Mentiaras, verdades y puntos de vista (I Parte)

Post escrito por Hermínia Gomà en febrero 7, 2011
Categorías del post: inteligencia emocional,VALORES Y COMPETENCIAS

Mentiras, verdades y puntos de vista (I Parte)

¿Por qué mentimos las personas? No creo poder dar una respuesta a esta cuestión, pero si me gustaría reflexionar sobre este tema. Un tema sobre el que probablemente todos habremos pensado en algún momento. Mentir es tan cotidiano que de algún modo nos afecta a todos y repercute en nuestras relaciones con los demás. ¿Qué diferencia hay entre un secreto, una mentira y ocultar la verdad? 

Las relaciones humanas son complejas y la confianza, el delicado tejido que las mantiene, puede deshilacharse fácilmente ante la mentira. ¿A qué llamamos mentira? La mentira tiene que ver con la intención de mentir, de ocultar la verdad. Las mentiras actúan como mecanismo de defensa y pueden ser desde una negación de la realidad a una evasión momentánea. Cuando no sabemos o no podemos afrontar la verdad, mentimos. Hay mentiras que surgen del corazón y mentiras que salen de nuestra mente.

Recuerdo la primera mentira de la que soy consciente. Tenía unos siete años cuando descubrí quien eran los Reyes Magos. Oía rumores en la escuela, pero no quería que fueran verdad. Le pregunté con la boca pequeña a mi madre y lo desmintió. Momentáneamente me tranquilicé, pero la sombra de la duda había echado raíces. Finalmente, una tarde, en mi habitación, le dije a mi madre que quería hablar con ella. Le conté que en clase todas decían que los reyes eran los padres y que me trataban de tonta por decir lo contrario (fue mi primera mentira). A mi madre no le quedó otra alternativa, y me confirmó la verdad: los reyes somos los padres. Recuerdo que las dos nos abrazamos y lloramos. Ella lloró la pérdida de mi inocencia, yo lloré porque en el fondo no quería que fuera verdad.

Decimos amar la verdad ¿pero estamos dispuestos a ver el mundo como es? ¿Realmente queremos saber siempre la verdad? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio?

Mentimos mayormente por miedo, pero también podemos mentir por ignorancia, por amor o por maldad. Mentimos para liberarnos de nuestras responsabilidades y para justificar imperfecciones. Mentimos para agradar, ser validados y amados. También mentimos por omisión.

Mentimos porque no estamos preparados para aceptar la verdad. Hasta que no lo decimos es como si no fuera realmente cierto. Pensamos: “cuando lo formule en voz alta, cuando lo escriba, definitivamente será verdad”, no habrá marcha atrás. Dejaré de tener poder sobre lo que ha pasado, ya no lo controlaré. Sin darnos cuenta de que cuando nos atrevemos por fin a explicar la verdad, no sólo no perdemos poder sobre la realidad sino que nos liberamos. Decir la verdad es doloroso pero liberador. No es que hayamos perdido el control sobre la situación dolorosa, lo que realmente ocurre es que deja de pesarnos, de dominarnos a nosotros. Por ese motivo algunas veces mentimos, para crear el paréntesis de tiempo que necesitamos para asumir la verdad y sus consecuencias.

Mentimos para protegernos de las consecuencias que deberemos afrontar al decir la verdad. Miedo al castigo, miedo a dejar de ser amados, miedo al dolor. A veces mentimos por los demás, por vergüenza, para no hacer el ridículo, por miedo a reconocer que nos hemos equivocado.

La mentira es tan cotidiana, abarca tantas áreas de nuestra vida que ya no le damos esta categoría. Y nos decimos: ¡Hay mentiras y mentiras! Las que yo digo son inofensivas, me quito un par de años, no digo todo lo que como, miro hacia el otro lado para no deprimirme, tampoco hace falta que se lo cuente todo, todo el mundo dice que gana más de lo que realmente gana, miento con ciertas medidas de mi cuerpo, miento diciendo que he estado toda la tarde preocupado, miento cuando digo que no importa…mentiras aparentemente “inofensivas” e “inocentes” y realmente “evitables”, mentiras que no hacen daño a nadie…a nadie más que a mi. Las repetimos tantas veces que llegamos a creernos que son verdad.

Mentimos para proteger a las personas que amamos: “Creí que te protegería ocultándote la verdad”, el miedo nos impulsa a proteger a quien amamos, subestimando su capacidad para afrontar la verdad. Cuando tomamos la decisión de proteger al otro ocultando la verdad ¿de qué nos estamos protegiendo nosotros mismos? Del miedo a no poder soportar el dolor del otro, del miedo a ser nosotros los transmisores de esa verdad y cómo eso puede repercutir en la relación, etc. ¿De qué te estás protegiendo tú cuando mientes para proteger a las personas que amas?

A veces mentimos por ellos, por las personas que amamos, para que no queden mal, nos importa la opinión que los demás puedan tener de las personas que amamos. Lo que a nosotros nos parece vulgar, insuficiente, ridículo, no es la imagen que los demás están viendo, somos nosotros los que nos avergonzamos de ellos y creemos que la imagen que ellos puedan proyectar también habla de nosotros. Mentimos para ofrecer una “mejor” imagen de ellos, La mentira estaba justificada, hemos hecho lo que debíamos: ¡Lo hemos hecho por amor! Ahí reside la profunda mentira. En el hecho de no afrontar que lo hemos hecho por nosotros. Somos nosotros los que no aceptamos en su totalidad a la persona que amamos, somos nosotros quienes vemos el defecto del otro, quienes valoramos que no es perfecto y que no será aceptado por la gente. Ahí reside el tercer nivel de mentira: ¡El autoengaño! En el fondo soy yo que no me acepto a mi mismo y en el defecto del otro me reconozco. Con la mentira pretendo que nadie descubra que no soy perfecto y por tanto indigno de recibir amor. En el fondo, tapando el defecto del otro, estoy evitando afrontar mi falta de autoestima.

¿Qué modelo familiar hemos tenido? ¿Cómo se abordaban las mentiras? ¿Nuestros padres mentían? El modelo familiar que hemos vivido puede influir en nuestras decisiones y en nuestra valoración de las mentiras. ¿Qué modelo somos para nuestros hijos? ¿Qué modelo somos para nuestros colaboradores? ¿Qué modelo somos para nuestros clientes?

En algunas ocasiones mentimos por ocultar un secreto. Creemos que debemos mantener en secreto ciertas cosas, porque son íntimas, porque no le interesan a nadie, porque estamos protegiendo a alguien, por no traicionar la confianza que se depositó en nosotros. Por negligencia, cobardía, impotencia o egoísmo permitimos que ciertos secretos no salgan a la luz. Puede incluso que no mintamos pero permitimos que se cometan injusticias sabiendo que alguien está sufriendo y nos desentendemos: No es cosa mía. Eludimos nuestra responsabilidad para no meternos en problemas. Aquel compañero al que su jefe está maltratando. Aquella niña de la que sospechamos están abusando. Aquella amiga de la que sabemos que su marido la está engañando, etc.…¿Qué hemos de hacer en esos casos? Dependerá de la consciencia de cada cual mantener el secreto o actuar para que emerja la verdad.

Seguro que a todos nos han mentido. Hay mentiras que disculpamos, que perdonamos, pero hay mentiras por las que aun podemos guardar rencor. ¿Qué mentira es la que más me ha afectado a lo largo de mi vida? ¿De quien procedía? ¿Cómo supe la verdad? Hay mentiras que tienen un peso más grande porque, descubrimos la verdad por otros medios. A la mente me viene un poema que aprendí de jovencita y que me impacto enormemente:

Rima XLII de Gustavo Adolfo Bécquer

Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas;
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma.
¡Y entonces comprendí por qué se llora,
y entonces comprendí por qué se mata!
Pasó la nube de dolor…. Con pena
logré balbucear breves palabras…
¿Quién me dio la noticia?… Un fiel amigo…
Me hacía un gran favor… Le di las gracias.

¿Qué mentira te está pesando en estos momentos? Puede que en estos momentos de tu vida estés ocultando ciertas verdades y el hecho de no abrirte y contar la verdad te esté afectando la salud, tengas ansiedad o te sientas deprimido. ¿Qué necesitas para poder liberarte de este peso?

Hermínia Gomà

7 febrero 2011

Comentarios del post

Com sempre magnífic, excel.lent reflexió Herminia!
És plena de veracitat i saviesa.
A vegades la mentida dona un marge de maniobra que creus que necessites preservar, però és cert que en el fons, el que passa és que et fa por treure-ho a la llum i fer-te càrrec de la renuncia que això implica.
Per tant, també penso que per ser honest, cal una gran dosis de coratge i convicció; que coincideixo amb tu, fa mal però t’allibera.
Gràcies!

#1 
Escrito por Cristina en febrero 7th, 2011 @ 17:22

Siempre me parecen muy inspiradores las reflexiones que planteas en tus artículos. De forma especial, las cuantro últimas las calificaría de extraordinarias por la hondura, el acierto -siento que dan en plena diana-, las potentes preguntas que plantean y las íntimas respuestas que generan.

Respecto al tema de las mentiras, ni había leído, ni había llegado tan lejos en el desarrollo que se plantea y que agradezco profundamente.

#2 
Escrito por Pilar Garcia Fuertes en febrero 8th, 2011 @ 11:08

Al llegir aquesta gran reflexió he començat a pensar i a reflexionar sobre el fet de mentir, el perque ho fem, com ho fem. Pensant m’ha vingut a la memòria una frase que en el seu dia em va fer que pensar.
“Qui no estigui segur de la seva memòria ha d’abstenir-se de mentir “ Michel Eyquem de Montaigne. Aqui veiem la importancia de tenir una bona memòria.

#3 
Escrito por MªRosa en febrero 8th, 2011 @ 22:14

Verdad y mentira me hace reflexionar sobre su homónimo honestidad y traición. Partiendo de una mentira se puede llegar a observar la honestidad. Sólo de este modo se podrá elaborar un duelo, originado en la decepción y finalizado en el agradecimiento.

Gracias por seguir siendo una excelente maestra.

#4 
Escrito por Mayte en febrero 20th, 2011 @ 13:03

El mentir por amor a una persona, trata realmente que uno mismo no esté aceptado esa realidad. En nuestras vidas por el hecho de negar una situación familiar o tratar de minimizar esa situación, mientes quitando importancia a lo que dicen, por miedo a enfrentarte a esa realidad que tanto miedo te produce, por el hecho de sentirte perdido y no saber cómo afrontarla, por no causar dolor a la gente que te rodea, donde muchas veces acabas evitando esas situaciones, pero que en un futuro regresan y tienen peores repercusiones. Como afrontar esas situaciones que te causan miedo y te hacen mentir, por no saberlas cómo afrontar? O simplemente las evitas por que no quieres ser participe.

#5 
Escrito por Irene en enero 30th, 2017 @ 21:10

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