Cómo mejorar el Carácter

Post escrito por Hermínia Gomà en mayo 23, 2014
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MARCO

 

Cómo mejorar el carácter

Marco Aurelio en sus Meditaciones hace la siguiente recomendación:

             “Desde el amanecer dite a ti mismo: me encontraré con un indiscreto, un desagradecido, un prepotente, un mentiroso, un envidioso, un egoísta. Todos estos defectos emergen desde su ignorancia […]. Habiendo comprendido que la naturaleza de quien comete estas faltas es del mismo linaje que el mío, y no de sangre ni de semejanza, sino como partícipes de la inteligencia divina, yo no puedo sufrir ningún daño de ninguna de estas personas. Porque nadie tiene el derecho de cubrirme de vergüenza, ni puedo enfadarme con un congénere, ni odiarlo.”

En algunas ocasiones nosotros podemos ser esa persona de la que nos advierte Marco Aurelio, esa con la que nos podemos encontrar. Como él afirma, es desde la ignorancia de nosotros mismos que emergen nuestros defectos. ¿Has perdido la paciencia con alguien? ¿No paras de discutir? ¿Has reaccionado exageradamente? ¿Estás enfadado? A pesar de esforzarnos, no siempre sabemos resolver nuestros conflictos como querríamos, conflictos que en primera instancia parecería que son con los demás y finalmente descubrimos que son con nosotros mismos.

Quizá hemos aprendido a contar hasta diez, respirar profundamente e incluso a pedir disculpas y sonreír… con una gran fuerza de voluntad. No es fácil escuchar. No es fácil escucharnos a nosotros mismos. Hay una pregunta que me gusta lanzar a mis alumnos y clientes: ¿qué prefieres, tener la razón o ser feliz? La respuesta es unánime: ser feliz. ¿Entonces? Queremos ser felices, pero, cuando tenemos la razón, ¡la tenemos! Y en esos momentos sale “el alien” que llevamos dentro y reaccionamos, nos transmutamos en otro ser irreconocible.

Imaginemos que fuera cierto que preferimos ser felices y que estamos dispuestos a mejorar nuestro carácter para poder relacionarnos mejor. En ese suponer somos capaces de escuchar y podemos pedirle a esa persona que nos ayude a entenderla. Como no interpretamos que “la razón” del otro es un ataque personal, dejamos de defendernos, no nos sentimos heridos ni ofendidos. En lugar de huir o atacar decidimos quedarnos, sonreír, abrir nuestra mente y nuestro corazón. Decidimos salir “del tema” para priorizar el buen entendimiento con la otra persona.

No es sencillo ser feliz. A veces podremos y otras no. Modelar nuestro carácter es una empresa titánica, que requiere dedicación. La vida es tan generosa que continuamente nos ofrecerá oportunidades para volver a practicar. ¡Aprovechémoslas! Sigamos trabajando en nuestro liderazgo personal, en nuestro carácter. Cuánto más arduo sea el camino hacia el otro, más fuerza de carácter necesitaremos para transitarlo. En esas situaciones importantes, vitales para nosotros, necesitaremos, aún más, conectar con ese lugar tan especial que mora en nuestro interior y que hemos forjado con respeto y amor hacia nosotros. Ese espacio interior del que podremos extraer la paz interior que permitirá conectarnos con lo verdaderamente importante: liderar nuestra vida.

Marco Aurelio en el mismo capítulo de sus Meditaciones nos recomienda:

                 “En todo momento preocúpate decididamente, como romano y como hombre, de hacer aquello que tienes entre manos con seriedad escrupulosa y sincera, con amor, con independencia y con justicia […]. Lo conseguirás si haces cada una de tus acciones como si fuera el último día de tu vida, libérate de cualquier superficialidad, de tu reactividad emotiva, de la hipocresía, del egoísmo […]. Ya te das cuenta que no son muchas las cosas necesitas dominar, si uno desea vivir una vida plácida.”

Me gustaría compartir con vosotros una serie de reflexiones para mejorar el carácter, encontrar la paz interior y relacionarnos constructivamente con las demás personas.

  1. Comprométete con tu cambio personal. Márcate pequeños objetivos que estés dispuesto a cumplir. Al cumplirlos te sentirás más seguro, confiado y creerás cada vez más en ti mismo.
  2. Cuídate de manera integral. Cuida tu mente, tu cuerpo, tu corazón y tu espíritu. Aprende de lecturas inspiradoras, genera pensamientos positivos, estudia temas que despierten tu interés, contacta con la naturaleza, haz ejercicio físico cada día, come de manera sana y nutritiva, duerme lo necesario para sentirte descansado, disfruta de lo que haces, reserva espacios para ti mismo, medita o busca momentos de calma y reflexión personal o conversa con mentores que te ayuden a cuestionarte a ti mismo desde otros lugares, expresa tu amor y afecto a las personas que te importan.
  3. Interactúa con humildad. La percepción que tienes de la situación depende del lugar desde donde la estás observando. Cómo no tienes ojos en el cogote, seguro que la información de que dispones es parcial. No es muy inteligente ser orgullosos ni tercos cuando sólo disponemos de una versión de la realidad. Interésate por descubrir la otra versión.
  4. Discúlpate sinceramente, libérate rápidamente. Dicen que “errar es humano y perdonar es divino”. Discúlpate honestamente y asume las consecuencias de tus errores. Despréndete velozmente de los agravios que hayas podido recibir. Sólo nosotros podemos sentirnos ofendidos. Siempre podemos decidir ofendernos o comprender que el otro lo está haciendo “al máximo de su competencia”. ¿Piensas darle el poder al defecto del otro? Recuerda que tú también estás en “fase de aprendizaje, mejorando tu carácter”. De la misma manera que la otra persona desconoce tu determinación por mejorar, tú no puedes estar seguro de que el otro no lo esté intentando con igual ahínco que tú.
  5. Agradece profusamente. No pienses que el otro ya sabe que está muy agradecido, ¡Díselo! Exprésale específicamente lo que le agradeces y lo que ha significado para ti su acción. Demuéstrale de manera especial tu gratitud, sobre todo a las personas más cercanas, por su escucha, su bondad, su paciencia, su generosidad, sus ánimos, por creer en ti y apoyarte (especialmente cuando tú mismo no lo hacías). Valórales qué estén allí, en los momentos difíciles. Por ser como son y ayudarte a mejorar cada día. Por confiar en tu consejo o discreción al compartir contigo sus humanidades. Por retarte y pedir más de ti, de lo que tú darías por ti sólo.
  6. No te compares. Las comparaciones son odiosas. Si quieres cometer un atentado contra tu autoestima solamente has de compararte. Cuando nos comparamos baja la autoestima y somos más propensos a ponernos a la defensiva, a sentirnos más susceptibles y por tanto es más fácil que reaccionemos. Tú eres una persona única, diferente, especial, en la misma medida que la persona con la que te relacionas es única, diferente y especial. No te coloques en un plano de inferioridad, ni pongas al otro en un plano de superioridad (o al revés). Compartís que sois seres humanos con independencia de vuestro rol, preparación o estatus económico.
  7. Busca soluciones en las que ganéis todos. No te conformes ni cedas de la misma manera que no permitas que la otra persona se conforme o ceda. Estar siempre cediendo por miedo al conflicto, al final tiene graves consecuencias. Aprende de manera creativa a encontrar una alternativa en la que todos ganéis. No aceptes que alguien pierda, no aceptes perder. Genera condiciones para que el acuerdo sea posible. Procura que “tener la razón” no sea tu principal objetivo, sino que la búsqueda de felicidad, de abundancia, de bienestar para ti y los demás sea tu verdadera prioridad.

Con estas 7 orientaciones presentes podemos empezar a forjar nuestro carácter y liderar nuestra vida.

Para finalizar este escrito me gustaría hacerlo con otra sentencia del mismo libro de Marco Aurelio:

            “Nada es más miserable que el hombre que recorre en círculo todas las cosas y que “indaga” como dice el poeta Píndaro, “las profundidades de la tierra” e investiga, mediante conjeturas, lo que hay en el alma de los vecinos, pero sin darse cuenta que sólo necesita estar atento únicamente al dios que habita en su interior y servirlo con sinceridad. El servicio a este dios interior consiste en preservarse de toda reactividad, irreflexión y disgusto hacia las cosas que provienen de los dioses y de los hombres.”

Hermínia Gomà
23 mayo 2014
Barcelona

 

 

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