Cómo afrontar conflictos internos

Post escrito por Hermínia Gomà en febrero 11, 2015
Categorías del post: General

Cómo afrontar conflictos internos

 

Según la psicología existencial, cuatro son las preocupaciones esenciales que configuran el núcleo de nuestros conflictos internos:

  • La muerte
  • La libertad
  • El aislamiento
  • La carencia de un sentido vital.

¿Qué origina el conflicto interno?

El conflicto interno implica una lucha, una tensión entre lo que deseamos y la realidad.

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Por ejemplo, si decimos que la muerte nos preocupa es porque somos conscientes de no poder evitar la muerte pero, esto se contrapone a nuestro deseo de seguir viviendo.

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Si hablamos de la libertad, significa que nada nos sostiene externamente, que somos completamente responsables de nuestras decisiones y de sus consecuencias, el conflicto nace al ser conscientes de que no hay una base real donde apoyarnos para decidir y el deseo de encontrar unos cimientos que nos sostengan en nuestras decisiones.

 

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Si nos referimos al aislamiento, no estamos hablándolo desde un punto de vista interpersonal (soledad), ni tampoco intrapersonal (relacionado con algún aspecto de nosotros mismos), sino al aislamiento profundo, aquella barrera que sabemos en lo más íntimo de nuestro ser que se interpone a pesar de alcanzar un alto grado de intimidad con alguien. Es la conciencia de que a pesar de todo, hay una barrera que nos impide conectar y el deseo de lograr esa conexión profunda.

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Finalmente hablaremos de la falta de sentido vital, si tenemos que morir inevitablemente, si somos responsables de construir nuestro propio mundo y básicamente estamos solos.

 

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Son preguntas fundamentales y profundas.

Deberemos construir y elaborar nuestros propios significados vitales. Puede parecer una empresa muy difícil pero no asumirla puede mantenernos en un conflicto permanente con nosotros mismos. Estos conflictos no resueltos son la génesis de nuestro malestar y de nuestro enfado con el mundo y sobre todo con nosotros mismos. Esta lucha la podemos interiorizar (dañándonos a nosotros mismos) o la podemos exteriorizar (dañando a los demás).

La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestra vida, entramos en una etapa ensimismada, a veces oscura, en la que reflexionamos sobre temas vitales y profundos. Son momentos en los que sentimos que estamos a oscuras y/o sin punto de apoyo. En esos momentos de incertidumbre afloran las preocupaciones cargadas de significado: la muerte, la libertad, la soledad o el sentido vital.

Piensa por favor en alguna de estos momentos. ¿Qué te inquietaba? ¿Cómo lo afrontaste? ¿Qué aprendiste? Puede ser que ahora sea uno de estos momentos. ¿Cuál es tu lucha? ¿Qué te preocupa? ¿Qué te está generando tensión interna?

Para resolver estas preocupaciones no necesitamos explorar el pasado, se trata de meditar, de realizar un ejercicio de introspección para pensar en qué decisiones tomamos que nos hacen ser como somos. Se trata de centrarnos en el presente, en las decisiones que tomamos a cada momento. Si yo decido pensar que no puedo hacer tal cosa, ¿quién soy en ese momento? ¿Cómo soy?

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¿Qué preguntas nos ayudarán a afrontar estos conflictos?
Aquellas que partiendo del presente nos proyecten al futuro

Demasiadas veces el temor nos impide avanzar y crear el futuro que deseamos.

Se trata de…

  • Ponernos en contacto con aquellas respuestas que siempre han estado en nuestro interior.
  • Identificar contra qué estamos luchando internamente.
  • Discernir entre el deseo y la realidad.
  • Conectar con el amor, la honestidad, la creatividad, nuestra capacidad de elegir, la conciencia de nosotros mismos y nuestro enorme potencial de desarrollo personal.

El modelo teleológico nos ayuda a profundizar en el aquí y en el ahora cuando empezamos a plantearnos estas cuestiones vitales que nos preocupan. Por ejemplo, preguntándonos a nosotros mismos. En este momento y a nivel profundo ¿Cuál es mi fuente de temor? ¿Qué conflicto conmigo mismo estoy manteniendo? ¿Qué es lo que no estoy aceptando? Podemos centrarnos en preocupaciones superficiales o en preocupaciones esenciales, teniendo en cuenta que cada ser humano experimenta estos conflictos internos de una forma altamente individualizada.

Todas las personas vivimos con un cierto nivel de incertidumbre. Cada uno de nosotros elaboramos distintas estrategias para afrontar la incertidumbre y  la mayoría de las veces lo hacemos bien, y lo hacemos bien la mayor parte del tiempo, pero nadie es inmune a sentirse sobrepasado, en algún momento de su vida, por la tensión de la incertidumbre.

André Malraux le preguntó a un cura párroco, que había estado escuchando confesiones de la gente durante cincuenta años, qué era lo que había aprendido acerca de la humanidad. El sacerdote le replicó: “En primer lugar, que la gente es mucho menos feliz de lo que uno cree… y después, el hecho fundamental de que no existe una sola persona que haya crecido del todo”. (1).

Cuando acompañamos a otras personas en estos difíciles momentos hemos de ser empáticos, comunicarnos de manera auténtica y desde una total aceptación sin prejuicios. Se trata de comprender lo que los clientes no están expresando: sus verdaderas preocupaciones. Ir más allá de lo “obvio” y no “creernos” lo primero que expresan, no porque no sea cierto, sino porque sabemos que la verdad se halla “más abajo” de la superficie que en esos momentos el cliente puede vislumbrar. Si no “compramos” lo primero que responde y le invitamos a seguir reflexionando sobre ello, estaremos generando un espacio de confianza para que emerja el verdadero significado que se esconde debajo de la “casuística”. Después de este acto de comprensión empática podremos formular una correcta estrategia de intervención para que el cliente descubra su propia verdad y la manera en que elegirá afrontar su propio conflicto personal.

Desde el modelo teleológico  compartimos con la psicología existencial el principio de que la existencia es incierta debido a nuestra capacidad de elegir y no hay “teoría” lo suficientemente fuerte para defendernos del dolor y de la incertidumbre.

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Afrontar nuestros conflictos internos nos hace crecer, madurar. Darle la espalda o evitar pensar en ello no lo resolverá, es una postura inmadura que genera infelicidad, que no conduce a la sabiduría. Hay personas que se “distraen” buscando soluciones paliativas que no resuelven sus conflictos internos por miedo a enfrentarse a estas cuestiones profundas. Son personas que van buscando ayuda afuera por temor a indagar en sí mismas. Al final, cómo todo en esta vida, es una cuestión de elección. Cómo dijo Don Quijote: “¿Qué escogéis, la locura sabia o la cordura necia?”.

¿Qué hace tan difícil decidir? ¿Qué sucede entre la decisión y el compromiso a pasar a la acción? Muchas veces sabemos lo que hemos de hacer y sin embargo no podemos decidir, es decir, comprometernos a cumplir lo que hemos elegido. Nos cuesta darnos cuenta de que no tomar la decisión es la fuente de nuestro dolor.

El protagonista de Grendel, novela de John Gardner (2), peregrinó en busca de la revelación de los misterios de la vida. Un sabio le dijo: “Lo malo es, en última instancia, que el tiempo está constantemente pereciendo, y que, para ser real, hace falta eliminar. Las cosas se desvanecen: las alternativas se excluyen”. Decidir “sí” significa renunciar a todas las demás alternativas, todo lo demás será no posible. Ser conscientes de que estamos tomando una decisión irreversible se parece a una situación tan irreversible como la muerte. Heidegger definió la muerte como “la imposibilidad de toda otra posibilidad futura” (3).

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La relación precisa entre la toma de conciencia y la decisión de cambiar (el proceso que va del deseo hasta la acción) no es sencilla de captar.

Las estrategias que utilizamos en los procesos de coaching teleológico están destinadas a:

  1. Crear en el cliente la conciencia de que sólo él puede cambiar el mundo que ha creado, su realidad.
  2. Generar un espacio de confianza que le permita asumir el cambio como una oportunidad y no como una desventaja.
  3. Comprender que para lograr resultados distintos ha de elegir de manera distinta y definitivamente.
  4. Cumplir con el objetivo subyacente a todo proceso teleológico, que es potenciar la autoestima del cliente.

Cuando el profesional acompaña a su cliente en la resolución de conflictos vitales, lo más importante es que “entienda” realmente y profundamente de qué va el proceso. Ha de aumentar su sensibilidad, escuchar si cabe con más atención y ser más consciente de la importancia que posee el significado en la vida de las personas.

El profesional ha de entrar en sintonía con el significado, pensar en la estrategia general, indagar en las creencias del cliente, sus metas a largo plazo y los valores que le guían. Sólo así podrá acompañarle para que logre resolver sus conflictos internos, deje de luchar y se haga responsable de sus decisiones.

Hermínia Gomà
11 febrero 2015

(1) Malroux, A. (1973), citado en P. Lomas, True and False Experience, Taplinger, New York 1973, p.8), citado por Yalom, I.G. (1980) Psicoterapia existencial. Herder 1984 (p.25).

(2) Gardner, J. (2009). Grendel. Meettok.

(3) Heidegger, M. (1962). Being and Time, Harper & Row, New York. (P.310) Yalom, I. D. (1980). Existential Psychotherapy. Basic Books. Inc. Publishers, New York. (1984). Psicoterapia Existencial. Herder Barcelona.

 

 

 

Comentarios del post

La lectura de este artículo me ha conectado con ciertos momentos puntuales de mi vida en los que han aparecido alguno de estos cuatro conflictos vitales. Y la angustia que provoca darle vueltas desde la mente y no encontrar razonamiento posible que te libere de esa sensación. Preguntas que no llevan a sentirte seguro y confiado y sigues inmerso en el miedo y la incertidumbre de qué está diciendo eso de mí, en ese momento de mi vida. ¿Qué es lo que quiero para mí y cuál es la realidad con la que me encuentro? Gestionar la tensión que me produce este dilema será clave para sentirme mejor, bajo una incertidumbre que no controlo y por tanto aprender a tolerar estas situaciones, y poder crecer y desarrollarnos como personas y profesionales.

Muchas veces, sabemos lo que queremos o lo que hemos de hacer pero hay algo que nos impide pasar a la acción. Ese impedimento al compromiso con nuestra elección es lo que nos produce dolor. Relacionado con el artículo “Cómo afrontar nuestros dilemas vitales desde el CT”, no elegir entre una opción u otra nos produce malestar.
Es por ello que el coaching teleológico nos aporta estrategias para afrontar nuestros conflictos personales. Y poder avanzar sin temor hacia el futuro que deseamos crear. Con la seguridad en nosotros de que aunque digamos que sí a algo, y no al resto de posibilidades o alternativas que se nos pueden ofrecer, elegimos lo que queremos desde la libertad y la confianza. Con ello aceptamos la incertidumbre de la vida, de aquello que elegimos, ya que si no lo aceptamos no podremos vivir en paz, siempre estaremos con los “y sis” en la cabeza.
Cuando elegimos y apostamos por algo, lo hacemos con la determinación apostando por ello, para que vaya bien, dando el máximo de nosotros mismos, dándolo para ganar, sin darnos por vencidos, a pesar de que los resultados no sean los favorables. Ya que la incertidumbre de que podamos perder no nos paraliza para seguir adelante.

Por tanto, debemos aceptar la realidad, lo que está fuera de nuestro control, por tanto, lo que no podemos cambiar. Aceptarlo desde el amor, no con resignación. Ya que lo que está bajo nuestro control, siempre, lo podremos cambiar.

#1 
Escrito por ANNA GIRBAU MORENO en abril 28th, 2016 @ 11:57

Leyendo este articulo me planteo que el hecho de tener conflictos internos muchas veces no te deja continuar con tu vida, por mucho que los evites, como bien dices Herminia el darles la espalda no resolverá esos conflictos, sino que nos creará más infelicidad, y en cierta manera quizás seremos victimas de nosotros mismos. Por ejemplo, tienes un problema familiar que sabes que está pendiente de solucionar, pero lo evitas por miedo o temor, a que pasara, a como lo afrontaré, si seré capaz… De manera que, conectas con el miedo y prefieres no afrontar ese conflicto, evitándolo a pesar que te limite y te produzca una rabia interna, que te ocasione infelicidad y una lucha constante contigo mismo.

#2 
Escrito por Irene en enero 27th, 2017 @ 21:00

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