Directivos que logran hacer equipo y sentir el equipo

Post escrito por Hermínia Gomà en septiembre 26, 2011
Categorías del post: Coaching empresarial,VALORES Y COMPETENCIAS

 

¿Qué significa trabajar en equipo?

 

Querría iniciar este artículo haciendo referencia a una frase, y acabarlo con la presentación de un video inspirador. La frase “Éxito se escribe con E de equipo” me impactó enormemente cuando la leí. Aparece en el tercer capítulo de un libro excelente, “El mètode Guardiola”, de Miquel Àngel Violan. A partir de esta propuesta surgen varias cuestiones.

¿Podemos entender el éxito de una organización
sin la fuerza de un equipo comprometido y apasionado?

A menudo podemos caer en el error de confundir un “grupo de trabajo” con el “trabajo de equipo”. Trabajar en equipo implica relaciones de interdependencia, donde las decisiones se toman desde unos valores compartidos para alcanzar de forma conjunta unos objetivos determinados. Por tanto, en nuestra organización:

¿Trabajamos como un grupo de personas o somos un equipo?

Trabajar en equipo implica que aceptamos, respetamos y valoramos las aportaciones de los demás y que es la suma de todos los talentos la que nos dará resultados colosales. Celos, envidias, desconfianza… son claros síntomas de que no estamos trabajando en equipo. En estos casos, los sentimientos individuales, los “egos”,  toman el protagonismo y no hay equipo. Cuando tenemos mentalidad de equipo comprendemos que la suma de nuestras contribuciones es la que nos permitirá el éxito de todos. El éxito es de todo el equipo porque resolvemos los problemas fácilmente, sin desanimarnos ni frustrarnos buscando soluciones creativas entre todos.

No podríamos entender formar parte de un equipo sin la posibilidad de potenciar el desarrollo de todas las personas que lo integran, tanto a nivel personal como profesional. Formar parte de un equipo implica que juntos aprendemos, mejoramos y compartimos nuestras experiencias. Por eso, un equipo de trabajo se construye poco a poco, se hace realidad después de un trabajo común a lo largo del tiempo. Un equipo va madurando a partir de la confianza que van generando sus miembros. La confianza les permite salir de su “yo” para aprender a construir un “nosotros” donde valores como la generosidad, el compromiso y el diálogo se viven plenamente.

Un equipo, un objetivo compartido. El objetivo común es nuestro faro, es el lugar al que nos dirigimos, al que queremos llegar todos juntos. El objetivo común nos proporciona sentido de pertenencia y nos facilita sentirnos protagonistas e identificarnos con los proyectos propuestos. Un equipo de trabajo planifica conjuntamente el objetivo y así se pueden compartir los éxitos y los errores. El objetivo compartido hace que “nos sintamos equipo”.

¿Siento que somos un equipo?
¿Compartimos el mismo objetivo?
¿Vamos hacia la misma meta?
¿Qué entendemos por ganar todos?

Otro de los valores imprescindibles para que realmente seamos un equipo de trabajo es la cohesión. La cohesión nos permite ser solidarios y generar un clima positivo, de esperanza y agradecimiento. La cohesión posibilita que nos identifiquemos con la cultura de la organización, con su espíritu y filosofía. ¿Cómo se consigue esta cohesión? Dialogando, apoyando, aprendiendo conjuntamente, compartiendo y entregándonos apasionada y enteramente.

Cuando somos un verdadero equipo y sentimos que lo somos, podemos compartir las “penas”, cuando las haya, y así aliviar la soledad y los sentimientos de frustración. Podemos darnos apoyo, consuelo, ánimos o confianza mutuamente.  Cuando somos equipo tenemos muchos éxitos para celebrar. No solo celebramos éxitos globales sino que podemos celebrar acciones concretas que son el resultado de la colaboración de todos nosotros.

En el entorno empresarial los éxitos no sólo están en función de decisiones eficaces. Según Confucio el éxito en cualquier gesta que nos propongamos depende de la confluencia de circunstancias favorables, de la posibilidad para practicar y llegar y de lo que las personas sean capaces de crear.

Los directivos no podrán logar el éxito si no han creado
 las condiciones para que las personas a las que dirigen se “sientan equipo”

Por este motivo, si el directivo no es capaz de inspirar este sentimiento será muy difícil lograr el éxito sostenido y de alto rendimiento.

Una visión común, valores compartidos y la adaptación a los cambios para seguir creciendo son  elementos claves para cohesionar un equipo donde cada miembro se sienta protagonista del éxito compartido.

El video que os presento a continuación me parece extraordinariamente inspirador.

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Hermínia Gomà

26 Septiembre 2011
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