El buen humor, nuestro mejor aliado

Post escrito por Hermínia Gomà en noviembre 7, 2010
Categorías del post: General,inteligencia emocional

 

El buen humor

       

                                 

El buen humor, nuestro mejor aliado

 

La sonrisa es contagiosa y el buen humor también. Me gustaría poneros un ejemplo. Imagínate un día laborable. Estás sentado al volante del coche. Es temprano por la mañana. Vas concentrado en tus preocupaciones y tareas para ese día. El tráfico va lento y los semáforos no te permiten avanzar. De pronto giras la cabeza hacia el conductor que va en el carril paralelo al tuyo. Esta persona está en la misma situación que tú. Puede que se sienta aislado, aburrido o preocupado. Le ofreces una sonrisa y le deseas un ¡Buen día!. Este conciudadano ¿qué hace?. Probablemente necesitará tres segundos para procesar la información pero el contagio está garantizado: te devuelve la sonrisa y el saludo. Es una muy buena manera de empezar el día: contaiar una sonrisa, transmitir buen humor.

 

Si la sonrisa de una persona desconocida nos afecta ¿cómo afectará nuestra sonrisa a las personas que apreciamos y con las que nos relacionamos habitualmente? ¿Sonreímos a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros colaboradores, o somos de los que vamos con cara seria todo el día?

 

Podemos ser virus de buen humor. Podemos contagiar buen humor. Es curioso lo que puede hacer una sonrisa que nace de dentro y que se transmite con la mirada. Cuando nos sonríen tendemos a devolver la sonrisa, y nos hace sentir bien. De la misma manera que la sonrisa y el buen humor se propagan, el mal humor y las caras enfurruñadas de los demás también nos afectan.

 

Cuando tomamos una actitud positiva y afrontamos las situaciones con buen humor, parece que las dificultades son más fáciles de superar. Cuando estamos de buen humor vemos los aspectos positivos y somos más proactivos.

 

Continuamente decidimos que actitud queremos tomar en la vida.  Queremos conectar con nuestra alegría y buen humor o nuestra opción es poner mala cara. Nuestros hijos y nuestra pareja valoran muy positivamente nuestro buen humor cuando estamos en casa. Si aportamos nuestra sonrisa y buen humor al trabajo, nuestro equipo será más creativo.

 

Muchas son las frustraciones, errores a los que deberemos enfrentarnos cada día, nuestras y de los demás. Cuando lo aceptamos con buen humor nuestra respuesta es más efectiva. El buen humor disipa los sentimientos de culpa y malestar que se generan ante los fallos que cometemos. Nos devuelve la confianza y por tanto la capacidad de corregir y de aprender mejora considerablemente.

 

Si decidimos empezar el día de buen humor los efectos sobre nuestro estado de ánimo a lo largo de todo el día serán mayores que si en un momento dado, un hecho concreto nos pone de buen humor. Al ser nuestra decisión somos independientes. Si dependemos que desde fuera se produzca algún hecho exitoso que nos ponga de buen humor, estamos a merced de las circunstancias o de los demás. Si estamos de buen humor y se produce alguna contrariedad y nos enfadamos o nos ponemos de mal humor estamos siendo reactivos, dejamos en manos de los demás el gobierno de nuestros estados anímicos.

 

Nuestro aliado, como padres, empresarios, directivos, profesionales o empleados es el buen humor. El trabajo en quipo con buen humor genera más sinergias. La educación de nuestros hijos con buen humor genera confianza. La relación de pareja con buen humor genera complicidad. ¿Es el buen humor tu aliado preferido?

 

Potenciar el buen humor en nuestro hogar es fundamental para que nuestros hijos crezcan con más autoestima y seguridad personal. Es fundamental si queremos que el vínculo con nuestra pareja sea más íntimo. Es fundamental si queremos generar bienestar y proximidad cuando estamos todos juntos.

 

Potenciar el buen humor en nuestra empresa mejorará el ambiente laboral y algo muy importante: el sentido de pertenencia. Potenciar el buen humor en nuestro hogar potenciará que todos queramos volver a casa.

 

Si he empezado el día con buen humor y de manera consciente decido que a pesar de que aparezcan contrariedades, de que mis hijos se equivoquen, de que los colaboradores no cumplan mis expectativas, de que los clientes cambien de parecer, de que el otro conductor me cierre el paso, de que se estropee el ordenador, etc… Voy a elegir seguir estando de buen humor.

 

No puedo controlar las cosas que están fuera de mi área de influencia, pero puedo decidir de qué manera quiero responder a los acontecimientos de mi vida. Puedo elegir continuar de BUEN HUMOR o puedo elegir el mal humor y dar el poder a los demás o a mis circunstancias. YO ELIJO.

 

¿Qué acostumbras a elegir tú?

¿Cómo quieres afrontar la situación?

¿Cómo conseguirás mejores resultados?

¿Qué te hará sentir mejor?

 

Hermínia Gomà

7 de Noviembre 2010