Intraemprendedores, imprescindibles para el éxito de la organización

Post escrito por Hermínia Gomà en mayo 2, 2011
Categorías del post: Coaching empresarial,General,VALORES Y COMPETENCIAS

 

 

Intraemprendedores,

imprescindibles para el éxito de la organización

 

Si quieres construir un barco,

no empieces por cortar las maderas y distribuir el trabajo,

sino que primero has de saber evocar en los hombres

el anhelo del mar libre y abierto. 

Saint-Exupéry, El Principito

Un fenómeno que se está dando en nuestros días es el resurgimiento de los emprendedores. La situación actual, que nos ha dado la oportunidad de salir de la zona de confort, está estimulando el talento y la iniciativa de muchas personas para crear su propio proyecto empresarial. Pero no todas las personas que se llaman a sí mismas emprendedoras lo son. ¿Basta con ser avispados, detectar una necesidad, tener los recursos económicos, tecnológicos y humanos para que el proyecto llegue a buen puerto? ¿Invertir dinero, tiempo y conocimientos será suficiente para creer valor económico y generar trabajo para si mismo y para otras personas?

¿A qué llamamos emprendedor? Emprendedor proviene del latín Inter Prendere, que significa: “el que se involucra y hace la tarea”. La primera vez que se utilizó éste término fue a mediados del S.XVII y lo describió el economista francés Richard Cantillon, que consideraba al emprendedor como aquella persona capaz de asumir riesgos para obtener beneficios. Según Varela, en su libro Innovación empresarial. Un nuevo enfoque de desarrollo (1998), el emprendedor es aquella persona capaz de percibir una oportunidad y libremente decide asignarle recursos para su consecución y además crear valor añadido tanto para él como para otros.

La mayoría de nosotros identificamos la figura del emprendedor a la del fundador de una empresa. No siempre es así. El emprendedor puede ser también un colaborador con capacidad de liderazgo, que descubre oportunidades y aprovecha los recursos de la propia empresa para desarrollar nuevos proyectos. Seguramente algunos empresarios os preguntareis ¿dónde están estos colaboradores? Mi respuesta es muy sencilla: en vuestras organizaciones. ¿Los veis? ¿Alentáis sus propuestas? ¿Reforzáis su creatividad? ¿Creéis en ellos? ¿Los escucháis?

Gifford Pinchot (1985) en su libro, Intrapreneuring: ¿Por qué usted no tiene que salir de la corporación para convertirse en empresario? Define a los intraemprendedores  como aquellas personas que se centran en la innovación y la creatividad para transformar sus sueños o ideas en negocios rentables en el marco de la organización. ¿Qué impide fomentar el espíritu innovador entre los colaboradores de nuestras empresas? Para ello hemos de superar los viejos paradigmas tradicionales ¿Cómo alentar una cultura que despierte el talento innovador de nuestros colaboradores? ¿Qué estilo de liderazgo lo favorecerá?

En mi trabajo como Coach, escuchando a algunos directivos y empresarios que saben crear esta cultura he observado que comparten ciertos valores: humildad, confianza y  esfuerzo. Comparten creencias:

  • Saben que su respuesta no es la única ni la “correcta”, con lo que están abiertos a posibles alternativas y son capaces de huir del síndrome “aquí ya está todo inventado”.
  • Saben que la mente creativa no es patrimonio del “rol” o cargo  que ostentan y que las buenas ideas son patrimonio de todas las personas de la organización, sobretodo de aquellas que cada día las ejecutan.
  • Creen en la creatividad de sus colaboradores y les escuchan y apoyan.
  • Han generado canales de comunicación abiertos, que predisponen a los colaboradores a exponer sus ideas.
  • Ofrecen los recursos disponibles (situaciones, espacios, tiempo, etc) para  crear nuevas ideas.
  • Hacen un seguimiento hasta la finalización del proyecto que se verá recompensado y valorado positivamente.
  • Creen que el éxito procede de su comprensión del mercado y del saber lo que están haciendo. No es un “derecho” por haberse arriesgado. Saben que no viven de “rentas” y que aquellas ideas que les sirvieron en el pasado no son las que van a servirles en el futuro. No son “víctimas de su propio éxito”, sino constructores de su “futuro éxito”. Van un paso por delante, en lugar de echar la vista atrás complacientemente.
  • Saben delegar responsabilidades y autoridad
  • Aprecian los errores como parte del aprendizaje y del desarrollo de las personas de la organización
  • Saben comunicar claramente y de manera precisa los resultados que la empresa espera, desarrollando mecanismos de evaluación para la implementación de las innovaciones.

Lo que cabría preguntarnos es si priorizamos aquellos factores que en cierta medida aumentarán el carácter emprendedor de nuestros colaboradores: ¿Otorgamos autonomía a nuestros colaboradores? ¿Comprendemos que las agendas demasiado apretadas no dejan tiempo disponible a la creatividad? ¿Apoyamos sus iniciativas? ¿Cómo recompensamos sus aportaciones y sugerencias? ¿Cómo facilitamos que sus ideas se identifiquen con la cultura de la organización?

Habitualmente hablamos de que tal o cual empresa son líderes en innovación, que tal o cual organización está influenciando en la aparición de ciertas tendencias, que tal o cual negocio llegará lejos a pesar de su pequeño tamaño, sin recursos para la comercialización o con poco personal. ¿Qué les permite avanzar? Una acción emprendedora. Potenciar el espiritu emprendedor que habita en las personas de nuestra organización, será lo que realmente defina el éxito de nuestra empresa. ¿Sabemos evocar el anhelo del intraemprendusismo en nuestros colaboradores?

Hermínia Gomà

19 abril 2011

Este artículo se publicó el 23 de abril en el suplemento del Diario de Menorca