Cierre de un proceso de Coaching Teleológico

Post escrito por Hermínia Gomà en junio 4, 2015
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El cierre de un proceso de Coaching Teleológico

¿Qué hace sobresaliente a un ser humano?
Propósito, inteligencia, determinación y pasión.
Jorge González Moore

Cerrar un proceso es tan importante como el propio proceso de coaching teleológico. Cerrar adecuadamente garantiza que NO SEA UN FINAL EN FALSO, esto significa que no queden abiertos aspectos emocionales, cognitivos, corporales o espirituales; aspectos sin explorar, que posteriormente puedan generar bloqueos . Es decir, que se hayan consolidado los aprendizajes y se hayan integrado los cambios de paradigma.

Toda interacción tiene un final. ¿Cómo podemos saber que es un buen momento para cerrar el proceso de coaching teleológico? Es una pregunta clásica de los alumnos en prácticas del Máster en Liderazgo Personal y Coaching. Éstas podrían ser algunas de las respuestas:

  • Cuando el cliente ya ha realizado el cambio de paradigma y está avanzando, por sí mismo, hacia el objetivo que se había propuesto. Podemos preguntarle directamente si cree que ya puede seguir por sí mismo. En caso afirmativo procedemos al cierre del proceso.
  • Cuando el cliente ha tomado conciencia de que ya no ve ningún obstáculo ante él y que si lo ve, se siente capaz de superarlo. Se hace responsable de sus decisiones, lleno de energía y coraje. No percibe ningún impedimento para liderar su propio proyecto de vida.
  • Cuando apreciamos que el cliente ha cambiado su estado emocional, su postura es distinta, su mirada, su cara, incluso su manera de andar y expresarse corporalmente. Es como si se hubiera desprendido de una mochila que no era consciente de cargar a sus espaldas antes de iniciar el proceso. No mira hacia atrás, ni mira hacia abajo. Mira hacia adelante.
  • Cuando el cliente se muestra comprometido a pasar a la acción y pone en marcha las medidas que le permitirán encarar los retos que se le presentan. El cliente tiene la visión clara: del lugar al que se dirige y de quien quiere ser. Identifica las acciones a realizar.
  • Cuando el cliente reconoce y sabe qué ha producido el cambio y asume que puede hacerse responsable de utilizar las estrategias y recursos que ha aprendido a lo largo del proceso con su coach.

En definitiva, cuando puede liderar su vida. Cuándo es autónomo emocionalmente y asume la responsabilidad de su vida.

Yo soy el dueño de mi destino;
yo soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley

Lo más adecuado es anunciar que vamos a realizar la sesión de cierre en nuestro próximo encuentro con el cliente. Pero, hay ocasiones en que cuando viene el cliente y empezamos a conversar apreciamos que el proceso ha finalizado, no tiene ningún sentido prolongarlo y aprovechamos entonces para realizar el cierre. Hemos de estar siempre preparados para que se dé este momento.

Puesto que el proceso de coaching teleológico es una conversación transformadora que se inicia con un vínculo de confianza y unos acuerdos definidos entre el coach y el cliente, el cierre representa la culminación del proceso. Al finalizar el proceso es fundamental conectar con el propósito que dio origen al encuentro, identificando los cambios entre lo propuesto y lo efectivamente logrado.

Todos tus sueños pueden hacerse realidad
si tienes el coraje de perseguirlos.
Walt Disney

Para abordar el cierre del proceso de coaching teleológico hay que cubrir varios aspectos:

Celebrar los éxitos del cliente

  • Lo podemos hacer dándole un feedback evaluativo desde el inicio del proceso hasta el momento presente y proyectando el futuro que ha diseñado el cliente: allí dónde “ya se ve”.
  • También puede ser a través de preguntas al cliente sobre los beneficios que los cambios realizados le están aportando a su vida personal y profesional.
  • Puede ser a través de un pequeño “presente” simbólico, metáfora de lo trabajado y logrado a lo largo del proceso, por ejemplo un pequeño diploma en el que  esté escrito su nombre y el objetivo logrado.

Revisar lo que el cliente ha aprendido y cómo lo podrá utilizar en el futuro.

  • Es interesante propiciar durante el cierre una aproximación sensible a la propia experiencia como cliente durante el proceso: la autovaloración y valoración del proceso y de su resultado desde el sentido y significado para la vida, lo que le ha impactado, lo que le ha despertado. Lo que realmente conecta al cliente con el significado afectivo de lo vivido y sentido.
  • Podemos dedicar un espacio a destacar todo lo más relevante de cara al desarrollo y el aprendizaje.
  • Una de las herramientas que se pueden haber utilizado al inicio del proceso es la “rueda de la vida”, podemos volver a utilizar este recurso para confirmar los cambio realizados de una manera visual.
  • También puede ser a través de preguntas al cliente sobre qué recursos le han servido para confiar y decir avanzar, de qué ha tomado conciencia, qué ha aprendido que le puede ayudar en el futuro.
  • Si ya está habituado a realizar una síntesis por escrito al final de cada sesión, en esta sesión final le podemos invitar a escribir una síntesis del final de proceso (que haga una fotografía y la tenga a mano siempre que lo necesite).
  • También podemos utilizar un pequeño formulario para constatar el cierre del proceso.

Diseñar la continuidad del camino que ha iniciado con el proceso de coaching teleológico

  • Remarcar el cambio de paradigma que le permite el logro de su objetivo especialmente cuando el cliente está realizando un cambio de hábitos.
  • También determinaremos una cita de seguimiento posterior, pasados unos meses, por si se tuviera que revisar alguna desviación producida en ese tiempo, sin el acompañamiento del coach.

Asegurarnos que el cliente es autónomo para seguir adelante sin el acompañamiento del coach

  • Para ello prepararemos con el cliente una serie de preguntas que se pueda realizar a sí mismo para garantizar que sigue en este proceso de cambio que ha iniciado con el coach. Puede preguntarse ¿lo qué voy a hacer a continuación me acerca o aleja de la persona que quiero ser?
  • Otra alternativa es programar una pequeña reflexión diaria para revisarse a sí mismo. Por ejemplo preguntarse: ¿de qué decisión que he tomado hoy me siento satisfecho ? ¿desde dónde he tomado hoy mis decisiones? ¿Qué competencias quiero seguir potenciando?

Recordar al cliente que el proceso es de final abierto

  • Mostrarnos abiertos y disponibles en caso de que nos pueda necesitar en el futuro.
  • Preguntar si quiere que, en algún momento previo a la sesión de seguimiento, realicemos alguna breve llamada para felicitarle por sus avances o si no está avanzando cómo se esperaba, volver a concertar una sesión para reenfocar el proceso.

Agradecer al cliente el proceso realizado

  • Mostrar agradecimiento por su contribución a nuestro ejercicio profesional como coachs y nuestra mejora personal.
  • Agradecer la confianza y el privilegio de haberle acompañado en su proceso de cambio.

No le pongas excusas a lo que no puedes terminar.
Enfócate en todas aquellas razones
por las que debes hacer que suceda.
Ralph Marston

Un cierre efectivo garantiza que los procesos que se iniciaron sean adecuadamente finalizados. Para ello, es fundamental, que las ganancias y los logros alcanzados sean explicitados por el cliente y por el coach. Trabajar esta competencia es un reto permanente del profesional del coaching teleológico.

También es interesante, crear un espacio en el que el cliente pueda facilitar un feedback al coach, sobre su desempeño, su actitud, su predisposición, su estilo y sobre el proceso, la duración, el número de sesiones, el lugar, el seguimiento entre sesiones…. En este sentido, como coachs escucharemos con mucha atención y estaremos abiertos a recibir lo que el cliente nos diga para:

  • Identificar lo que estamos haciendo bien y lo que requiere mejora.
  • Sistematizar la experiencia vivida.
  • Valorar los resultados del proceso de coaching.
  • Prepararnos conscientemente para emprender acciones de mejora como coach.

Ésta es una competencia clave en para el buen ejercicio del rol de coach teleológico.

Podemos identificar varios indicadores a tener en cuenta para su desarrollo competencial:

  • Ser capaz de gestionar feedbacks constructivos de doble vía (entre el coach y el cliente)
  • Saber propiciar reflexiones sobre los aprendizajes, los logros obtenidos y los impactos creados durante el proceso.
  • Resaltar que los resultados logrados han sido producto del compromiso y competencias del cliente
  • Estimular la construcción y seguimiento de compromisos por parte del cliente.
  • Facilitar la creación de una memoria del proceso, por ejemplo, a través de los mappings entregados a lo largo del proceso.
  • Utilizar las reflexiones y feedbacks recibidos para los aprendizajes y el crecimiento personal y profesional del propio coach.

Saber cerrar un proceso, como todo en la vida, se aprende cerrando procesos.

Hermínia Gomà Quintillà
4 abril 2015
Barcelona

 

 

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