Potenciar hábitos para desarrollar la creatividad

Post escrito por Hermínia Gomà en febrero 15, 2014
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Potenciar hábitos para desarrollar la creatividad

¡Qué importantes son los hábitos en nuestras vidas! Gracias a los hábitos podemos crear. Parece contradictorio, pero sin hábitos el proceso creativo no es posible. Tal y como explicó José Antonio Marina -en su artículo del suplemento Estilos de vida, de La Vanguardia del sábado 15 de febrero- deberíamos de reconocer el papel de los hábitos en el proceso creativo, sobre todo en estos momentos en que necesitamos encontrar propuestas creativas e innovadoras para liderar nuestros equipos o liderar nuestras vidas.

Sin hábitos es imposible dotarnos de los automatismos que nos permitirán desarrollar plenamente nuestro talento creativo. De acuerdo con Marina: “Las más altas invenciones del espíritu se construyen con los humildes ladrillos del hábito. Sólo los automatismos aprendidos por el pianista, o por el escritor, o por el matemático, les permiten después hacer cosas nuevas. No existe la creatividad espontánea”.

Saber que los hábitos nos ayudarán a desarrollar nuestra creatividad
puede tener unas consecuencias de gran impacto en nuestra vida personal y profesional
como padres, profesionales, directivos, empresarios o coaches.

Desde nuestro modelo teleológico entendemos el hábito como una intersección de conocimiento, capacidad, deseo y sentido.

 

hábitos en Coaching teleológico

 

El sentido está relacionado con la finalidad, orienta la acción que voy a aprender, las nuevas conductas que integraré. Es básico saber “qué quiero cambiar”, pero si dicha decisión no está basada en un sentido que responde a la pregunta “para qué quiero cambiar” no dispondremos de la energía suficiente para lograr nuestro objetivo. La voluntad y la habilidad surgen de manera natural cuando estamos seguros del “para qué”, de la finalidad. En nuestro caso, ¿para qué quiero aprender? ¿Para qué necesito incorporar nuevos hábitos en mi vida? ¿Quién seré cuando haya incorporado estos nuevos hábitos?

El cambio de hábitos es un proceso que requiere atención y dedicación, esfuerzo y disciplina. Practicar, corregir, aprender, practicar, corregir, aprender. Cuando aceptamos que somos eternos aprendices… todo es posible.

Desde cualquiera de nuestros roles podemos llegar a ser creativos si trabajamos en nuestros hábitos, ya sea como directivos, como padres, como profesores, como pareja, tanto en nuestros roles personales como profesionales. ¿Qué hábitos tengo que cambiar: hábitos de liderazgo, hábitos más saludables, hábitos de relación con los demás?

En esta vida creo que todos hemos venido a aprender alguna cosa y
a aportar desde nuestros talentos y nuestra creatividad.

Hoy me centraré en hábitos profesionales, concretamente en aquellos relacionados con la profesión del coach.

Mis alumnos están habituados a escucharme decir: Dad cera, pulid cera”. No es fácil dar cera y pulir cera. No todos los alumnos lo comprenden y aceptan fácilmente. Son personas que valoran la espontaneidad, pero si quieren llegar a ser profesionales universitarios del coaching deberán automatizar metodología, procedimientos, actitudes y técnicas para realizar de manera natural procesos de cambio con sus clientes.

Al principio hay ciertas resistencias e incredulidad pero sigo animándoles: “Practicad y practicad, corregid, aprended y volved a practicar, el premio llegará. Practicad la conversación una y otra vez, practicad los feedbacks, el flujo de pensamiento, el silencio, la escucha, etc. Llegará el momento en que lo integraréis y estaréis realizando verdaderas conversaciones creativas con vuestros clientes o equipos. Danzaréis con ellos. Las conversaciones fluirán de manera creativa, seréis creadores de conversaciones poderosas”.

Como dice Marina: “No existe la creatividad espontánea”. Los coaches precipitados que piensan que no tienen nada que aprender, que pueden improvisar e inventarse las conversaciones acaban en un callejón sin salida en sus sesiones y en sus procesos. Lo podemos comprobar en las sesiones de mentoring y supervisión.

Lo habitual es que hasta que el alumno, futuro coach, no lo comprueba personalmente, no toma conciencia de los hábitos que necesita integrar para llegar a ser un excelente profesional, así como para fluir y crear “magia” en cada una de las conversaciones que realice con sus clientes. Como el bailarín que danza y sabe transfigurar el esfuerzo en gracia, el coach ha de saber transfigurar su aprendizaje en una danza con su cliente. No hay pisotones, ni traspiés, ni desajustes, ni desorientación, ni precipitación, ni piruetas individuales. ¡Hay música, hay danza con el cliente!

El esfuerzo lo habrán realizado con anterioridad automatizando ciertos hábitos. Primero técnica, conocimientos, esfuerzo; después vendrá la genialidad y el acto creativo que se sostendrá en el tiempo. El rol de coach no se improvisa. Es una lástima que algunas organizaciones vendan “coaches exprés”, en pocas horas usted estará acreditado. Realmente es cierto, podemos acreditar, dar un título a alguien, pero ese título no lo convertirá en coach. Debajo de un buen hacer hay técnica, hay esfuerzo, hay interiorización de unos hábitos. Hoy en día algunas personas solamente acumulan títulos en lugar de crear hábitos que les permitan ser los coaches que nuestra sociedad necesita.

Para “ser coach” es imprescindible automatizar aquellos hábitos que garantizarán
resultados positivos a las personas y equipos a los que acompañemos.

Para potenciar nuestros hábitos y desarrollar nuestro poder creativo, considero fundamental que nunca perdamos la conciencia de considerarnos eternos aprendices.

 

No existe lo imposible.

Hermínia Gomà Quintillà
15 febrero 2014
Barcelona

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