Cómo superar la desidia y la pereza

Post escrito por Hermínia Gomà en enero 18, 2015
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 Cómo superar la desidia y la pereza

 
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La pereza anda tan despacio que la pobreza la alcanza enseguida
Marco Aurelio
Mi holgazanería no me deja tiempo libre para nada
Alphonse Allais

Recuerdo una pregunta que me hicieron hace años: ¿Cuál es el mejor momento para plantar un árbol? Hace veinte años. ¿Y el segundo mejor momento? Ahora.

¿Has tenido una buena idea en tu cabeza pero aun teniendo tiempo no pudiste dar el primer paso? A veces es difícil “pasar a la acción”, carecemos de la energía  necesaria para dar el primer paso o sentimos una opresión en el pecho que nos lleva a decidir “no hacer nada” o quizá pensamos: “ya lo haré…”. Este fenómeno que antiguamente se denominaba “pereza” actualmente se ha dado en denominar “procrastinación” y es el acto de diferir (no se sabe hasta cuándo) una tarea a pesar de que no existe ningún valor positivo en hacerlo.

Para el desidioso todos los días son festivos
Horacio

¿Eres capaz de presentir la felicidad que sigue a la verdadera liberación de las cadenas que te impiden desarrollar todo tu potencial? Qué triste, absurda y vacía puede ser nuestra vida sin esta liberación. Cuando nos quedamos pegados a la desidia, algo en nuestro interior nos inquieta, quizá no sabemos exactamente de qué se trata, pero sí percibimos el malestar que nos genera.

La desidia nos aparta de nuestro genio, nos quedamos mirando a nuestro alrededor sin ver nada, como meros caparazones carentes de contenido. Estamos matando el tiempo y con él la vida. ¿Cómo despertar a la vida? Es ahora, en este preciso momento cuando estamos vivos. Somos poseedores de un apasionante hoy y es en este “aquí y ahora” que podemos mostrarnos y vivir siendo quienes somos.

La desidia puede ser también una actitud ante la vida, una despreocupación o desinterés como respuesta a una falta de confianza o valoración personal. Es como si la persona creyera que nada de lo que haga puede ser interesante ya que ella no es merecedora de ningún interés y deja de preocuparse por su propia salud, aspecto o bienestar. La desidia puede estar vinculada al caos y a la desconexión con nosotros mismos, con nuestra esencia, es lo opuesto a lo que realmente somos. Si somos conscientes de sentir esta desidia podemos aprovecharla como una oportunidad para aprender de nosotros mismos, para cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Hoy deseé hacer nada. Es interesante saber que deseo y desidia proceden del mismo verbo latino desidere. La desidia es abandonar una oportunidad, un abandono que acaba denotando pereza. El deseo es añorar una oportunidad. Cuando decidimos “dejar de hacer” simultáneamente elegimos eludir una oportunidad y a la vez estamos lamentando su pérdida.

Como dice Friedrich Nietzsche en “Schopenhauer como educador” la tercera consideración intempestiva: “Tenemos que responder ante nosotros mismos de nuestra existencia; por eso queremos ser los verdaderos timoneles que la dirijan, y no estamos dispuestos a permitir que se asemeje a un puro azar carente de pensamiento. Esta existencia requiere que se la tome con cierta temeridad y cierto peligro”.

Para Nietzsche el miedo es pereza. Para salir de la desidia, de la pereza hemos de vencer el miedo. Si queremos ser auténticos y liberar todo nuestro potencial hemos de afrontar situaciones complejas, tomar decisiones difíciles y hacernos cargo de nosotros mismos. En definitiva, asumir la responsabilidad de nuestras vidas. Cada uno de nosotros somos creadores de nuestro día a día, lo que significa rechazar la indolencia, la indiferencia y la cobardía, significa abrazar la libertad y alejarnos de lo acostumbrado.

A raíz de las reflexiones de la citada obra de Nietzsche, surgen dos principios que el coaching teleológico recoge para una buena praxis profesional:

  • El coach teleológico ha de reconocer las cualidades y talentos particulares de su cliente y dirigir el proceso al despliegue de este enorme potencial.
  • El coach teleológico ha de cultivar su carácter para lograr una armonía interior que le permita desplegar su propio ser y estar en armonía consigo mismo.
Una y otra vez se aferra uno a las cosas a las que ha tomado cariño
y piensa que se trata de fidelidad, pero es solo pereza
Hermann Hesse

¿Cuántas veces hemos oído decir a un profesor que nuestro hijo tiene un potencial extraordinario pero que «no se aplica lo suficiente» o «debería esforzarse un poco más»? ¿Cuántas veces hemos dicho lo mismo a alguno de nuestros hijos?¿Y esa compañera de trabajo que nunca entrega a tiempo sus proyectos? Con independencia de sus causas estas personas son inmediatamente etiquetadas de perezosas. ¿Realmente la gente es perezosa? Mi experiencia me dice que la baja productividad o inactividad, sea en los estudios o en el trabajo, casi siempre es una estrategia que utiliza la persona para afrontar una situación que le da miedo. A pesar de ello, innumerables personas han sido estigmatizadas con injustas acusaciones de pereza. Y muchas de ellas son personas adultas que vienen arrastrando heridas emocionales desde su época escolar.

La sociedad nos dice demasiadas veces lo que tenemos que mostrar o demostrar.  A ciertas edades es fundamental ser aceptados por el grupo y el precio que algunos pagan es muy grande. Ser el “empollón” no es muy popular. Algunos deciden no sobresalir por miedo a no ser apreciados y aprenden a esconder sus cualidades o talentos. No quieren ser “diferentes”. Otras personas deciden no brillar para que los demás no les exijan que demuestren su potencial o están cansados de que se aprovechen de sus talentos. Estas decisiones les llevan a negar parte de su esencia y se convierten en “perezosas”, porque “¿para qué esforzarse?” si no pueden ser la mejor versión de sí mismos. Quizá no permitimos desarrollar nuestros talentos o competencias por la responsabilidad que ello conlleva.

Recuerdo el caso de un cliente que era superdotado, al que llamaré Arturo. Arturo tenía una hermana pequeña que no lo era. Su padre los comparaba continuamente humillando a su hija por no parecerse a su hermano. Arturo, de manera inconsciente decidió renunciar a su talento y empezó a mostrarse como “perezoso, con desidia”, bajó su rendimiento escolar, empezó a relacionarse con compañeros conflictivos. Se sacrificó anulándose para que su hermana no recibiera las burlas y afrentas de su padre. Cuando a los 25 años pidió hacer un proceso conmigo su problema es que su vida no tenía sentido y había entrado en el mundo de las drogas. A través del proceso descubrió que había negado totalmente sus talentos y cualidades, tomó consciencia de su verdadero valor y perdió el miedo a ser él mismo. Dejó de sentirse avergonzado de su grandeza, y a pesar de que el sacrificio que hizo tuvo sentido en su momento ahora ya no le hacía ningún servicio. Entendió que podía liberarse de esa responsabilidad y permitirse manifestar su inteligencia en todo su esplendor.

Desafiar lo establecido es lo que nos permite mostrar nuestra singularidad y para ello necesitamos el coraje para ser nosotros mismos. Como no lo hacemos, acudimos a la pereza como castigo por nuestra cobardía. Esta estrategia para afrontar el miedo a ser nosotros mismos conlleva un gran padecimiento interno. Con la pereza nos privamos, renunciamos a desarrollar todo nuestro potencial, a liderar nuestras vidas.

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El otro día, realizando una sesión de coaching salió precisamente este tema. La clienta después de realizar el ejercicio de “primero cómete las verduras, después ya te comerás el postre” comentó que postergaba realizar ciertas tareas en su trabajo. Apliqué la herramienta del flujo de pensamiento y llegó a la conclusión de que si no postergara sería “perfecta”. En ese momento tomó conciencia de que el miedo a no ser perfecta le impedía pasar a la acción. No se trataba de ser perfecta, se trataba de ser ella misma. El perfeccionismo está muy conectado con el miedo. La no acción es la estrategia para evitar el miedo a no ser “perfecta”. Cuando la clienta recibió el feedback visual pudo tomar conciencia del problema y el cambio de paradigma la llevó a reconstruir su creencia. No se trataba de ser perfecta, se trataba de ser ella en esencia.

Se produce un fenómeno curioso en ciertas personas dominadas por la pereza y es que cuando alguien que se encuentra en situaciones extremas les pide un favor salen de su escondite o cueva y con sus acciones responden a las necesidades del otro, esperando ser por algún tiempo los protagonistas que no pueden ser de sus propias vidas. De esta manera se sienten reconocidos durante un tiempo lo que a la larga se hace insostenible, y si esta necesidad del otro a través de la cual logran el reconocimiento no aparece se van aislando paulatinamente. La alternativa es escuchar sus propias necesidades movilizadoras para ser los principales autores de sus propias vidas lo que fortalecerá su autoestima y mejorará sus vínculos sociales.

Cuando postergas y vacilas malgastas tus momentos presentes
en no hacer nada como alternativa a la posibilidad de hacer cualquier cosa.
El no hacer nada conduce al aburrimiento.
Wayne Dyer

¿Somos víctimas pasivas de nuestras circunstancias? Desde mi rol como psicóloga veo a mis clientes como seres capaces de hacerse responsables de su propia vida aun cuando las circunstancias seas adversas. Jamás mi mirada es desde la “lástima”. Considero  a mi cliente como alguien que puede asumir de manera proactiva, desde sus cualidades y recursos internos, los sucesos que le están ocurriendo.

En algunas situaciones podríamos explicar el fenómeno de la pereza debido a que no sabemos diferir las gratificaciones. ¿Qué significa? Que la recompensa no es inmediata. Puedo decidir ponerme a estudiar (¡qué pereza!) o quedarme mirando la televisión. La gratificación por los estudios realizados queda muy lejos (llegar a ser ese profesional que quiero ser). Cuando elijo la segunda opción me convierto en una persona “perezosa”, pongo en evidencia mi falta de visión. Las personas que lideran su vida, saben que han de invertir ahora para lograr un futuro distinto. No son cortoplacistas. Pueden decidir subordinar sus sentimientos y pasar a la acción. El camino más fácil puede llegar a convertirse en una calle sin salida.

¿Qué estrategias utilizas tú para dar el primer paso?
¿Tienes la paciencia de aguardar
a que tu fango se decante y el agua sea clara?
¿Puedes permanecer inmóvil
hasta que la acción justa aflore por sí misma?
Tao Te Ching

Otro autor que me parece interesante mencionar es Carl Rogers cuando dice que el máximo poder que tenemos en la vida, es el poder sobre nosotros mismos. Si yo cedo el poder que tengo sobre mí mismo a mis circunstancias o sentimientos, estoy a expensas de mis emociones y en un momento dado permito que la pereza decida por, para y sobre mi vida. Todos en algún momento hemos podido ceder a la desidia o pereza de manera inconsciente, pero cuando somos conscientes podemos decidir sobreponernos y dar el primer paso, para que nuestros miedos o debilidades no tomen las riendas y nos arrebaten nuestro poder interior.

En un tema como el que aquí abordamos es ineludible referirnos al legado de Víktor Frankl. Después de 68 años de la horrorosa situación que vivió la humanidad, es necesario que recordemos su mensaje ante la desidia, pereza o resignación de algunos discursos negativos actuales.

Os invito a leer o releer su libro, El hombre en busca de sentido, para recordar el mensaje sumamente positivo que nos dejó: “la vida es digna de ser vivida; no olvidemos nunca nuestra capacidad para superar adversidades y sufrimientos”. En su obra no deja de repetirnos que, «vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo».

Podemos vencer la apatía, la pereza y la desidia desde nuestra capacidad de elección. Nos determinamos a nosotros mismos a través de la última de nuestras libertades, la de elegir nuestro propio camino. Según Frankl, la respuesta es que, en esencia, la solución está en el amor y se produce a través del amor. Idea que, como la mayoría de vosotros, comparto plenamente. El amor al otro y a lo que hacemos son sólidos pilares sobre los que construimos la esperanza y el sentido de la vida que nos alejan de la pereza y la desidia y nos dan la sensación de satisfacción con nosotros mismos y con lo que estamos haciendo.

Hermínia Gomà Quintillà
18 enero 2015

 

RUSSELL, B. (1989). La conquista de la felicidad. Ed. Espasa-Calpe, Madrid

Levine, M. (2004). El mito de la pereza. Editorial Paidós, Barcelona

Frankl, V. (1946). El hombre en busca de sentido. Ed. Herder. Barcelona

Rogers, C. R. (1961). El proceso de convertirse en persona. Paidós. Barcelona

 

Comentarios del post

Muy interesante, quien pensaria que en la flojera se pueden hallar de trasfondo tantas cosas

#1 
Escrito por Ale en marzo 10th, 2016 @ 23:45

Leyendo este artículo puedo pensar en la desidia como un mecanismo de defensa para no afrontar el miedo. Como bien se decía en una clase, el miedo es una forma de parálisis, quizás la desidia es como externamos este miedo.

Es más fácil ser del montón y no sobre salir, no pierdes expectativas ni tampoco ilusiones. Lo más difícil es valorar uno mismo su diferencia y por medio de ella llegar a triunfar. Puede llegar a ser un camino solitario, pero la satisfacción es mayor. Al final la motivación está dentro de cada quien.

Podemos ver las situaciones que se nos presentan como factores eternos que no sabemos como llegamos a ellas y,por lo tanto, nos dejamos llevar; o podemos ver estas mismas situaciones y ser responsables de nuestras acciones. Sacarle partido y darnos cuenta que no es el hecho por sí solo lo que marca historia, es lo que hacemos cada uno dentro de ella.

#2 
Escrito por Eliana Valencia en marzo 14th, 2016 @ 21:18

Pereza, procastinación, postergación, simplemente es miedo a enfrentar situaciones, desidia, falta de amor a uno mismo en algunos casos, la ley del menor esfuerzo en otras, desaprovechar capacidades, y es un mal sumamente generalizado que nos impide dar y ser lo mejor. Carecemos de visión tanto interior como exterior a futuro para ver el daño que nos hacemos. En los tiempos actuales la pereza se justifica en los medios electrónicos que consumen nuevo tiempo y vida en prácticamente nada, en conectarnos a redes virtuales que nos alejan de socializar porque nos da pereza estar en contacto con otros, escuchar a otros, y nos mantenemos prudentes dentro de las distancias aceptadas socialmente. No bajamos de peso por preferir la soledad del auto a la pereza de sentirnos más humanos, preferimos la hora de tele a la hora en el gimnasio, o la hora caminando, pedimos servicio express porque que pereza ir a un restaurante, buscamos citas en internet porque nos da pereza ser humanos y acércanos a que nos conozcan, nos da pereza arreglarnos porque sentimos que estamos rodeados de gente equivocada, nos da pereza ayudar porque hay que poner de nuestra parte, nos da pereza pensar, laborar, ser creativos, aprender, mejorar, vencer vicios, regresar a la universidad, porque queremos un buen salario pero sin esforzarnos. Vivimos en la sociedad de la pereza y de zona de comfort.

#3 
Escrito por Silvia Quirós en marzo 26th, 2016 @ 23:08

Hola Herminia, mis mejores deseos para ti. Soy Francisco y vivo en Mexico.
Gracias de ante mano, no sabe cómo me ha beneficiado tu articulo; me encuentro ya casi hasta el fondo por este problema y no sé cómo frenar sus estragos. Ya tuve problemas con mi esposa porque estaba acostumbrada a una entrada económica fuerte y ahora solo entrego lo vital en mi rol de proveedor. Tengo una hija de cuatro años con la cual jugaba siempre que tenía tiempo y ahora solo busco pretextos para no jugar no es que no la ame, ellas son todo en mi vida. Bueno tengo todo que he deseado y me he propuesto. También emprendí un negocio el cual va bien pero mi falta de interés lo está mermando.
Me encuentro abúlico y no sabía que hacer pero con tu artículo, pienso que lo correcto es buscar un coaching tecnológico. Crees que podrías darme un consejo para salir de esto.

#4 
Escrito por Francisco en abril 27th, 2016 @ 20:42

Este blog me ha hecho pensar en las muchas veces que me he marcado un objetivo o una tarea que luego no he llevado a cabo por desidia, con la consecuencia de que me he sentido fatal por no haberlo hecho en el momento justo. Pero de lo que no había sido consciente es que yo misma había abandonado una oportunidad de hacer algo que quería y luego, casi al mismo tiempo me he sentido mal y me he lamentado por no aprovechar esa oportunidad.
Este artículo evidencia que la decisión siempre está en nosotros y que a veces por no salir de nuestra zona de confort, dejamos pasar oportunidades de hacer lo que realmente queremos hacer y disfrazamos nuestros miedos a decidir y ser protagonistas de nuestra vida con el término pereza.
Aunque creo que muchas veces bien sea por presión social, por cumplir lo que se espera o porque nosotros valoramos que deberíamos hacerlo por nuestro bien, nos planteamos tareas y objetivos que realmente muy en el fondo nuestro no queremos llevar a cabo, para al final poner excusas varias para no hacerlo porque no tenemos la suficiente motivación.
Sea por la razón que sea, el secreto está en conectar con nosotros mismos, primero para plantearnos objetivos que realmente nos motiven y estén alineados con lo que queremos de verdad y luego hay que conectar para decidir siempre por lo que queremos hacer, aunque esto implique un movimiento que nos haga salir de nuestra zona segura y de comodidad. Es cierto que es una responsabilidad y que muchas veces, eso mismo es lo que nos frena a decidir, pero si queremos ser líderes de nuestra vida, debemos asumir el riesgo y tener la suficiente paciencia de tomar decisiones y ver a donde nos llevan estas, todo es empezar.
https://www.youtube.com/watch?v=L0ha4uTVWQA

#5 
Escrito por Claudia Zapata en abril 28th, 2016 @ 13:39

Me ha parecido un artículo muy interesante. Este artículo me ha brindado nuevas visiones que antes no tenía. Tengo que confesar que, antes de esta lectura, jamás hubiera relacionado deseo con desidia; puesto que ignoraba que ambas palabras provinieran del mismo verbo latino desidere.

Después de reflexionar sobre el artículo e integrar todas las reflexiones e definiciones que Éste contiene, me llevo, entre otras muchas cosas, la definición de desidia – abandonar una oportunidad – y deseo – añorar una oportunidad –.

Me ha encantado la relación de miedo y pereza. Estoy totalmente de acuerdo con la afirmación de Nietzsche de que el miedo es pereza y, que para salir de ella, de la desidia, hemos de vencer el miedo. El caso de Arturo ha sido muy revelador; es magnífico ver, una vez más, de lo potente que es el coaching para revelar las cualidades talentos particulares y, además, para desvelar el verdadero y enorme potencial del coachee.

#6 
Escrito por Raquel Gómez en mayo 4th, 2016 @ 9:26

Al leer el artículo he conectado con los propios talentos de cada uno, y cómo estos pueden ser ensombrecidos por culpa de la pereza. Ésta nos roba nuestro tiempo para dedicarnos realmente a lo importante para nosotros y para lograr nuestros objetivos. Si nos dejamos llevar por la pereza o las emociones del momento de desgana, nunca conseguiremos lo que queremos, ya que estaremos priorizando lo que nos apetece en el momento en lugar de priorizar aquello que realmente deseamos y nos motiva a seguir adelante. Para saber qué queremos priorizar es muy importante primeramente tener nuestro objetivo en mente, y el sentido que tiene éste para nosotros, ya que será lo que nos impulse cada día a levantarnos y hacer lo que nos hemos propuesto, o los pasos a seguir para alcanzarlo, y por otro lado, estar centrados en el momento presente, y en aprovechar cada minuto de nuestro tiempo, siendo la mejor versión de nosotros mismos, sin pensar, que ya lo haré mañana o luego. Ya que esto te lleva a perder muchos momentos a lo largo de la semana, y al final, estás perdiendo vida.
A veces puede ser que tengamos miedo a conseguir algo, o más que conseguir algo, diría que es a perder algo que en nuestra zona de confort tenemos, y ahí donde estamos, nos sentimos seguros, a pesar de querer algo más, al menos no perdemos. Y esa sensación de incertidumbre sobre lo que pasará una vez logre lo que quiero, cómo estaré, quién seré y qué tendré, nos impide pasar a la acción, poniéndonos excusas de que no es el momento, que hay otras cosas por hacer o quizás que estoy “bien” como estoy.
Pero hemos de vencer el miedo a los cambios futuros, conectándonos con la persona que queremos llegar a ser, desde el amor y respeto hacia nosotros mismos, seremos capaces de actuar y hacer que las cosas pasen. En lugar de dejarnos llevar por las circunstancias de la vida, y que nos sintamos los figurantes de nuestra vida, en lugar de los protagonistas.
Conozco una persona cercana que es muy capaz en muchas áreas de su vida, pero que por circunstancias desde su infancia le han hecho sentir menos de lo que realmente es y ahora tiene una gran falta de confianza en sí mismo a hacer cualquier cosa, ya que no se valora por sus cualidades, debido a que en su juventud nadie le potenció sus capacidades. Sus amigos le empezaron a tachar de vago, y ahora en su adultez se esconde bajo el desinterés, la desgana, y la despreocupación, cuando en el fondo se sentiría muy reconocido si pudiera sacar a la luz todo lo que es capaz de hacer.
Creo que nuestro talento sólo puede ser visto gracias a nuestra voluntad, el querer mostrarlo, pero tener un talento no significa tener éxito, se requiere mucho trabajo para potenciarlo, y para ello se precisa de disciplina, determinación, implicación y horas de trabajo, que si te puede la pereza pensando a corto plazo y no a largo plazo, el talento jamás será perfeccionado y acabará siendo algo, que se te da bien, pero no eres un experto.
Acudir a la pereza para no afrontar situaciones que requieren un cambio o movilización de la zona de confort es la estrategia más fácil para hacerle caso a nuestro propio miedo. Debemos tomar la iniciativa, apoyándonos en nuestros recursos internos, confiando en nuestras cualidades para movernos y hacer que las cosas pasen.
Para ello el coaching teleológico puede ser de gran ayuda, por un lado para que la propia persona vea sus propias cualidades y a través del fortalecimiento de la autoestima pueda sacar a la luz su potencial. Y por otro, para hacerle ver sus propios recursos internos, a través de la construcción del propio liderazgo personal, para afrontar las dificultades con las que se va a encontrar a lo largo del proceso.
Del artículo, me quedo sobretodo con la frase del V. Frankl “vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo”. Sólo nosotros desde nuestro liderazgo, podemos elegir en cada momento qué hacer y a qué hacerle caso, si a la situación o emoción del momento, o a aquello que da sentido a nuestra vida, a la brújula que hemos marcado como nuestro camino a seguir, para ser nuestra mejor versión.

#7 
Escrito por ANNA GIRBAU MORENO en mayo 21st, 2016 @ 17:42

Nunca hubiera relacionado la pereza, desidia y/o procrastinación con miedo, me he sorprendido a mí mismo pensando con ese punto y tomado conciencia de cosas que estoy haciendo sin saber porque.
Cuando no focalizo mis fuerzas para conseguir lo que quiero, lo que deseo, mi objetivo, puedo entender que en parte es pereza, desidia o procrastinación en eso en concreto, a pesar de esta ocupado al 100% el resto del día haciendo muchas cosas, creo que lo hago para poder decir “no tengo tiempo en centrarme en eso, estoy muy ocupado”… no nos mintamos, si realmente es mi objetivo, mi sueño, mi deseo, realmente no tengo tiempo de luchar por él? Puede ser que me de miedo fallar el intentarlo? Que mis círculos sociales no lo entenderán y puede que me quede solo? Si, ahora ya estoy en fase “montarme la película” porque realmente lo que tengo es miedo… aún no sé a qué, pero acabo de encontrar una emoción potente que puede que estuviera en mí desde hace mucho y no la había identificado aún.

Ahora tengo trabajo por delante, vamos a tomar conciencia y a trabajar en ello para poder conseguir ser poco a poco la mejor versión de mi mismo.

#8 
Escrito por FELIPE ATEHORTUA en mayo 22nd, 2016 @ 11:08

Se me hace súper interesante leer sobre este tema ya que suelo ser una de tantos que se hallan aplazando cosas por pereza a realizarlas en el momento. Este artículo me ha servido para comprender lo que se esconde detrás de la pereza, algo que jamás hubiera considerado como el miedo, sin embargo siento que tiene mucho que ver y que quizás yo misma haya sido víctima de este miedo irracional varias veces. Creo que la procastinación también podría deberse a la falta de motivación, o falta de energía del individuo. Puede que el individuo procastine sólo con cosas que no son de su interés, mientras que otras cosas que si le gusta lo motivan a terminarlas más rápido y a concentrarse más en ellas. Pienso que este tema puede traer tantas cosas por detrás, más de las que se han mencionado en el artículo, porque es utilizado como una herramienta o mecanismo de defensa, todo depende de la persona y sus circunstancias. Sin embargo, creo que no siempre se lo debería vincular como algo malo, porque podría también servir como una especie de escape del estrés de la persona, siendo este momento de pereza el que lo mantenga cuerdo y en sus cabales. Claro que si ya se vuelve un hábito muy común en la persona, podríamos decir entonces que esa persona necesita ayuda porque su actitud no lo llevará a nada bueno. Como he dicho anteriormente, la pereza es un tema del cual se pueden sacar muchas cosas, y hasta que no sepamos realmente qué sentimiento está vinculado a su existencia, no podremos hacer mayor cosa para ayudar. Porque lo importante es atacarlo de raíz para resolver problemas internos que se han quedado flotando y así poner fin a ellos de una vez, para que la persona vuelva a sentirse capaz de lidiar con sus responsabilidades sin ningún estorbo.

#9 
Escrito por Amy Mantilla en junio 4th, 2016 @ 22:58

El tema de la pereza o desidia es para mí un tanto ambiguo, es como si lo viese cubierto por un espeso velo, me cuesta de captar, me cuesta imaginar alguien que no hace lo que desea en la vida por pereza. Es posible que sea un tema que me resuene tanto que no sepa por donde cogerlo, no descarto esa posibilidad. Mis momentos de pereza, que los tengo, y de forma cíclica, los relaciono más con la falta de motivación. Habría que ver que hay detrás de la falta de motivación. En cualquier caso, la pereza se me parece un problema puntual, ceñido a unas circunstancias, se me hace difícil verlo como un problema permanente para una persona.
La variante de procrastinación me resulta más familiar, es una circunstancia que vivo más a menudo. Me parece muy plausible que la procratinación sea una estrategia que esconde un miedo detrás, y veo clara la conexión de la pereza con el perfeccionismo, con el miedo a “no ser perfecta”. Creo que el tema se merece una buena exploración por mi parte, va a estar entre mis prioridades en los próximos meses.
En lo que estoy completamente de acuerdo es en que “el amor al otro y a lo que hacemos son sólidos pilares sobre los que construimos la esperanza y el sentido de la vida que nos alejan de la pereza y la desidia y nos dan la sensación de satisfacción con nosotros mismos y con lo que estamos haciendo”.
Gracias Herminia por esta ocasión para reflexionar y explorar.

#10 
Escrito por cristina espallargas en junio 16th, 2016 @ 13:44

Me ha gustado mucho hacer consciente de que tras la pereza hay el miedo a ser nosotros mismos en nuestra esencia, es decir que nos castigamos con la desidia por nuestra cobardía, por lo que renunciamos a desarrollar todo nuestro potencial y por lo tanto nos privamos de autoliderarnos. De esta manera tendremos que tener coraje para conectar con la libertad y la responsabilidad para así empezar a aceptar esa parte nuestra que no dejábamos salir a la luz por no saber regular correctamente las emociones asociadas.
Vivimos en una sociedad cortoplacista donde el ritmo de vida está capitaneado por el consumismo influido por una cultura que delimita el tiempo como variable imprescindible a tener en cuenta, se requieren soluciones inmediatas para cualquier conflicto rutinario y se crea la obsesión de “no perder el tiempo”. De aquí que muchas empresas ofrezcan al cliente el menor tiempo posible de espera y prestación. Lo queremos todo inmediatamente y con estas costumbres crece el egoísmo.
La pereza va ligada entonces a acciones con resultados a largo plazo en las que hay que conectar con la paciencia, con el para qué y el sentido que tendrá la acción en un futuro, más que en la tarea misma. Aquí sería interesante añadir los cuadrantes de urgente-importante ya que seguramente las cosas que nos den pereza hacer estarían en el cuadrante II de no urgente, pero importante, de aquí el “no viene de un día” y lo vayamos postergando, sin darle prioridad a medida que pasan los días. Por otro lado, las acciones de escape para desconectar con lo que nos da miedo estarían en el cuadrante IV de no urgente y no importante. En este caso podríamos reconducir al coachee con preguntas del tipo ¿qué tendrás que priorizar?, ¿para qué lo harás?, ¿con qué valores conectarás?, ¿esta decisión te acerca o te aleja de tu meta?, ¿qué consecuencias tendrá esta decisión?, ¿a qué tendrás que decir que no?, ¿qué necesitas para pasar a la acción?, ¿qué pasos vas a hacer tras tomar esta decisión?…

#11 
Escrito por Gala Guasch en junio 27th, 2016 @ 18:39

¡Qué bueno el cambio de foco en el entendimiento de la desidia!, el pasar de “la etiqueta” a la causa real, de la pereza al miedo de ser, dota de poder al cambio, lo hace transitar hacia quién quiero ser con mucha más efectividad.
Deseo de SER se transforma en acción, cuando comprendemos y concienciamos que nadie respira por nosotros, pues efectivamente somos los creadores de nuestra propia experiencia vital. Abandonar una oportunidad (desidia) o añorar una oportunidad (deseo) son sinónimos de congelamiento, siento que de alguna forma es con el coraje, la acción del corazón, que devolvemos la forma natural al sueño para poder crearlo en la “realidad”. De ahí la tan certera afirmación de Viktor Frankl, “…en esencia, la respuesta está en el amor y se produce a través del amor”.
Es en la búsqueda de vivir plenamente, que nuestro cliente se acerca a nosotros, y recojo la recomendación para la praxis profesional del coaching teleológico a partir de la obra de Nietzsche, el trabajo de despliegue del coach es en dos direcciones, la propia, cultivando nuestro carácter para lograr una armonía interior que nos permita desarrollar nuestro propio ser, y la del cliente, reconociendo las cualidades y talentos particulares del mismo y dirigiendo el proceso al despliegue de su enorme potencial.
Gracias Herminia!!!

#12 
Escrito por María Boggiero en julio 14th, 2016 @ 14:10

Toda nuestra vida entre dos polos, el ego y nuestro ser. Ayer leía a Pablo Arribas, un historiador y periodista que se dedica a divulgar desarrollo personal. En uno de sus artículos me recordó la frase de ahora no recuerdo quién que decía que es nuestra luz y no nuestra oscuridad la que nos asusta. A pesar de ser una frase célebre que hemos oído muchas veces, aún me resuena en mi interior. ¿Qué dice de mí? Pues lo comparto con vosotros.
Empiezo con algo que dijo Bucay que debemos tener un amante, todos y cada uno de nosotros. No tiene por qué ser un vínculo emocional romántico, puede ser tu profesión. Este es mi caso. Un propósito mayor que me trasciende y me guía, como si de una brújula se tratara, mi misión. Añadiendo la aportación de Viktor Frankl sería como «el cumplir con las tareas que la vida asigna a cada individuo». A pesar de mi juventud desde que tengo consciencia interna siento esta llamada en mi interior que no puedo plasmar en palabras, lo percibo en forma de sensación. Este es mi norte y mientrastanto, ir deshaciéndome de las ataduras que me impiden explotar al 100% mi potencial para ser la profesional que quiero ser. Hace un tiempo atrás hubiese dicho «para llegar a ser la profesional que quiero ser», ahora no, me he dado cuenta que mi poder interior ya lo estoy ejerciendo desde el momento que decido revisar y cuestionar todas las partes de ego que me impiden vivir desde mi luz.
La proyección al futuro parte de la premisa que hay una falta en el presente. Aquí y ahora tenemos a nuestro alcance todos y cada uno de nosotros la verdad, aquella que nos inspira y nos conecta a vivir desde quienes somos.
La llamada interna que la vida asigna a cada uno de nosotros conlleva una gran responsabilidad y es un compromiso personal la elección que hacemos.
¿Para qué esperar a movilizar las necesidades internas?
No hay desidia que pueda al verdadero amor.

La conquista personal empieza con nuestra elección. A seguir creando.

#13 
Escrito por Paula Folch en julio 16th, 2016 @ 13:14

Investigando un poco sobre los términos, a mi parecer:
La pereza, uno de los siete pecados capitales, y uno de los vicios de nuestra era, tiene que ver con la negativa a enfrentar tareas que se perciben como arduas. Es un defecto de la voluntad y se corrige, precisamente, mediante el cultivo de hábitos. La pereza es ese instante en un domingo cuando decides no levantarte temprano para ir a hacer ejercicio. Puedes quedarte plácidamente acostado en la cama… y justo eso es lo que haces.

La desidia tiene que ver con posponer las cosas. No es sólo no enfrentarlas, sino el enviarlas para un «futuro cercano incierto»… su raíz está en la pereza, Soy desidioso cuando estoy buscando un trabajo, y a pesar de saber que es muy fácil lograrla, prefiero postergar ese «pequeño detalle» que me falta, para otro momento…

La procrastinación tiene que ver directamente con el estrés, con nuestra auto-estima, con el hipotético «daño personal» antes que el «daño objetivo real»… Le tenemos miedo a las situaciones que nos ponen a prueba… Pero sobretodo, le tenemos miedo al éxito, y la mejor forma de no tener que enfrentar actividades que pudieran comprometerme en ese sentido es «convencerme» de que hay algo «muy importante» que debo seguir haciendo primero… En efecto: la Procrastinación es una manifestación del Auto-Sabotaje.

#14 
Escrito por Mönica Morales en julio 21st, 2016 @ 19:53

La verdad es que leyendo el artículo, he visto mi reflejo. Mis miedos a hacerlo mal, mi falta de confianza y creer tener todo el tiempo del mundo, provocan que cuando tengo que hacer una tarea, con demasiada facilidad mantengo un dialogo interno en el que la palabra reina es “MAÑANA“, mañana lo haré” , mañana estaré más despejada, mañana tendré más tiempo,… mil y una excusas que acaban convenciéndome que es mejor postergar dicha tarea (https://www.youtube.com/watch?v=DhTkuwqU6vQ ). Siempre surgen cosas que parecen ser más gratificantes que dedicar mi esfuerzo a un objetivo que nadie me está exigiendo antes de una determinada fecha. Lo realmente lastimoso es que detrás de un mañana va otro mañana y otro y… y la tarea se acaba realizando tarde y de forma rápida con todas las connotaciones que a menudo acompaña al trabajo realizado con prisas.

A lo largo de este año he tomado conciencia que todo esto me pasa por tener un mal hábito, como dijo el escritor francés Jules Renard: “La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado.” y por no tener claro mi propósito de vida. Tengo la certeza que cuando hay una motivación para conseguir un objetivo, sabes que camino quieres recorrer; caminar es más fácil y agradable. No quieres correr, quieres hacerlo bien, quieres disfrutar paso a paso, tienes un para qué, una razón que ella misma no te permite “EL NO HACER”. No te angustias pensando que debes de comenzar y no comienzas, la pereza desaparece y descubres que cuando antepones una excusa para no hacer una tarea, te estás desviando de tu camino, de tu propósito, Automáticamente el diálogo interno cambia y en lugar de decirme “mañana”, me digo “ahora”. Sé que tengo y debo usar el don de la voluntad independiente y depende exclusivamente de mí el decidir hacer algo aun cuando en el fondo me da pereza y mi diálogo interno grita tratando de convencerme.

Comparto es estas dos citas que para mí son significativas:
“Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.”Johann Wolfgang Goethe

«La persona de éxito tiene el hábito de hacer las cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer […]. No necesariamente le gusta hacerlas. Pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos.» Stephen R. Covey

Aquí os dejo un divertido video donde se refleja de forma irónica las muchas actividades que con muy buena intención comenzamos pero…
https://www.youtube.com/watch?v=TYCz02Nn8OA

#15 
Escrito por Rosa Mari en agosto 1st, 2016 @ 15:41

Me sorprende este artículo gratamente. Soy una rival de la desidia en todos los sentidos y todas sus formas. No soporto “dejar para mañana lo que pueda hacer hoy” y si lo hago siendo consciente de que ha sido pura pereza, me siento mal. Por lo que siempre aprendo del error. La pereza no puede adueñarse de nuestra vida. Pensemos que la vida es única, que el tiempo que pasa en este instante nunca se recuperará. Es importante hacer todo lo que deseemos, todo lo que se nos ocurra que creamos que puede ser beneficioso para nosotros mismos y para el mundo.
Pero también es cierto que hay veces que decidimos no hacer nada. Pero ya estamos haciendo algo, hemos tomado una decisión que es no hacer nada porque es lo que en este momento necesitamos para encontrar esa sensación que queremos sentir y que nos va a aportar eso que deseamos.
Tampoco debemos cerrarnos a la idea de no hacer las cosas en el momento, quizás no sea el momento y no debemos cuestionarnos por ello. Si es lo que hemos decidido por algo será. Siempre que no nos arrepintamos será bienvenido.

La responsabilidad de vivir está en uno mismo, al igual que la de encontrar la solución a las incognitas que nos planteamos.

#16 
Escrito por Sara Berrocal Valenzuela en agosto 9th, 2016 @ 16:59

Sin duda este artículo me ha servido para tomar conciencia de cuanto nos llegan a limitar nuestros miedos!! Realmente posponemos muchas tareas y nos autoengañamos porque en el fondo lo que sucede es que tenemos miedo al fracaso, miedo a que las cosas no salgan como nosotros habíamos imaginado.
Hemos de ser valientes y enfrentarnos a estos miedos, ahí está la clave para liberarnos de ellos de una vez por todas!
Me ha causado un gran impacto la frase: “Somos víctimas pasivas de nuestras circunstancias!”.
Así que si algo queremos que cambie vayamos a por ello, lo único que va a caer del cielo es la lluvia!
Gracias por esta dosis de motivación Hermínia!
Por cierto mientras mis amig@s están en la piscina, yo ando aquí haciendo blogs… bien, vamos superando a la desidia!! 
Aquí os dejo con un video sobre la procrastinación, con un toque de humor:
https://www.youtube.com/watch?v=3NVT2u-sep8

#17 
Escrito por Aida en agosto 15th, 2016 @ 6:19

En mi caso, siempre he intuido que utilizaba la pereza como una manera de autoboicotearme, de frenarme por alguna extraña razón que nunca había llegado a entender. Ahora después de leer el artículo he aclarado mucho la incógnita. Para mí era realmente incongruente el que me atrasara en la entrega de trabajos cuando me considero, siempre lo he sido, muy trabajadora y perseverante, y acostumbrada a hacer sacrificios. El problema que arrastro desde hace tiempo es que me he estado planteando las cosas en blanco o negro: “o lo hago perfecto… o entonces no vale la pena hacerlo”. Y claro, como perfecto no hay nada en esta vida, siempre me he visto arrastrada por mis propios pensamientos negativos a dejarlo para el final, con la merma en la autoestima que eso conlleva.

Supongo que de lo que se trata es de ir haciendo sin la presión de tener que hacerlo “perfecto”, porque si lo tengo que hacer perfecto, nunca estaré lo suficientemente preparada y lo dejaré de nuevo para otro día cuando las circunstancias ayuden más. Está claro que hasta ahora he estado cediendo mi poder a mis circunstancias y mis sentimientos: “Es que hoy mis hijos/ mis padres / mi hermano, etc. me necesitan”, “es que hoy no me encuentro bien”, “es que he salido muy tarde del trabajo”, “es que anoche no dormí bien”, “es que hoy no he comido bien”… bla, bla, bla.

Ahora que he tomado conciencia de la raíz de mi problema con la procrastinación, me comprometo a recuperar mi poder y a trabajarme la disciplina, que no es otra cosa que creer en mí y en mi potencial para conseguir grandes cosas.

¡Gracias Hermínia!

#18 
Escrito por RAQUEL GARCÍA en agosto 15th, 2016 @ 15:36

Este es un artículo particularmente interesante porque nos habla de la parte antagónica, que puede ser la diligencia, la disciplina y la determinación. ¿Tendría sentido hablar de éxito o de excelencia si éstos no están activos? Que la emoción poderosa del miedo puede bloquear nuestra capacidad de desempeño para conseguir lo que queremos y esto es lo que actualmente se llama procrastinación.

Me ha sorprendido la mirada de como la sociedad y el entorno pueden generar heridas emocionales que desencadenen desidia por el miedo al rechazo o no incluirse en el sentimiento de pertenencia. Creo que porque me ha resonado y me está haciendo pensar en ello por recuerdos dormidos.

Me ha encantado tu frase de cierre, el amor es la “pomada mágica que lo cura todo”: “El amor al otro y a lo que hacemos son sólidos pilares sobre los que construimos la esperanza y el sentido de la vida que nos alejan de la pereza y la desidia y nos dan la sensación de satisfacción con nosotros mismos y con lo que estamos haciendo”.

Me quedo con: ejercer la capacidad y libertad de elegir, responsabilidad y el 9º pilar de Covey ( EL HÁBITO) a través del Coahing Teleológico como parte clave.
Gracias Herminia por hacernos reflexionar y por los ejemplos que enriquecen y aclaran.

#19 
Escrito por Irene Palacios en agosto 18th, 2016 @ 22:10

Yo siempre había pensado que la pereza, o la falta de iniciativa, era algo intrínseco a la personalidad. Este artículo plantea una visión distinta, la pereza es una actitud y como tal puede cambiar. Nos plantea la pereza como una consecuencia de… consecuencia de un miedo, de no saber ver un beneficio a largo plazo o bien el no querer ser diferente. He de confesar que no lo había visto de esta forma. Es curioso ver como el no querer ser diferente y el no ver los beneficios a largo plazo, son dos clásicos de las etapas adolescentes (tengo una hija en esta etapa). A mí me resulta difícil en el rol de padre hacer ver a nuestros hijos que estos dos factores pueden estar limitando su potencial y por tanto condicionando su futuro.
Recuerdo un amigo mío que en la escuela sacaba malas notas y decían es que ‘no le gusta’, es que ‘es perezoso’, hoy en día es propietario de varias empresas, para mí un modelo de iniciativa e innovación en términos de nuevos productos etc. Muchas personas a las que llamamos perezosos también lo son por falta de motivación, no han encontrado ‘que es lo que me mueve’.
Me quedo con que una persona que pueda tener pereza, mediante un proceso de coaching podrá identificar ese elemento ‘bloqueante’, tomar consciencia y poder pasar a la acción. Gracias Herminia por este artículo, me has proporcionado una visión distinta que te agradezco.

#20 
Escrito por Joan Ferran en agosto 29th, 2016 @ 7:31

Fantástico artículo Herminia, enhorabuena!
“La desidia puede ser una forma de falta de confianza o de valoración personal”. Totalmente de acuerdo. Muchos de nosotros aprendemos que movernos duele. Movernos implicará hacer cosas y estas cosas, acciones, nos pueden salir mal, podemos equivocarnos y eso provocará críticas de otros y de nosotros mismos. No moverse es una forma de minimizar este riesgo. Inconscientemente creemos “cuanto menos haga menos podré equivocarme”. El problema es que esto no es la solución, no nos hace felices y para colmo, lo poco que hacemos puede salirnos mal de todos modos! Creo que hay que aprender a asociar “movimiento” con cosas positivas como “valor” y “error” con “aprendizaje” y “mejor resultado la próxima vez”, ya desde niños.
Y ya de adultos la solución pasa por responsabilizarse de nuestras propias circunstancias, salir del rol de víctima que nos lleva a culpabilizar a los demás y a las situaciones de nuestros males. Las circunstancias pueden ser adversas, sí, pero yo voy a sacar lo mejor de ello. No estoy a la merced de las olas, manejo la vela y dirijo mi barco a donde yo quiero.

#21 
Escrito por Ana Sánchez Castillo en agosto 30th, 2016 @ 9:38

Por un lado me quedo con la relación que hace Nietzsche entre miedo y pereza. ¿O sea que detrás de la pereza y la desidia está el miedo? ¿Miedo a qué? ¿Miedo a quién? ¿A afrontar nuestra realidad? ¿A salir de nuestra zona de confort? ¿A hallar respuestas incómodas?
El miedo no es bueno ni malo, depende, es contingente. Hay situaciones en las que el miedo puede ser un gran motivo que te lleve a la acción y otras en cambio que te lleve a estar paralizad@. En este último caso es donde entraría en juego la desidia, la procrastinación, la pereza…. ¿y quien no ha caído nunca en ellas? Es humano, ¿no? Si, claramente, pero… como lo poco gusta y lo mucho cansa… si ese es tu estado habitual no podrás conseguir tus objetivos vitales y sin duda una sensación de insatisfacción profunda te llegará a embargar.
Además, dejarte llevar por la desidia te aleja de tu esencia, de quien eres en realidad, de tu verdadero SER, no te permite conseguir tus metas y te coarta la libertad.
Al final siempre Frankl me viene a “rescatar” de mis divagaciones… Si quiero liderar mi vida, si quiero conseguir mis objetivos y mis sueños más allá de las circunstancias, siempre puedo ejercer la última de mis libertades, la de elegir por mi misma mi propio camino, por tanto, si conecto con la pereza y se me apodera de mi el “premio cortoplacista”, recordaré de nuevo a Frankl, procuraré tomar conciencia y preguntarme ¿de qué manera este “modus operandi” te acerca a tu objetivo de ser coach/de liderar tu vida?
Ni miedo ni pereza ni vergüenza.

#22 
Escrito por FABIOLA MARTIN DUQUE en septiembre 6th, 2016 @ 15:55

L’article m’ha semblat força interessant. Un tema que afegiria en el tractament de la mandra o desídia, que hem vinculat a la por, són els autoenganys o excuses que les persones ens posem per donar sentit a l’abandonament de les nostres responsabilitats o somnis de futur. Ben cert és que la recompensa per convertir-nos en la millor versió de nosaltres mateixos mai no és immediata i que cal invertir temps i esforç en aconseguir-ho, a diferència del que succeeix amb moltes activitats en les quals el nostre comportament és passiu.
Com bé vàrem aprendre, apuntem a l’agenda allò que realment ens aproparà on volem anar? Moltes vegades tinc una idea vaga d’on vull anar. Crec que falta tenir molt clar aquest punt ja que quan hi ha una visió i una convicció, és quan han brillat totes les potencialitats, la força de voluntat, la capacitat d’organització i, en definitiva, tot allò que ens apropa a la visió. En canvi, quan la idea és vaga i “sí però… no sé”… quin sentit té invertir temps en segons què. Sigui com sigui, però, hi ha una recompensa immediata en el fet de fer el que s’ha de fer. De vegades no sabem què és exactament això que s’ha de fer, però sentim que ho hem fet perquè malgrat potser no ens envaeixi una sensació d’alegria, tenim una sensació de pau. No us ha passat que de vegades us sentiu malament després de mirar la televisió tota una tarda? O dedicar un munt de temps a les xarxes socials? Si poguéssiu tornar enrere, què hauríeu fet diferent? Amb què hauríeu ocupat el preciós present, l’ara i aquí? Quin és el motiu que us ha impedit fer-ho?
Víctor Frankl, a través de la logoteràpia, ens ensenya que l’amor és al centre. Comencem per estimar-nos a nosaltres mateixos i estimar els altres. Si ens estimem, possiblement abandonarem la mandra i ens procurarem el coratge i força de convertir en realitat els nostre somnis, desenvolupant tot el nostre potencial i arribant a liderar les nostres vides.
Estic liderant la meva vida? O em poso jo mateixa obstacles, dissenyo excuses, posposo… Fins quan? La pregunta clau és fins quan? Sempre demà, i demà i demà, el proper dilluns, la setmana qui ve, el mes que ve… Si volem agafar les rendes de la nostra vida, hem de començar avui. Ara mateix. Aquí.
A continuació deixo algunes frases de Vicktor Frankl per a reflexionar:

“Viu com si ha estiguessis vivint per segona vegada i com si la primera vegada ja haguessis obrat tan desencertadament com ara estàs a punt d’obrar”

“El que de veritat necessitem és un canvi radical en la nostra actitud cap a la vida”

“L’home que es fa conscient davant l’ésser humà que l’espera amb tot el seu afecte o davant una obra inconclusa no podrà mai tirar la seva vida per la borda. Coneix un “per a què” de la seva existència i podrà suportar quasi qualsevol “com”.

Quin és el nostre per a què?
La disciplina ens dóna llibertat.

#23 
Escrito por Júlia Coll Pons en septiembre 16th, 2016 @ 18:43

Procastinar, desidia, pereza, han salido varios sinónimos de entre los comentarios de los compañeros. Realmente si no somos consicentes de nuestra visión, si no estamos alineados con nuestro propósito vital, no conectaremos con esa motivación de hacer lo que nos gusta.
Una persona con desidia, con pereza, es una persona desconectada de lo que un enfoque teleológico propondría.
La disciplina es muy importante, tenemos muchas emociones como seres humanos, muchos malos hábitos también que nos hace falta “dominar” para poder conseguir el potencial que tenemos como seres humanos y alcanzar la visión que nos proponemos.
¡Gracias por estas reflexiones!

#24 
Escrito por Sergi Montells en septiembre 25th, 2016 @ 17:01

Estaba leyendo este articulo y me dado cuenta que la desidia está detrás de nuestras decisiones de postergar asuntos, tareas o situaciones que en cierto modo nos dan miedo. La pregunta que nos podríamos hacer es para que postergarmos? Lo primero que te viene a la cabeza es que te da pereza hacer algo, entonces tu misma te etiquetas diciéndote “que perezosa eres, por no hacer esto, como no me apetece lo haré mañana u otro día”, de manera que, prefieres por ejemplo emplear ese tiempo en ver la televisión que hacer cierta tarea que te da pereza o no quieres hacer. Me ha parecido muy interesante este artículo porque me ha hecho reflexionar bastante “que el tiempo hay que aprovecharlo y para que dejar de hacer una cosa ahora si la tendrás que hacer otro día”. En esta vida tendremos que pasar todo tipo de situaciones que tendremos que afrontarlas de la mejor manera posible, ya que escondernos detrás de un problema por miedo a no afrontarlo no nos sirve de nada, sino que aún nos ocasiona más dolor y frustración con nosotros mismo.

#25 
Escrito por Irene en enero 8th, 2017 @ 20:42

Me resuena profundamente que detrás de la desidia y la pereza, se esconda el miedo a ser uno mismo, a mostrar todas nuestras capacidades, extenderse de dentro hacia afuera, a brillar. Esconder los propios talentos, para ser aceptado, o quizás para no ser repudiado. Esconderlos por miedo a quedarse solo, a ser tratado como un bicho raro, como alguien con diferencias irreconciliables con los demás. Y así escondemos, disimulamos y mermamos nuestros talentos y capacidades y claro está, también a nosotros mism@s.
Por otro lado también comentabas el hecho de saber que mostrar los talentos y capacidades es un acto de valentía, pero también de responsabilidad. La responsabilidad de no volverse a esconder, de continuar siendo valiente en mostrarnos, de asumir que habrá momentos de aislamiento pasajero… pero con la garantía de sentirnos, en esencia, mucho más íntegros y satisfechos con nosotros mism@s y con los demás.
Así pues superar el miedo que genera la desidia y la pereza, con confianza. Confiar en nosotros mism@s, en nuestras capacidades y talentos, confiar en la vida y el sustento invisible que nos ofrece en nuestro quehacer cotidiano. Confiar en las oportunidades y en la gente. CONFIAR.

#26 
Escrito por Joan Carles Vila Ulloa en agosto 25th, 2017 @ 8:26

La procastinación o pereza para pasar a la acción es una una estrategia para evitar enfrentarse a una situación temida. Una vez más el miedo es el protagonista que nos paraliza ante el riesgo de salir de nuestra zona de confort. El coach debe reafirmar al cliente de que él tiene el control de su vida a través de sus decisiones tomadas en libertad, para elegir su propio camino. Y de que si esas decisiones están en coherencia con el principio del amor, hay garantía de éxito.

#27 
Escrito por Luis en septiembre 19th, 2017 @ 13:54

Me parece interesante la aportación sobre que detrás de la pereza y la desidia está el miedo. Enmascaramos al miedo a través de estas actitudes porque así podemos eludir nuestra responsabilidades ante situaciones o personas de una manera indirecta. Es una actitud de cobardía por no mostrar al mundo que lo que tenemos es miedo. Un miedo al fracaso, a no ser aceptados, a ser comparados, a no ser perfectos como se indica en el artículo.
Sin duda, el responsabilizarse de lo que uno siente y de como se siente ante diferentes situaciones es un acto de valentía y para el cual se requiere de un trabajo de autoconocimiento y aceptación.
Vencer a la pereza es cuestión de responsabilidad personal y de asumir nuestra capacidad de elección como ser humano. Elegir abandonar o aprovechar la oportunidad que nos brinda el momento.

#28 
Escrito por Rocío Vallejo Navarro en septiembre 20th, 2017 @ 22:58

La pereza y la desidia, esconden detrás muchas otras cosas ya que através de ellas enmascaramos miedos irracionales, miedo a ser nosotros mismos a equivocarnos a salir de nuestra zona de confort.
Debemos de ser autoresponsables y autolíderes para saber combatir la pereza y la desidia y saber ver que a través de la toma de decisiones y de la acción podremos llegar a nuestros objetivos a largo plazo. Hemos de confiar en nosotros y sacar a la luz nuestro potencial.

#29 
Escrito por Fina Vallejo en septiembre 22nd, 2017 @ 10:59

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