El orden en nuestras vidas

Post escrito por Hermínia Gomà en octubre 15, 2013
Categorías del post: General

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El orden en nuestras vidas

El orden es el placer de la razón
pero el desorden es la delicia de la imaginación.
Paul Claudel

La libertad no es hija del orden sino su madre.
Pierre Joseph Proudhon

Imagina por un momento que tu interior es como tu habitación. Te propongo utilizar tu habitación, tu escritorio o tus armarios como metáfora para reflexionar y reconocer aspectos que te ayuden a ordenar mejor tu vida. Piensa en aquel lugar de tu casa u oficina que consideres poco ordenado.

¿Es armonioso?
¿Te sientes cómodo en él?
¿Encuentras rápidamente lo que estás buscando?
¿Te gusta que otras personas se sientan a gusto en ese espacio?
¿Te enfurece que otros lo desordenen?

Seguramente alguno de vosotros al leer la frase “Imagina por un momento que tu interior es como tu habitación” habéis sentido cierta desazón y os habéis dicho: “Si mi despacho, mi habitación, mi casa es el reflejo de mi vida interior, no me extraña que al final del día me sienta perdido, desanimado, confundido”… Otros, al leer el mismo enunciado habéis podido pensar: “Si, sí, todo está en su sitio pero a costa de estar todo el día controlando lo que hago, cómo lo hago y vigilando a los demás para que no lo desordenen, no es sorprendente que al final del día me sienta cansado, tensionado, y enfadado”. Algunos habréis pensado: “Mantengo todo ordenado, pero necesito un espacio dónde pueda haber desorden”. Otros por el contrario, con un suspiro relajado habéis recordado que así fue hace tiempo pero que finalmente pudisteis aprender a vivir de manera ordenada y armoniosa con vuestro espacio y con el orden de los demás.

Para algunas personas el orden significa “cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”. ¿Qué resultados consiguen estas personas? Imagínate que implicaría que en tu vida cada cosa estuviera en su sitio y que hubiera un sitio para cada cosa. Reflexiona:

¿Qué cosas no tienen lugar en mi vida?
¿Qué decisiones estoy tomando que no son prioritarias y desordenan mi vida?

Hay personas que parecen “sembradoras”, es decir, cuando entran en una casa, habitación, despacho van esparciendo aquí y allí aquello que llevan encima, al minuto de haber entrado ya han tomado posesión de todo el espacio, incluso a veces, de espacio que no es suyo. Cómo los gases, tienden a ocupar todo el espacio disponible. Después han de dedicar tiempo a “poner orden” para que quede espacio para otras cosas. De igual manera hacen en su vida, esparcen, ocupan e invaden. Algunas una vez se sienten cómodas, empiezan a poner orden, otras, hasta que no se van no recogen e incluso cuando se van dejan el desorden tras ellas.

En algunos casos podemos observar que hasta que no hay cierto orden no podemos pasar a la acción en cosas que requieren concentración. Muchas personas dicen que no pueden empezar a trabajar si la mesa no está limpia y vacía y al finalizar la tarea, sobre todo si era una labor creativa, han dejado un gran desorden. En estos casos hay personas que deciden ordenarlo todo antes de irse o dejarlo para otro momento. ¿Cuál es tu caso? ¿Qué correlación tiene con tu vida en general?

Las personas, al igual que los armarios, los escritorios o las habitaciones también nos “desordenamos internamente” y aprovechando la metáfora, por factores muy parecidos.

Cosas inútiles. A menudo guardamos “objetos” inútiles e inservibles en nuestro interior. Desembarázate de aquello que no necesitas, tus miedos, tus expectativas irreales, tus resentimientos, tus fracasos. Aquellas cosas que están “por medio estorbando” y que no te permiten hallar el orden interno que necesitas. Haz como con la ropa de tu armario, cómo dice mi hermana: “cuando tienes ropa que hace un año no te pones ¿qué hace en tu armario estrujando la que te pones?”.

¿Qué creencias o emociones están estrujando tu vida?
¿Qué paralelismo hay entre las cosas que sobran en tu armario y las cosas que sobran en tu vida?

Cosas sucias o descuidadas. ¿Qué objetos hace tiempo que no limpias? Cuida aquello que te gusta, repáralo, límpialo. Aquello que “está descuidado, dejado o abandonando” te entristece, y quizás avergüenza. Haz como con los objetos que amas.

¿Cómo tratas aquellas cosas que amas?
¿Cómo te tratas a ti mismo?
¿Te estás descuidando y abandonando últimamente?
¿Qué creencias o emociones te impiden cuidarte?
¿Qué tienen en común las cosas que no cuidas en tu casa con lo que no cuidas en ti?
¿Quitas el polvo a lo que se ve pero no limpias en profundidad?
¿Es lo que le podría estar ocurriendo a tu vida, que cuidas lo que se ve por fuera pero no tu interior?

Por dónde empezar. Demasiadas veces existe tal desorden que no sabemos por dónde empezar. Cómo dice mi marido: ¿cómo se come un elefante? Bocado a bocado. Lo mismo pasa con ciertos desordenes. Si todo el escritorio es un caos, empezaré por un rincón de la mesa, por un cajón o por un dossier. Por algo pequeño. Si pienso en todo el escritorio me abrumo, me siento incapaz y desisto, en el fondo es una buena excusa para no hacer nada al respecto. Puede que nos digamos: ya encontraré el momento más adelante, en vacaciones, por navidad, el fin de semana, de entrada parece un buen plan, pero…. Ahora estoy demasiado ocupado, tampoco es tan importante. Lo mismo pasa con el orden en nuestras vidas. Quizá la empresa sea demasiado enorme y nos propongamos un cambio tan grande que nos supere. Empecemos por pequeños cambios en nuestro interior, leer cada día una lectura inspiradora, agradecer lo que recibimos, dejar de criticarnos, valorar nuestras pequeñas acciones, salir a pasear cada día, etc.

¿Estás haciendo lo mismo con tu vida?
¿Qué pequeños pasos puedes dar para empezar a poner orden en tu vida?
¿De qué manera influirán en el conjunto de tu vida?

Este desorden interno puede producirse por haber cumulado información, quizás inútil o errónea sobre nosotros mismos que nos influye negativamente. Por ejemplo, creo cosas de mí que no son ciertas, a lo largo de la vida otras personas me lo han repetido tanto que he llegado a creerlo sin cuestionarlo. Quizá es verdad que a veces he sido cobarde, pero también en mi mora un espíritu valiente. Es desde esta persona valiente que voy a encontrar el coraje para ir quitándome de encima aquello que ya no necesito o no es la verdad que me define.

Otro de los factores que influyen en este desorden interno es la falta de autoconocimiento de nosotros mismos, lo que nos impide recurrir  a nuestras competencias y recursos internos para alcanzar el orden en nuestras vidas. Por ejemplo, puede que yo me reconozca como una persona muy ordenada en mi oficina, pero mi vida es un verdadero caos.  La pregunta que me puedo hacer es:

¿Qué cualidades y valores me permiten ser ordenado en el trabajo?
¿Cómo puedo aplicar estos valores y cualidades para poner orden en mi vida?

En otras ocasiones, la información que nos llega a la conciencia no es congruente con nuestras metas. Por ejemplo, si estoy preocupado por la última evaluación que un superior ha hecho sobre mi desempeño, puedo crear un desorden en mi interior, angustiarme y paralizarme si decido enfocarlo como una amenaza a mi puesto laboral o bien puede ser un aliciente para superarme al tomar como un desafío esta mala evaluación y entrenarme para lograr mejores resultados y ser la persona competente que sé que soy.

Por tanto, si quito creencias erróneas o distorsionadas de mi mente, si me cuido y atiendo mis necesidades reales, si cambio mi punto de vista y alineo la información que poseo sobre mí con mis metas lograré poner un mayor orden en mi vida. Cuando no puedo lograrlo por mí mismo, la ayuda de un coach teleológico puede facilitarme esta labor.

¿Qué reflexiones te inspira esta metáfora?
¿Qué te ha ayudado a poner orden en tu vida?

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Bibliografía

Csikszentmihalyi, M. (1990). Fuir. Una psicología de la felicidad. Ed. Kairós.

Hermínia Gomà
13 octubre 2013
Barcelona

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