El líder que comparte… no está solo

Post escrito por Hermínia Gomà en abril 5, 2016
Categorías del post: General

masterclass

El líder que comparte… no está solo, y la líder que comparte tampoco

 

Este artículo es fruto de la MasterClass que realizamos el pasado 2 de abril en Santiago de Chile. Gracias a todos y todas por compartir vuestras experiencias y aportar vuestros conocimientos.

Quería vincular la excelencia con el liderazgo realmente compartido y derribar el mito del antiguo paradigma en el que se creía que el líder está solo.

Cuando hablamos de excelencia hay dos fenómenos a tener en cuenta:

La mejora continua y el aprendizaje

  • ¿Hasta qué punto consideras que están vinculados?
  • ¿Podemos aprender sin mejorar o mejorar sin aprender?

No confundamos excelencia con perfeccionismo
La excelencia es un camino y la perfección un resultado

En esta búsqueda de la excelencia como aprendizaje y mejora continua en el liderazgo entiendo que hay una serie de elementos a tener en cuenta:

 

1. Trabaja tus modelos mentales. Estos modelos suelen estar por debajo de tu consciencia.

1.1. Bucea en tu interior para hallar aquellas creencias lineales que te impiden tener una visión más amplia de la situación.
1.2. Reflexiona y pregúntate ¿qué dice esto de mi? Para tomar consciencia de tu enfoque.
1.3. Confía para disminuir tu vulnerabilidad.

 

2. No te juzgues. No juzgues al otro. Somos eternos aprendices que lo hacemos lo mejor que sabemos. Esos otros y tu. Somos seres humanos dignos de respeto de la misma manera que los demás. No juzgues a través de tus expectativas y en función de la frustración que te comporta que no se logren. Revisa tus expectativas. Acepta rápidamente el error, revísalo, corrígelo y avanza en tu aprendizaje, tanto si es personal como si es del equipo.

 

3. Somos libres de tomar decisiones, pero el liderazgo implica hacernos responsables de las consecuencias de nuestras decisiones. Es un equilibrio entre coraje y consideración.

3.1. Somos los protagonistas desde nuestra libertad, y esta libertad también implica que nos equivocaremos. Que las personas del equipo pueden equivocarse.
3.2. Potencia tus talentos y el de las personas del equipo. Pon el foco en lo que haces bien y mejóralo. Pon el foco en lo que hace bien tu equipo y refuérzalo.
3.3. No te quedes pegado al error, a la culpa. No necesitas ser «perfecto», aprende del error y mejora.
3.4. Deja de pedir permiso. Informa exponiendo lo que harás y para qué lo harás.

 

4. Renuncia a ejercer el poder sobre los demás. Si ejercemos el poder es porque nos sentimos impotentes. Es un pobre reflejo del liderazgo. Cuando los demás hacen o dejan de hacer algo porque has ejercido el poder (miedo, manipulación, amenaza) que siempre es violento.

4.1. Busca proactivamente la participación de las personas del equipo. Involúcrate en aquello que haces. Cuando buscamos la colaboración renunciamos a ejercer el poder sobre los demás.

 

5. Apasiónate en todo aquello que hagas. Transmite esta pasión al equipo escuchando y aprovechando aquello que les apasiona, individualmente y como equipo.

 

6. Escucha tu intuición (pensamiento no lineal).

 

El ser humano es complejo y sensible. Tu eres complejo y sensible. Los miembros del equipo son complejos y sensibles. Trátate con respeto y dignamente. Trátalos con respeto y dignamente.

El liderazgo personal desde el modelo teleológico lo vinculamos a la libertad, la libertad para elegir y asumir la responsabilidad de las acciones que implementamos a partir de nuestras decisiones. Es alinear éticamente los objetivos, resultados y las consecuencias.

En el nuevo paradigma del sXXI, el líder ya no está sólo, ni es útil ni necesario que lo esté. Mejora y potencia tu liderazgo fomentando la participación real del equipo y buscando la excelencia. Lo que implica no solo desarrollar tus competencias personales sino también tus conocimientos sobre tu área laboral, potencia el talento del equipo y desarrolla vínculos desde la confianza y la consideración. Busca la colaboración y la participación visionando objetivos comunes. Es un proceso en el que el líder no tiene seguidores, sino que ejerce conjuntamente el liderazgo (estrategias e implementación de las acciones).

Prepárate para asumir un liderazgo de colaboración que prepare a otros en el desarrollo de su propio liderazgo que les lleve a la autorrealización. Un liderazgo compartido en los hechos y en las formas. En este camino el Coaching teleologico acompaña a los directivos y al equipo como conjunto y con cada miembro en particular para alcanzar este liderazgo de excelencia.

 

Hermínia Gomà
5 abril 2016
Santiago de Chile