Ser la mejor versión de mi mismo

Post escrito por Hermínia Gomà en marzo 24, 2014
Categorías del post: General

Ser la mejor versión

Ser la mejor versión de mi  mismo

“Ser uno mismo es, siempre,
llegar a ser ese otro que somos
y que llevamos escondido en
nuestro interior, más que nada
como promesa o posibilidad de ser”

Octavio Paz

Vigilias de mi regreso a Barcelona. Domingo ante mi ordenador. Observando desde la terraza de mi departamento el atardecer entre los árboles me dispongo a escribir este post sobre cambios, demonios y destinos, esperanza y devenir.

Esta semana se cumple el centenario del nacimiento del gran pensador y poeta mexicano Octavio Paz. En una conversación con Roberto Vallarino, para el periódico chileno El Mercurio, en noviembre de 1985, este gran ensayista manifestaba sus dos grandes pasiones literarias: Dante y Dostoievski.

Al autor de Crimen y castigo, Octavio Paz lo consideraba el gran intérprete contemporáneo del alma humana (especialmente del nihilismo), el Virgilio de nuestros infiernos, los de cada uno de nosotros y los de la sociedad de cada época.

En cambio, su aproximación a Dante despertaba otros sentimientos, a pesar de que lo consideraba el poeta más hondo de Occidente, reconocía que para él, acercarse a su obra, no era tarea fácil debido a un concepto fundamental: su visión del tiempo y del cambio de ser o permanecer.

   “Lo que me distancia de Dante es su visión del tiempo. Para Dante la eternidad es ser siempre aquel que se es, sin cambio alguno. La perfección del ser, sea en el infierno o en el cielo, es la inmovilidad, la ausencia del cambio: el fin del tiempo. El fin de la esperanza. A nosotros, modernos, la eternidad nos horroriza. Estamos enamorados del cambio; es decir, del tiempo que es la imperfección. Tal vez estamos enamorados del demonio, el espíritu eternamente inconformista. El hombre moderno no quiere ser idéntico a sí mismo; quiere cambiar, ser otro. Esta es la gran diferencia entre nosotros y los antiguos.  Para Platón o Santo Tomás, el ser es una plenitud que no cambia; es, solamente es. A nosotros nos exalta el perpetuo llegar a ser que nunca acaba de ser, del todo.”

Leyendo estos comentarios no puedo dejar de pensar en los procesos de Coaching Teleológico. Sobre todo en un verbo fundamental que vertebra cualquiera de sus procesos, el verbo DESVELAR. Desvelar se me configura como una fusión de estas dos verdades. Por un lado estaríamos de acuerdo con Dante en el sentido de que desvelar implica hacer visible lo que permanecía oculto: el ser que siempre es, sin cambio alguno, pero por otro lado este desvelar implica un cambio, un cambio no en el ser sino en la mirada y aprecio hacia ese ser lleno de posibilidades desde el espíritu eternamente inconformista que nos habita, y que nos permite desvelar al ser que somos cada uno de nosotros.

Esa posibilidad de desvelar lo que ya estaba en nuestro interior conlleva esperanza, un valor esencial en cualquier proceso de cambio. Como coachs teleológicos acompañamos a nuestros coachees en este  cambio que le dará al cliente mayor perspectiva, libertad de elección y a la vez mayor compromiso con el mismo y con los demás.

El llegar a ser que nunca acaba de ser, del todo, nos inspira para seguir andando el camino de nuestro devenir que mucho tendrá que ver con desvelar lo que se oculta a nuestra conciencia y que el proceso teleológico facilitará.

Ser uno mismo tiene que ver con la honestidad, con desvelar y aceptar, con aceptar la promesa de  lo que podemos ser y con la autenticidad, en definitiva se trata de ser, la mejor versión de nosotros mismos.

¿Qué necesito desvelar para ser la mejor versión de mi mismo?

Hermínia Gomà i Quintillà
Santiago de Chile
24 marzo 2014

 

Post Anterior: