Coaching Teleológico para ser la persona que realmente soy

Post escrito por Hermínia Gomà en enero 27, 2011
Categorías del post: Coaching empresarial,General,inteligencia emocional,VALORES Y COMPETENCIAS

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Coaching Teleológico para ser
la persona que realmente soy

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En algún momento de nuestra vida sentimos la urgencia de plantearnos ciertas preguntas existenciales, por ejemplo: ¿Quién soy? ¿Cuál es mi propósito en la vida? ¿Hacia dónde voy? Algunas personas pasarán de puntillas por estas preguntas, pero otras se afirmarán mediante una toma de consciencia que las llevará a cambiar el rumbo de sus vidas. En este artículo me gustaría centrarme en la primera de estas profundas cuestiones: ¿Quién soy realmente?

La tarea debe hacerse difícil,
pues sólo la dificultad inspira a los nobles de corazón.
Kierkegaard

Cuando cursaba la carrera de psicología, tuve la oportunidad de participar en el seminario que impartía, fuera del campus, el Dr. Manuel Villegas, profesor de la Facultad de psicología de la UB. Participé a lo largo de dos años en dicho seminario y descubrí que la psicología y la filosofía han de ir de la mano si queremos conocer la profundidad de la naturaleza humana. En estos seminarios descubrí a diversos filósofos existencialistas, entre ellos a Søren Aabye Kierkegaard, precursor del existencialismo del SXX.

En aquel momento, la lectura de los trabajos de Kierkegaard me impactó profundamente y ha influido en mi profesión, no solo como psicoterapeuta sino también como Coach. ¿De qué manera? Como psicoterapeuta y como Coach acompaño a personas que quieren descubrir quiénes son y qué sentido quieren dar a su existencia. Acompaño a personas que experimentan angustia vital o existencial. Personas que no saben quién son realmente. Personas que no quieren ser quienes están siendo. Personas que quieren ser ellas mismas.

 La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás,
pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.
Kierkegaard

La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos formulado esta pregunta: ¿Quién soy? Encontrar la respuesta no será fácil. Vivir plenamente la respuesta llenará de sentido nuestras vidas e implicará un enorme compromiso con nosotros mismos. En algunos casos, esta pregunta emerge como manifestación de una crisis existencial, en otros casos surge de manera natural como parte del proceso de maduración y desarrollo como seres humanos. Es una pregunta íntima y personal que solamente nosotros tenemos la capacidad de responder.

Es la pregunta más ambiciosa que podemos llegar a hacernos.
Y probablemente nos la haremos más de una vez a lo largo de nuestra vida.

No siempre la respuesta se manifestará del mismo modo. Kierkegaard, era consciente de que: “Ser la persona que uno realmente es” es un gran reto, un noble objetivo, una aspiración ambiciosa.

Ser la persona que realmente somos y dejar de fingir ser quien no somos es un proceso, un proceso de cambio. Cambiar significa ser conscientes de lo que hacemos y las razones por las cuales hacemos lo que hacemos. Los procesos de Coaching Teleológico nos pueden ayudar a tomar consciencia de las creencias y enfoques que dificultan el cambio y nos impiden ser quien somos realmente.

¿Qué necesitan estas personas cuando acuden a un Coach Teleológico? Que éste sepa crear un clima de confianza que les permita sentirse seguros, acogidos, comprendidos y aceptados. Que no utilice ni diagnósticos, ni haga interpretaciones, ni le de consejos. Por este motivo los avances y cambios de los clientes se deben a su propio proceso de reflexión, obertura y cambio.

Hay personas que no saben exactamente quien son, ni que quieren pero en cambio, se pasan la vida huyendo de lo que no quieren ser, o están luchando permanente consigo mismas para ser algo que no son, sin poder definir quien son realmente. Estas personas sufren un tremendo malestar, saben que han de cambiar, lo intentan durante años pero no logran su paz interior. Son personas que se esfuerzan mucho y a pesar de ello siguen huyendo o luchando sin avanzar.

Solamente soñar en la persona que se supone que usted sea,
es desperdiciar la persona que es.
Friedrich G. Klopstock

¿Qué les impide ser quiénes son? Una de las razones que les impide ser ellas mismas es que a lo largo de su vida se han escondido detrás de una máscara, se han disfrazado por miedo a no ser lo suficiente buenas, temor a no ser valoradas, apreciadas o amadas. ¿Te ha ocurrido alguna vez? ¿Conoces esta sensación?

En otros casos la persona tiene miedo de ser “ella misma” y se disfraza para no ser descubierta por los demás. Ana González Herrera, psicóloga con la que formo equipo, utiliza una metáfora muy descriptiva para ilustrar esta situación. Ana González lo imagina como si en nuestro DNI, en lugar de poner nuestra foto real, hubiéramos colocado una caricatura de esta foto (las caricaturas acentúan ciertos rasgos de manera exagerada y desprecian otros) que permite reconocernos, más o menos, pero realmente no somos nosotros. Comparto con ella la creencia de que muchas personas sienten que han tenido que luchar, o siguen luchando aun, para ser ellas mismas y lo vincula con las etiquetas que nos hemos colocado o nos han ido colocando a lo largo de nuestra vida. Etiquetas a las que nos hemos habituado y con las que quizás nos hemos conformado sin cuestionarlas. Si tenemos en cuenta que los seres humanos evolucionamos, que nuestras situaciones cambian, pretender encajar permanentemente en estas etiquetas nos impide ser nosotros mismos.

Carl R. Rogers, psicólogo estadounidense, uno de los padres del humanismo, escribe en su libro, El proceso de convertirse en persona:

“Algunas personas suelen alegar que si un individuo fuera lo que realmente es, liberaría la bestia que hay en él. Esta opinión me divierte porque pienso que deberíamos observar mejor a las bestias. El león…mata cuando tiene hambre, pero no mata por matar, ni se alimenta en exceso…mientras no es más que un cachorro, es débil y dependiente, pero avanza hacia la independencia; no se aferra a la dependencia. Durante su infancia es egoísta y centrado en sí mismo, pero al llegar a la edad adulta demuestra notable cooperatividad; alimenta, cuida y protege a su cría; satisface sus deseos sexuales, pero no se entrega a orgías salvajes y lujuriosas. Sus diversas tendencias y necesidades se armonizan entre sí. Básicamente es …constructivo y confiable. Lo que deseo sugerir es que no hay motivo para sentir horror ante la idea de ser realmente y de manera profunda un miembro original de la especie humana”.

Alex Fiol Meszaros, Coach con quien formo equipo opina que en ocasiones representamos un papel y un rol de forma tan habitual y/o tan inconsciente que llegamos a identificarnos completamente con él. En ocasiones las personas nos resistimos a cambiar por miedo a “dejar de ser nosotras mismas”. Tomar conciencia de que es un rol que representamos, nos permite dejar de representarlo si así lo queremos. Tampoco tenemos la “obligación de quitarnos la máscara”, el problema aparece cuando creo que no me la puedo quitar, que no tengo otra alternativa o que no sepa cómo desprenderme de ella.

Esta máscara es una creencia sobre quien somos y como debemos comportarnos y se manifiesta cuando intuimos que hay un cierto fondo deshonesto en la imagen que proyectamos. Imagina que eres capaz de expresar en voz alta tus verdaderos sentimientos: “yo no soy tan seguro como aparento, tengo miedo de que los demás se den cuenta”.

La paradoja curiosa es que cuando me acepto a mí mismo tal como soy,
entonces puedo cambiar.
Carl Rogers

Cuando puedo expresar mis verdaderos miedos inicio el proceso de transformación para ser quien realmente soy. Reconozco la máscara que me estoy colocando y para qué me la estoy colocando. En lugar de disfrazarme para “ser una persona segura” puedo asumir que soy una persona con miedo, que se oculta detrás de una falsa máscara de seguridad. Esta toma de consciencia me permite ir al fondo de mi miedo: considero que es espantoso ser una persona insegura. No me gusta ser insegura… “debería” ser segura. Al  llegar a este punto tomamos consciencia de que llevamos años manteniendo una lucha interna con nosotros mismos para cubrir unas expectativas de lo que deberíamos ser.

También podemos comprender que nos hemos sentido “obligadas” a ser “inseguras”, porque así nos han etiquetado y ya no queremos seguir llevando esa etiqueta. No sabemos de dónde nace nuestra inseguridad pero la experimentamos.

Puede ser que nos sintamos presionadas para ser las personas seguras que se espera seamos en función de nuestro rol. Pero llega un momento en que empezamos a platearnos nuestro rol y queremos vivir de acuerdo con aquello que realmente tiene significado para nosotras. Probablemente el malestar que llevamos tiempo experimentando, está relacionado con lo que creemos que se espera por el rol que representamos y que haya llegado el momento en que este rol carezca de significado para nosotros. En ese momento entramos en crisis y nos cuestionamos ¿Quién soy?

En el momento que acepto que no tengo que ser segura, que no estoy obligada a considerarme segura, se inicia el proceso de cambio. Tomo conciencia de que quiero empezar a ser quien soy auténticamente. Mi propósito en la vida no es “ser una persona segura”. Puedo sentirme insegura y no dejar de ser yo misma. En mí, cabe todo y todo se equilibra, cómo me siento no me define, solamente es una sensación, una emoción que estoy experimentando en ese momento y que soy capaz de aceptar y regular.

El sufrimiento de muchos seres humanos se produce cuando se ocultan sus propios sentimientos y los ocultan a los demás. Cuando identificamos y aceptamos nuestros sentimientos y los podemos mostrar sentimos que nos quitamos el disfraz. Cuando nos desprendemos de la obligación de ser lo que los demás esperan o lo que la sociedad considera correcto nos sentimos libres para abandonar el propósito de agradar o de cumplir las expectativas de los demás. Esta autonomía e independencia emocional nos permite elegir las metas que queremos alcanzar. Nos responsabilizamos de nosotros y de nuestros sentimientos, decisiones y resultados.

Descubrimos que podemos sentir enojo pero no somos enojo, solo estamos reaccionando ante alguna situación que estamos entendiendo como injusta, que si aceptamos que estamos enojados y dejamos de tener miedo a experimentar este dolor, esta experiencia no será destructiva. Podemos experimentar este miedo y al ser conscientes de que lo estamos experimentamos, el miedo deja de tener poder sobre nosotros. Cuando legitimo y permito experimentar estos sentimientos de manera fluida sin juzgarlos, descubro que también tengo otros sentimientos que se pueden combinar y equilibrar.

Puedo sentir miedo, pero al saber que soy valiente, confiar en superarlo. Cuando nos abrimos y aceptamos nuestros sentimientos, éstos parecen menos terribles y podremos vivir la experiencia sin necesidad de escondernos detrás de una máscara. Es verdad, me siento inseguro, por ser una situación nueva para mí, pero a la vez, puedo conectar con mi yo seguro, porque sé que aprendo rápido y estoy abierto a vivir de manera consciente esta experiencia.

Imagina que estás con un grupo de personas y empiezas a notar cierto desasosiego. El primer punto es parar. Parar y preguntarte: ¿Qué estoy sintiendo en este momento? Siento inseguridad, y está bien, me siento inseguro. ¿Qué estoy pensando? Que el hecho de sentir lo que siento no me convierte en esa persona, simplemente me estoy sintiendo así y lo respeto. Me escucho y me pregunto ¿Qué me estoy diciendo a mí mismo que me hace sentir inseguro? ¿Qué significado le estoy atribuyendo a esta situación? ¿Cómo está reaccionando mi cuerpo? ¿Qué me llega a través de mis sentidos?

De esta manera, puedo identificar lo que estoy sintiendo (no lo que es) y lo acepto, elevo mi grado de consciencia y puedo vivir la experiencia sin esconderme.

¿Qué significa ser yo?

  • Reconocer y aceptar mis propios sentimientos
  • Reconocer mis reacciones ante lo que estoy experimentando
  • Ser quien soy en lugar de intentar ser quien no soy
  • Ser quien soy en lugar de negarme a ser quien soy
  • Comprender que no necesito defenderme
  • Ser quien soy sin tratar de ser menos y así no despreciarme
  • Dejar de sentirme culpable
  • Reconciliarme con el pasado
  • Ser comprensivo y no juzgarme a mí mismo
  • Atreverme a ser sincero y honesto conmigo mismo.

Cómo dijo Lucio Anneo Séneca, filósofo y orador romano, en una de sus famosas frases: “No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos”. Seguramente afrontar la pregunta ¿quién soy? No sea una fácil tarea, pero como también dijo este famoso escritor: “Comienza a vivir de inmediato”. La vida es mucho más plena cuando sabemos y nos atrevemos a ser quien somos realmente. Los procesos de Coaching Teleológico pueden ser un excelente acompañamiento para esta aventura.

¿Quién soy realmente?
¿Cuándo me siento más “yo mismo”?

Hermínia Gomà
27 Enero 2011