Confiar o no confiar, ésta es la cuestión

Post escrito por Hermínia Gomà en marzo 8, 2011
Categorías del post: Coaching empresarial,General,inteligencia emocional,VALORES Y COMPETENCIAS

 

Confiar o no confiar, ésta es la cuestión

Como decía Jim Burke, ex-presidente de Johnson &Johnson: “No hay éxito sin confianza”. Esta frase puede inspirarnos a muchos de nosotros. A otras personas puede parecerles extremadamente ingenua.  Otros pueden estar de acuerdo pero no saben como ni en quién o en qué confiar. ¿En qué estoy confiando? ¿En quién estoy confiando? ¿Inspiro confianza?

En estos momentos estamos superando una de las crisis más profundas de las últimas décadas y uno de los factores que lo están permitiendo es la confianza. La confianza como antídoto del miedo. Como dice Stephen M. R. Covey, en su libro, el factor confianza: “Aquellas organizaciones que están siendo más lentas en su recuperación son aquellas que no han sido proactivas a la hora de inspirar y desarrollar confianza. Las organizaciones que están liderando el avance y la salida de la crisis son aquellas que infunden y recuperan cada día y sin desfallecer su confianza”. Confianza en sus productos, en sus clientes, en sus proveedores, en ellos mismos y en las personas de su equipo. ¿En qué no estamos confiando? Si empezamos a confiar ¿qué pasará? Cuando desconfiamos conectamos con el miedo y el miedo es un mal consejero, nos impulsa a tomar decisiones arbitrarias, desafortunadas y que se alejan de lo que realmente es nuestro objetivo final como directivos: sobrevivir como empresa. ¿Las decisiones que estás tomando de dónde nacen? ¿Cuáles nacen de la confianza?

Uno de los factores que nos da más confianza es saber a dónde vamos. Cómo líderes de nuestras organizaciones confiar en nuestra misión y transmitirla será fundamental para dar sentido a lo que hacemos y a lo que somos. Confundir resultados con objetivos puede ser un tremendo error . Cuando sabemos a dónde vamos podemos elaborar un plan, una estrategia, buscar los recursos y lo más importante: Influir. Influir para inspirar a las personas que nos acompañarán y nos ayudarán con su talento y su implicación a hacer realidad los objetivos compartidos. La confianza nos da poder. El miedo nos lo quita. ¿Qué es lo que a ti te da poder para influir?

Como Coach, una de las preguntas que planteo a mis clientes es: Si confiaras en tu equipo ¿qué consecuencias se derivarían? Y lo más importante, si confiaras en ti ¿Qué consecuencias se derivarían? Cuando damos respuesta a estas cuestiones profundas y vitales, nos vamos desprendiendo del miedo que nos atenazaba. Imagina que un miembro de tu equipo se siente inseguro. Cuando puedes decirle de manera genuina y verazmente que confías en él le estás dando una inyección de vitaminas que se reflejará en sus resultados. Todas las personas desearíamos que los demás confiaran en nosotros y curiosamente, cuando nos dicen que confían en nosotros respondemos a esta confianza. Nos crecemos. La confianza de los demás en nosotros nos hace crecer y facilita nuestro desarrollo.

A veces los demás confían en nosotros, pero nosotros no somos capaces de confiar en nosotros mismos. Cuando no confiamos en nosotros, nos sentimos inseguros y nos mostramos retraídos. Cuando no confiamos en nosotros nos aislamos. Cuando nos aislamos dejamos de implicarnos y esto repercute enormemente en las demás personas del equipo.

Como directivos podemos perder la confianza que hemos depositado durante mucho tiempo en algún colaborador. Le hemos apoyado, hemos respetado su ritmo para que pueda dar lo mejor de si mismo e integrarse plenamente como miembro activo del equipo. Desdichadamente llega el día en que comprendemos que esta persona no forma parte del equipo, que por su carácter, por sus actitudes, por inmadurez o porque realmente no quiere formar parte del equipo. A esta persona por más confianza que le demos, ni su respuesta, ni sus resultados mejorarán. Ese día reconocemos que no depende de lo que hagamos nosotros o dejemos de hacer. No todas las personas son “gente de equipo ni comparten la cultura empresarial”. En esos casos hemos de confiar en que esa persona sabrá encontrar su lugar fuera de la organización. En periodos de bonanza, las organizaciones podemos soportar que ciertas personas sigan su ritmo, con la esperanza de que finalmente se integrarán y devolverán con creces aquello que han recibido. Actualmente es un lujo que no todas las organizaciones se pueden permitir. Como directivos somos responsables de ayudar y apoyar a aquellas personas que realmente están “sudando la camiseta” para todo el equipo: aquellas personas que dan lo mejor de si mismas y que saben compartir y aportar de manera generosa y proactiva. Cuando en esas situaciones no intervenimos, generamos desconfianza en el resto del equipo, estamos enviando el mensaje “todo vale”. Si queremos que nuestro equipo sea de alto rendimiento, un exceso de confianza mal invertida a medio y largo plazo no será vivido como una ventaja, al contrario será vivido como una irresponsabilidad por parte del directivo. Encontrar el equilibrio, justo, apropiado y pertinente es un arte. ¿Hasta cuando he de confiar? ¿Un poco más? ¿Me estoy pasando? Para mi, hay una metáfora que me sirve en esos momentos, el equipo como una cadena. Una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Esto me ayuda a encontrar el equilibrio que mi equipo necesita.

No todas las personas nos inspiran confianza, pero un líder ha de inspirarla para guiar a su organización en la consecución de sus metas. A mi entender dos son los factores que inspiran confianza en los demás. Uno de los factores está relacionado con nuestra manera de ser, con nuestra integridad, honestidad, franqueza y autenticidad. El otro factor está vinculado con la aptitud, con nuestros conocimientos, nuestro saber en la materia, con nuestra experiencia. Como directivos, las personas de nuestro equipo confiarán en nosotros si nuestra manera de pensar, sentir y actuar es coherente y ética pero además necesitan confiar en que dominamos el sector empresarial, en que somos expertos en guiar equipos, en nuestros éxitos pasados y en nuestro conocimiento del sector. Nuestra manera de ser y nuestra aptitud serán factores determinares para generar esta confianza.

Puede ser que como directivos competentes y expertos no consigamos generar confianza en nuestro equipo ¿Qué lo está impidiendo? He observado que cuando el directivo esconde sus errores, cuando habla mal de las personas que no están presentes, cuando no es autentico y finge sus actitudes, cuando no cumple lo que ha prometido, sus relaciones se resienten. No inspira ni respeto ni confianza. Pierde credibilidad. Pero cuando este directivo establece relaciones de confianza con los demás consigue, relaciones sólidas y mejores resultados tanto a nivel de satisfacción personal como profesional. ¿Qué tipo de relaciones estableces tú? ¿Qué te está dificultando conseguirlas?

Puede ser que hasta ahora no hayas confiado demasiado en tu organización, en el mercado, en tu equipo o en ti mismo, pero como dice un viejo proverbio chino: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy mismo”. Hoy es un buen momento para empezar a confiar. Confiar para liderar tu sueño y hacerlo realidad. ¿Qué árbol quieres plantar hoy?

¿Qué decides? ¿Confiar o no confiar?

Hermínia Gomà

7.3.11