10 preguntas para escuchar en procesos de Coaching Teleológico

Post escrito por Hermínia Gomà en noviembre 5, 2012
Categorías del post: COACHING TELEOLÓGICO,VALORES Y COMPETENCIAS

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La importancia de escuchar en los procesos de Coaching Teleológico

Escuchar plenamente significa escuchar con nuestros oídos,
con nuestros ojos y nuestro corazón
Hermínia Gomà

¿Qué valor ofrecemos a nuestros clientes habiendo desarrollado nuestra capacidad para escuchar? ¿Qué ocurre cuando no escuchamos lo que nos dice el cliente? ¿Y cuando no escuchamos lo que “no nos está diciendo”? La mayoría de nosotros hemos experimentado las consecuencias de no saber escuchar a nuestros clientes: pérdida de empatía y conexión, emitir juicios o buscar soluciones, pérdida de oportunidades para centrar el objetivo…

Pero, ¿cómo podemos aprender a escuchar si antes no nos hemos escuchado a nosotros mismos? ¿Si antes, alguien no nos ha escuchado de verdad?

Me gustaría iniciar este artículo analizando las diferentes implicaciones del concepto de escuchar.

  • Recibir lo que nos dicen y lo que no nos dicen
  • Interesarnos genuinamente por comprender al otro
  • Valorar lo que el otro está compartiendo con nosotros
  • Reconocer al otro y facilitar que el otro se reconozca
  • Reconocer la emoción que el otro siente y comprenderla
  • Apreciar al otro por su esfuerzo, generosidad, abertura, confianza…

¿Te has sentido escuchado así alguna vez? Desde la comprensión, el aprecio, la valoración, el reconocimiento, la generosidad y la empatía. Es importante habernos sentido escuchados de esta manera por alguien, en algún momento de nuestra vida, para que nos sirva de inspiración y guía, en nuestra labor como Coachs. Por favor conecta con esta situación que tu ya has vivido y experimentado. ¿Es así como pueden sentirse tus clientes cuando dialogas con ellos? Realmente se sienten valorados, comprendidos, aceptados, reconocidos y apreciados?

El acto de escuchar plenamente es esencial para transmitir a nuestros clientes que nos importan, que son importantes. Escuchar verdaderamente implica generosidad, porque cuando escuchamos nos olvidamos de nosotros, de nuestro ego, de nuestros juicios, sólo el otro es importante para lograr ser el mismo, para solucionar sus problemas, para alcanzar sus sueños.

Cuando escuchamos plenamente a nuestros clientes significa que aceptamos quienes son y que nos tomamos seriamente lo que traen a la sesión.

¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez la sensación de que la persona con la que estamos hablando no escucha lo que le estamos diciendo? ¿Cómo nos hace sentir? ¿Cuál es nuestra reacción? ¿Nos cerramos, enfurecemos, gritamos, alejamos, defendemos..? Es importante que estemos atentos a estas señales, cuando las veamos en los demás. Son claros indicadores de que no estamos escuchando. Cuando dejamos de escuchar o simplemente no lo hacemos, sin ser concientes de ello, estamos provocando una herida en nuestro vínculo con el cliente. No se trata de que no queramos escuchar al cliente, el problema es que no hemos desarrollado esta habilidad, no es un acto deliberado, se trata de una desconexión. Realmente puede llegarnos a abrumar el hecho de desconectarnos de nuestro cliente. Lo importante es que tan pronto nos demos cuenta nos volvamos a abrir a esta escucha plena. Será tema de nuestra supervisión posterior analizar qué ha cortado nuestra escucha.

La mayoría de conflictos personales nacen de la imposibilidad o inhabilidad para escucharnos los unos a los otros. Pero si buscáramos en nuestro interior comprobaríamos que el origen real está en la incapacidad de escucharnos a nosotros mismos. Saber escucharnos implicaría aceptarnos, comprendernos, apreciarnos y reconocernos a nosotros mismos como seres valiosos, únicos y diferentes.

En todo proceso de Caoching la escucha va a ser un elemento fundamental para incrementar la seguridad personal del cliente. Nuestra escucha va a facilitar que el dialogo sea enriquecedor.

A veces no escuchamos lo que nos está diciendo nuestro cliente porque alguna actitud del cliente, el contenido del mensaje, sus silencios u otros factores actúan como un detonante de nuestros miedos, de nuestra frustración, impaciencia o dolor. La vida cotidiana parece que nos empuja, que nos impela a correr de una obligación a otra, no tenemos tiempo para conectarnos con nosotros mismos y así conectarnos verdaderamente con los demás. Es como si nos pusiéramos una coraza para que ninguna amenaza externa pueda penetrar en nuestro interior. Por ese motivo es tan importante que nos conozcamos y hayamos realizado nuestro propio proceso de crecimiento personal, para poder entrar en la sesión dispuestos a dejarnos influir por aquello que el cliente traerá a la sesión, seguros y confiados en que sabremos escuchar sin que nos resuenen los temas del cliente y perdamos nuestra capacidad de escucha. Somos responsables de ofrecer una escucha plena y empática a nuestros clientes.

El deseo de ser escuchados y comprendidos responde a nuestra necesidad de escapar de aquello que nos divide, de llenar el vacío que nos separa. El poder de una escucha empática y plena transforma el proceso y el vínculo de confianza entre las personas. Cuando un Coach es receptivo el cliente es capaz de clarificar sus ideas y pensamientos y descubrir lo que verdaderamente está sintiendo. Cuando el Coach sabe escuchar el cliente puede escucharse a sí mismo.

Escuchar es tan básico que damos por supuesto que lo sabemos hacer bien. Desgraciadamente, la mayoría de nosotros, creemos que escuchamos mejor de lo que lo hacemos.

En los procesos de Caoching Teleológico, podemos encontrarnos con algún cliente que tiene como objetivo mejorar la comunicación. Indagar en la conversación con el cliente por su necesidad de ser escuchado puede abrir una puerta fundamental a su atoconocimiento y que él mismo pueda hallar en su interior la respuesta a su problema de comunicación.

  1. ¿Qué significa para ti ser escuchado?
  2. ¿Quién querrías que te escuchara?
  3. ¿Qué querrías que escuchara? 
  4. ¿Qué emoción tuya no te estás permitiendo escuchar?
  5. ¿Qué señales te envía tu cuerpo que no estás escuchando?
  6. ¿Alguien te ha dicho que no le escuchabas?
  7. ¿Qué es lo que te resulta más difícil de escuchar?
  8. ¿Cuánto tiempo dedicas a escuchar a las personas que son importantes en tu vida?
  9. ¿Cómo escuchas a estas personas?
  10. ¿Qué beneficios obtendrías si escucharas plenamente?

Cómo siempre os digo, antes de realizar estas preguntas a vuestros clientes, coged papel y lápiz y respondéroslas vosotros en primer lugar.

Escuchar es una asignatura en la que la mayoría hemos de seguir trabajando. No es fácil. Implicar conectar con valores como el amor, la confianza, la generosidad, la honestidad, la valentía y el coraje.

Si cada uno de nosotros, desde nuestro círculo de influencia aprendiéramos a escuchar mejor limaríamos muchas asperezas, nos sentiríamos más cercanos los unos a los otros, evitaríamos muchos conflictos y dolor, tenderíamos puentes en lugar de aislarnos y seriamos generadores de armonía y serenidad en nuestras interacciones.

Hermínia Gomà
5 noviembre 2012
Barcelona