Definición del Coaching Teleológico

Post escrito por Hermínia Gomà en marzo 30, 2014
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 Tren y Taj Mahal

El Coaching Teleológico es un modelo de coaching centrado en el ser y orientado a un fin.

Su modo de intervención: la conversación teleológica.

Su objetivo: que las personas logren liderar su vida, es decir, que se hagan responsables de sí mismas, de sus sentimientos, decisiones y consecuencias, acciones y resultados.

Teleología proviene del griego Τελος (Telos), que significa finalidad, plenitud, llevar a cabo y Λóγος (Logos), que significa: la palabra, el razonamiento, el habla, el pensamiento e incluso el sentido y el verbo (acción).

Según nos explica Juan Camillo Restrepo Tamayo, en su trabajo La teoría de la responsabilidad como imperativo ético:

“La filosofía teleológica fue expuesta, por primera vez, en el sIV a.C. por el gran filósofo griego Aristóteles de Estagira. Esta filosofía plantea que el fin de toda acción humana es la felicidad, a través del bien y la virtud. Así lo declara el Estagirita en la Ética a Nicómaco: Pues bien, lo que andamos buscando (la estabilidad) se dará en el hombre feliz y será tal a lo largo de su vida. Pues siempre, o antes que nada, obrará y contemplará lo que concierne a la virtud (areté); y sobrellevará los cambio de la fortuna de la mejor manera y siempre de manera completamente armoniosa. Además, esta conjunción felicidad (eudaimonía), bien (agathos) y virtud (areté) define al hombre sensato (phronético). Por otro lado tendríamos la postura ética deontológica, cuyo gran exponente es el filósofo alemán Immanuel Kant, que afirma que la acción humana está fundada en el deón (lo debido), es decir, el “deber”. Se produce así un paso de una concepción de “lo bueno” como lo que se adecua al ser, a una concepción de lo “correcto” como lo que encaja con la ley, lo que el denomina “imperativo categórico” que nos dice: “obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio (…) pues todos los seres racionales están sujetos a la ley de que cada uno de ellos debe tratarse a sí mismo y tratar a los demás, nunca como simple medio, sino siempre al mismo tiempo como fin en sí mismo.”

El Coaching Teleológico aúna Aristóteles con Kant para cimentar su base filosófica: El ser y el fin como deber ser.

La Teleología responde a tres preguntas básicas:

  • ¿Para qué lo haré? Orientada a la finalidad
  • ¿Dónde quiero llegar? Orientada el destino
  • ¿Qué significado posee? Buscando la integración

las 3 preguntas teleológicas

Imaginemos el final de una obra de teatro. ¿Qué ocurre? Al final de la obra baja el “telón”. El telón baja y comprendemos el significado, la finalidad de lo vivido. Así, nos pasa a las personas. Cuando caiga el telón de nuestras vidas, la obra que hayamos escrito y de la que somos los protagonistas dará respuesta a estas preguntas: ¿Qué significado queremos haberle dado? ¿Qué estamos haciendo en este mundo? ¿Qué mundo queremos dejar cuando ya no estemos?

Este fin puede ser entendido como límite, destino o desempeño. Desde la mirada oriental, este destino está escrito, al mismo tiempo que para la tradición occidental, éste se escoge. Por tanto, a pesar de que el destino pudiera estar escrito, podemos decidir romper con este destino.

En occidente la sabiduría se asocia al “logos” orientado al conocimiento, a desvelar la verdad externa a la persona (verdad objetiva) y su práctica es la filosofía. En oriente la sabiduría se asocia al conocimiento interior o contemplativo (verdad subjetiva) y su práctica es la meditación. Y en todas se da una combinación de los siguientes elementos: logos, ethos, phatos, mhytos.

Los 4 elementos de la conversación teleológica

Lo que caracteriza al modelo teleológico es como integra estos elementos para que el cliente avance en su proceso de cambio.

El coaching teleológico nos recuerda que hay un final de trayecto, un punto de llegada y que al llegar allí hemos de poder dar sentido al viaje realizado. Somos concientes de que hay una distancia entre quien somos ahora y la perfección que anhelamos, la madurez a la que aspiramos. La distancia entre el punto de partida y el punto de llegada. Cuando llegamos al final se han completado las tres preguntas: ¿para qué? como finalidad, ¿hasta dónde? El horizonte, y ¿qué sentido tiene haber llegado? Integración de todo lo vivido.

Como dejó escrito, el gran poeta Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Otro gran poeta español, Jorge Manrique, viene a completar esta idea, en la copla a la muerte de su padre: «Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir.»

El coaching teleológico pone su mirada en el futuro
pero siempre partiendo de la plena aceptación de la realidad,
del momento presente.

Una vez analizado el componente que hace referencia al Telos, ahondaremos en el Logos. El logos como diálogo, conversar (versar con otro). Cuando iniciamos el diálogo, en la conversación teleológica, lo que aparece no son cosas (no nos enfocamos en la “casuística”), lo que emerge es la verdad del cliente y en ella nos centramos.

El coach teleológico no sólo oye lo que dice el coachee,
lo que hace es entender la manera de pensar del cliente.
 

El diálogo le servirá al cliente para tomar conciencia de su propia verdad, de su manera de ver las cosas. A través de la conversación, lo que al inicio era su verdad se va definiendo como un “parece ser”, es decir, no se trata de la verdad sino de su punto de vista, se trata de lo que ve, siente, entiende y hace desde el lugar en el que está. No se trata de subjetividad, sino de cómo se relaciona con lo que sabe.

No se trata de quedarnos pegados a lo que dice el cliente,
se trata de focalizarnos en cómo piensa el cliente a través de lo que dice. 

A través de la conversación teleológica el cliente que se encuentra bloqueado, sobresaturado, con falta de visión o energía, sumergido en un dilema vital, puede abrirse emocional e intelectualmente hacia una nueva dirección y lanzarse a vivir su existencia desde un nuevo saber sobre sí mismo y su forma de entender y relacionarse con los demás y con sus circunstancias. Cambiar su preocupación por los quehaceres y urgencias de la vida cotidiana por una mayor conciencia de sí mismo y del destino al que quiere dirigirse.

 

No soy un sabio, ni tampoco he logrado ningún descubrimiento
que haya sido engendrado por mi alma […]
Y es evidente que nada se aprende de mí porque
son ellos mismos y por sí mismos los que descubren
y engendran tan bellos pensamientos
Platón
Diálogos de Platón
 

Hermínia Gomà
30 marzo 2014
Barcelona