12 beneficios de estar «presentes» en los procesos de coaching teleológico

Post escrito por Hermínia Gomà en junio 3, 2012
Categorías del post: COACHING TELEOLÓGICO

Los 12 beneficios que aporta nuestra “presencia”

en los procesos de coaching teleológico

Estar presente, competencia clave en procesos

de coaching teleológico

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La educación por excelencia es la facultad
de volver a encauzar una y otra vez la atención que divaga.
William James.

En mi práctica como coach-senior, al supervisar procesos de coaching o al realizar mentoring con personas que están aprendiendo el arte de conversar, una de las competencias más importantes a trabajar es su “presencia” a lo largo de todo el proceso de coaching. Cuando hablamos de presencia nos referimos a mantener “plena conciencia” a lo largo de las sesiones. Cuando el coach está presente, crea conjuntamente con su cliente una relación que les involucra íntimamente.

La presencia es la habilidad que nos permite a los coachs crear una relación espontánea y autentica con nuestros clientes, acompañándoles de manera abierta y flexible, expresando tranquilidad, seguridad y confianza. Desde esta presencia nos sentimos plenos para vivir el presente, el aquí y el ahora con nuestros clientes. En este estado de presencia plena podemos ser un faro para nuestros clientes, aportarles luz e infundirles confianza, esperanza y alegría.

 

¿Qué beneficios aporta nuestra presencia a los procesos de coaching teleológico?

  1. Reconocemos a nuestro cliente, es decir, lo vemos, lo escuchamos atenta y empáticamente, somos concientes de lo que observamos, capaces de ver lo que expresa y sentir lo que no es visible.
  2. Le acompañamos en la construcción un presente y un futuro mejores. Escuchamos su realidad sin perdernos en ella. Ni confundirnos, ni perdernos  en la “casuística” al ser muy concientes del proceso y de nuestro rol en él.
  3. Entusiasmamos e inspiramos a nuestro cliente, es decir, creamos las condiciones para que  éste se eleve por encima de su situación actual al conectarlo con valores que le trascienden. Entusiasmo proviene del griego en Theos (en Zeus). Entusiasmar es elevar, permitirle que conecte con su poder interior, gracias a la energía que contagiamos al ofrecerle nuevos puntos de vista.
  4. Utilizamos nuestra intuición y confiamos en nuestro saber interno. El ser humano se caracteriza por su capacidad de pensar, imaginar, sentir e intuir desde la confianza en uno mismo, condición fundamental para que el cliente tome conciencia de la necesidad de pasar a la acción y ser el protagonista de su vida.
  5. Estamos abiertos a lo desconocido y nos atrevemos a explorar nuevas miradas. Como eternos aprendices que somos nos atrevemos a aprender en cada proceso y con cada cliente. Invitamos a nuestro cliente a arriesgarse a aprender a partir de su propio autoconocimiento.
  6. Contemplamos diversas maneras de trabajar con el cliente y escogemos en cada momento la que será más efectiva.
  7. Somos transparentes sin fingimientos, no emitimos juicios y aceptamos la esencia de nuestro cliente tal cómo es y siente en ese momento, aunque no estemos de acuerdo, desde la aceptación, no nos resistimos a lo que es y así nuestra presencia será transformadora al devolver nítidamente, como un espejo, la imagen que proyecta realmente nuestro cliente para que a partir de ella pueda iniciar aquellos cambios que necesite. Desde nuestra aceptación amorosa, podemos acompañarle efectivamente, nuestra conversación fluirá y transformará.
  8. Utiliza hábilmente el sentido del humor para iluminar, dar energía y tomar conciencia, crear, servir, facilitar y hacer brillar a nuestros clientes.
  9. Cambia de punto de vista con seguridad y confianza y prueba con nuevas alternativas en sus propias acciones. Establece nuevas trayectorias, nuevos rumbos para seguir evolucionando y desarrollandose.
  10. Demuestra confianza cuando trata con emociones fuertes y se controla a si mismo de manera que no se vea sumergido ni dominado por las emociones del cliente.
  11. El coach inspira a su cliente para que se convierta en el motor para lograr cambios, sabiendo que primero a de cambiar él mismo. El coach está presente cuando se re-conoce y re-conoce a su cliente, es decir, posibilita la toma de conciencia, el darse cuenta y por tanto inspira el cambio, el desarrollo y el crecimiento personal.
  12. Cuando el coach está afianzado en un centro de principios (valentía, generosidad, solidaridad, amabilidad, reciprocidad, compromiso, implicación, confianza, apertura, transparencia, adaptabilidad, participación, accesibilidad, humildad.. y los vive internamente impacta e influye positivamente provocando un encuentro real entre él y su cliente. El coach con presencia está asentado interiormente de manera firme desde su ser, su verdadera identidad, sin maquillaje ni fisuras. Escucha sin juzgar de manera atenta y abierta a su cliente. La presencia del coach está determinada por nuestros valores, intenciones y actitudes.

¿Para qué hemos de estar presentes?

Cuando estamos presentes y somos visibles para nuestros clientes les tocamos internamente. Este tipo de presencia les llega y les acompaña incluso después de finalizar el proceso.

Cuando estamos plenamente presentes podemos ofrecer amor, paz, tranquilidad, entusiasmo, serenidad, confianza, alegría y seguridad. Ofrecemos y aportamos posibilidades para que el cliente sea el motor de los cambios que quiere provocar en sí mismo, en su entorno cercano y en la sociedad a la que pertenece.

Cuando estamos plenamente conscientes invitamos a la reflexión y a la toma de conciencia, planteamos preguntas poderosas y creativas que nacen de la confianza en nosotros mismos y en nuestro cliente.

¿Qué tipo de presencia necesitamos para que el proceso de coaching sea efectivo? ¿Para ser lideres inspiradores? ¿Para entusiasmar a nuestros clientes? ¿Para vivir lo que creemos?

Inspirar a nuestros clientes con nuestra presencia es abrir su mirada a otras formas de ver, es conectarlos con la esperanza de que el cambio que anhelan es posible, apoyarle y animarle para que crea en si mismo y siga adelante con su propósito.

Inspirar con nuestra presencia a los clientes implica despertar su creatividad para que sean ellos mismos y se osen pasar a la acción para llegar a ser la mejor versión de sí mismos, explorando, experimentando y ampliando sus capacidades para seguir aprendiendo.

Cuando plenamente presentes conversamos con nuestros clientes, cooperamos con ellos desde el respeto y la escucha ¿cómo? planteándoles desafíos para que superen aquellas creencias que los limitan, sus miedos, inseguridades y su tendencia al control para que acepten y asuman la responsabilidad de pasar a la acción con pasión y entusiasmo. Aprovechando todas las ocasiones que nos ofrezcan para felicitarlos y valorarlos.

¿Qué necesitamos para estar plenamente presentes?

  • Autoconocimiento. Buscar en nuestro interior nuestras propias respuestas.
  • Una visión clara para mantener el rumbo de nuestras acciones con sentido.
  • Vivir el presente, el aquí y el ahora, desde el respeto y la comprensión.
  • Potenciar nuestra amabilidad, tener en cuanta al otro y antes de preguntar o dar un feedback pensar en la persona que tenemos delante, reconocerla y hacerla visible dejando nuestro “ego” fuera de nuestra relación de coaching.
  • Seguridad en nosotros mismos, autoestima, confianza, determinación y valentía para ser auténticos y mostrarnos sin aparentar lo que no somos. Ser sencillos.
  • Capacidad para escuchar sin juzgar. Ser guías y no jueces.
  • Capacidad para dar un buen feedback, desde nuestra función de espejos de lo que expresa explicita e implícitamente nuestro cliente.
  • Coherencia, integridad y compromiso para liberarnos de las “humanidades” que disminuyen nuestros talentos y capacidades.
 
¿Qué puedes mejorar para incrementar tu presencia?
¿Con qué valores has de conectar?
¿Quién es un modelo de presencia que te inspire?
¿Cómo puede ayudarte “estar presente” en el desarrollo de tu liderazgo?
 
 
Hermínia Gomà
3 junio 2012