Integridad para plantearnos las mejores metas

Post escrito por Hermínia Gomà en noviembre 29, 2011
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Integridad para plantearnos las mejores metas

                                                 

La integridad es una de las más claras manifestaciones del liderazgo personal. Para que podamos ser íntegros es fundamental que nos conozcamos, que sepamos cuales son nuestras competencias y debilidades, nuestros valores y necesidades, para poder determinar metas que podamos cumplir y que a la vez nos inspiren a superarnos. No se trata de elegir una buena meta, el liderazgo personal significa elegir la mejor.

La integridad está estrechamente vinculada a la honestidad, entendida como la capacidad de no autoengañarnos, de reconocer y aceptar quien somos, lo que queremos y hacia donde vamos, en cada momento de nuestra vida. Cuando somos honestos con nosotros mismos podemos responder cuestiones del tipo:

• ¿Para qué me estoy marcando esta meta?
• ¿A qué estoy dispuesto a renunciar si me comprometo con esta meta?
• ¿Qué fuerzas internas me darán la energía para lograrla?
• ¿Acepto la responsabilidad de mi decisión y sus consecuencias?
• ¿Acepto que el resultado dependerá de mi competencia?

Estas preguntas nos permiten desarrollar nuestro autoconocimiento. Al hacernos concientes de nuestras necesidades y valores, nos abrimos a la posibilidad de superarnos y de sentirnos satisfechos con nuestras decisiones y resultados.

Al plantearnos ciertas metas podemos posicionarnos de manera insatisfactoria, o nos plantemos retos poco estimulantes y realistas, lo que nos hace sentir mal porque no estamos aprovechando todo nuestro potencial, o los retos que nos planteamos se corresponden con expectativas que nos superan, produciéndonos estrés y frustración.

Ser personas íntegras implica que reconocemos y aceptamos los cambios necesarios para el cumplimiento del compromiso que hemos asumido. Ser personas íntegras nos capacita para generar tranquilidad en nuestras vidas. Actuar con integridad significa valorar estos aspectos:

• ¿Es la mejor meta que me puedo plantear?
• ¿Para qué la quiero alcanzar?
• ¿Está vinculada a mi propósito?
• ¿Está alineada con mis valores?
• ¿Realmente estoy dispuesto a supeditar sentimientos, estados anímicos, presiones externas… para hacerla realidad?
• ¿Cómo la alcanzaré?

Cuando nos conocemos sabemos donde estamos, quien somos y de lo que somos capaces. Al aumentar nuestro autoconocimiento se incrementa la posibilidad de fijarnos las mejores metas. La integridad va más allá de lograr una meta cualquiera. Consiste en encontrar la coherencia entre nuestro propósito y la situación actual, consiste en fijarnos no una buena meta, sino en fijarnos la mejor, aquella que nos permite liderar verdaderamente nuestra vida.

Hermínia Gomà
29 noviembre 2011