y el liderazgo son valores esenciales para que los directivos podamos alcanzar las metas de nuestra organización. Esto comportará que realicemos cambios profundos y superemos nuestros propios miedos.

 

Necesitamos desarrollar nuevas competencias para poder liderar desde la incertidumbre, en una realidad en continuo cambio. Tomemos por ejemplo la capacidad de delegar: a mayor presión más control sobre las personas. En definitiva, el directivo en lugar de invertir sus esfuerzos en liderar a los equipos acaba gestionando las tareas.

 

Necesitamos adquirir nuevas competencias y destrezas para sobrevivir en un entorno empresarial cada vez más exigente e impredecible. A pesar de ser conscientes de ello, no podemos permitirnos el lujo de una formación que reclame demasiada energía ni tiempo. En este sentido, el Coaching directivo es una alternativa de formación continua que nos ayuda a seleccionar y aprender de manera práctica aquello que realmente necesitamos para liderar e influir en nuestra organización – si lo que yo necesito es aprender a delegar, quiero concentrar mis esfuerzos en mejorar esta competencia -. Mejorar cualquier competencia me permitirá, a la larga, influir positivamente en otras áreas de mi vida personal y profesional.

 

Liderar no es gestionar. Cuando delego de manera efectiva estoy liderando mi equipo. Cuando yo lo hago todo, porque explicarlo me llevaría más tiempo, estoy gestionando. ¿Realmente es efectiva esta decisión?. Si las empresas dirigidas por líderes superan en sus resultados económicos a aquellas cuyos directivos exclusivamente son gestores ¿cómo conseguir este liderazgo?

 

Actualmente sabemos que se puede aprender a liderar, que no nacemos siendo líderes. El Coaching permite desarrollar el liderazgo de los directivos. Un liderazgo que facilita a las organizaciones innovar su forma de generar negocio,  teniendo en cuanta la globalización del mercado y los nuevos avances tecnológicos.

 

Una de las características del directivo que lidera es que ha desarrollado un fuerte espíritu emprendedor y proactivo que le permite generar soluciones creativas y transformadoras. Los resultados empresariales son el fruto de la implicación de todas las personas de la organización. Mediante el Coaching los directivos extraen lo mejor de sí mismos y este conocimiento de si mismos les permite valorar y potenciar lo mejor de las personas con las que se relacionan en su entorno laboral. Si el directivo dedica sus esfuerzos y talento a la ejecución de tareas, no ejercerá su rol de liderazgo y la organización avanzará sin visionar el futuro que ha de crear.

 

Coaching es aprendizaje. El aprendizaje implica cambios personales y profesionales, en la manera de pensar, de sentir y de actuar. Si como directivos queremos aprender a liderar, deberemos desaprender antiguos hábitos que forman parte de la “gestión de personas”,  como la planificación y el control, para aprender nuevos hábitos que impliquen “liderar a las personas” que requieren visión, motivación y cambio. Nuevos hábitos que nos permitan liderarnos a nosotros mismos y así poder liderar a los demás.

 

Imaginemos que  no podemos influir en nuestro equipo porque no sabemos delegar. En primer lugar, necesitamos ser conscientes de nuestro problema. En segundo lugar, necesitamos comprometernos con el cambio y aprendizaje que hemos de realizar y en tercer lugar, entrenarnos para aprender a delegar mejor, con lo que nuestra competencia en esta habilidad se incrementará. Para que el cambio sea sostenido en el tiempo, hemos de saber lo que queremos cambiar, hemos de querer cambiarlo y además hemos de saber cómo hacerlo.

 

Entrenándonos en las cosas que debemos aprender conseguiremos el cambio. No se trata de decir “tengo que aprender a delegar”, el gran reto será poner en práctica esta competencia, recibir feedback, corregir los errores, volver a practicar y así sucesivamente hasta conseguir un alto desempeño  competencial.

 

Iniciamos el proceso con una evaluación de 360º sobre nuestra manera de trabajar, en este caso nuestra competencia en saber delegar. Cómo nos percibimos nosotros, cómo nos perciben los demás, siendo éstos  colaboradores, homónimos o superiores. Así tomamos consciencia de cómo delegamos, de cómo nos ven los demás y de los resultados que obtenemos con nuestra manera de delegar.

 

Seguidamente analizamos esta información. Mediante feedback y reflexión contrastamos la información entre lo que creemos que somos y cómo creen los demás que somos. Aunque esta toma de contacto con la realidad pueda ser a veces dolorosa es imprescindible para conseguir nuestro objetivo. Conocer la realidad nos permite cambiarla.

 

A continuación fijamos nuestro objetivo, practicamos la delegación y las competencias necesarias para conseguirlo y recibimos feedback para mejorarlas. La repetición consciente de este aprendizaje nos permite interiorizar nuevos hábitos y a la vez influir de manera positiva en las personas con las que interactuamos. Conseguimos liderar en lugar de gestionar, logrando llevar a nuestra organización a donde queremos dirigirla.

 

Cuando finalmente conseguimos interiorizar estos aprendizajes para que formen parte de nuestro bagaje profesional y personal, mejoramos nuestro desempeño directivo, nuestra autoestima e incrementamos los resultados económicos de la organización.

 

Hermínia Gomà

4 octubre 2010

 

 

 

 

 

 

Comentarios del post

Los directivos que todavía no han tocado fondo en su actividad diaria (en ocasiones, las situaciones críticas facilitan «el salto»), suelen tener miedo a «soltar la responsabilidad» de la gestión, pues llevan mucho tiempo funcionando sin liderar personas sino siendo gestores. El coach debe potenciar su empatia con el directivo para entender lo que está viviendo en estos momentos. El coach deberá «sufir con él» el proceso de crecimiento, lo cual contiene la magia de su trabajo.
Felicidades Herminia.

#1 
Escrito por Toni Alastuey en octubre 4th, 2010 @ 20:43

Hola Herminia, me resulto muy ineteresante tu articulo.

Diría que estoy totalmente de acuerdo y que si los directivos entendieran estos conceptos, otro seria el clima de las empresas. Pero ademas lo deben interpretar todos aquellos que lideran equipos, personas.

Como mencionas «Conocer la realidad nos permite cambiarla» me parece central.

Te felicito por tu articulo. Te consulto si puedo publicarlo en mi blog, obviamente citando la fuente. Considero que difundir estos temas, ayudan a reflexionar a muchas personas. Si no se puede, no hay problemas.

Un abrazo, cordialmente.

Lic. Jorge Spinetta

Tambien publico en: «http://ictnet.es/jorge-spinetta»

#2 
Escrito por Jorge Spinetta en octubre 5th, 2010 @ 14:57

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