Enamorados de nuestra profesión

Post escrito por Hermínia Gomà en febrero 1, 2012
Categorías del post: General,inteligencia emocional,VALORES Y COMPETENCIAS

Enamorados de nuestra profesión

El infierno es despertar cada día
y no saber que haces aquí
Frank Miller
 
¿Estás enamorado de tu profesión?
¿Estás esperando descubrir la profesión de tu vida?
¿Continúas en tu trabajo por miedo, por conformidad pero
no estás enamorado de lo que haces?

Hoy me gustaría analizar nuestra profesión desde una mirada poco habitual. Conectemos por un momento con la vivencia de estar enamorados. Relájate y recuerda lo que sientes, lo que haces, lo que piensas cuando estás enamorado. Ahora, si te atrae esta idea, trasládala a tu vida profesional y analicemos conjuntamente esta perspectiva. Ya sabes, cuando estamos enamorados querríamos que todo el mundo lo estuviera.

Para muchos, enamoramiento y romanticismo forman un binomio inseparable. Cuando asocio el romanticismo a una profesión, en tropel acuden a mi mente modelos de personas enamoradas de su profesión que me inspiran y me elevan. Sus vidas, ligadas profundamente a su profesión están plagadas de idealismo. Todos estos profesionales no podrían evitar ser fieles a su misión ni a sustraerse a la pasión con la que manifiestan sus talentos. No pueden evitar aportar al mundo lo que mejor saben hacer, aquello para lo que nacieron. Héroes enamorados de sus profesiones como Marie Curie, Charlotte Brontë, Pau Calsals, Ernest Shackleton, Pablo Picasso, Steve Jobs, Víktor Frankl, Pep Guardiola…tantas y tantas personas más. Personas de carne y hueso que de su profesión han hecho su destino.

¿Quién te inspira a ti?

Enamorarnos de nuestra profesión es conectar con nuestra vocación. Como dice S. Covey, en su libro El 8º Hábito, vocación es “voz en acción”. Encontrar nuestra propia voz para expresar lo que somos y cumplir aquello que solamente nosotros podemos realizar. Más aun, ayudar a otros a encontrar su propia voz y atreverse a expresarla. Cómo coachs, en nuestro ejercicio profesional vamos a realizar procesos en los que nuestros clientes ansiarán encontrar su vocación para dar sentido a sus vidas y realizar sus sueños a través de sus talentos. Conectar con su misión, disfrutar, aprender y crear, aportando valor añadido a la sociedad a la que pertenecen.

Plantearnos nuestra vocación o el deseo de estar enamorados de nuestra profesión, en estos momentos de gran incertidumbre, puede parecer una frivolidad, cuando hay tantas personas que lo que necesitan es un trabajo, el que sea, para poder sobrevivir dignamente. Es verdad, lo parece. Sin embargo, independientemente de nuestras circunstancias es especialmente importante cuando nos planteamos nuestro futuro laboral, saber que podremos realizarnos y desarrollarnos a través de nuestra profesión.

Cuando enfocamos nuestra vida siguiendo nuestra vocación, el sentimiento que nos embarga es como “estar enamorados”.  ¿Conocéis esa sensación, verdad? El enamoramiento está relacionado con nuestros anhelos y nos inspira para ser excelentes, para ofrecer lo mejor y para ver oportunidades de ejercer nuestra profesión en lugares que no captaríamos si no estuviéramos enamorados. Es un proceso que se desarrolla durante toda la vida ya que evoluciona constantemente. Implica descubrir ¿quién soy?, ¿cómo soy?, ¿hacia donde quiero ir? y ¿qué quiero aportar?, ¿qué legado quiero dejar en el mundo? Las respuestas a estas cuestiones marcarán la senda por donde transitar para alcanzar nuestro objetivo.

Estar enamorados de nuestra profesión despierta nuestros dones ocultos con el arrebato de la pasión. Entusiasmo por lo que hacemos, curiosidad por seguir descubriendo más de ella, interés en sacarla a colación siempre que podemos, necesidad de estar con otros que sienten lo mismo que nosotros, placer al ejercerla, satisfacción por sabernos privilegiados, plenitud por cubrir nuestras expectativas. Nos carga de energía. Nos emociona. Nos llena. Hacemos lo que amamos y amamos lo que hacemos.

¿Cómo seguir amando lo que haces?
¿Qué te impide hacer lo que amas?
¿Es una relación que saca lo mejor de ti?
¿Te apasiona? ¿Te hace vibrar?

Pero, lamentablemente, algunas personas que en su día estaban enamoradas de su profesión poco a poco han perdido la ilusión, ya no recuerdan porque la eligieron, ni se apasionan con ella. Esta ausencia les crea frustración, desánimo, alineación y falta de sentido. La rutina, el sinsentido, las ha alejado de esta maravillosa sensación. En mi ejercicio como coach o psicoterapeuta escucho esta desazón en mis clientes o pacientes. Malestar vinculado a la falta de sentido en lo que hacen. A lo largo del proceso desvelamos que es indiferente el cargo que ostenten o la tarea que realicen, lo fundamental es cómo lo hacen, para que lo hagan y como viven lo que están haciendo.

¿Cómo ejerces tu profesión?
¿Para qué la ejerces?
¿Cómo la vives?

Hay personas ambiciosas, pero no lo suficiente. Si nuestra ambición solo abarca el tener, nunca será suficiente. Por este motivo deberemos ser más ambiciosos todavía, aspirar a ser. Cuando desempeñamos nuestra profesión para satisfacer exclusivamente nuestras necesidades ya sean estas materiales, emocionales, sensoriales… llega un momento en que no es suficiente. Ya hemos conseguido lo que ansiábamos y entonces descubrimos que no era bastante. Esta desazón es un pozo sin fondo, y la alternativa “más de lo mismo” no servirá. Pedir más no va a llenar este vacío. El hueco se llenará aportando, ofreciendo y contribuyendo. Como dice Viktor Frankl, “La vida nos exige contribución, y depende de cada uno de nosotros descubrir en que consiste”. Cuando estamos enamorados no queremos poseer, queremos ofrecer.

Enamorarnos implica abrirnos a la posibilidad de ser lo que queramos a través de nuestra profesión. A veces sin darnos cuenta nos vamos limitando, nos acomodamos a la rutina. Perdemos perspectiva y nos adaptamos a prácticas conocidas y aparentemente confortables. ¿Quién eres a través de tu profesión? Un eterno aprendiz, un sabelotodo, un conformista, un innovador, un rutinario, un experimentador…¿Cómo expresas tu propia identidad? Está en tu mano abrirte y ser lo que quieras a través de tu profesión.

La pasión y la imaginación van de la mano. Soñar con posibles, imaginar imposibles. La pasión se enciende cuando podemos concebir un deseo. Hay personas que no se atreven a desear, creen que es un lujo que no se pueden permitir. Visiona que tipo de profesional quieres ser, en que tipo de profesional te quieres convertir. Pasión, deseo y seducción son variables imprescindibles para mantener el enamoramiento. Cuando estamos enamorados encontramos atractiva nuestra profesión.

¿Quién quieres ser?
¿Dónde quieres llegar con tu profesión?
¿Cuál es tu deseo más atrevido?
¿Qué tiene de atractiva tu profesión?
¿Qué te seduce?

Es curioso, siendo una persona que amo profundamente mi profesión y que ésta da sentido a mi vida, después de compartir estas reflexiones con vosotros aun me siento más enamorada de la profesión que un día llamó a mi puerta, escuché y decidí vivir. Deseo de todo corazón, que a ti también haya podido inspirarte de alguna manera.

A ti, ¿qué te enamora de tu profesión?
 
Hermínia Gomà
Punta Cana
1 febrero 2012