Coaching, liderazgo y compasión

Post escrito por Hermínia Gomà en enero 10, 2011
Categorías del post: Coaching empresarial

 

coaching, liderazgo y compasión

Compasión: empatía y afecto en acción

 

La empatía nos permite conectar con las personas. Nace cuando sentimos genuina curiosidad por los demás y por su vida. Casi todos nacemos con curiosidad. Lamentablemente, al crecer solemos perder la capacidad para ver las cosas y a las personas con una mirada transparente, y terminamos viendo el mundo a través del filtro de nuestras propias convicciones y de nuestros prejuicios.

 

La compasión implica comprender los sentimientos y experiencias de los demás, demostrando afecto y disposición para actuar según estos sentimientos de afecto y empatía.

 

Cuando experimentamos compasión hacia alguien no esperamos reciprocidad ni intercambio equitativo. La compasión nos permite comprender más allá de lo que el otro está mostrando y nos permite superar las capas bajo las cuales se encuentra la verdadera esencia del otro. Muchas veces nos cerramos y no mostramos nuestros verdaderos sentimientos. Nuestro propio miedo por los demás puede hacer que mostremos demasiado control, que estemos irritables y de mal humor. Cuando el otro no tiene compasión nos juzga y se aparta de nosotros. Cuando el otro siente compasión, desde su mirada compasiva, se atreve a ir más allá de esa fachada, reconoce nuestro amor miedoso y nos agradece que queramos protegerle, no nos juzga y no permite que nuestra incapacidad para mostrarnos empañe quien somos y los motivos reales que nos impulsan a reaccionar ante los peligros que nos asustan.

 

La compasión implica sentirnos solidarios. La compasión expresa el deseo de acercarnos a la otra persona para comprenderla y expresarle un afecto sincero. Por tanto, la compasión es empatía activa y se basa en un pleno deseo de conectar con otros y responder a sus necesidades. La gente suele confundir la compasión con “sentir pena por alguien”, compadecerse de alguien. ¿Le sirve de algo a la otra persona? Cuando hay una pérdida irremediable y definitiva la persona puede sentirse confortada y consolada al hacernos solidarias de su dolor y su tristeza. Salvo en estas situaciones, al compadecernos podemos infravalorar al otro, verlo cómo víctima e incapaz de superar la situación, como alguien que no sabemos si podrá afrontar la situación. Cuando soy compasivo el sentimiento que transmito es de “comprendo como te sientes y te doy mi afecto”. En la mayoría de situaciones, el otro necesita compasión, no que nos compadezcamos de él. La compasión es empatía en acción. Te comprendo y te escucho, te comprendo y te apoyo, te comprendo y me solidarizo con tu esfuerzo, te comprendo y creo en tu potencial para superar la situación, te comprendo y estoy aquí para lo que necesites.

 

La compasión igual que la esperanza es un factor transformador. La compasión es fundamental para un liderazgo efectivo. Implica compromiso, entrega, sensibilidad, solidaridad y responsabilidad hacia las personas de la organización. Cuando el líder es compasivo puede superar mejor las agresiones cotidianas, el estrés que comporta la toma de decisiones continuas. Cuando el líder experimenta compasión genera procesos transformadores tanto a nivel mental, emocional y espiritual. Se crea un clima más positivo en la organización, que repercute positivamente en el funcionamiento global de la misma. La compasión se difunde por contagio emocional, es como un virus positivo. Si el líder es modelo de compasión, ésta se propaga por toda la organización. La compasión nos sienta bien, nos hace sentirnos mejores personas. Conseguimos que el vínculo con los demás sea más auténtico. Para cultivar la compasión lo primero es escuchar más allá de lo que nos están diciendo. Cuando formamos parte de una organización que cultiva la compasión nos sentimos más apoyados en nuestro desarrollo personal y profesional.

 

Cómo líderes podemos contribuir a desarrollar una cultura de compasión mediante el ejemplo personal, siendo modelo de inspiración para nuestros colaboradores.  Otra posibilidad es generar una visión en la que la compasión sea un principio básico que nos permita tomar buenas decisiones a la hora de relacionarnos con los demás. La capacidad del líder para fomentar la conducta compasiva en una organización repercute directamente sobre los resultados económicos en tiempos de recesión.

 

Mediante procesos de Coaching el líder puede aprender a difundir la compasión a toda su organización para fomentar la solidaridad, la colaboración y el buen clima en la organización. Cuando el líder instaura procesos de Coaching en su organización se producen efectos muy positivos ya que al ayudarlos en su desarrollo, muestra un alto grado de compasión.

 

Cuando el líder es compasivo se centra menos en si mismo y está más abierto y en contacto directo con su gente, no se aísla en su despacho. Evoluciona y ayuda a evolucionar a sus colaboradores y deja de sentir que se está sacrificando por los demás.

 

La compasión implica genuina y franca consideración hacia los demás, no se trata de influir en el propio beneficio o de la organización. Implica ayudar a los demás en su proceso de cambio y superación de manera sostenida cuando éstos desean cambiar, para apoyarles y ayudarles a lograr sus ilusiones y aspiraciones, para lo cual el líder debe centrarse menos en sí mismo.

 

La compasión hacia los demás y hacia la información que les rodea permite al líder que sus colaboradores le aporten información adversa, críticas, desacuerdos sobre su estrategia, su criterio o su estilo de liderazgo. Cuando el líder solo recibe comentarios favorables no puede contribuir responsablemente al crecimiento de su organización.

 

En el caso de que seamos Coach será fundamental ser conscientes de fomentar la esperanza y la compasión para inspirar a las personas con las que realizamos procesos de Coaching. Con la práctica y la supervisión llegaremos a experimentar en nosotros mismos la compasión y de esta manera podremos apoyar a nuestros clientes para que sean los líderes que sus organizaciones necesitan.

 

La compasión, nos permite como Coaches comprender profundamente a nuestros clientes y al mismo tiempo su forma de pensar y actuar y finalmente comprender la cultura de la organización que lideran. La compasión es un valor que nos hace más conscientes y más sabios, más intuitivos y más humildes.

 

Hermínia Gomà

9 de Enero de 2011