Coaching Teleológico (I)


 
 

Sus Inicios

 

Cuando pienso en el primer paso que di en el camino que me ha llevado a mi actual práctica profesional, me remonto a mis 17 años, en el verano del 74,  cuando leí por primera vez un libro que me causó un gran impacto: Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach. En esa época jugaba al tenis y participaba en torneos que organizaba el club en el que me entrenaba. Este libro me ayudó muchísimo, conecté con el maestro que cada uno de nosotros llevamos en nuestro interior, con mis ansias de aprender y con la idea de que no hay límites si confiamos en nuestro enorme potencial. No llegué a ser una estrella del tenis, pero si cimenté mi amor al aprendizaje, al cambio y a la superación personal.

Después de acabar mis estudios, primero como maestra y después como psicóloga, a finales de los 80 inicié mi andadura como psicoterapeuta y comencé a estudiar e indagar en el mundo emocional de las personas. Me interesaba identificar y analizar el poder de las emociones en nuestras vidas. Estaba especialmente interesada en aprender a utilizar la dimensión emocional en la intervención con mis pacientes. Uno de los aprendizajes más importantes que he realizado a lo largo de mi trayectoria vital es que si queremos interacciones maduras, constructivas y satisfactorias deberemos aprender a regular nuestras emociones.

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Comentarios del post

Un passeig per la memòria i un plaer llegir-te.

#1 
Escrito por Esther en marzo 8th, 2016 @ 21:55

M’encanta, a diferència dels demés coachings existents, el Coaching Teleològic es desvincula del tòpic per a centrar-se en la persona, en el SER i incorporant l’ànima, va més enllà i això fa que els resultats obtinguts pels coachees es mantinguin en el temps d’una manera tan marcada, per la connexió de l’èsser amb els elements de la terra, donant-li un sentit als nostres propòsits un sentit a la nostre vida.

Ho has de viure en primera persona per creure-hi.

Gràcies.

#2 
Escrito por Raquel en marzo 10th, 2016 @ 14:38

Estimados coaches deseo saber si han publicado libros al respecto del coaching teleologico, gracias por so atencion. Xander.

#3 
Escrito por xander santangelos en marzo 29th, 2016 @ 0:04

Herminia muchas gracias por este texto explicativo sobre lo que es el coaching teleológico, que voy conociendo un poco mejor poco a poco. Cuando empecé a interesarme por el mundo del coaching y a conocer las diferentes escuelas, quedé por momentos un poco confundida entre las diferentes orientaciones: ontológico, co-activo, teleológico, escuela americana, escuela europea… Para el novato resulta complicado discernir las diferencias, de hecho yo aún hoy intento comprenderlas, en particular para poder entender mejor el coaching teleológico en el que he escogido formarme, y con el que estoy muy satisfecha porque “veo” resultados concretos e intuyo el potencial revolucionario para el cambio que nos ofrece.

#4 
Escrito por Cristina Espallargas en abril 3rd, 2016 @ 18:32

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La compasión: del liderazgo egocéntrico al responsable

 

El precio de la grandeza es la responsabilidad

La compasión: del liderazgo egocéntrico al responsable

Los atributos esenciales para fortalecer el carácter y el liderazgo responsable no están relacionados con la edad, ni con la experiencia ni con los estudios realizados. Estos rasgos están estrictamente vinculados a la forma en cómo tratamos a los demás.

El tema del carácter ya lo abordé en otro artículo del blog, Cómo mejorar el carácter, dónde Marco Aurelio, en sus Meditaciones, ya planteaba las virtudes del liderazgo basadas en el dominio del carácter.

Fred Kiel, (*) autor de Return On Character: The Real Reason Leaders and Their Companies Win, realizó un estudio a más de 100 consejeros delegados, del que se desprende que la manera de ser de un directivo está estrechamente vinculada a sus resultados de la organización. De este estudio salió una medida: el RoC (rendimiento del carácter).

Un aspecto que me llama especialmente la atención es su constructo de liderazgo, dónde el opuesto a “líder virtuoso” es el de “líder egocéntrico”. Este autor a través de sus estudios confirmó que el líder virtuoso obtiene mejores resultados y un mayor nivel de compromiso de los equipos que dirige. En sus conclusiones define 4 rasgos esenciales:

Integridad. Mantiene sus compromisos, consigo mismo y con las demás personas con coherencia y solidez, generando confianza hacía sí y hacia el exterior. Es honesto consigo mismo y no se justifica con autoengaños. Busca la verdad y la justicia.

Responsabilidad. Asume la responsabilidad de las consecuencias de sus decisiones, de sus necesidades, de sus sentimientos, de sus errores.

Aceptación. Es capaz de acompañar a sus colaboradores para que aprendan, cuando estos se equivocan.

Compasión. No “cosifica” a las personas en función de si le son útiles o no, las trata con consideración, como seres humanos.

Hablando de compasión, me gustaría citar a Norman Fischer, autor de “Entrenar la Compasión”, que en su libro nos refiere una cita de Jack Himmelstein: “Nos juzgamos por nuestras intenciones pero juzgamos a los demás por el efecto que sus acciones tienen en nosotros”. Esto reviste especial importancia si queremos fortalecer nuestro carácter. La compasión incluye la aceptación. Aceptar a los clientes, aceptar a los miembros del equipo y aceptarnos a nosotros mismos. La compasión incluye la consideración.

Fortalecer el carácter desde la virtud de la compasión implica dejar de esperar lo que los demás “deberían decir, hacer, pensar…”. Centrarnos en nuestras expectativas nos acerca al liderazgo egocéntrico y nos aleja del responsable. Cuando nos centramos en “nuestras” expectativas, ya sean referentes al equipo o a nosotros mismos notamos la tensión en nuestro cuerpo, no estamos ni tranquilos, ni relajados. Escuchar nuestro cuerpo nos permite tomar conciencia del carácter de nuestro liderazgo. ¿Estas alterado o tranquilo? ¿Qué tiene qué ver con la frustración de tus expectativas? Si escuchamos nuestro cuerpo recibiremos mucha información.

Cuando conectamos con esta paz interior no nos alteramos, somos más conscientes del rol que estamos ejerciendo, de las expectativas que aprisionan nuestra mente. Cuando lideramos de manera responsable no nos colocamos en el epicentro de la interacción, somos considerados con la otra persona, es a ella a quien ponemos en el centro. Ponerla en el centro significa que esa persona es quien es, no quien yo estoy esperando que sea.

Ser considerados significa que respetamos por ejemplo, el ritmo de la otra persona. La consideración está vinculada a la paciencia (la ciencia de la paz). Es el otro el que tiene su propio ritmo y no siempre está acorde con nuestras expectativas. Cuando decimos que tal colaborador es “lento”, esta lentitud tiene que ver con nuestras expectativas, con nuestros miedos y de lo que realmente estamos hablando es de nuestra frustración (liderazgo egocéntrico), en lugar de interesarnos realmente por la otra persona y lo que necesita para poder hacer su trabajo en el tiempo previsto (liderazgo responsable). Desde este liderazgo responsable no sentimos “pena” por ella, sentimos confianza en que podrá explicar sus necesidades, será capaz de aprender y podremos darle el apoyo que necesita. ¿Cómo responde tu cuerpo cuando te frustras? ¿Puede servirte para tomar consciencia de tu liderazgo?

Hay un dicho popular que dice “quien espera, desespera”, y es cierto, cuando estamos a la expectativa conectamos con el miedo, la rabia y el sufrimiento. Cuando somos proactivos y realmente nos interesamos por el otro conectamos con la confianza, el respeto y la consideración. Es cierto que todos poseemos un “gen egoísta”, pero también es cierto que podemos desarrollar nuestra capacidad para cooperar y establecer vínculos y sinergias positivas con los demás.

Nuestro compromiso es con este liderazgo responsable. Necesitamos que nuestras empresas y organizaciones estén dirigidas por personas que hayan desarrollado su carácter para poder acompañar a otras en el desarrollo del suyo. Muchos colaboradores necesitan feedback de sus directivos para seguir avanzando y progresando personal y profesionalmente. Y muchos directivos necesitan feedback de sus colaboradores. Todos y todas somos esenciales y responsables para ser equipos que crecen, generan buen clima y afrontan los retos de manera consciente.

Cambiemos la crítica (egocentrismo) por la escucha y el feedback (responsabilidad)

Cada vez es más frecuente que directivos y directivas nos pidan sesiones de coaching teleológico para que los acompañemos en el desarrollo de este carácter, de este liderazgo responsable.

En tu caso ¿qué liderazgo estás ejerciendo en estos momentos?

¿Lideras responsablemente o egocéntricamente?

¿Cuáles son tus hábitos?

¿Tiendes a generar expectativas sobre los miembros de tu equipo?

¿Eres capaz de relacionarte con ellos desde la compasión o los juzgas?

¿Qué resultados obtienes en cualquier caso?

¿Cómo tratas a los demás?

(*) Entrevista realizada por Karen Christensen a Fred Kiel y publicada en Harvard Deusto Business Review (número 253, 78-82, febrero 2016)

Hermínia Gomà
Barcelona
10 febrero 2016

Comentarios del post

Muy interesante artículo Herminia. En mi lugar de trabajo han pasado muchos directivos, todos ellos llevando la «tienda» al fracaso porque establecían un rol desde el directivo egocéntrico, «cosificando» a los trabajadores, tomándolos únicamente como recursos para su propio fin, desde el egoísmo. Cuando convertimos a nuestro equipo en números obtenemos un equipo deshumanizado, los convertimos en máquinas y nos olvidamos que nuestro recurso más preciado son las personas. Cuando tratamos a las personas desde la consideración, aceptando que cada uno de nosotros somos diferentes y adoptamos desde la necesidad ritmos diferentes para llegar al mismo fin, instantáneamente rozamos el éxito pero no como líderes sino como equipo, como familia. En el trabajo tus compañeros, tus empleados,… se convierten al fin y al cabo en tu segunda familia pues es con ellos con quien compartes más de la mitad de tu tiempo. Es muy fácil quedarse instalado en la queja y emitir juicios todo el tiempo, al principio, porque a la larga resulta salir de ese bucle espejo que refleja nuestra propia vida, nuestras emociones y en definitiva, lo que no estamos aceptando de nosotros mismos. La paciencia, la compasión, la aceptación y el amor hacia nosotros y hacia nuestro entorno es la receta del éxito tanto en el ámbito profesional como personal. ¡Gracias!

#1 
Escrito por Raquel en febrero 18th, 2016 @ 23:00

Me ha parecido un artículo muy interesante y a tener en cuenta Herminia, especialmente por lo que nos hace recordar e interiorizar.
A veces en nuestro afán de productividad pasamos por alto que trabajamos con personas, personas que tienen una historia propia detrás, cada uno con sus metas y unos ritmos propios.
No se tratan de máquinas o simples piezas que tan solo funcionan a modo de engranaje. Un directivo que se relaciona con su equipo de una manera responsable y compasiva, desde la asertividad e incluyendo así la aceptación y la consideración hacía las personas que conforman este equipo, tiene muchas más probabilidades de éxito y obtener buenos resultados que un directivo que solo se centra en estos últimos, pasando por alto las cualidades intrínsecas de su recurso más preciado, las personas con las que trabaja. A veces en este afán de productividad podemos caer fácilmente en juzgar a los demás solo porque no se adecuan a nuestras expectativas, y además de una manera inconsciente, creyendo que tenemos la verdad absoluta y solo nosotros hacemos las cosas bien. Es necesario huir de esto y abrir los ojos.
Considero también muy interesante el tema de las expectativas, como centrarnos en estas nos lleva a conectar con el miedo, la rabia y el sufrimiento, como nos hace sentir en nuestro cuerpo la tensión. Personalmente no veo esto como algo negativo si lo que consigue es una toma de conciencia y por la tanto una voluntad de cambio. Ahora bien, es importante ser conscientes de cuando nos enfrascamos en este bucle y esto nos impide avanzar, conseguir buenos resultados y alcanzar nuestras metas.
En definitiva, es importante comprender como nuestras acciones tienen un efecto directo en los demás, interesarnos por sus necesidades relativas al trabajo que realicen y qué está en nuestras manos para cubrirlas y facilitarlas, además de tener la confianza de que podrán expresarlas. Este podría ser un buen inicio de un camino más agradable con las personas que trabajemos y se encuentren en nuestras vidas.

#2 
Escrito por Juan en marzo 1st, 2016 @ 15:54

Que interesante el artículo Herminia, me encantó eso del RoC, eso que permite medir el carácter, tantas veces como trabajadores no tenemos un camino, una dirección y sentimos que a nuestros jefes no es interesa que trabajemos cómodos, con pasión o inspirados porque sólo apuntan al resultado, ya que si la producción es buena, su ego será gratamente alimentado. Personalmente creo que podemos tener todos una gratificación del trabajo logrado si el líder además tiene una escucha activa y empatica y es generoso.
Muchas gracias sigo reafirmando que los principios y valores son los que nos rigen y que no tienen por qué ser distintos a los que rigen a las organizaciones y ese es en parte importante trabajo de los líderes.

#3 
Escrito por monica sanhueza en marzo 2nd, 2016 @ 20:36

En la sociedad actual existe, en muchas ocasiones, la asociación demagógica de la imagen del éxito con la de grandes líderes “egocéntricos” que han llevado a cabo proyectos organizacionales multinacionales y emblemáticos, y que han logrado alcanzar la cima a través de imponer su imperio por encima del resto. Esta visión, se ha inculcado en la sociedad de tal forma que se ha llegado a un punto en el que “vale todo por alcanzar el fin”. Con esto, quiero referirme, sobretodo, a muchas organizaciones que, adueñándose de la situación política, cultural y económica de muchas poblaciones, aprovechan para poner en práctica sus ideales mecanicistas, con el fin de conseguir ese “éxito orientado a resultados”. Esta situación, genera a los trabajadores inseguridad, desvinculación, pasividad e incertidumbre hacia el futuro, puesto que es la organización a la que pertenecen, la que ha decidido escoger conseguir el máximo de ganancias en el tiempo mínimo y cosificando a dichos empleados para este fin.

Considero que este artículo invita a la reflexión del verdadero “éxito”, ese que se extiende más allá de los fines alcanzados con los medios (estos medios, desgraciadamente, muchas veces son los trabajadores) e incita a plantear el alcance de los objetivos de la empresa y el desarrollo del equipo como auténtico “éxito”, dejando de lado esta concepción mecanicista orientada a resultados. Gracias.

#4 
Escrito por VERONICA RUIZ en mayo 22nd, 2016 @ 9:20

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Los 7 problemas de aprendizaje de las organizaciones

Los 7 problemas de aprendizaje de las organizaciones

aprender

“Hemos descubierto al enemigo, y somos nosotros”
Walt Kelly en su tira de prensa “Pogo”

Hoy quisiera proponeros un tema vinculado a las organizaciones que aprenden, a los equipos que aprenden y en definitiva, a las personas que aprenden. ¿Deseamos aprender o elegimos aprender? Ciertos aprendizajes que elegimos en el pasado han desempañado un papel crucial en nuestras vidas. Los aprendizajes que realicemos hoy y en el futuro también serán decisivos. Solamente a través de la elección consciente una persona llega a practicar las disciplinas del aprendizaje.

El próximo sábado día 16, dentro del espacio de “Club de Lectura” (*) en el Institut Gomà, comentaremos y reflexionaremos un clásico del management: La Quinta Disciplina de Peter M. Senge (1990). Preparando la sesión he vuelto a refrescar alguno de los puntos fundamentales del libro, que después de 26 años de ser publicado, siguen siendo de vigente actualidad.

Desde el coaching teleológico cuyas bases son la psicología del aprendizaje, la psicología humanista, la neurociencia, el liderazgo personal y el desarrollo de la inteligencia emocional y social no podemos dejar de valorar las aportaciones de Senge para acompañar en procesos de coaching de equipo, de coaching ejecutivo y personal. Desde el Institut Gomà queremos acompañar a las empresas y organizaciones que quieran crecer y avanzar. En palabras de Senge:

  • “Podemos construir “organizaciones inteligentes”, organizaciones donde la gente expande continuamente su aptitud para crear los resultados que desea, donde se cultivan nuevos y expansivos patrones de pensamiento, dónde la aspiración colectiva queda en libertad, y donde la gente continuamente aprende a aprender en conjunto.”

Este es el desafío que nos inspira y apasiona: acompañar a las organizaciones para que desarrollen un liderazgo responsable. Nuevamente en palabras de Senge:

  • “El trabajo se vincula cada vez más con el aprendizaje.”

El coaching teleológico acompaña para provocar cambios de paradigma e instaurar nuevos hábitos, nuevas disciplinas. ¿Qué es una disciplina? Nuevamente Senge afirma:

  • “Una disciplina es una senda de desarrollo para adquirir ciertas aptitudes o competencias […] La práctica de una disciplina supone un compromiso constante con el aprendizaje […] Una empresa no puede ser excelente, en el sentido de haber alcanzado una excelencia permanente; siempre está practicando las disciplinas del aprendizaje, al borde de ser mejor o peor.”
  • “La 5ª Disciplina es el pensamiento sistémico. Es la disciplina que integra las demás disciplinas, fusionándolas en un cuerpo coherente de teoría y práctica. El pensamiento sistémico nos recuerda que el todo puede superar la suma de las partes.”

En el siguiente cuadro se ven reflejadas estas cinco disciplinas que están interconectadas entre ellas influyéndose mutuamente.

 

Presentación1

 

Una vez planteadas las cinco disciplinas, nos centraremos en los 7 problemas clásicos de aprendizaje, que después de 26 años siguen restringiendo el desarrollo de muchas organizaciones. Los problemas de aprendizaje de las organizaciones actuales no son nuevos. Es probable que cuando los leáis os sintáis reflejados en ellos.

Estos 7 problemas tienen que ver con paradigmas que forman parte de la cultura organizacional. Cuando los empresarios y los directivos que guían estas organizaciones los cambien  por otros más inteligentes y los difundan a toda la organización fomentarán el pleno desarrollo de las personas y equipos que dirigen. Si quieren liderar responsablemente el cambio deberán replantearse su sistema de creencias.

Muchas personas cuando lean que lo que a continuación se describe dirán: “esto ya lo sé”, “no me dices nada nuevo”. Sin embargo, estamos en la “era de la sabiduría”, no en la “era del conocimiento”. Conocer no es saber. Lo que marca la diferencia es aplicar este conocimiento.

SABER ES APLICAR EL CONOCIMIENTO = DISCIPLINA

¿Realmente lo que a continuación expondremos, lo aplicamos? ¿Poseemos la disciplina de llevarlo a cabo cada momento de nuestra vida personal y profesional? Os invito a reflexionar sobre estos 7 problemas de aprendizaje, vinculados a 7 paradigmas o mapas de pensamiento.

  1. Somos lo que hacemos. (Yo soy mi puesto). Es fundamental no confundir nuestra tarea con nuestra identidad. ¿Cómo podría hacer otra cosa si yo soy…? Cuando describo mi tarea en lugar de describir el propósito de lo que hago, no puedo ejercer influencia en el sistema al que pertenezco. Mi responsabilidad va más allá de la tarea y del puesto que ocupo en la organización. Soy responsable de mis interacciones en la generación de resultados. Mi aportación influye y es mucho más que mi tarea y/o cumplir un horario.
  1. El enemigo está fuera. (El enemigo externo). Culpamos a factores o personas externas cuando no salen bien las cosas. El síndrome del enemigo externo es una forma de encarar el mundo. No somos capaces de ver que nuestros actos trascienden nuestra posición. Cuando las decisiones que tomamos tienen consecuencias que nos perjudican, tendemos a creer que estos nuevos problemas tienen un origen externo. Perdemos el poder de influir sobre las cuestiones “internas”. Hemos de aprender a superar la frontera entre lo que nosotros hacemos, con sus consecuencias y lo que esta fuera, lo realmente externo.
  1. Yo me hago cargo, soy “proactivo”. (La ilusión de hacerse cargo). Cuidado con la reactividad disfrazada de proactividad. La verdadera proactividad es una actitud y una manera de pensar que no responde a nuestro estado anímico. El miedo lleva a la reactividad, la confianza a la proactividad. Hacerse cargo puede implicar gastar tiempo, recursos, energía ante situaciones que probablemente no se darán y que implicarán un exceso de costes para la organización.
  1. La puntuación de los hechos. (La fijación en los hechos). Estamos acostumbrados a describir la “realidad” como una consecución de hechos que provocan consecuencias. En función de cómo hagamos la puntuación el abordaje es muy distinto: “Cómo siempre está hablando, me tengo que callar – Cómo siempre está callado, tengo que hablar”. La misma realidad que se explica en función de la puntuación que hagamos. Hemos de aprender a ver los paradigmas que subyacen a estos hechos y sus puntuaciones y además comprender estos patrones de pensamiento y las necesidades reales que subyacen en ellos. Cómo decimos en coaching teleológico, no intervenimos en la “casuística”, buscamos las creencias que subyacen para lograr el cambio de paradigma. Si nos concentramos en los hechos no podremos desarrollar un aprendizaje generativo. No crearemos, buscaremos culpables e intenciones ocultas.
  1. El ritmo frenético que nos impide ver los cambios. (La parábola de la rana hervida). Para explicar este problema nos puede servir la metáfora de la “rana hervida”. Para aprender a ver procesos lentos y graduales hemos de aminorar el ritmo y prestar atención no sólo a lo evidente sino a lo sutil. Estemos atentos a los cambios que se producen a nuestro alrededor de manera gradual, sino, cuando nos demos cuenta estaremos hervidos. Parar, observar, pensar y mirar hacia dónde vamos y si realmente estamos yendo hacia allí, o solo paseando, esos sí, aceleradamente.
  1. No siempre podemos aprender por ensayo y error. (La ilusión de que se aprende con la experiencia). Los ciclos de acciones y consecuencias no son sencillos de ver cuando duran bastante tiempo. Tenemos una memoria corta. Si queremos superar las dificultades hemos de analizar los problemas desde una mirada que trascienda las funciones y los departamentos. Hemos de analizar el impacto de las distintas funciones entre ellas. Cada uno poseemos nuestro horizonte de aprendizaje ¿Qué anchura poseemos para evaluar nuestra eficacia? Aprendemos de la experiencia, pero no experimentamos directamente las consecuencias de muchas de nuestras decisiones más importantes ya que se extienden durante años o décadas. Es difícil encontrar el ¿por qué? ¿qué hice mal?
  1. Saber defender nuestro punto de vista es más importante que saber indagar en los problemas complejos. (El mito del equipo administrativo). Nos cuesta admitir que no tenemos la respuesta. ¿Sabemos plantearnos preguntas poderosas que trasciendan la zona de confort? Recompensamos a las personas de la organización que plantean preguntas “incómodas” acerca de la actual política de la empresa o preferimos que est@s directiv@s se dediquen a resolver “urgencias”. ¿Consideramos más útiles y capaces a l@s directiv@s resolutiv@s que a los que van más allá de lo cotidiano y se plantean estrategias de futuro?

En conclusión:

  • Si no queremos ser reactivos, dejémonos de fijar en los hechos y en buscar culpables, recordemos que nuestros problemas de hoy derivan de las soluciones de ayer.
  • Si queremos ser generativos, empecemos por reflexionar en nuestra manera de pensar y actuar, en nuestra responsabilidad en las consecuencias que ahora hemos de afrontar. Entendamos y aceptemos que nuestros problemas y esperanzas de mejora están vinculadas a nuestra actitud y a nuestro sistema de creencias.

Los procesos de coaching teleológico personales y de equipo (donde el coach no enseña sino que acompaña en el propio aprendizaje a los directiv@s y a sus equipo) hacen suyos los principios de la organización inteligente de la que nos habla Senge: “Las organizaciones sólo aprenden a través de individuos que aprenden. El aprendizaje individual no garantiza en aprendizaje organizacional, pero no hay aprendizaje organizacional sin aprendizaje individual”.

La opción, la elección de aprender, como siempre, es nuestra. 

Hermínia Gomà
10 Enero 2016
Barcelona

(*) Si estáis interesad@s en participar en esta actividad escribid a herminia@institutgoma.com, indicando el motivo, vuestra profesión y vuestra experiencia laboral.

 

Comentarios del post

Gracias Herminia por este nuevo artículo. La actitud de eterno aprendiz que aprendimos en el Master es fundamental para seguir creciendo.
Cariños

#1 
Escrito por Karin Schuster en enero 10th, 2016 @ 21:52

Hola Herminia, gracias por compartir estos conocimientos, me habría encantado estar presente y participar de esos aprendizajes.
Un gran abrazo
Mónica

#2 
Escrito por monica sanhueza en enero 18th, 2016 @ 20:38

Herman Hesse, el 1922 va escriure Siddhartha i en les seves pàgines ja es diferencia el coneixement de la saviesa: “Mira, Govinda, esta es una de las ideas que he encontrado: la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar a otros suena siempre a locura. (…) El saber puede comunicarse, pero la sabiduría no. Es posible encontrarla, vivirla, dejarse llevar por ella y hasta hacer milagros con ella, pero comunicarla y enseñarla es imposible.” (pàgines 197 i 198).
El que més m’ha agradat de l’article és aquesta constatació del canvi que es ve donant els últims anys: ja no estem en l’era del coneixement, del conèixer, sinó en l’era de la saviesa, del saber, d’aplicar allò que sabem. És un pas més. I si tenim en compte les paraules de Siddhartha, es pot ensenyar el coneixement, però no es pot ensenyar la saviesa, per tant, ens queda només una opció: aprendre-la. La figura del Coach és molt útil en aquest cas ja que el Coach no ensenya, però sí que acompanya en l’aprenentatge de la persona, dels equips, de les organitzacions… El Coach acompanya, en aquest cas, a revisar el sistema de creences, els mapes de pensament i a realitzar els canvis de paradigma.
De l’article em quedaria amb vàries idees.
La primera és que aprendre les disciplines de l’aprenentatge és fruit d’una elecció conscient. La cinquena disciplina és el pensament sistèmic que queda molt ben representat en la següent frase que també apareix a l’article: el tot és més que la suma de les parts. Jo sempre he pensat que els equips els fan les persones. Ara bé, no estaria malament afegir, tenint en compte l’anterior idea, que els equips els fan les persones i les seves interaccions. La responsabilitat de la persona, doncs, va més enllà de la tasca encomanada dins l’equip.
La segona idea que em ressona és que els 7 problemes que surten a l’article tenen el seu origen en el sistema de creences. La solució radica, doncs, en revisar tot això per tant d’aconseguir un canvi de paradigma que ens conduirà, indubtablement, a prendre decisions i actuar diferent, més d’acord amb el que avui es necessita en el sí de les organitzacions.
Aquestes decisions ens condueixen a la tercera idea que extrec de l’article: totes les decisions que prenem tenen unes conseqüències. És cert que és possible que les conseqüències siguin multicausals, però ens hem de responsabilitzar, amb maduresa, de la part que ens correspon enlloc de buscar la culpa a fora. Amb aquesta idea lliga molt la de baixar el ritme. I pensar. Hem de prestar atenció als canvis subtils i graduals per poder actuar en conseqüència. Jo resumiria: assaig-error-avaluació o si es vol adaptar: decisió-conseqüència-avaluació. És fonamental, però, l’avaluació, la revisió d’allò que fem.
La quarta idea que considero força rellevant i que em toca personalment, és el tema de la puntuació dels fets. La revisió de què parlava en el paràgraf anterior, com la fem? I què hi ha a darrera del sistema de puntuació? Quin paradigma? Quines creences? Em toca perquè sóc professora, l’avaluació és a la ordre del dia.
Per últim, em quedo amb la importància de revisar el camí, els objectius a llarg termini, perquè de no ser així ens podem perdre en les urgències. M’agradaria afegir aquí una frase anònima: “Camina a poc a poc si vols arribar lluny”.
No ens aturem d’aprendre. Som aprenents.

#3 
Escrito por web archive en febrero 11th, 2016 @ 22:49

El artículo me ha removido y me ha llevado a una pequeña rebelión interna. Me ha hecho reflexionar mucho e investigar un poco: ¿Realmente es un objetivo en las organizaciones el desarrollo de las personas o es mantener el control el objetivo principal? Observando de manera superficial el modelo de educación tanto familiar como institucional generalizado en la sociedad que vivo, ¿es más importante la sabiduría que el conocimiento? Tal y como se explica en el libro Los cuatro acuerdos, los individuos recorremos un proceso de domesticación desde el mismo instante en que nacemos. Eso confiere a la sociedad y a la organización un cuerpo más homogéneo y previsible. Actualmente mi opinión es que en las organizaciones es mucho más interesante tener una gran masa de individuos dóciles bien domesticados con los conocimientos necesarios para desarrollar su función. Eso sí, no desean seres totalmente inconscientes; como mínimo deben estar dotados de una “mínima sabiduría” que les haga ser conscientes de que salirse de la norma puede acabar con la cobertura de sus necesidades: jugar por tanto con el miedo que tan bien hemos aprendido. A falta de vida propia y libertad tenemos cosas materiales que nos confieren cierto estatus o felicidad superficial y pasajera.
Volviendo al artículo creo que los 7 problemas de aprendizaje son acertadísimos y en mi opinión refleja que, como antes comenté, el sistema educativo “funciona”. Casi todos los problemas veo que derivan de poner el foco en algún lugar exterior o de no ser capaz de observar las cosas correctamente por la diferencia de velocidad entre nosotros y “lo otro”. Si me encontrara en un problema de física con objetos la solución sería relativamente fácil: “reduce la velocidad y mira bien; si no lo ves, muévete un poco hasta que consigas verlo”. Cuando trato con personas es diferente porque tenemos carácter, emociones, intereses,…y el problema es mucho más complejo. Sobre todo creo que tenemos el miedo que nos mantiene inmóviles aunque creamos que puede existir algo mejor. Las organizaciones de seres humanos para mí son sistemas complejísimos donde creo que interesa tener a individuos controlados, y una “élite” que garantice la supervivencia de la organización. Por tanto creo que los problemas de aprendizaje en las organizaciones derivan de su propia voluntad y sirven a sus intereses. Los modelos mentales que surgen de la educación se instauran de manera tácita por debajo del nivel de conciencia y nos impiden salir de los límites normativos de la organización. Las organizaciones parece que se encuentran mejor en el Taylorismo y no se atreven a evolucionar. El reciente Taylorismo digital ya me parece indignante. No sé si queda algo después de automatizar la creatividad y deslocalizar los procesos productivos para aumentar la productividad. Por suerte, a pesar de la teoría demostrada de los beneficios que produce el aprendizaje organizacional y el poco caso que se le ha hecho hasta ahora, veo que últimamente hay cada vez más estudios que la impulsan. He descubierto además la figura del gerente humanista que en sinergia con el aprendizaje organizacional pueden crear empresas realmente sostenibles donde se consideren todos los aspectos normativos y productivos, medioambientales y el recurso humano sea un fin en sí mismo y no solo un medio. Creo que el Coaching es una pieza clave en esta evolución de las organizaciones y que debe ser palanca de cambio hacia una forma de organización mas humana.
Si mi comentario finalizara aquí, no tendría sentido mi interés en desarrollar liderazgo personal. Tengo esperanza porque yo puedo aprender a hacerme responsable de mi parte, a mirar principalmente aquello que está en mi mano cambiar, puedo aprender para cambiar lo que ahora creo que no se puede cambiar y puedo ser semilla del cambio. Puedo desde allá donde esté, crecer y mejorar, no poner excusas y liderar mi vida hacia una vida con sentido y que ese sentido no sea contrario al ser humano ni siquiera al amparo de una organización.
Un saludo y muchas gracias Herminia
Adjunto link de estudio científico de la Universidad EAN de Colombia: “La fusión de la gerencia humanista y el aprendizaje organizacional producen organizaciones sostenibles y de excelencia”. http://journal.ean.edu.co/index.php/Revista/article/view/1191/1171

#4 
Escrito por Daniel Laz en marzo 22nd, 2016 @ 20:53

Interesante artículo, queda mucho por hacer en este mundo, en las empresas y en las escuelas. Bueno para nosotros como futuros coach.
Personalmente he visto muchas veces la actitud de algunos empleados que no ven más allá de su tarea. No diría que es únicamente culpa del empleado. Probablemente el feedback del manager en el pasado le ha llevado a implicarse lo mínimo en todo aquello que no es su territorio directo, ha perdido la confianza de que su aportación tenga influencia más allá de su tarea. “El psicólogo Benjamin Singer demostró hasta que punto a los niños les afecta la imagen de su futuro. La diferencia entre los buenos y los malos estudiantes (…) no se basa en el nivel intelectual o social, sino en su perspectiva de futuro. Es el enfoque de control. Los malos alumnos no tienen objetivos claros y creen que su futuro está en manos del destino (…) es una cuestión de suerte. Los buenos alumnos se plantean su futuro y creen que hay relación entre lo que desean y lo que va a suceder”¹. Yo diría que de lo que habla Singer es totalmente equiparable a este primer problema de aprendizje de las organizaciones, la falta de objetivos claros, la falta de visión, comunican las empresas claramente a sus empleados sus objetivos? Les hacen participes de ellos? Pueden los empleados influir en el planteamiento de los objetivos? En mi opinión esta sería una via de solución de este primer problema. Efectivamente necesitamos hacer buenos equipos en las organizaciones y un buen equipo no existe sin un buen líder. Un líder que vea algo más que los resultados y que utilice algo más que la presión para manejar a su equipo. Estoy totalmente de acuerdo con Daniel Laz en que un buen liderazgo será un liderazgo mucho más humanista de lo que la mayoría de la gente entiende cuando escuchan la palabra liderazgo. Que vea el potencial enorme que tienen los recursos humanos, mucho mayor que el resto de los recursos utilizados en las empresas.
Os propongo un video que trata del aprendizaje en las organizaciones, yo lo he encontrado constructivo y ameno
https://youtu.be/u4PBjP89oI8
¹Este entrecomillado se encuentra en el libro de Juan Carlos Cubeiro Sensación de Fluidez

#5 
Escrito por Ana Sánchez Castillo en abril 5th, 2016 @ 10:44

Interesante la perspectiva del coaching teleológico al ámbito de las organizaciones, y sobretodo útil para complementar lo que hemos ido aprendiendo en el centro.

A pesar de que yo y muchos estemos más enfocados en la psicología clínica conviene seguir recordándonos con artículos como este que nuestra disciplina puede ser de gran ayuda en ámbitos muy diferentes.

#6 
Escrito por Alex Garcia Moreno en mayo 3rd, 2016 @ 18:56

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Cierre de un proceso de Coaching Teleológico

 

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El cierre de un proceso de Coaching Teleológico

¿Qué hace sobresaliente a un ser humano?
Propósito, inteligencia, determinación y pasión.
Jorge González Moore

Cerrar un proceso es tan importante como el propio proceso de coaching teleológico. Cerrar adecuadamente garantiza que NO SEA UN FINAL EN FALSO, esto significa que no queden abiertos aspectos emocionales, cognitivos, corporales o espirituales; aspectos sin explorar, que posteriormente puedan generar bloqueos . Es decir, que se hayan consolidado los aprendizajes y se hayan integrado los cambios de paradigma.

Toda interacción tiene un final. ¿Cómo podemos saber que es un buen momento para cerrar el proceso de coaching teleológico? Es una pregunta clásica de los alumnos en prácticas del Máster en Liderazgo Personal y Coaching. Éstas podrían ser algunas de las respuestas:

  • Cuando el cliente ya ha realizado el cambio de paradigma y está avanzando, por sí mismo, hacia el objetivo que se había propuesto. Podemos preguntarle directamente si cree que ya puede seguir por sí mismo. En caso afirmativo procedemos al cierre del proceso.
  • Cuando el cliente ha tomado conciencia de que ya no ve ningún obstáculo ante él y que si lo ve, se siente capaz de superarlo. Se hace responsable de sus decisiones, lleno de energía y coraje. No percibe ningún impedimento para liderar su propio proyecto de vida.
  • Cuando apreciamos que el cliente ha cambiado su estado emocional, su postura es distinta, su mirada, su cara, incluso su manera de andar y expresarse corporalmente. Es como si se hubiera desprendido de una mochila que no era consciente de cargar a sus espaldas antes de iniciar el proceso. No mira hacia atrás, ni mira hacia abajo. Mira hacia adelante.
  • Cuando el cliente se muestra comprometido a pasar a la acción y pone en marcha las medidas que le permitirán encarar los retos que se le presentan. El cliente tiene la visión clara: del lugar al que se dirige y de quien quiere ser. Identifica las acciones a realizar.
  • Cuando el cliente reconoce y sabe qué ha producido el cambio y asume que puede hacerse responsable de utilizar las estrategias y recursos que ha aprendido a lo largo del proceso con su coach.

En definitiva, cuando puede liderar su vida. Cuándo es autónomo emocionalmente y asume la responsabilidad de su vida.

Yo soy el dueño de mi destino;
yo soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley

Lo más adecuado es anunciar que vamos a realizar la sesión de cierre en nuestro próximo encuentro con el cliente. Pero, hay ocasiones en que cuando viene el cliente y empezamos a conversar apreciamos que el proceso ha finalizado, no tiene ningún sentido prolongarlo y aprovechamos entonces para realizar el cierre. Hemos de estar siempre preparados para que se dé este momento.

Puesto que el proceso de coaching teleológico es una conversación transformadora que se inicia con un vínculo de confianza y unos acuerdos definidos entre el coach y el cliente, el cierre representa la culminación del proceso. Al finalizar el proceso es fundamental conectar con el propósito que dio origen al encuentro, identificando los cambios entre lo propuesto y lo efectivamente logrado.

Todos tus sueños pueden hacerse realidad
si tienes el coraje de perseguirlos.
Walt Disney

Para abordar el cierre del proceso de coaching teleológico hay que cubrir varios aspectos:

Celebrar los éxitos del cliente

  • Lo podemos hacer dándole un feedback evaluativo desde el inicio del proceso hasta el momento presente y proyectando el futuro que ha diseñado el cliente: allí dónde “ya se ve”.
  • También puede ser a través de preguntas al cliente sobre los beneficios que los cambios realizados le están aportando a su vida personal y profesional.
  • Puede ser a través de un pequeño “presente” simbólico, metáfora de lo trabajado y logrado a lo largo del proceso, por ejemplo un pequeño diploma en el que  esté escrito su nombre y el objetivo logrado.

Revisar lo que el cliente ha aprendido y cómo lo podrá utilizar en el futuro.

  • Es interesante propiciar durante el cierre una aproximación sensible a la propia experiencia como cliente durante el proceso: la autovaloración y valoración del proceso y de su resultado desde el sentido y significado para la vida, lo que le ha impactado, lo que le ha despertado. Lo que realmente conecta al cliente con el significado afectivo de lo vivido y sentido.
  • Podemos dedicar un espacio a destacar todo lo más relevante de cara al desarrollo y el aprendizaje.
  • Una de las herramientas que se pueden haber utilizado al inicio del proceso es la “rueda de la vida”, podemos volver a utilizar este recurso para confirmar los cambio realizados de una manera visual.
  • También puede ser a través de preguntas al cliente sobre qué recursos le han servido para confiar y decir avanzar, de qué ha tomado conciencia, qué ha aprendido que le puede ayudar en el futuro.
  • Si ya está habituado a realizar una síntesis por escrito al final de cada sesión, en esta sesión final le podemos invitar a escribir una síntesis del final de proceso (que haga una fotografía y la tenga a mano siempre que lo necesite).
  • También podemos utilizar un pequeño formulario para constatar el cierre del proceso.

Diseñar la continuidad del camino que ha iniciado con el proceso de coaching teleológico

  • Remarcar el cambio de paradigma que le permite el logro de su objetivo especialmente cuando el cliente está realizando un cambio de hábitos.
  • También determinaremos una cita de seguimiento posterior, pasados unos meses, por si se tuviera que revisar alguna desviación producida en ese tiempo, sin el acompañamiento del coach.

Asegurarnos que el cliente es autónomo para seguir adelante sin el acompañamiento del coach

  • Para ello prepararemos con el cliente una serie de preguntas que se pueda realizar a sí mismo para garantizar que sigue en este proceso de cambio que ha iniciado con el coach. Puede preguntarse ¿lo qué voy a hacer a continuación me acerca o aleja de la persona que quiero ser?
  • Otra alternativa es programar una pequeña reflexión diaria para revisarse a sí mismo. Por ejemplo preguntarse: ¿de qué decisión que he tomado hoy me siento satisfecho ? ¿desde dónde he tomado hoy mis decisiones? ¿Qué competencias quiero seguir potenciando?

Recordar al cliente que el proceso es de final abierto

  • Mostrarnos abiertos y disponibles en caso de que nos pueda necesitar en el futuro.
  • Preguntar si quiere que, en algún momento previo a la sesión de seguimiento, realicemos alguna breve llamada para felicitarle por sus avances o si no está avanzando cómo se esperaba, volver a concertar una sesión para reenfocar el proceso.

Agradecer al cliente el proceso realizado

  • Mostrar agradecimiento por su contribución a nuestro ejercicio profesional como coachs y nuestra mejora personal.
  • Agradecer la confianza y el privilegio de haberle acompañado en su proceso de cambio.

No le pongas excusas a lo que no puedes terminar.
Enfócate en todas aquellas razones
por las que debes hacer que suceda.
Ralph Marston

Un cierre efectivo garantiza que los procesos que se iniciaron sean adecuadamente finalizados. Para ello, es fundamental, que las ganancias y los logros alcanzados sean explicitados por el cliente y por el coach. Trabajar esta competencia es un reto permanente del profesional del coaching teleológico.

También es interesante, crear un espacio en el que el cliente pueda facilitar un feedback al coach, sobre su desempeño, su actitud, su predisposición, su estilo y sobre el proceso, la duración, el número de sesiones, el lugar, el seguimiento entre sesiones…. En este sentido, como coachs escucharemos con mucha atención y estaremos abiertos a recibir lo que el cliente nos diga para:

  • Identificar lo que estamos haciendo bien y lo que requiere mejora.
  • Sistematizar la experiencia vivida.
  • Valorar los resultados del proceso de coaching.
  • Prepararnos conscientemente para emprender acciones de mejora como coach.

Ésta es una competencia clave en para el buen ejercicio del rol de coach teleológico.

Podemos identificar varios indicadores a tener en cuenta para su desarrollo competencial:

  • Ser capaz de gestionar feedbacks constructivos de doble vía (entre el coach y el cliente)
  • Saber propiciar reflexiones sobre los aprendizajes, los logros obtenidos y los impactos creados durante el proceso.
  • Resaltar que los resultados logrados han sido producto del compromiso y competencias del cliente
  • Estimular la construcción y seguimiento de compromisos por parte del cliente.
  • Facilitar la creación de una memoria del proceso, por ejemplo, a través de los mappings entregados a lo largo del proceso.
  • Utilizar las reflexiones y feedbacks recibidos para los aprendizajes y el crecimiento personal y profesional del propio coach.

Saber cerrar un proceso, como todo en la vida, se aprende cerrando procesos.

Hermínia Gomà Quintillà
4 abril 2015
Barcelona

 

 

Comentarios del post

Sencillamente brillante articulo…ya que es facil empezar un proceso, pero finalizarlo, es un reto y una responasbilidad.
Muchas gracias Herminia.

#1 
Escrito por Jordi en junio 4th, 2015 @ 19:43

Yo ahora me he quedado reflexionando sobre el significado de cerrar un proceso. Claro, implica una pérdida del vínculo, de la frecuencia de los encuentros, pero…en el fondo, es una ganancia para ambos. Como bien dices, el cliente gana autonomía y, por tanto, liderazgo; el profesional obtiene una dosis de satisfacción por haberle acompañado con éxito en su proceso de cambio, un sorbo de coherencia por haber contribuido a la misión con la que está comprometido, una continua revisión de aspectos personales surgidos en el proceso del cliente que contribuyen a seguir caminando con actitud de ‘eternos aprendices’… En fin. De nuevo, liderazgo personal. ¿Y no es bonito?
Gracias Hermínia por aportar sabiduría una vez más.

#2 
Escrito por Paula Folch en junio 4th, 2015 @ 21:04

Muy interesante este artículo Herminia. Muy clarificador de cómo identificar el término de un proceso y cómo llevarlo.
En lo personal cada vez más involucrada y feliz.
Gracias Herminia

#3 
Escrito por monica sanhueza en junio 4th, 2015 @ 21:52

Hola Herminia,

Me ha emocionado poder leer sobre el cierre del proceso, ya que es un momento muy emocionante, no solo para el cliente sino también para el coach, pues significa por un lado el fin de una etapa y por otro lado, el inicio de la misma. Supongo que un cierre de un proceso puede hacerse de muy distintas maneras, en función de la creatividad del coach. Por ejemplo, el hecho de devolver un diploma con el o los objetivos conseguidos durante el proceso me parece apasionante, pues un diploma significa reconocimiento por tus esfuerzos y logro. Creo que como alumnos, nos preocupa el momento en el que debemos cerrar, que uno de los mayores errores es querer alargar el proceso cuando y no podemos avanzar más y lo único que nos queda es dar vueltas sobre lo mismo. Si en última instancia es lo que hacemos, el cierre será forzado e incluso pudiéndonos llevar a resultados negativos. Ya notamos cuando el cliente ha conseguido sus objetivos o ha cumplido con su demanda inicial, y por ello, deberemos estar alerta ante los indicadores que nos pueda suscitar e ir siempre preparados para elaborar un cierre del proceso en cualquier sesión que se nos presente. Un feedback evaluativo, un mapping de todo el proceso, volver realizar la rueda de la vida, una síntesis global,… son muy buenas herramientas para utilizar en un cierre. Me ha resultado interesante también, cuando mencionas el hecho del feedback cliente-coach. Es decir, como coachs estamos muy instruidos sobre realizar feedbacks de todo tipo, pero creo, en mi humilde opinión, que no estamos preparados para recibir feedbacks constructivos por parte del cliente. Sería muy positivo de cara a el desarrollo de nuestra profesión establecer un clima entre cliente-coach que facilitara la expresión de cosas a mejorar por nuestra parte, y nosotros, recibir con los brazos abiertos dichos indicadores para así, poder mejorar nuestra praxis en la guía de los futuros clientes hacia la transformación más reveladora posible.

¡Muchas gracias!

#4 
Escrito por Raquel Cordoba Marquez en junio 7th, 2015 @ 14:59

Un post de enorme utilidad y claridad Herminia. Tan importante como el mismo proceso es cómo lo cerramos. Con este post queda muy claro no sólo cómo podemos hacerlo y qué herramientas pueden resultar muy interesantes para este momento sino también el porqué de la importancia del cierre, la reflexión conjunta con el cliente de sus objetivos, los aprendizajes y tomas de conciencia que ha experimentado durante el proceso y cómo éstos le ayudarán a ganar en autonomía y confianza respecto a su proyecto de vida.

Felicidades!

#5 
Escrito por Miguel de Molina en junio 8th, 2015 @ 10:09

Hermínia, em sembla un article excel·lent, generós, encertat, pedagògic i valent.
Moltes gràcies!

#6 
Escrito por josep gendra i hom en junio 8th, 2015 @ 12:23

Hola Herminia! Gracias por el artículo. Justo cerré un proceso el sábado con una coachee. Hizo el Mandala y fue una experiencia muy enriquecedora y emocionante. Hizo una síntesis del proceso también y termina diciendo que fue un proceso impagable. Qué enorme satisfacción es acompañar a un cliente en su proceso de cambio!!
Cerrar procesos adecuadamente es muy importante y como dices dejar abierta la puerta para el futuro también.
Cariños
Karin Schuster

#7 
Escrito por Karin Schuster en junio 8th, 2015 @ 23:17

Excellent articulo.
Creo que un proceso de coaching teleologico es un arte de principio a fin, cada dia me convenso mas de ello y como todo arte en la vida require practica, escucha, observacion, honestidad, entrega, paciencia, espera, crecimiento, danza….

Feliz de estar en este camino y cada dia me apasiona mas el coaching teleologico.

Un abrazo, Herminia

#8 
Escrito por Tatiana Hutinel en junio 9th, 2015 @ 0:09

Me ha gustado mucho tu artículo y me hace recordar varias cosas que puedo llevar a mi futuros procesos. Los aspectos que mencionas para el cierre son claros y relevantes apara acabar el proceso, y creo que son muy útiles para todos los involucrados. Me ha gustado mucho lo de celebrar su cambio, estoy totalmente de acuerdo, pues es un paso que quizás hasta puede reafirmar la autonomía y liderazgo personal que ha conseguido el cliente.
Creo que el cierre de un proceso también supone retos y responsabilidades como el inicio del mismo, y hay que tener bastante claro cómo llevarlo a cabo de manera satisfactoria. Por tanto, creo que los puntos que expones son de bastante ayuda para tenerlos muy presente. Muchas gracias!!

#9 
Escrito por Gabriela Pérez en junio 10th, 2015 @ 15:33

Este artículo me va perfecto en este momento para recordarme que es el cliente quien decide cuando ha terminado el proceso, y nosotros, como coachs, seguimos acompañándole también en esta etapa. Es fácil confundirse y querer «empujar» al cliente a continuar con un proceso que él no ha solicitado, así que debemos ejercitar la humildad y confiar en él.
Esta semana cierro mi primer proceso. ¡Es emocionante!. Lo hago con una síntesis global, pero también me ha gustado tu propuesta de la metáfora sobre lo trabajado o volver a hacer la rueda de la autoestima. ¡Muchas gracias!

#10 
Escrito por Inés Caralt en junio 14th, 2015 @ 20:02

Me encanto el articulo porque es bastante de claro acerca de cuándo y cómo finalizar un proceso de coaching. Además, en este año de practica me inspira mucho poder visualizar lo que se espera al final de un proceso de coaching, el gran aporte y tremendo cambio que puede ser para una persona llegar a un buen nivel de autoliderazgo. Muy motivada.

#11 
Escrito por Myriam Aluanlli en junio 15th, 2015 @ 0:22

Este artículo me resulta muy adecuado en este momento, en que yo estoy de alguna manera cerrando un proceso. El finalizar el posgrado en técnicas de coaching en inteligencia emocional y social, es en cierta manera, un cierre. Un cierre a una etapa de crecimiento personal muy intenso, que no acaba aquí, por supuesto, pero si que finaliza una etapa.
Dices muy bien que una de las formas de identificar si el cliente esta preparado para cerrar el proceso, es cuando el cliente ha cambiado su estado emocional, su actitud, su mirada, su postura es otra. Eso es exactamente lo que me ha pasado a mí con la realización del posgrado. Mis gafas tienen un cristal de color diferente y por lo tanto miro diferente, actúo diferente.
Gracias por este posgrado que me ha permitido avanzar, crecer y acercarme más a la mejor versión de mi misma.

#12 
Escrito por Ana Bolsa en junio 17th, 2015 @ 15:31

Este artículo me ha ayudado personalmente a tomar conciencia de que ante una situación de bloqueo, hay que pensar en vivir plenamente cada momento a pesar de no tener ninguna certeza de lo que va a ocurrir en un futuro. Que debemos definir un objetivo. Además el lograr cubrir los tres deseos (éxito, adhesión y poder) ayudan a conseguir una fuerte motivación y compromiso, que hace que no necesites tener una clara visión del futuro y te hace centrar en vivir el presente siendo uno mismo. En definitiva, tenemos que pensar que el hecho de que el futuro sea incierto es positivo porque nos brinda la posibilidad de vivir, crecer y aprender.

Herminia muchas gracias

#13 
Escrito por Silvia en junio 21st, 2015 @ 20:54

Gracias Herminia porque a través de este artículo, además de aprender la manera de cerrar un proceso de Coaching Teleológico, he podido darme cuenta que existe cierta similitud con la manera de cerrar un proceso de psicoterapia, como por ejemplo: el comprobar que el paciente está avanzando por sí mismo, hacia el objetivo que se había propuesto; el escribir una síntesis del final del proceso; el mostrarnos abiertos y disponibles en caso de que nos pueda necesitar en el futuro; y por último, el agradecer al cliente el proceso realizado.

#14 
Escrito por Silvia en junio 21st, 2015 @ 21:30

Gran artículo, de gran utilidad para el momento en el que nos encontramos, puesto que llega el momento de realizar el cierre de los procesos ya que se acaba el tiempo. Lectura obligada para poder realizar un cierre de una forma óptima.

#15 
Escrito por Gonzalo Arana Palma en junio 23rd, 2015 @ 21:11

Considero que la sesión de cierre, es una de las sesiones más importantes de todo el proceso, ya que es aquí en donde el coachee toma conciencia de todos sus cambios, y del avance que ha realizado desde la primera hasta esta última sesión.
En mi caso, recuerdo con especial cariño mi sesión de cierre en el proceso que realice hace más o menos un año. Fue allí, en aquel momento, en donde repasando con mi coach todas las síntesis que realizaba al finalizar cada una de las sesiones que hacíamos, donde vi con mis propios ojos los avances que había ido realizando, y pude comprobar como todos aquellos cambios en los que había ido trabajando, ya estaban integrándose en mi. Fue como un «subidón» de autoestima al observar que el trabajo bien hecho había obtenido sus resultados.

Gracias

#16 
Escrito por Sandra Macho en junio 30th, 2015 @ 11:49

Excelente artículo para culminar un proceso de coaching. El artículo presenta diferentes maneras para cerrar un proceso de cambio, lo que permite que se adapte según el recorrido que se haya tenido con el coachee y según el estilo de cada coach.
Es un artículo que tendré siempre para organizar o planear el cierre de un proceso, con el fin de que el coachee vea todos los cambios que ha alcanzado y el nuevo camino que puede recorrer. Pienso que el cierre del proceso es importante para el coachee como para el coach, ya que personalmente he aprendido mucho en los procesos que he tenido y pienso que es importante expresarle esto al cliente y también tomar consciencia de los cambios que el proceso me ha inspirado.

#17 
Escrito por Manuela Núñez en julio 6th, 2015 @ 16:33

Querida Herminia,
Gracias por el artículo. Pronto cerraré el proceso sobre el que basaré mi tesis y este texto ha sido de gran orientación para profundizar en cómo realizar esta fase de manera efectiva.
Todas las variables a tener en cuenta, me confirman el respeto y compromiso de este método con el coachee y, en vista de ello, cuán importante es como coaches continuar de manera permanente con nuestro proceso formativo.

#18 
Escrito por Constanza Fernández en julio 28th, 2015 @ 14:58

Muchas gracias por el artículo, creo que resume integralmente lo que debemos tener en cuenta para cerrar un proceso. Esto de no olvidar que es un final abierto tiene mucho de relación con el cuidado que tenemos que tener con nuestro cliente, no significa dar por cerrado el proceso y que te vaya bien, sino que, es importante dejar expresamente establecido y en forma genuina nuestro interés por continuar acompañándolos en la medida que el coachee lo requiera y lo sienta necesario, sin que por ello se genere una relación de dependencia. Me parece además super importante el hecho de recibir feedback de nuestros coachees, eso es fundamental para mejorar nuestra práctica, seguramente ellos o ellas tienen mucho de decir y que sin duda aportará en nuestro desempeño futuro.

#19 
Escrito por Rocio en agosto 25th, 2015 @ 8:14

Cuando leí por primera vez este arículo, fue antes de acabar el primer año de máster de coaching y liderazgo personal. En ese momento creí que debía memorizarme al pie de la letra, grabarlo a fuego en mi cabeza, para poder ser capaz de hacer cada una de las cosas que se deben hacer. Supongo que todos tenemos miedo a no saber detectar el momento oportuno para el cierre, o no saber desarrollar un cierre al 100%.
Después de reflexionar y hacer el cierre d mi propio proceso como coachee, me doy cuenta que cuando una persona esta preparada para volar, todo viene rodado. ES decir, un cliente acude a nosotros porque tiene un malestar que no sabe gestionar, porque hay algo en su vida que no sabe como cambiar, hay un problema que no sabe solucionar. Pero cuando acompañamos a este cliente en su desarrollo personal y profesional y llega un punto en el que el se ve capaz, un momento en que se ha empoderado de tal forma que ahora es un lider de su propia vida; pues se ha responsabilizado y es completamente autónomo. En ese instante seguro que como coach seremos capaces desde la humildad, la gratitud y el amor, felicitarlo por todos los éxitos logrados y dejar que emprenda el vuelo des de esa libertad que ha descubierto.
Por otro lado, aunque sea consciente que cuando el cliente está preparado para el cierre del proceso se percibe en él un cambio; sigo un poco insegura ante la situación, pues creo que un buen cierre es muy importante y no se puede pasar por alto. De todos modos, creo que es normal, en mi situación de aprendi, pues aun me quedan muchas horas de vuel y todo es cuestión de ponerse en acción.
Gracias Hermínia por tus artículos,siento que con cada uno de ellos voy creciendo un poco más.

#20 
Escrito por ÚRSULA MARTÍNEZ en septiembre 1st, 2015 @ 19:48

Herminia, gracias por el artículo. Es de mucha ayuda para tomar en cuenta todas las aristas del proceso del cliente, para saber cuándo está logrado su objetivo mediante el cambio de paradigma y lo que esto significa en cuanto a las señales que da, que prueban la transformación y el movimiento de éste. Ciertamente utilizaré el contenido de este blog para mis procesos vigentes.

#21 
Escrito por Macarena Madariaga en septiembre 3rd, 2015 @ 19:03

Hola
Herminia, es un artículo muy interesante y sobre todo aclarecedor del proceso de cierre; ya que nos aporta aspectos claves a tener encuenta tanto como coach, así como también esos puntos que el cliente debe presentar para poder garantizar con toda certeza que es hora de finalizar y que hemos llegado a nuestra meta.

#22 
Escrito por BEYDY BORDA en noviembre 1st, 2015 @ 21:17

Me parece que el cierre del proceso es de alguna manera lo que da sentido a todo el proceso. Es una mirada consciente al camino recorrido, a las pruebas superadas, a las herramientas y recursos encontrados, y a la nueva persona, más fuerte, más consciente, más lo que haya decidido ser, que resulta de la transformación vivida. Pasear esa mirada, desde el coach, con el feedback, y también desde el coachee, con la conciencia de lo aprendido y del crecimiento personal conseguido. Y como coachs, tenemos la responsabilidad de valorar cuando llega el momento del cierre, y hacerlo como el que entrega amorosamente al otro el fruto de horas de conversación, de descubrimientos, de tomas de conciencia, de empoderamientos y de cambios de paradigma. Con todo esto, con todas estas nuevas cosas que conoces de ti mismo, ¿puedes seguir solo tu camino? Es sin duda un momento bonito y poderoso, tanto para el coachee como para el coach.

#23 
Escrito por cristina espallargas en junio 16th, 2016 @ 13:48

Gracias Herminia por este artículo tan significativo. Después de leer este artículo me voy con la idea de que tan importante es saber comenzar y llevar satisfactoriamente un proceso de coaching teleológico, como saber concluirlo; pues saber cerrar un proceso también es una competencia que, como todo en esta vida, se aprende con la práctica. Hasta ahora he centrado todas mis energías en estar preparada para comenzar y poder llevar tanto un proceso como una conversa teleológica, pues ha sido lo que más he practicado hasta la fecha, pero lo que si voy a trabajar es el estar preparada para que esto, el cierre de un proceso de coaching, pueda darse en cualquier momento. Ahora tengo en mi mano tanto los indicios que me harán notar cuando el coachee está listo para que produzca el cierre del proceso como las pautas para que el cierre del proceso sea exitoso para ambos, coach y coachee.

#24 
Escrito por Raquel Gómez en junio 24th, 2016 @ 23:44

El cliente nos irá dándola pauta para saber que se puede hacer el cierre del proceso. Debemos tener la certeza que el cliente puede continuar por sí solo lo que se ha propuesto y que está comprometido con ello.
Como todo proceso que tiene sus pasos lógicos, es válido para darle la seriedad a esta fase, que debemos cerciorarnos que se ha cumplido con todo. Tanto los éxitos y cambios visualizados durante el proceso, como la toma de conciencia, el plan de acción y el compromiso del cliente para con él.
Agradecerle es muy importante, a mi parecer, no solo por la confianza que ha puesto en nosotros, sino también porque como Coach, hemos aprendido en nuestro rol.

#25 
Escrito por Eliana Valencia en junio 25th, 2016 @ 17:54

Herminia, gracias por este articulo. A partir de todos los cambios logrados por el cliente, veo la importancia de nosotros coaches conducirnos un cierre de proceso que sea valioso para el cliente, para que los logros sean celebrados, que todos los aprendizajes sean recordados, para que el cliente sepa cual es la continuidad que debe seguir y empoderar el cliente para seguir logrando otros objetivos, y también tener la certeza de apoyarlo si necesitar de algo en el futuro. El cierre hecho en clase fue muy significativo y me mostro también que el cierre del proceso es tan importante como el inicio y todas las otras fases!

#26 
Escrito por Andrea Gomes en junio 29th, 2016 @ 22:41

Estar preparados para volar… esa sensación fluirá por su cuerpo, su mirada, su andar, la confianza que desprenderá con sus palabras, se verá capaz de seguir solo con una perspectiva cambiada, habiendo crecido con las decisiones y acciones emprendidas, estará empoderado al conectar con su potencial y poder interior para actuar sobre los problemas que puedan surgirle de ahora en adelante.
El ejercicio del Mandala me pareció muy oportuno para combinar un ejercicio donde actúa nuestro inconsciente y nuestra parte creativa, con un ejercicio más racional. Con el Mandala visualizamos nuestro futuro a 5 años, conectando nuestro proyecto con nuestra parte más táctil, recortando y pasando páginas con cientos de imágenes. Por otro lado estaría la conversación a posteriori haciendo un repaso de las tomas de conciencia y aprendizajes adquiridos durante el proceso, como también los cambios a nivel de pensar, sentir y hacer. Otros dos ejercicios visuales serían la Rueda de la Vida para visualizar los avances y variación de las puntuaciones anteriores y el Escudo de Armas dibujando 4 fortalezas desarrolladas durante el proceso.
De esta manera, el cierre de un proceso sería la fase en que se acaba de dar sentido a todo el viaje hecho por parte del coachee, pero a la vez es un momento en el que como coachs podemos aprender muchísimo con las valoraciones personales que nos haga el cliente sobre nuestro rol profesional, permitiéndonos seguir creciendo y hacernos conectar con nuestro espíritu de superación.

#27 
Escrito por Gala Guasch en junio 30th, 2016 @ 15:13

El cierre es un momento del proceso que vivo con mucha ilusión. Lo que siento me reafirma que estoy dónde quiero estar y que mi propósito es éste, acompañar a otros a descubrir su verdad, la que una vez conectada con ella se da el cambio que el cliente necesita para ser más feliz y conseguir los objetivos que quiere.
El cierre me inspira. Considero muy importante afianzar los cambios y dar especial énfasis a cómo es vivir desde el nuevo paradigma y qué cambia viviendo desde allí (del sentir, del pensar y del hacer).
Es genial, como tocar el ser del cliente y estar presente cuando desvela su luz. Cerrar con puerta abierta.

#28 
Escrito por Paula Folch en julio 13th, 2016 @ 16:59

Imagino que todo proceso de cierre conlleva sentimientos encontrados por parte del cliente, por un lado alegría de ver sus avances, pero a la vez ansiedad por volar solo, aun consciente de que tiene los recursos necesarios para afrontar cualquier situación, ya que como en todo proceso de coaching teleológico, el respeto está presente en todas las etapas y sólo se llega al cierre si el cliente se siente preparado para llevarlo a cabo.

Ha de ser un momento muy especial ver a tu cliente acabar con el proceso, porque le has visto evolucionar, crecer dentro de las sesiones y que se sienta preparado para seguir adelante, es un signo de que lo has acompañado bien.

Empoderarte hasta sentirte capaz de enfrentarte sólo a las situaciones, es una sensación maravillosa y que un cliente al que has acompañado pueda sentirla en tu presencia aún más.

Me ha gustado mucho lo de final abierto…acaso todas las situaciones de la vida no nos dejan en ese estado? Donde la vida da vueltas y te vuelve a poner en situaciones que ya creías superadas? El tema está en que tu no serás nunca el mismo.

Conecto con la sensación de fluidez que da un cierre de proceso, para sentir unos ganas enormes de empezar a acompañar.

#29 
Escrito por Claudia Zapata Caicedo en julio 29th, 2016 @ 12:40

Gracias por compartir teoría, opiniones y opciones sobre el cierre de un proceso y por la sinceridad cuando indicas:

«Saber cerrar un proceso, como todo en la vida, se aprende cerrando procesos»

Efectivamente, conducir se aprende en la autoescuela y practicando con el coche, cocinar se aprende metiéndote en la cocina y atreviéndote a hacerlo…

Me gusta especialmente que durante el post haces especial hincapié en «agradecimiento» y «final abierto», dos aspectos que considero muy sinceros y auténticos en nuestra relación con los coachees, en cuanto en tanto, nosotros también aprendemos de ellos y efectivamente, somos fans de nuestros clientes, estaremos por y para ellos siempre que lo necesiten.

#30 
Escrito por FELIPE ATEHORTUA en agosto 3rd, 2016 @ 16:11

Como futura coach quiero agradecerte la claridad del artículo que va a ser de gran utilidad y ayuda para el cierre de un proceso. Al final de la lectura he conectado con la humildad que debo tener, siempre presente, aceptando el feedback que me aporte el coachee para aprender y mejorar pues, cada proceso es una nueva lección.

Como coachee, si puedo compartir mi experiencia en el momento del cierre, literalmente me sentí “GAVIOTA”, había adquirido la fuerza necesaria para tomar las riendas de mi vida, podía volar, la altura y precisión del vuelo dependía exclusivamente de mí, era yo quien decidía, lideraba mi vida.

Quiero compartir dos citas, significativas para mí del libro JUAN SALVADOR GAVIOTA, Richard Bach:
“—Si quieres, podemos empezar a trabajar con el tiempo —dijo Chiang—, hasta que logres volar por el pasado y el futuro. Y entonces, estarás preparado para empezar lo más difícil, lo más colosal, lo más divertido de todo. Estarás preparado para subir y comprender el significado de la bondad y el amor.”

“Y sin más, Esteban Lorenzo Gaviota extendió sus alas, sin el menor esfuerzo, y se alzó hacia la obscura noche. Su grito, al tope de sus fuerzas y desde doscientos metros de altura, sacó a la Bandada de su sueño:—¡Puedo volar! ¡Escuchen! ¡PUEDO VOLAR!”

Muchas gracias Herminia por haberme acompañado en el hermoso desplegar de mis alas.

#31 
Escrito por Rosa Mari en agosto 6th, 2016 @ 9:50

¿Quieres algo? Entonces ve. Este artículo es el colofón de todos los que me he leído en este curso. Y aunque pareciera que no me iba a aportar nada nuevo es el que más me ha hecho reflexionar. Porque al hablar de cierre, estamos hablando de logro por parte del cliente, de cambio real, de todo lo que se ha puesto en juego ha salido bien y se ha ganado. No siendo un proceso en falso sino un proceso real en el que tú como coach has acompañado hasta el punto exacto, ni más ni menos; has realizado preguntas lo suficientemente potentes como para despertar lo que hay dentro de tu cliente, sin juzgar, ni intuir… Habrás tenido, como coach, que modificar muchas partes de tu discurso y del proceso y habrás recibido feedbacks constructivos de tu cliente que te habrán hecho crecer profesionalmente. Tu cliente habrá crecido, aún más exponencialmente gracias a tu acompañamiento, lo que te llenará de amor por aquello en lo que inviertes.

#32 
Escrito por Sara Berrocal Valenzuela en agosto 9th, 2016 @ 18:50

Nuevo capítulo para mi “mini guía de un aprendiz de coach”!
Me gusta el enfoque de que esta sesión es tan importante para el coach como para el cliente. El cliente va a diseñar su marco de actuación a partir de ahora, su camino, la respuesta a la pregunta: y después de mi proceso de coaching qué? Qué haré cuando me encuentre en una situación difícil? Que recursos usaré? Con qué me conectaré? Recordarse a sí mismo cuál es la persona que realmente quiere ser para, ante los desvíos, volver a encauzarse solo. Y para el coach como feed back de su estilo y su manera de hacer, qué necesito seguir aprendiendo o que necesito mejorar? Ser consciente además de lo que uno crece como persona al acompañar a otro!
Por otro lado el final abierto, como oportunidad! Nada está escrito, tu eres el dueño de tu destino, que quieres ser? Ve a por ello!!

#33 
Escrito por Ana Sánchez Castillo en agosto 10th, 2016 @ 10:12

Cuando hablamos de un cierre de proceso, me imagino el proceso como una película donde el transcurso de la misma es tan importante como su final, un film con un buen final determinará la calidad de la película. Sin embargo, si la película ha sido buena pero termina inesperadamente, dejándote con un sabor agridulce, lo más probable es que no te llegue el mensaje de la película y no integres todos los aprendizajes que se podrían haber dado gracias a un buen final que te dejara con ganas de una segunda parte, con nuevas experiencias y escenas y con el mismo protagonista.
Es por ello que me parece fundamental crear un buen cierre de proceso en el momento adecuado, entrenándose a través de la práctica para realizar cierres de proceso de calidad que le sirvan al cliente tanto como el resto del proceso. Y se vaya del proceso habiendo realizado un cambio de paradigma y de haber avanzado en su propio camino de aprendizaje, sintiéndose capaz de superar cualquier obstáculo gracias al cambio de su estado emocional. Veremos a una nueva versión de nuestro cliente, comprometido con sus acciones y haciéndose responsable de su vida.
Como coachs nos deberemos seguir entrenando para ello, teniendo en cuenta los aspectos básicos a realizar en un cierre de proceso, que como nos enseña el artículo, son: celebrar sus éxitos, revisar sus aprendizajes, asegurarnos de su autonomía, recordar al cliente que el final del proceso es abierto, así como el final de una película, que debe seguir escribiendo su historia y dirigiendo su propia película y finalmente agradecerle la oportunidad que nos ha brindado para seguir aprendiendo como coachs.
Por tanto, realizar buenos cierres resultará importante para el éxito del proceso.
Del artículo me quedo con las palabras de Ralph Martson: “No le pongas excusas a lo que no puedes terminar. Enfócate en todas aquellas razones por las que debes hacer que suceda.”

#34 
Escrito por ANNA GIRBAU MORENO en agosto 16th, 2016 @ 11:28

Hola, pienso que en la vida es bueno saber cerrar etapas para poder continuar y a través del artículo observo y aprendo que en un proceso de coaching también es bueno entre otras cosas para constatar que el coachee tiene las herramientas para tener confianza de como liderar su vida.
Gracias por la información transmitida.

#35 
Escrito por Mónica en agosto 18th, 2016 @ 8:02

Tal y como se expone en el artículo, acabar un proceso de coaching es sin duda un gran momento para el cliente y para el coach. Se cierra el proceso, pero se deja la puerta abierta.
Si hemos de estar atentos durante el proceso de cuando plantear el cierre, creo que es importante ir pensando cómo vas a celebrar el cierre del proceso con ese cliente concreto.
Acaba el proceso transformador con el coach, pero el cliente continúa solo liderando su camino hacia sus objetivos. En ese viaje puede serle de ayuda tener herramientas como el mándala, un resumen de los mapping que le recuerden que ya está en marcha.
La sesión de cierre puede ser para el coach un buen momento de síntesis y de autoevaluación del ejercicio profesional. Seguramente, después de cada proceso y de cada cliente el coach también se habrá transformado y continuará su proceso de crecimiento personal.

#36 
Escrito por Pilar Peña en agosto 18th, 2016 @ 9:18

Si cerrar cada sesión es importante, cerrar el proceso en sí lo es más si cabe.
Siempre hemos de estar preparados para ello, lo que me resulta muy interesante, esa es la magia del coaching teleológico, que nunca sabes lo que sucederá en la próxima sesión y con qué nos sorprenderá el cliente.
Como puntos importantes, me quedo con conectar con el propósito inicial y revisar que realmente lo hemos alcanzado y asegurar que el cliente ha integrado realmente el cambio de paradigma.
Adicionalmente, celebrar los éxitos. Este momento me encanta, poder tener la oportunidad de regalar algo al cliente, como un símbolo, una frase, realizar un mandala, etc., como señal de agradecimiento y reconocimiento por sus logros.
A nivel de metodología, concertar una sesión de seguimiento pasados unos meses para finalizar por completo el proceso.
Y por último, la actitud del coach, que me parece una actitud ejemplar para seguir en la vida: solicitar feedback al cliente como eternos aprendices que somos, agradeciéndole lo que juntos hemos podido crecer y ser conscientes de que lo que hoy sirve quizá mañana pueda no ser así, hemos de estar abiertos a la mutabilidad de la vida y siempre disponibles para nuestros coachees!!

#37 
Escrito por Aida en agosto 18th, 2016 @ 15:12

Una frase famosa de “Matrix” nos decía: “Todo lo que tiene un principio tiene un final”. Y es cierto. Todo lo que empieza, tarde o temprano, termina. Pero no nos olvidemos: todo lo que acaba, da paso a algo nuevo. Todo lo que tiene un final tiene un nuevo principio.

Así es como yo veo el cierre de un proceso. Se termina no porque si, sino porque se ha abierto algo nuevo. Porque el cliente ha cambiado, ha dado paso a otra etapa de su vida. Ya no es necesario seguir.

Me gustaría destacar, sobre todo, el feedback que nuestro coachee puede proporcionarnos. Porque este ha sido su proceso, pero nosotros también nos hemos llevado algo, hemos aprendido de él. Este final no es solo suyo, es nuestro, y nos permite mejorar y conectar con nuestra esencia de coach.

¡Muchas gracias por acompañarnos en nuestro proceso, Herminia!

#38 
Escrito por Diana Sánchez Casanova en agosto 29th, 2016 @ 17:21

El cierre de un proceso de coaching es un momento para la reflexión, para tomar consciencia de todo el trabajo realizado, el ver la evolución, el aprendizaje, la transición desde donde estaba a donde estoy. Es un momento parecido al de un medallista olímpico en el momento de subir al pódium, en aquel momento le viene a la cabeza todo el esfuerzo realizado, su evolución, los sacrificios, las renuncias, y finalmente la satisfacción del objetivo cumplido. El coachee debe finalizar teniendo la seguridad de que ya puede volar solo, puede liderar su vida, pero recordando que el proceso es de final abierto, me parece muy acertado que el coach realice una llamada transcurridos unos meses para interesarse por la evolución del coachee. Finalmente, le doy mucho valor a la creación del espacio para que el coach reciba el feedback del coachee, hay que aprovecharlo para aprender, corregir lo que se puede mejorar y reforzar lo que se ha hecho bien. Gracias Herminia por este artículo tan detallado.

#39 
Escrito por Joan Ferran en agosto 31st, 2016 @ 13:04

Se cierra un capítulo, pero el libro sigue abierto y escribiéndose. Acompañamos la lectura final de un episodio en donde el narrador ha pasado a ser protagonista, logrando alinear sentir, pensar y hacer.
Entiendo que en un cierre se dan varias etapas, por un lado propiciamos en nuestro coachee un acto de conciencia y atención hacia el propósito original y el cambio efectivamente logrado, elaborando la conexión y verificando los logros alcanzados, …celebrando los mismos! Así mismo le instamos a diseñar la continuidad del camino iniciado en el proceso de coaching, contemplando la nueva visión, constatando que la misma es la luz que iluminará el camino a transitar y para el cual nuestra puerta estará abierta y agradecida de haberle acompañado en su proceso de cambio. Por otro lado entiendo vital para nuestro crecimiento profesional pedir feedback respecto a nosotros, las apreciaciones de nuestro cliente desde su experiencia sobre nuestra praxis.
Recuerdo una experiencia al respecto del cierre, antes de iniciarme en el máster me inscribí en las sesiones de mentoring del Institut Gomà, y llegó el día (después de muchos de escucha y de varios como coachee) en que pude participar como coach, preparé con esmero el mapping para la coachee, pues era una sesión de seguimiento… el universo, que se las arregla para conspirar con nuestras intenciones, me puso frente a este artículo, de hecho lo imprimí, lo leí, demasiado nerviosa como para internalizarlo y cuando llegué a la sesión… era una sesión de cierre! Me encontré no queriendo cerrar y dándole vueltas tratando de encontrarle la 6ª pata al gato. Con total paciencia, Herminia, fuiste guiando mis pasos, que se enganchaban a todo menos a cerrar un proceso que a todas luces la coachee ya había decidido y sentido que era así (un cierre), hasta que dejé que pasara… Mi aprendizaje fue, más allá que el de hacer caso de las pistas que me da la vida, el no resistirme a la voluntad del cliente, el recordar que en una relación de adulto-adulto la decisión del otro es su propia sabiduría, su libertad absoluta. Aprendí lo valioso de confiar en el coachee y la tan importante tarea de vaciarme del ego. Gracias!

#40 
Escrito por María Boggiero en septiembre 11th, 2016 @ 16:33

Leímos este artículo en el último seminario del 1er año de Máster de Coaching Teleológico, pienso que es un gran artículo, muy completo, para asegurarnos que cerramos un proceso de Coaching con éxito.
Tenemos que realizar diferentes acciones que nos ayudarán a cerrar, fortalecer y remarcar los cambios que el cliente ha conseguido durante todo el proceso, el camino que hemos andado juntos. En primer lugar, celebrar los éxitos del cliente, recordándolos, haciendo un feedback evolutivo o un feedback de felicitación, siguiendo por revisar lo que ha aprendido el cliente, y cómo esto le servirá en el futuro, diseñando la continuidad del camino. Adoro la idea de pensar en que hemos de asegurarnos, antes de dejar al cliente solo, que éste podrá seguir sin nosotros y que es realmente autónomo para cumplir el objetivo del proceso, recordar al cliente que es un final abierto y que si nos necesita puede acudir a nosotros, y agradecer al cliente el haberle podido acompañar en esta etapa de su vida.
Personalmente creo que cada final será diferente con cada cliente, habrá clientes con los que además podremos usar nuestra creatividad para el cierre, con un mapping, con algo simbólico del proceso, con un regalo, con un detalle, con una carta, con un muñeco… Son miles las formas de dar un feedback, de potenciar el objetivo del cliente, de ayudarle a recordar siempre que ha conseguido finalizar el proceso y es autónomo para conseguir ese objetivo.

#41 
Escrito por Sergi Montells en septiembre 25th, 2016 @ 21:25

Cuando hablábamos en clase del cierre de proceso, reconozco que me parecía sumamente delicado el saber detectar cuando era el momento del cierre. Ahora con la distancia, y porque probablemente lo he madurado, veo más claro que habrá dos agentes determinantes entre los 5 que destaca el artículo: que asuma que puede hacerse responsable y que haya perdido el miedo a volar estando comprometido a pasar a la acción para ser quien quiere ser. A mí personalmente me parecen los dos puntos más medibles.

A continuación, revisar lo que es cliente ha aprendido y que haga su propia evaluación y recorrido puede ser muy especial haciendo uso de herramientas tan bellas como la rueda de la vida, un mapping, un regalo simbólico de su proceso… Pueden poner ese lazo rojo al cierre del proceso y contribuir a una felicitación que no solo son con palabras, sino algo más físico que se lleva consigo mismo.

Me parece muy profesional el hacer saber al Coahee que el proceso tiene un final abierto y es libre y dueño de volver a nosotros cuando vea necesario. Dejando constancia de nuestra llamada de seguimiento para saber de él/ella.

Y por último no perder la valiosa oportunidad de recoger Fb de nuestro Coachee y tomar nota introducir mejoras.

Gracias por este buen artículo Herminia, que recoge muy bien los puntos a tener en cuenta para un cierre.

#42 
Escrito por Irene Palacios en septiembre 26th, 2016 @ 18:09

El fin de un proceso teleológico no es cosa menor. Me parece interesantísimo estar alerta para captar cuando el cliente ya hecho la totalidad de su proceso y no alargarlo, sino cerrar ciclo justo en el momento necesario. En realidad el proceso tendrá más impacto si lo hacemos de esta manera y como los actores en el escenario, al final de la actuación se retiran sin más dilación.
Proponer un feedback de cliente a coach también me parece imprescindible a modo de evaluación, especialmente para mejorar lo mejorable, y sistematizar lo que funciona.
Finalmente concluir con un resumen escrito, o de los diversos mappings del proceso, con una metáfora o historia adecuada y felicitándole por todos los logros obtenidos, harán que el cierre de ciclo sea armonioso dejando sensación aún más si cabe, para el coachee pero también para el cliente, del fin de un viaje enriquecedor para las dos partes.
¡Muchas gracias Herminia, por tu profundidad sapiencial!

#43 
Escrito por Juan Carlos en agosto 25th, 2017 @ 18:44

Me parece un artículo muy interesante a la hora de asumir nuestros primeros procesos como coaches. Los aspectos a tener en cuenta a la hora de cerrar son muy importantes y dan muy buena energía al proceso. Los finales son muy importantes y sentir tranquilidad a la hora de terminar me parece muy importante ante cualquier cierre, tener la confianza en que puedes empezar y terminar algo con la sensación de unidad que te da reconocer tus fortalezas.

#44 
Escrito por Paula Daniela Lemus Z. en agosto 29th, 2017 @ 9:35

Me parece un artículo muy interesante a la hora de asumir nuestros primeros procesos como coaches. Los aspectos a tener en cuenta a la hora de cerrar son muy importantes y dan muy buena energía al proceso. Los finales son muy importantes y sentir tranquilidad a la hora de terminar me parece muy importante ante cualquier cierre, tener la confianza en que puedes empezar y terminar algo con la sensación de unidad que te da reconocer tus fortalezas.

#45 
Escrito por Paula Daniela Lemus Z. en agosto 29th, 2017 @ 9:35

El coach sabrá detectar cuando un proceso ha llegado a su fin en el momento en que el clientes capaz de autoliderarse asumiendo la responsabilidad de su vida siendo emocionalmente no dependiente de los demás. Mediante observación del lenguaje no verbal del cliente, mediante preguntas poderosas y feed-backs, y cada vez con más seguridad gracias a la experiencia, reconocerá el momento. Deberá entonces recapitular junto al cliente todos los avances conseguidos, felicitarle para motivarle y empoderarle. Y siempre dejar la puerta abierta a regresar reforzando el clima de confianza en el vínculo que se ha creado entre ambos.

#46 
Escrito por Luis en septiembre 13th, 2017 @ 11:59

Todo camino tiene un final y para el coach en el que nos hemos convertido, ya ha llegado. Como futuros coach, esta es nuestra obligación, concluir con éxito el trabajo que nos haga caminar con nuestro propio pie y que el problema con el que comenzamos esta andadura ya lo tengamos superado.
En esta profesión, se desarrolla una relación de confianza entre el cliente y el propio coach. En esta relación profesional, el cliente contrata la ayuda de un coach para que lo acompañe y lo ayude a superar una situación de la que no ve un final, lleva un tiempo atascado o no lo deja avanzar en algún aspecto de su vida.
Dicha contratación denota que es consciente de la situación en la que se encuentra y toma medidas para atajar o solventar dicha situación. Esta relación se construye en un marco prestablecido en el que se pacta una fecha de inicio y otra final (con la intención de no generar una relación de dependencia).
Como futuros Coach, no existe mayor felicidad que al haber acompañado a una persona con una situación o aspecto de su vida complicados, que se le ha facilitado un contexto distinto y una serie de herramientas para avanzar en su camino.
Dicho esto, siempre seguiré en el camino del hacer por los demás.

Toni de Gea

#47 
Escrito por toni de gea en septiembre 18th, 2017 @ 17:55

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Cuando el futuro es incierto

Cuando el futuro es incierto

Incertidumbre1

 

Hace un par de meses mantuve una conversación con un cliente, directivo del área comercial de una multinacional. Me comentó que tenía que realizar una reunión con su equipo y la había cancelado. ¿El motivo? Creía que no tenía nada que comentar con ellos. El horizonte no se presentaba nada claro. ¿Seguiremos en la misma empresa dentro de seis meses? ¿Cambiarán nuestras prioridades? ¿Seguiremos vivos? Demasiada incertidumbre. No hay nada seguro.

Los directivos y directivas se mueven en entornos que se caracterizan por la intrínseca complejidad de la estructura de las organizaciones que dirigen y los entornos en los que han de desarrollarse. Desde un punto de vista macroscópico, la complejidad nos impide prever la evolución de la organización y los cambios necesarios para responder de manera adecuada a los estímulos externos de un contexto tumultuoso. Desde una mirada microscópica se manifiesta como incertidumbre que limita la posibilidad de actuar.

Mi cliente me comentó que estaba abandonando algunas de sus funciones con sus colaboradores, entre ellas la revisión de sus resultados o hablar de su proyección profesional. Le costaba hablar con los miembros del equipo ya que consideraba que era una tarea sin sentido si no existía un futuro claro.

Cómo en el caso de este cliente, el problema de algunos directivos o profesionales es que imaginan un futuro incierto, se paralizan y no actúan en el presente. Según David McClelland, profesor de psicología de Harvard, en su libro Human Motivation habla de tres motivaciones fundamentales en el ser humano:

  • El éxito, ligado al deseo de alcanzar metas cada vez más retadoras.
  • La adhesión, ligada al deseo de agradar o ser amado.
  • El poder, ligado al deseo de influir y ser respetado (personal) o de dar poder a los demás, respetarlos (social).

Para este psicólogo si una persona logra cubrir estos tres deseos su motivación y compromiso serán tan fuertes, que no necesitará tener una clara visión del futuro. Lo que nos lleva a la conclusión de que hemos de dejar de preocuparnos por el futuro y centrarnos en ocuparnos del presente.

Basándome en estas premisas seguí conversando con mi cliente para clarificar sus metas, constatar su autonomía para alcanzarlas, las competencias y talentos que desarrollaría y la repercusión que tendrían sus acciones en su vida y en la vida de las personas del equipo. En su plan de acción decidió relacionarse más con sus colaboradores y buscar ocasiones para colaborar con ellos y celebrar los éxitos que fueran logrando. Tomó conciencia de que la incertidumbre le había paralizado y que no era feliz en ese estancamiento. Un mes después, volví a reunirme con este cliente y me comentó que había conversado con cada miembro del equipo y que pudo concretar con ellos proyectos estimulantes que les permitían desarrollar sus talentos y cooperar con otros compañeros. Ya no se sentía estancado. Su determinación era clara. Vivir plenamente cada momento a pesar de no tener ninguna certeza.

Cuando no hemos definido un objetivo o meta y el futuro no está claro nos sentimos bloqueados. Quizás tú no sepas cuales son tus metas a corto o largo plazo, no pasa nada, se trata de que elijas. Nadie te puede garantizar lo que va a pasar en el futuro, pero puedes elegir emplear el tiempo en implicarte en lo que el presente te brinde, conectándote con las personas que te rodean y con tu capacidad para pasar a la acción.

Como coach teleológica también he de afrontar mis propias incertidumbres. La existencia es inexorablemente libre y, por tanto, incierta. Ser libre implica afrontar el dolor de la incertidumbre como parte de nuestra existencia.

Recuerdo un caso en que mentoricé a una alumna (Mireia Recoder) del Master en Coaching y Liderazgo Personal. Su cliente, otra alumna del master, reconocía no ser auténtica en situaciones que le eran nuevas. A través del  proceso de coaching teleológico descubrió que siempre quería tener el control en cualquier situación, que toda su vida había querido compensar sus debilidades esforzándose en ser  “perfecta”. Realmente creía que el esfuerzo le permitiría esconder sus imperfecciones, hasta que un día comprobó que había cosas que escapaban a su control. Su teoría era: he de esforzarme mucho para mostrarme fuerte y así equilibrar mis imperfecciones. Este paradigma le permitió elaborar una estrategia que se mostró infructuosa cuando topó con la realidad: no era auténtica, se escondía tras una máscara. Con coraje pudo aceptar que su creencia le estaba impidiendo seguir creciendo y descubrió que este paradigma era una débil barrea que se había creado para defenderse del dolor y de la incertidumbre. Finalmente eligió vivir de manera auténtica, respetándose, dejar de esconderse y de juzgarse y aceptar que era todo lo perfecta que puede ser una persona que ama la vida y se atreve a ser ella misma. A través del proceso que realizó en mentoring logró cubrir los tres deseos de los que nos habla McClelland, su motivación y compromiso fueron tan fuertes, que no necesitó tener una clara visión del futuro y se centró en vivir el presente siendo ella misma.

Todos tenemos muchas dudas a lo largo de nuestra vida, la incertidumbre pone el acento en la probabilidad de que pase algo malo, por ejemplo, cuando pronosticamos que nos podemos equivocar y tememos las consecuencias de esa decisión. Nuestra vida se caracteriza por la incertidumbre, la previsibilidad es un lujo que no podemos permitirnos. Necesitamos aprender a vivir sabiendo que el futuro lo crearemos nosotros y que poseemos los recursos internos para gestionar la sorpresa, el cambio y lo inimaginable en la realidad que conocemos.

Para llegar a dónde quieras ir, planifica el viaje. Quizás no podrás estar seguro del resultado final, pero desde la aceptación y la flexibilidad podrás rectificar la planificación para trazar una nueva ruta que te acerque a tu objetivo. La confianza será tu aliada. La confianza en que siempre podrás rectificar el rumbo de tu travesía para llegar a dónde realmente quieres ir. Qué maravilla que el futuro sea incierto, cuántas posibilidades de crecer, aprender y vivir nos ofrece.

¡No te paralices! ¡Pasa a la acción! ¡El futuro lo creas tú!

Hermínia Gomà
28 abril 2015
Barcelona

Comentarios del post

Hola Herminia
Gracias por el artículo. Me imagino lo que dices, nuestra forma de vivir y gestionar nuestras vidas ha cambiado tanto que la incertidumbre es un elemento vital. Ahora navegamos, surfeamos y nos cuesta comprometernos. un saludo cordial
j re

#1 
Escrito por juan re crivello en abril 29th, 2015 @ 8:34

Revelador es conectar con la libertad de elección, y pasa por conectar con los valores y anhelos de cada uno y así trazar nuestro camino. Uno a medida, en base quienes somos. Este trazo, como comentas Hermínia, no es rígido… es dinámico (como la vida misma) y es nuestra confianza la que nos otorga la flexibilidad mental para modificar estos pasos: a veces más lentos, otros más rápidos. una zanjada hacia la derecha…y otra hacia el frente. Siempre teniendo claro hacia dónde nos dirigimos y el sentido que nos otorga en nuestra vida y nuestro ser.
Gracias por inspirarnos a seguir sumando!

#2 
Escrito por Paula Folch en abril 29th, 2015 @ 13:26

Tras la lectura de este artículo, no he podido evitar sentirme especialmente identificada con esta clienta que necesitaba poner control y planificación a todo para sentirse más segura. La verdad es que yo he sido así durante muchos años, pero finalmente, te das cuenta que esa sensación de seguridad es completamente efímera, y que siempre hay cosas que se escapan a nuestro control. Y al final, esta ansia por querer controlar el mínimo detalle y no dejar nada a la improvisación y a la incertidumbre, hace que lo primero que se descontrole sea tu propio bienestar, porque te sometes a tal presión y estrés, que al final de un modo u otro acabas pagando las consecuencias.

En los últimos meses (gracias al coaching), he sido más consciente que nunca de este “problemilla” mío con el control, y me he dado cuenta que viviendo siempre estresada, pensando en lo que pasará, no me está permitiendo vivir mi presente. Así que tome la decisión de vivir sin tantas preocupaciones, porque para qué me voy a preocupar por algo que aún no ha pasado y que tal vez no suceda.

Tenemos que ser conscientes, tal y como se comenta en el artículo, que nadie nos va a garantizar lo que va a suceder en el futuro, pero podemos elegir emplear nuestro tiempo en lo que el presente nos brinda. Y aprender a vivir sabiendo que el futuro lo creamos nosotros, y que poseemos los recursos internos para gestionar la sorpresa, el cambio y lo inimaginable en la realidad que conocemos.

Como dijo James Dean; “Sueña como si fueras a vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy mismo”.

#3 
Escrito por Sandra Macho en abril 29th, 2015 @ 16:17

53 años. Así, sin más, sin empleo después de dar lo mejor en una firma legal líder en España. Master en planificación a largo término – pura quimera – y rigidez mental sin parangón. De repente, la nada.
Dudas y más dudas ¿Es esto lo que quiero para el resto de mi vida laboral? ¿Depender del capricho de un superior y reconstruir a diario el escaso entusiasmo que me queda para verlo desaparecer ante la próxima eventualidad? ¿Por qué no hacer de mi hobby mi sustento? Vamos allá ¿no?
No es oro todo lo que reluce, los horarios y las condiciones son pre-sindicales. Quizás no era por aquí. Más dudas.
¿Y si resulta que SÍ tengo habilidades y recursos? ¿Y si resulta que NADIE sabe qué va a ocurrir el próximo mes, la semana que viene, mañana, en el instante siguiente al ahora mismo? ¿Y si en lugar de luchar contra mis miedos los acepto como parte de mí?
Vuelta a empezar. En otra dirección. Ahora ya con 55. No pasa nada. Voy a confiar en mí, sé que mi capital es la adaptación al cambio. La capacidad de improvisar cuando es necesario. Saber muy bien qué NO quiero.
Y entonces, totalmente de improviso, surge la ilusión, de donde creía tierra yerma, de la angustia y la duda. Ahí está. Brilla. Y ya no necesito despertador por la mañana, y andar con la cabeza llena de proyectos es una droga. Y la satisfacción de ver los resultados, día a día. Y compartir con clientes, familia y colegas los pequeños y grandes éxitos del día a día. Y mañana, ya veremos. La mente, un arma maravillosa.

#4 
Escrito por Mat Gomà en abril 30th, 2015 @ 16:23

Gracias Herminia! Excelente artículo. La parálisis genera angustia, miedos, incertidumbre. Y todo esto más parálisis. Para qué quedarnos quietos? De qué sirve? Como el libro Lecciones de liderazgo sobre la expedición a la Antártida de Shackleton: visión de largo plazo y planes de corto plazo. El futuro lo creamos nosotros y ser libres es el mayor regalo.

#5 
Escrito por Karin Schuster en mayo 1st, 2015 @ 15:04

Una vez leí, vivir en el paso promueve la depresión, vivir en el futuro, el estrés; vivir el momento es la mejor herramienta para la felicidad plena. Otra afirmación que me motiva i me identifica es, acepta todo aquello que aparece, disfrutalo o aprende de ello. Por tanto procuro dar lo mejor y estar atento a las oportunidades para mejorar día a día.
Una vez más me parece acertadíssimo tu artículo ,lo entiendo como un regalo a mi evolución, y por lo tanto a la sociedad. Muchisimas gracias por difundir sabiduría y vuestra gran ayuda a todos tus clientes y sus entornos. Per molts anys Institut Gomà!

#6 
Escrito por Pep Muntan Gomà en mayo 1st, 2015 @ 20:35

«la previsibilidad es un lujo que no podemos permitirnos»

Me quedo con esta maravillosa frase, me ha llegado como un hachazo de realidad. Si intentamos prevenir estamos agotándonos en un esfuerzo sin sentido… Planear sí, tener un objetivo , también…pero prevenir, la sola idea es agotadora!

Que remarques la importancia de la flexibilidad y la aceptación durante el viaje también me parece muy importante. Tendemos a pensar que los planes son perfectos cuando están sobre papel, pero la realidad siempre nos sorprende y nunca salen como teníamos planeado. Hay que saber moverse en esta incertidumbre, en este no-saber. La adaptación, la creatividad y la explotación de nuestros propios recursos es entonces imprescindible para el viaje.

#7 
Escrito por Sara Arnau en mayo 3rd, 2015 @ 16:38

INCERTIDUMBRE mi aliado
exelente
Gracias Herminia

#8 
Escrito por ivan olivares en mayo 4th, 2015 @ 1:56

Por fin todo funcionaba como yo quería, me sentía orgullosa, recompensada por mi esfuerzo, por haber sido fiel a mí misma, a mis valores, a mis principios, me había costado mucho pero al fin “tenía todo controlado”…hasta que un día las cosas empezaron a fallar y por más que yo me esforzaba no podía controlarlas. Entendí que hay cosas que escapan a mi control, que en la vida casi nada es para siempre que todo es cambiante y que debemos ir adaptándonos a esos cambios, que la rigidez y el exceso de control te hace más vulnerable. Alguien me dijo una vez que las cosas rígidas son más fáciles de romper que las flexibles y tenía razón.
Debemos aprender a vivir con la incertidumbre de lo que va a pasar sin ansiedad, poniendo el foco en el presente, en el ahora. Nuestra visión debe ser a largo plazo pero marcándonos objetivos a corto plazo. Y para llegar a dónde queremos ir, debemos planificar nuestro viaje. Un viaje en el que necesitamos hacerlo motivados y sin miedo. No sabemos lo que pasará, podemos equivocarnos otra vez, pero ¿y qué? Siempre podremos cambiar la dirección y elegir otro camino. Lo importante es que estemos motivados y comprometidos con aquello que decidimos hacer. Que los tres deseos de la motivación nos den la energía necesaria par estar enfocados en el presente que nos llevará a ese futuro al que queremos llegar, pero que vislumbramos incierto.
Gracias por este magnífico post Hermina.
Un saludo.

#9 
Escrito por Ana Bolsa en mayo 4th, 2015 @ 11:06

D’aquest post em quedo amb la importància de ser presents en el present, sense que la inexorable incertessa del futur ens afecti. El passat ja ha passat, no el podem canviar, el futu encara no ha arribat, per tant s’ha de viure el present.

#10 
Escrito por MOn en mayo 4th, 2015 @ 12:10

Sin duda estas cuestiones se encuentran hoy en día a flor de piel en nuestra sociedad. Desde luego confiar en nuestra capacidad resulutiva y vivir el presente pueden ser nuestros grandes aliados para poder ir dibujando nuestro camino.

#11 
Escrito por Itsaso en mayo 5th, 2015 @ 13:36

¡Gracias Herminia! Tú artículo me ha recordado a un GPS en el que tú eliges un destino y seleccionas la ruta. Pero a lo largo del camino te encuentras con imprevistos: atascos, obras, accidentes… Tenemos la opción de volver a casa, frustrados y abatidos, o recalcular la ruta y…¡¡disfrutar del viaje!!. En la vida nos encontramos con muchos más imprevistos que en la carretera, y ser consciente de ello y aprender a utilizar los recursos y oportunidades con los que contamos en cada momento nos permitirán seguir acercándonos a nuestro objetivo. Una reflexión muy útil para cuando nos cuesta aceptar nuestros errores.

#12 
Escrito por Inés Caralt en mayo 16th, 2015 @ 17:15

Estoy totalmente de acuerdo, el futuro es incierto y debemos vivir el presente. Marcarnos objetivos, ser capaces de aceptar lo que nos llegue y confiar en nuestra fortaleza para afrontar todas las situaciones.
Excelente artículo Herminia!

#13 
Escrito por Albert Martin en mayo 18th, 2015 @ 19:45

En clase nos has dicho «Antes, todo era para toda la vida: el trabajo, el coche, la casa, el esposo/esposa … hoy en dia, que tenemos que sea para siempre?».

A los 32 años y soltera, vivo de alquiler, me muevo en bici y mi contrato laboral se renueva cada mes. Esta elección de «modus vivendi» no es casual, me da libertad para moverme, cambiar de trabajo y adaptarme a las situaciones que vayan surgiendo. Mientras, disfruto del presente, con la mirada puesta en un futuro bien cercano. Pero esta tranquilidad con la que vivo el presente sin necesidad de la «seguridad» de las dichosas «cosas para toda la vida» no es tan solo un éxito mio: detrás está el amor incondicional de mi familia (si pasa algo, seguro que estarán allá para mi) y un confort económico que no puedo obviar (si pasa algo, en principio estará allá para mi).
Estoy muy de acuerdo al leer que «Nuestra vida se caracteriza por la incertidumbre, la previsibilidad es un lujo que no podemos permitirnos.», pero creo que para poder ver en la incertidumbre, libertad y oportunidad de cambio, hay que tener en cuenta ciertos recursos externos (además de los internos) con los que nos ha brindado la vida.
Al hacerme consciente de ello, no puedo evitar un sentimiento de gratitud y de valoración hacia, además de lo que he logrado, lo que me ha estado dado.
Gracias Herminia por compartir tus reflexiones!

#14 
Escrito por Inês de Lemos en mayo 19th, 2015 @ 8:44

Me he sentido muy identificado con el caso del mentoring, ya que en muchas ocasiones he pretendido buscar esa perfección para tapar mis imperfecciones.
Que el futuro sea incierto nos da la oportunidad de crearlo y eso nos hace libres. Y el futuro se crea en el presente, el futuro siempre será incierto porque nunca llega, siempre llega el presente, y es aquí donde debo depositar mi energía, mi entusiasmo, y mis ganas.
Gracias por el artículo.
Raul.

#15 
Escrito por Raul montero en mayo 19th, 2015 @ 10:47

Enfrentarnos a la incertidumbre es parte inevitable de la vida, nadie nos puede garantizar el futuro, no sabemos con exactitud que nos va a pasar cada día. Cuando no podemos predecir el resultado porque no tenemos el control sobre lo que sucede es cuando aparece esa intranquilidad que conocemos como incertidumbre, esa que trae consigo fuertes emociones que pueden llegar a bloquearnos. Hemos de aceptar que el futuro es incierto, y que el pasado es historia, para así vivir en el presente, en lo único que tenemos. A partir de ahí pasar a la acción, disfrutando de lo que hacemos, siendo conscientes que nosotros somos libres de elegir y crear nuestro propio destino con las acciones que llevemos a cabo hoy. Tal como dice Deepack Chopra “En la incertidumbre encontramos la libertad para hacer cualquier cosa que deseemos”.

#16 
Escrito por Martha Geller en mayo 23rd, 2015 @ 9:41

Me ha gustado mucho el artículo, en especial porque es algo con lo que me puedo identificar en la actualidad. A veces siento que tengo claro que es lo que quiero hacer, pero la incertidumbre, el no saber que pasará, me bloquea. Pero es cierto, nunca podemos controlar el futuro, ni saber que pasará. Cuando nos enfrascamos tanto en el futuro, en controlar cada pequeña consecuencia que puedan tener nuestras acciones, nos olvidamos de nosotros mismos, y de disfrutar el presente.

¡Muchas gracias, Herminia!

#17 
Escrito por Diana Sánchez Casanova en mayo 23rd, 2015 @ 11:59

En el contexto de una economía globalizada todo es incierto, vivimos en la incertidumbre y debemos aprender a navegar en ella, lo cual significa seguir planteándonos nuevos desafíos: personales, profesionales, laborales,….etc. No podemos permitirnos que nos paralicen las amenazas del entorno, estos deben transformarse en el catalizador para continuar luchando con creatividad, inteligencia, esfuerzo y optimismo, para llegar donde queremos estar.
Debemos aprender a disfrutar del presente a pesar de no tener certeza de lo que nos depara el futuro.
Este artículo, me ayuda a reafirmar el giro que le he dado a mi vida hace unos años atrás, disfrutar más el presente con mi familia. Gracias por tú artículo Herminia.

#18 
Escrito por Eduardo López Pintado en mayo 24th, 2015 @ 17:25

Gracias Herminia por el post!
El caso que has comentado, en conjunto con la reflexión, me ha llevado a volver a plantearme la manera en la que estoy viviendo mi vida. Desde hace un tiempo, me he dado cuenta que estoy más centrada en lo que va a pasar, en el miedo a sufrir en el futuro, en lugar de disfrutar el día a día. En lugar de dejarme fluir en la situación, como decía la cliente de Mireia «ser auténtica». Mis propias creencias, limitan mi autenticidad, mi capacidad de ser yo misma.
Aceptar que no soy perfecta, que no lo voy a ser, pero que puedo llegar a ser la mejor versión de mi misma es la meta a la que quiero llegar. El horizonte que me inspira.
Muchas gracias otra vez!

#19 
Escrito por Isidora López Ugalde en mayo 24th, 2015 @ 20:23

Muy interesante artículo. Como bien dices, debemos centrarnos en el presente y dejar de preocuparnos por el futuro incierto. La incertidumbre nos genera miedo y nos paraliza. Debemos confiar en nosotros mismos para creer que podemos gestionar la incertidumbre, que tenemos recursos para llevarlo a cabo.
El caso de mentoring que mencionas en el artículo, me da pie a reflexionar, ya que me siento bastante identificada. Siempre esforzándome para que sea todo “perfecto”, para ser “perfecta” y, obviamente, intentando tener el control en todo. Supongo que la clave, desde mi punto de vista, es verlo y actuar desde la aceptación y la responsabilidad. Esto me anima a realizar una reflexión personal importante.
Me gustaría quedarme con esta frase: “Qué maravilla que el futuro sea incierto, cuántas posibilidades de crecer, aprender y vivir nos ofrece”

#20 
Escrito por Laia Jodas en mayo 31st, 2015 @ 13:26

Este articulo me recuerda a un experimento que me explicaron en clase, a los participantes se les subministraban unas descargas eléctricas. Un grupo sabía que recibiría descargas fuertes, mientras que el otro sabía que recibiría 17 descargas moderadas y 3 intensas, pero no sabían el orden de estas. Los resultados fueron que los participantes que no sabían cuando iban a recibir las descargas intensas se mostraban más atemorizados que los que sabían con certeza que iban a recibir una descarga intensa. Así pues, nuestra mente prefiere la certeza aunque sea de malas noticias, a la incertidumbre de una posible noticia positiva.

#21 
Escrito por Alba Ramírez Guillén en junio 2nd, 2015 @ 13:40

Herminia no sabes cuanto me identifica tu artículo. La libertad, la incertidumbre y el no tener todo bajo control es algo que trabaje mucho en mi primer año de formación como coach. Me es grato informar que ahora amo mi trabajo sin ataduras, el no saber lo que viene me ayuda a ser cada día más flexible y a no sentir angustia. Coincido en que la incertidumbre es la que ayuda a crecer y que cuando el escenario es adverso uno mismo se sorprende de todo lo que puede sacar de sí para reinventarse una y otra vez.
Gracias Herminia
Te mando un abrazo feliz

#22 
Escrito por monica sanhueza en junio 3rd, 2015 @ 23:47

Hola Herminia! Gracias por compartir estas experiencias a fin de profundizar más en el tema de la incertidumbre. La verdad es que a veces da miedo el futuro, no saber qué pasará, si podremos realizar nuestros sueños, metas y proyectos.. pero qué gran capacidad dañina tiene la incertidumbre al paralizarnos como el miedo!!. Poner nuestro enfoque en los recursos con los que contamos en el presente ayudará a bajar la tensión que trae la incertidumbre, además de conseguir aceptar que no podemos controlarlo todo y que incluso la incertidumbre puede ser una buena maestra sobre la confianza, ¿en qué ponemos nuestra confianza ante la incertidumbre?. Esto me recuerda a tu artículo de la confianza como antídoto del miedo, pues la confianza nos ayudará a disfrutar el presente y a aprovecharlo al máximo aún a pesar de la incertidumbre. Muchas gracias y saludos!!

#23 
Escrito por Gabriela Pérez en junio 10th, 2015 @ 18:17

Me he sentido muy identificada en este artículo, el hecho de estar siempre preocupada por el futuro hace que me estanque y no pueda disfrutar del presente. La incertidumbre nos asusta y por eso queremos tenerlo todo controlado, pero eso no es posible, así que tenemos que aprender a aceptar que no podemos controlarlo todo para dejar de preocuparnos tanto del futuro y poder actuar y disfrutar en el momento. Pensamos que lo que nos hace sentir mal es la incertidumbre pero si nos permitimos centrarnos en el presente nos sentiremos mucho mejor y más motivados.

#24 
Escrito por Laura Font en junio 13th, 2015 @ 12:10

Este artículo me ha ayudado personalmente a tomar conciencia de que ante una situación de bloqueo, hay que pensar en vivir plenamente cada momento a pesar de no tener ninguna certeza de lo que va a ocurrir en un futuro. Que debemos definir un objetivo. Además el lograr cubrir los tres deseos (éxito, adhesión y poder) ayudan a conseguir una fuerte motivación y compromiso, que hace que no necesites tener una clara visión del futuro y te hace centrar en vivir el presente siendo uno mismo. En definitiva, tenemos que pensar que el hecho de que el futuro sea incierto es positivo porque nos brinda la posibilidad de vivir, crecer y aprender.

Herminia muchas gracias

#25 
Escrito por Silvia en junio 21st, 2015 @ 21:31

Hola Herminia, justamente tengo un cliente con este dilema y este artículo fue muy importante para poder direccionar la conversación. Muchas veces nos angustiamos por no tener claridad de lo que pasará y eso nos impide tomar acciones para conseguir nuestros deseos y metas, por ello es importante tener claro el para qué, el visualizar donde quiero estar y con ello tomar las opciones que se nos presentan pero teniendo claro cuanto de ello influirá en el logro de mis objetivos personales. Y una gran aliada será la confianza, tanto personal como en que los sucesos se desarrollarán como se tengan que desarrollar, sin que por ello dejemos de creer que tenemos la capacidad de influir en todo momento en nuestra vida y en como se desarrollarán los acontecimientos. Somos responsables de tomar decisiones que se alineen con quien queremos ser y como queremos vivir nuestra vida.

#26 
Escrito por ROCIO en agosto 25th, 2015 @ 8:23

Buenos días!
Para mi la incertidumbre es un concepto potente primero porque nos mantiene VIVOS(AS)con la pregunta subyacente «¿y ahora, qué…? y nos mantiene con un nivel de energía importante y en este sentido es crucial saber gestionarla, dado que como segundo punto nos ofrece el «regalo» de la OPORTUNIDAD. Siguiendo esto último,en mi opinión, lo más importante es dejarnos fluir, paralelamente junto a los valores operativos con los que estamos invirtiendo para que las cosas sucedan. No obstante, si no fluye y gastamos energía mejor atender los indicadores y aceptar la realidad. Lo que no es para uno, mejor no forzarlo. Cuando acompañamos a nuestros clientes o pacientes en este tipo de procesos es fundamental generar un ambiente de toma de consciencia del tono de las emociones que generan sus expectativas y sobre todo apuntar a las oportunidades que puedan vislumbrar para su bienestar integral.
Abrazos!

#27 
Escrito por Evelyn Pauli en agosto 28th, 2015 @ 8:43

Gracias Hermínia por compartir tus experiencias de forma tan inspiradora.
Es cierto que si nos sumimos en la incertidumbre y nos dejamos arrastrar por el pensamiento negativo, nunca podremos soñar.
Pero si somos capaces de conectar con un pensamiento optimista y positivo, somos capaces de ver más allá de las circunstancias, más allá de nuestra propias limitaciones, de conectar con la confianza. Solo entonces, somos capaces de dibujar el mapa que nos guíe en el camino hacia nuestra meta, hacia nuestros propios sueños.
Es cierto que hay cosas que no dependen de nosotros y en ocasiones surgen imprevistos que nos obstaculizan el camino. El mundo es un caos de incertidumbre, pero dentro de él podemos decidir ahogarnos o nadar. Yo hoy me fijo un objetivo, yo hoy decido nadar hasta allí donde el mar se pierde en el horizonte.

#28 
Escrito por ÚRSULA MARTÍNEZ en septiembre 1st, 2015 @ 20:16

Entiendo muy bien la situación del directivo que describes, sobre todo hace un año, o dos, cuando la situación económica estaba tan paralizada que parecía inútil hacer cualquier esfuerzo para remar en alguna dirección.
Es cuando resulta más difícil mantener un objetivo, un rumbo, cuando todo es incertidumbre.
Sin embargo creo que es cuando es más importante volverse hacia dentro, revisar nuestros objetivos, nuestras motivaciones, reconectar con nuestro interior y utilizar esa fuerza renovada para otear de nuevo el horizonte y poder percibir de nuevo la meta que nos habíamos marcado.

#29 
Escrito por domain analysis en marzo 2nd, 2016 @ 23:17

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Síndrome de Burnout y Coaching Teleológico

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Síndrome de “Burnout” y Coaching Teleológico

¿Cuál es mi interés en escribir un artículo sobre este tema?

Nace de mi interés en potenciar la salud en las organizaciones y de mis conocimientos y experiencia como coach teleológica y como psicóloga al vivir cada día:

  • Los efectos perjudiciales del estrés en profesionales que trabajan en entornos nocivos, limitantes o conflictivos.
  • De las consecuencias negativas para ellos, la organización y la sociedad a la que pertenecen.

¿Has tenido alguna vez la sensación de incompetencia al sentir que las demandas que se te hacen superan tu capacidad para atenderlas debidamente? ¿Cómo te sientes cuando el volumen de tus compromisos te supera? Si esta tensión se prolonga en el tiempo tenemos un grave problema.

Me gustaría invitarte a responder a este pequeño cuestionario:

  • ¿Te notas cansado y carente de energía física o emocional?
  • ¿Eres propenso a ver la parte negativa de tu trabajo?
  • ¿Sientes que no tienes tiempo para hacer muchas las cosas que son importantes para realizar un trabajo de calidad?
  • ¿Notas que te has endurecido y eres menos comprensivo con ciertas personas?
  • ¿Tiendes a sentirte molesto por las cosas que hacen sus colegas?
  • ¿Te sientes incomprendido o poco apreciado por sus compañeros de trabajo o jefes?
  • ¿Crees que estás logrando menos de lo que te mereces?
  • ¿Sientes que no tienes a nadie con quien hablar?
  • ¿Percibes que la presión que recibes no te permite tener éxito en tus resultados?
  • ¿Sientes que no estás consiguiendo lo que quieres de su trabajo?
  • ¿Crees que no estás bien en la organización o que te has equivocado de profesión?
  • ¿Hay aspectos de tu trabajo que te frustran?
  • ¿Crees que la política o la burocracia de tu organización te impiden hacer un buen trabajo?
  • ¿Consideras que hay más trabajo del que puedes asumir?
  • ¿Te parece que no tienes tiempo para planificar tal como te gustaría?

Sí algunas de tus respuestas son positivas, iniciar un proceso de coaching teleológico puede ser el primer paso para cambiar y lograr el bienestar y la tranquilidad que necesitas.

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En una investigación (*) realizada en el año 2007, a una muestra de 11 530 profesionales de la salud residentes en España y América Latina, se pudo constatar que la prevalencia de Burnout en profesionales de la educación, los servicios sociales y sanitarios fue: 14,9 % en España, 14,4 % en Argentina, 7,9 % en Uruguay, 4,2 % en México, 4 % en Ecuador, 4,3 % en Perú, 5,9 % en Colombia, 4,5 % en Guatemala y 2,5 % en El Salvador. ¿Cuáles debe ser hoy la prevalencia? Probablemente mayor.

Este síndrome no es exclusivo de estas profesiones, actualmente  muchos profesionales, sea cual sea su ocupación son susceptibles de desanimarse y perder el entusiasmo por su trabajo. Es aquí, cuando el departamento de RRHH de una organización pide los servicios de un coach.

Burnout en castellano significa “estar quemado” y describe la situación de frustración y malestar de muchos trabajadores que no pueden satisfacer sus expectativas o lograr resultados satisfactorios por su trabajo. Las personas cuyo trabajo se efectúa en relación directa con la gente (pacientes, alumnos, clientes, usuarios de servicios sociales, etc.) son más propensas a este problema, según numerosos estudios.

Cuando alguien nos dice que está quemado significa que una situación personal, laboral o social le ha sobrepasado y ha agotado su capacidad de actuar de manera satisfactoria para él y los demás. Esta vivencia tan negativa me interesa especialmente en situaciones laborales, donde el profesional y su puesto de trabajo no se ajustan. En estos casos se aíslan, su actitud es impersonal, se pueden llegar a mostrar cínicos, quejosos, distanciados, despectivos o tratan de hacer sentir a los demás culpables de sus frustraciones como mecanismos para aliviar la tensión crónica que sufren.

Este término inglés describe un problema psicológico que se relaciona con altos niveles de tensión en el trabajo, frustración personal, falta de recursos internos para afrontar ciertos conflictos de interacción con otras personas y dificultades para gestionar trances de la vida en general. Las consecuencias negativas para la persona que lo sufre, para el resto del equipo o para la organización  son importantes  y costosas.

Este problema emana de una situación prolongada de estrés emocional e interpersonal que se da en situaciones laborales conflictivas y cuyas consecuencias son la fatiga crónica, la sensación de no poder dar más de sí mismo a los demás, la poca eficacia y la sensación de falta de sentido, apareciendo síntomas:

  • Psicosomáticos: agotamiento, fatiga crónica, dolores de cabeza frecuentes, insomnio, úlceras, asma, pérdida de ciclos menstruales trastornos físicos, dolores musculares (cuello y espalda)
  • Conductuales: absentismo laboral, abuso de drogas, aumento de la conducta violenta, comportamientos de alto riesgo.
  • Emocionales: distanciamiento afectivo, suspicacia, irritabilidad, incapacidad para concentrarse, deseo de abandonar el trabajo, ideas suicidas. Estas personas empiezan a dudar de su competencia para realizar el trabajo y su autoestima se ve dañada profundamente.
  • Defensivos: negación de lo que sienten, ironía, culpar a los demás, violencia hacia los demás, racionalización.

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Este síndrome es un proceso que surge de manera paulatina y se va intensificando con el tiempo. Al principio, las demandas exceden a los recursos personales y profesionales de la persona creando una situación estresante, que no se soluciona. En una segunda fase, por el sobreesfuerzo mantenido empiezan a emerger síntomas ansiosos y fatiga. Al no poseer recursos internos, la persona no puede regular el desajuste entre la demanda y lo que puede hacer y en la tercera fase, esta persona empieza a realizar conductas “extrañas” para liberar la tensión. Así entendido, podríamos decir, que el burnout aparecería en la fase final como resultado de una situación laboral intolerable para esta persona.

El clima laboral se puede ver muy afectado, un equipo puede padecer este síndrome, especialmente cuando la organización no sabe equilibrar las necesidades de sus colaboradores con los objetivos de la organización. Lo podemos percibir por la falta de energías en el equipo, descenso del interés por los clientes, frustración, desánimo, ganas de abandonar y falta de entusiasmo e iniciativa. Cuando el equipo pierde la ilusión baja la calidad de los servicios y la atención al cliente.

Como coaches teleológicos es fácil que detectemos, al empezar a intervenir en una organización ciertos indicadores de que las condiciones que generan ciertos “gerentes” no son de liderazgo. Ostentan el poder por su cargo, no por su liderazgo. Muchas profesionales de gran valía se ven frenados por estos gerentes y se sienten “quemados”. Es una lástima el gran talento que pierden muchas organizaciones al no aplicar medidas, no sólo que impidan el burnout, sino que faciliten la emergencia del liderazgo de sus colaboradores, dotándoles del poder para ejercerlo.

Como coaches teleológicos es fundamental que acompañemos a nuestros clientes para que se conozcan e identifiquen cual es su situación personal, profesional. Que entiendan como interaccionan con las personas de su equipo y con el resto de la organización. Que puedan realizar los cambios internos necesarios para liderarse y liderar su vida profesional.

Les acompañaremos para que desarrollen su inteligencia emocional, que fortalezcan su autoestima, sepan regular sus emociones, determinar sus prioridades, aprendan a comunicarse de manera asertiva, sepan resolver conflictos, aprendan a gestionar su tiempo, generen expectativas realistas, decidan según sus valores y principios, adquieran habilidades para afrontar el estrés y aprendan a escucharse y cuidarse.

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El psicólogo Herbert Freudenberger (1974) utilizó este término por primera vez para referirse a los problemas de los servicios sociales (dicen que se inspiró en la novela de Graham Greene titulada, A burnt-Out Case de 1960 que describe a una persona con este problema). Con anterioridad a este investigador, H.B. Bradley (1969) utilizó el término staff burnout para describir un fenómeno psicosocial que sufrían oficiales de policía encargados de personas en libertad condicional.

Según  Freudenberger (1998) este síndrome abarcaría: “(…) deterioro y cansancio excesivo progresivo unido a una reducción drástica de energía (…) acompañado a menudo de una pérdida de motivación (…) que a lo largo del tiempo afecta las actitudes, modales y el comportamiento general”.

Este síndrome fue divulgado por Christina Maslach (1977), profesora de psicología de la Universidad de California, en el Congreso Anual de la Asociación Americana de Psicólogos (APA). Para ella, este síndrome contempla tres constructos o dimensiones:

  • Agotamiento emocional/físico/psicológico
  • Actitud fría y despersonalizada hacia los demás
  • Baja realización personal unida a un sentimiento de inadecuación a las tareas que ha de realizar como profesional

Christina Maslach y Susan Jackson son autoras del Maslach Burnout Inventory, instrumento de investigación para evaluar este síndrome. Ellas propusieron el modelo teórico “Opresión-Demografía”, donde las personas se vuelven vulnerables al combinar la presión laboral y la valoración negativa de sí mismas. Este modelo es el más seguido en la actualidad ya que contempla la vivencia del estrés, la evaluación de los demás y la evaluación de sí mismo.

Hay otros modelos teóricos, provenientes de la psicología social, que pueden explicar este fenómeno:

Carroll y White (1982) desarrollaron el modelo “Ecológico de Desarrollo Humano” donde asumir exigencias y normas muchas veces contradictorias conlleva una gran carga estresante.

Kyriacou y Sutcliffe (1978) aplicaron el modelo de “Descompensación Valoración-Tarea-Demanda” al mundo del profesorado, posteriormente ampliado y modificado por otros autores. Utilizaron la conceptualización de Lazarus y Launier sobre el estrés en el profesorado, diferenciando entre estresores físicos y emocionales.

Sugerido por Farber y creado por Woods (1991), el modelo “Sociológico” entiende el síndrome como consecuencia de las nuevas políticas macroeconómicas y la globalización con tres variables: micro (personalidad y profesionalización personal), media (instituciones educativas) y macro (política gubernamental y economía global).

Harrison (1983) propuso el modelo de “Competencia Social”, constituido en el marco de la teoría sociocognitiva del yo.

El Sahili (2010) propuso el modelo “Demografía-Personalidad-Desilusión”, para el que se han de dar dos elementos para su formación: un estrés mantenido durante mucho tiempo combinado con problemas de personalidad y factores de riesgo que acarrean una pérdida de energía y una desilusión creciente sobre la profesión ejercida, por la falta de satisfacción y pérdida vocacional. Por si solas, ninguna de ellas justificaría el síndrome.

Todos los estudios que realizaron estos investigadores nos muestran claramente que el burnout depende de las habilidades, recursos y destrezas de cada persona, pero que también depende de otros aspectos externos, como las especificidades de su profesión y las condiciones laborales en las que dicha profesión se realiza.

Considero que como coaches podemos intervenir en una amplia gama de situaciones y de problemas que se generan en las organizaciones y que como resultado, se podría evitar este síndrome, tanto a nivel de un profesional en particular, como a las personas que dirigen equipos desmotivados y “quemados”.

Hermínia Gomà
20 marzo 2015
Barcelona

(*) Grau, Armand; Flichtentrei, Daniel; Suñer, Rosa; Prats, María; Braga, Florencia (2009). «Influencia de factores personales, profesionales, y transnacionales en el Síndrome de Burnout en personal sanitario Hispanoamericano y Español (2007)»Revista Española de Salud Pública 83 (2): 215–230.

http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/701a750/ntp_704.pdf

 

 

 

Comentarios del post

El síndrome de Burnout y una crisis de valores es justamente lo que me motivó a iniciar este camino dentro del coaching teleológico.
Entiendo perfectamente de lo que hablas en este artículo, Hermínia. Me produce una gran pena ver a tantísimas personas que sufren en el ámbito laboral en el que me muevo este síndrome.
Creo que es un camino con un amplio recorrido por delante y que entre todos hemos de aportar nuestro granito de arena para que estas situaciones desaparezcan.
Actualmente parece algo normal, lo que no deja de sorprenderme!!
Yo he de dar las gracias al coaching teleológico y a las técnicas de meditación y yoga por servirme para salir de esta situación, motivo por el cual me gustaría especializarme en poder ayudar a otras personas en situaciones similares a liderar sus vidas.
Os invito a aquellos que os gustaría trabajar en el ámbito empresarial a aportar vuestro granito de arena desde la dirección de las organizaciones, yo aún necesitaré un tiempo para volver a creer en ellas y trabajaré desde el ámbito personal que es lo que a mí me ha funcionado.
Espero que entre todos y desde diferentes lugares consigamos un futuro mejor en este sentido!!
Mil gracias por el artículo Hermínia!

#1 
Escrito por Aida en agosto 15th, 2016 @ 5:50

En mi caso, no he llegado a sufrir nunca el Burnout en el ámbito profesional, aunque sí estuve a punto, pero felizmente en mi empresa contrataron a más personas para solucionar el problema de que un sólo traductor tuviera que llevar hasta a 4 pacientes a la misma vez, con el consiguiente estrés ocasionado y las quejas de los pacientes que se sentían abandonados en muchas ocasiones. Fue un período de unos pocos meses en los que el estrés era altísimo, no daba a basto para desempeñar bien mi trabajo, a veces no tenía tiempo ni siquiera para comer, pasaba hasta 12 horas en el lugar de trabajo y tenía que soportar las quejas de los pacientes y luego de mis superiores. Era muy frustrante porque estaba agotada, no comía, trabajaba muchísimo y todo el mundo estaba disgustado conmigo. Por suerte, la empresa decidió invertir contratando a más trabajadores a cambio de ofrecer un mejor servicio a los pacientes, pero entiendo que en muchos casos esta solución no se da y la situación deviene insoportable para el trabajador hasta el punto de que llega a somatizar todo ese estrés en enfermedades que minan su salud como le ocurrió a mi compañera Fabi y a muchas otras personas. Como futuros Coachs debemos estar familiarizados con ese concepto porque por desgracia es un síndrome bastante extendido en las organizaciones.

A mi entender, creo que también se puede aplicar este concepto de Burnout a nivel doméstico. Creo que hay muchas madres que pasan por algo así cuando crían a sus hijos, sobre todo si se juntan con dos o tres muy seguidos, y lo digo con conocimiento de causa 🙂 El nivel de estrés al que puede llegar una madre que cría a más de un niño a la vez (actualmente muchas parejas recurren a técnicas de fertilización y se dan muchos casos de embarazos múltiples) alcanza límites muy altos, y la sensación de que el enorme esfuerzo que hace no sirve de nada se hace patente constantemente porque enseguida todo vuelve a estar desordenado y sucio y vuelta a empezar. Desde el coaching podemos ayudar a estas madres a conocerse mejor, a escucharse más y desde los valores y los principios tomar nuevas decisiones que le lleven a construir una vida más equilibrada y satisfactoria para ella y su familia.

Os paso un link que ilustra mediante dibujos animados lo que es el Burnout.
https://www.youtube.com/watch?v=RcWYHi2GQOM

#2 
Escrito por RAQUEL GARCÍA en agosto 15th, 2016 @ 11:02

Desafortunadamente gran mayoría de las respuestas a las preguntas del cuestionario han sido sí, sí, sí… Esto no es nuevo para mí, cuando empecé a observar el ambiente de mi entorno y como caían enfermos mis compañeros en bajas prolongadas por agotamiento emocional/ físico y psicológico decidí ponerme a trabajar a fondo en mi área de influencia. Este master es y ha sido un gran punto de apoyo aunque es francamente difícil cuando el supuesto liderazgo de los superiores es simple gestión de tareas y no detectan la disfunción que se está dando en el equipo. Pero este también acaba siendo mi problema, así que no queda más remedio que aprender a gestionarlo, salir del rol víctima y “hacer músculo” como digo yo.
Sin importar en ángulo desde el que lo miremos, estamos hablando de LIDERAZGO, bien a nivel personal o el de las personas que tienen un equipo a su cargo.
Si lideramos nuestra vida vamos a estar atentos a estos síntomas y vamos a poner en marcha recursos o pedir ayuda. Por ejemplo a un Coach. Hay estamos nosotros ayudar con herramientas y apoyo! Muy útil el cuestionario para hacer una evaluación.
Si lideramos un equipo y honramos aquello que es ser un buen líder vamos a ser activos y estar próximos al equipo para detectar el pulso de una situación desequilibrada de un miembro del equipo. Y si ocurre, porque no podemos controlar todas las áreas de la vida de una persona, no nos cogerá por sorpresa y estaremos preparados para acoger la situación y abordarla con inteligencia emocional.
Gracias por el artículo Herminia!

#3 
Escrito por Irene Palacios en agosto 16th, 2016 @ 21:18

Un buen artículo para complementar nuestros aprendizajes del otro día sobre el Burnout.

Siento que las expectativas juegan un rol muy importante en el desarrollo del síndrome. Como ya nos explicó Marina Romeo, son las personas que precisamente están más motivadas las que son más propensas a acabar en Burnout. Es una verdadera lástima, ya que estamos hablando de las personas que más ganas tienen de trabajar, desde su deseo de hacer las cosas bien. Pero por desgracia, sus expectativas se ven frustradas ante factores que no habían tenido en cuenta.

Se comentó en el seminario de Marina que las organizaciones pueden y deberían procurar la prevención del burnout, pues afecta tanto al bienestar de una persona como a la organización en su conjunto. Como ya dije una vez en el pasado, en mi comentario de este mismo artículo, no es muy diferente de la rana que metemos en una olla con agua. Si el agua esta hirviendo, saltará al instante, pero si no lo está, y poco a poco vas subiendo la temperatura, la rana se cocerá y no se moverá del sitio. Creo que como coaches, podemos intervenir para que la temperatura no llegue a esos niveles, y para que la rana tome conciencia de donde se encuentra.

¡Muchas gracias!

#4 
Escrito por Diana Sánchez Casanova en agosto 28th, 2016 @ 17:42

Me gustaría hacer hincapié en dos situaciones más concretas que derivan en el síndrome del burn out, uno de ellos es cuando una persona identifica determinadas posibilidades de mejora en su equipo o bien en la organización y no son capaces de influir en ella para que dichas mejoras se lleven a cabo (frustración). La otra sería el caso de personas que no se sienten alineados culturalmente con la empresa donde trabajan lo que provoca que deban tomar algunas decisiones que van en contra o que no están alineadas con sus creencias. Este caso se produce habitualmente en empresas donde se han producido cambios culturales (evolución) y todavía hay personas que no han asumido este cambio y sienten que han ‘cambiado de empresa’ sin haberlo hecho. Estos casos también son bastante comunes y estoy convencido que el trabajo de un coach puede ser de mucha ayuda a estas personas.
Las personas que sufren el Burn out muestran un nivel de autoestima bajo lo que les lleva a ‘tener que demostrar’ constantemente y precisan de mucha validación. Es obligación de los lideres identificar los caos que se puedan presentar y poner los medios para recuperar a esa persona en primer lugar a nivel personal (el sufrimiento es alto) y luego a nivel profesional y para el equipo en el que trabajan y evitar así pérdida de talento tal y como nos comenta Herminia en el excelente artículo.

#5 
Escrito por Joan Ferran en agosto 28th, 2016 @ 22:41

Conozco el síndrome de burnout de cerca, lo he padecido. En mi caso, como en la mayoría fue la confluencia de varios factores, profesionales (sobre todo) y personales. Ánimo a los que puedan pensar que están ahí porque se sale!
Como coach estoy totalmente de acuerdo en que hay mucho trabajo en las organizaciones para nosotros porque el burnout es bastante más frecuente de lo que pensamos. Hay mucho que mejorar y mucho que se puede hacer para evitarlos y para sacar todo el potencial de la gente que trabaja en las organizaciones. Las personas no son robots, y el mayor capital que tiene una empresa es su capital humano. Los objetivos marcados por la organización tienen que ser consensuados con sus empleados y que sean retos alcanzables. En mi opinión se tratará de definir para cada empleado su equilibrio entre P/CP en palabras de Covey. El equilibrio entre lo que el empleado produce y su capacidad de producir, si lo que produce es más de lo que puede al final acabará en burnout, pero si lo que produce es menor de lo que puede producir, el aburrimiento y la apatía están casi garantizados.
En este audio de radio nacional se da una solución muy interesante a los profesores con el objetivo de prevenir el burnout. Espero que os guste.
http://www.rtve.es/alacarta/audios/por-la-educacion/educacion-profesores-estres-18-07-16/3665293/

#6 
Escrito por Ana Sánchez Castillo en agosto 29th, 2016 @ 21:06

Leyendo tu artículo me he zambillo en mí ambiente de trabajo, soy maestra y mi mundo es el de la docencia, realmente hay ocasiones en que las exigencias son tantas que los profesionales de la enseñanza no podemos gestionarlas, nos sentimos desbordados, nos falta tiempo y nos cuesta adaptarnos a nuevas situaciones.
Considero que para dedicarnos a la docencia es imprescindible que tengamos verdadera PASIÓN por la enseñanza, que nos guste la profesión y que disfrutemos plenamente, siendo siempre conscientes de que trabajamos con niños y futuros adultos y que de nuestro trabajo depende, en parte el conseguir un mundo mejor. Aun teniendo la pasión imprescindible, el docente se encuentra con una serie de preocupaciones que le pueden desembocar en el síndrome burnout, con demasiada frecuencia l@s maestr@s manifiesta sentirse quemad@s.

La escuela necesita cambiar a la misma velocidad que lo hace la sociedad, sin embargo hay docentes que muestran una alta resistencia al cambio. Prefieren lo conocido a lo desconocido, puesto que lo nuevo les provoca incomodidad y estrés. Cambiar implica volver a organizarse, aprender y practicar diferentes formas de enseñar, eso supone hacer un crecimiento personal, pasar por la revisión de las creencias que nos han guiado durante años en las aulas y para ello es necesario ser valientes, a muchos les provoca un gran miedo. Posiblemente sería más fácil si pensáramos en la frase de Richard Bach: «Lo que la oruga llama el fin del mundo, el maestro lo llama mariposa». Junto a este importante reto dentro del aula, el docente también tiene que superar una serie de obstáculos que van sumando y aumentan su carga laboral:
– el trabajo del docente no termina en el aula, hay corregir trabajos, exámenes, planificar sesiones, preparar materiales para utilizar en clase.
– cada vez se le exige más y más burocracia.
– Han aumentado considerablemente las reuniones con el resto del equipo docente para una mayor coordinación..
– el profesorado ha perdido la autoridad que tradicionalmente la sociedad le otorgaba y ha pasado en muchas ocasiones a ser cuestionado por los padres generandole un gran desgaste emocional.
– hay un importante recorte de las plantillas debido la crisis, lo que supone un aumento de trabajo.
– la falta de recursos formativos para los docentes que les puedan facilitar herramientas para aprender a manejar este tipo de situaciones, ayuda a la aparición del Síndrome de Burnout.

En mi día a día constato todo lo expuesto anteriormente pero, a pesar de ello tengo la certeza que aún teniendo motivos, algunos de los docentes toman firmemente un rol de VÍCTIMAS al respecto, es aquí donde el Coaching Teleológico tiene el importante trabajo de acompañar a l@s m@estros a que se conozcan e identifiquen cuál es su situación personal, profesional, a que logren una nueva percepción, a que pierdan sus temores, sus miedos, en definitiva a que pasen de tener esa actitud reactiva a tener una actitud PROACTIVA y liderar sus vidas para ser líderes en sus clases. Sin duda, nuestra sociedad lo va a agradecer y la salud de los docentes, también!!!

Muchas gracias Herminia por el interesante artículo!

#7 
Escrito por Rosa Mari en septiembre 7th, 2016 @ 20:32

La meva vivència va molt en la línia del comentari que ha fet la Rosa Mari. La nostra professió és similar, amb la única diferència que ella treballa a primària 6-12 i jo a secundària 12-17.
Aquest article m’ha arribat especialment perquè he tingut la sensació, en el passat, de no saber si la feina que feia era realment el que volia fer. Per això vaig gaudir d’un període d’excedència i em vaig apuntar al Màster (per aprendre a liderar la meva vida i per tenir un plan B).
Crec que en la meva vida hi ha hagut d’altres situacions d’estrès mantingut en el temps que han desencadenat en varis dels símptomes que s’han citat a l’article. És possible que en ocasions es degui a factors externs però la veritable feina que hem de fer com a persones és focalitzar la nostra energia en treballar les habilitats internes i treballar en el nostre cercle d’influència. Què puc fer jo ara? El període d’excedència em va anar bé per desconnectar i per il•lusionar-me una altra vegada. Me n’he adonat que no és el què, sinó el com. Com jo ho gestiono, com jo ho visc… Òbviament que hi ha situacions de política educativa que hi tenen molt a veure, moltíssim, però malgrat això, què puc fer jo en aquesta situació? Possiblement fer un procés de Coaching Teleològic seria una bona idea.
Com a Coach individual haurem de treballar les habilitats, recursos i destreses del client i si treballem en organitzacions ens podem centrar en millorar les competències dels clients i a la vegada la gestió dels líders i caps per tal de procurar canviar la situació externa dels seus súbdits en l’àmbit laboral. Quan parlàvem dels caps autoritaris he pensat en el llibre “El líder resonante crea más”, que parla del lideratge dissonant. O dels estils autoritari i timonel, que són necessaris en determinades circumstàncies, però molt concretes i puntuals. Convé fomentar en les organitzacions un lideratge que generi ressonància.
Ara connecto amb el llibre “Resultados extraordinarios”, de Ortega Llavador, que per cert, el recomano. Per millorar aquesta sensació de estrés prolongat podem revisar com és la comunicació interna, el nostre diàleg… perquè qui sap si ens estem fent les preguntes equivocades. Un Coach, en qualsevol cas, ajudaria.
Ets feliç, tu, a la teva feina?

#8 
Escrito por Júlia Coll Pons en septiembre 15th, 2016 @ 19:19

El Síndrome de Burnout es una realidad en muchas vidas de las personas en la actualidad. Esta sensación de “estrés” nace de tener la sensación que no tenemos los suficientes recursos para poder afrontar las exigencias del entorno o aquello que se nos pide. Sería como una ecuación de + EXIGENCIAS y – RECURSOS. Tenemos un miedo de “no ser suficientes” o de “no poder solucionar aquello que se nos pide”.
Desde el Coaching Teleológico, como bien dice el artículo, podemos intervenir en estos casos, acompañando en la vida de los clientes potenciando su liderazgo personal, analizando y dando sentido a la situación que produce esta sensación de “síndrome de Burnout”.
Me gusta mucho especialmente la comparación con la rana, que no se da cuenta de la gravedad que toma la situación, de cómo al temperatura va subiendo hasta que ya está muerta.

#9 
Escrito por Sergi Montells en septiembre 25th, 2016 @ 16:52

El Síndrome de Burnout es una realidad en muchas vidas de las personas en la actualidad. Esta sensación de “estrés” nace de tener la sensación que no tenemos los suficientes recursos para poder afrontar las exigencias del entorno o aquello que se nos pide. Sería como una ecuación de + EXIGENCIAS y – RECURSOS. Tenemos un miedo de “no ser suficientes” o de “no poder solucionar aquello que se nos pide”.
Desde el Coaching Teleológico, como bien dice el artículo, podemos intervenir en estos casos, acompañando en la vida de los clientes potenciando su liderazgo personal, analizando y dando sentido a la situación que produce esta sensación de “síndrome de Burnout”.
Me gusta mucho especialmente la comparación con la rana, que no se da cuenta de la gravedad que toma la situación, de cómo al temperatura va subiendo hasta que ya está muerta.

#10 
Escrito por Sergi Montells en septiembre 25th, 2016 @ 16:52

El síndrome Burnout es algo que cada vez se está extendiendo más en las organizaciones. La persona se siente sobrepasada por circunstancias laborales, debidas a exigencia en las tareas o de pocos recursos, o a nivel relacional dentro de la empresa. Eso hace que poco su autoestima se vaya minando, su energía y su capacidad de trabajo. Generando un estrés y una situación complicada.
El coach tiene un importante papel, de ayudar a resituar y de que la persona vuelva a creer en ella y a tener energía e ilusión por las tareas y por el puesto de trabajo.

#11 
Escrito por Fina Vallejo en febrero 2nd, 2017 @ 14:21

Mi comentario será escueto y sencillo de comprender y es que considero el BURNOUT como un estado psico-físico (también emocional) donde la persona que lo sufre se da cuenta de que necesita un cambio importante en su vida, ya sea personal o profesional, y que si lo lleva a cabo, comienza el viaje más fascinante de su vida.

Por lo tanto, considero el BURNOUT necesario para muchas personas, todavía «dormidas».

#12 
Escrito por David Rodríguez Magallón en febrero 2nd, 2017 @ 19:07

Buenas Herminia,

El sindrome de Burnout es frecuente en las profesiones sanitarias, trabajo como enfermera..y entre los sanitarios es uno de los que más se padecen.
El estrés, los pocos recursos personales para afrontarlo y además la presión laboral y las condiciones laborales son factores que favorecen tenerlo. Saber gestionar la situación (recursos propios), el reconocimiento de tus lideres, potenciar tus talentos..són técnica que nos ayudan a prevenirlo. La desconexión laboral, hacer deporte, meditacion y en algunos casos la terapia con el coach nos ayudará a superar la situación.
Como futuro coach, el acompañamiento a las personas con este síndrome,es clave a que descubran sus talentos, a que se empoderen, motiven y que descubran su pasión!

#13 
Escrito por Elvira Garcia Arcos en febrero 6th, 2017 @ 0:29

Em sembla un article molt acertat per la seva catastròfica i epidèmica realitat… Jo fins i tot tinc la sensació que el ser suportable a aquest Burnout és una competència que valoren alhora de mantenir el teu lloc de treball… Un virus terrible que va en contra de qualsevol conciliació laboral-familiar. Feliç si amb el coaching puc treballar per a que el coachee pugui escoltar-se en tots els aspectes, valorar què li passa i prendre mesures al seu favor.

#14 
Escrito por Mireia Farré Canela en febrero 6th, 2017 @ 18:08

El síndrome de burnout o de “estar quemado por el trabajo”, es una respuesta a un estrés laboral crónico, en la que el trabajador no puede hacer frente a las demandas del ambiente. Es decir, el trabajador con burnout, sufre un bloqueo en el que no es capaz de afrontar los retos del puesto de trabajo, y se ve superado por las circunstancias. Este se sufre principalmente en profesiones donde hay un contacto directo y permanente con personas, en trabajos de cara al público,y en los que hay que tratar con clientes o pacientes.

Hace un tiempo pude vivir en primera persona el Burnout dedicándome al ámbito social. Experimentaba sentirme desbordada, irritable y de mal humor. Además de una actitud distante frente al entorno y las personas (compañeros, clientes). También una sensación de una baja realización personal que llevaba asociado un sentimiento de frustración mantenido en el tiempo. Superada esta fase, he podido aprender de ella desde la experiencia.

Algo que no me había planteado todavía, es que puede resultar positivo el abordaje del Burnout desde el coaching teleológico. Acompañando a las personas para que puedan realizar aquellos cambios que les fortalezcan y emponderen, para traspasar sus conflictos. Provocar, como coaches, que la persona tome conciencia de cómo se siente y qué le está afectando. Trabajar aspectos como la asertividad, el manejo eficaz del tiempo, técnicas de relajación, adaptación a cambios, vida sana (alimentación, ejercicio, sueño, etc.), trazarse metas realistas, gestión de emociones, etc. En definitiva, que los clientes lideren su vida y no se sientan “indefensos” y sin margen de maniobra.

#15 
Escrito por SUSANA MARTINEZ en febrero 14th, 2017 @ 21:20

Creo que este síndrome lo puede sufrir cualquiera en su puesto de trabajo, tanto en una organización como en lo sanitario, educación, etc. De hecho, tengo la sensación que muchos hemos sufrido algunos de los síntomas. Creo que un coach no tan sólo debe intervenir cuando ha sucedido el Burnout sino que también debe preeverlo. Y es difícil detectar el momento en el que puede pasar porque desde mi punto de vista el burnout puede ser de grupo pero también muy personal, pudiendo afectar tan solo a uno de los miembros mientras el resto del equipo siente que están en un buen momento.
Mi pregunta es: ¿cuando alguien siente que está «quemado» en su profesión porque la organización le impide avanzar, es decir, ascender en su trabajo, también estamos ante este síndrome? El deseo o la ambición de crecer muchas veces puede verse frustrada dentro de una organización, y no tanto por el «creo que este sitio se me queda grande» sino al revés, porque el trabajador quiere y puede asumir más responsabilidades de las que le han otorgado.
Enhorabuena por el artículo, muy interesante.

#16 
Escrito por Sara en febrero 23rd, 2017 @ 12:20

Conozco el «Síndrome de Burnout» de cerca, lo sufre una persona a la que aprecio mucho. Desde fuera, parece increíble ¿Cómo se puede jugar con los empleados de grandes corporaciones? Los que lo sufren suelen «apretar y apretar» a sus empleados sin valorar si estos realmente pueden llevar a cabo el volumen de tareas asignadas. Las tareas suelen ser infinitas, y los empleados se sienten desprotegidos por sus jefes y sin ningún marco regulador que calcule el tiempo de respuesta para resolverlas.
Usuarios viciados que, por su posición en la compañía, oprimen al departamento post-venta, que disfrutan de un estatus que ni sus propios responsables pueden frenar. Estos consiguen que el departamento satisfaga sus peticiones, ya que exhortan a sus empleados para que estos respondan en el tiempo que ellos estimen, y no teniendo en cuenta si para ello han de trabajar de noche o incluso durante los fines de semana. Desde las altas esferas no dejan de caer proyectos y más proyectos y son incapaces de pararse a medir si las cargas de trabajo del departamento son asumibles o no.
Lo que más llama mi atención de estas corporaciones es que encima alardeen de la compatibilización familiar con el trabajo.
Es muy curioso cuando aún no son estos «responsables» quienes dan la cara ante el KEY USER. En este caso, se suele pensar que la persona que está al frente de este departamento es tremendamente responsable tanto con su puesto como con sus compañeros (que son los que realmente se corresponsabilizan de llevar acabo todas las tareas), y si en algún caso llegan a manifestar su malestar, se les responden que están ahí para dar servicio… Ella es consciente de que se está dinamitando mentalmente y emocionalmente, que los recursos con los que dispone son escasos, que tal carga no les permite coger el ritmo, parece que viven en un contra-reloj constantemente.

Me gustaría enviar un batallón coach desde el centro, pero estoy seguro que la dirección no nos dejaría pasar más allá de la puerta principal
En fin… que si no sabemos poner límites otros tampoco los ponen.
¡Excelente artículo Herminia!!!!

#17 
Escrito por toni de Gea en febrero 23rd, 2017 @ 23:10

Conozco el «Síndrome de Burnout» de cerca, lo sufre una persona a la que quiero. Desde fuera, parece increíble ¿Cómo se puede jugar con los empleados de grandes corporaciones? Los que lo sufren suelen «apretar y apretar» a sus empleados sin valorar si estos realmente pueden llevar a cabo el volumen de tareas asignadas. Las tareas suelen ser infinitas, y los empleados se sienten desprotegidos por sus jefes y sin ningún marco regulador que calcule el tiempo de respuesta para resolverlas.
Usuarios viciados que, por su posición en la compañía, oprimen al departamento post-venta, que disfrutan de un estatus que ni sus propios responsables pueden frenar. Estos consiguen que el departamento satisfaga sus peticiones, ya que exhortan a sus empleados para que estos respondan en el tiempo que ellos estimen, y no teniendo en cuenta si para ello han de trabajar de noche o incluso durante los fines de semana. Desde las altas esferas no dejan de caer proyectos y más proyectos y son incapaces de pararse a medir si las cargas de trabajo del departamento son asumibles o no.
Lo que más llama mi atención de estas corporaciones es que encima alardeen de la compatibilización familiar con el trabajo.
Es muy curioso cuando aún no son estos «responsables» quienes dan la cara ante el KEY USER. En este caso, se suele pensar que la persona que está al frente de este departamento es tremendamente responsable tanto con su puesto como con sus compañeros (que son los que realmente se corresponsabilizan de llevar acabo todas las tareas), y si en algún caso llegan a manifestar su malestar, se les responden que están ahí para dar servicio… Ella es consciente de que se está dinamitando mentalmente y emocionalmente, que los recursos con los que dispone son escasos, que tal carga no les permite coger el ritmo, parece que viven en un contra-reloj constantemente.

Me gustaría enviar un batallón coach desde el centro, pero estoy seguro que la dirección no nos dejaría pasar más allá de la puerta principal.
En fin… que si no sabemos poner límites otros tampoco los ponen.
¡Excelente artículo Herminia!!!!

#18 
Escrito por Juan Antonio en febrero 25th, 2017 @ 0:07

A estas alturas de nuestra vida, posiblemente todos nos hemos sentido “quemados” en alguna ocasión, bien sea en nuestro ámbito profesional o en el personal. Estamos acostumbrados a tener más trabajo del que podemos asumir, a no tener tiempo para planificar nuestro día como nos gustaría y a tener un elevado volumen de compromisos. Vivimos como si esto fuera lo normal, pero llega un punto en que nos sentimos superados y es cuando aparecen los síntomas del conocido “Burnout”. Debemos hacer los cambios oportunos en nuestra vida para recuperar nuestro bienestar ya que las consecuencias de este estado emocional son costosas e importantes.

#19 
Escrito por Esther García en febrero 27th, 2017 @ 10:16

«Sindrome de Burnout», quien no lo ha sufrido en mayor o menor medida? Querer llegar a todo, tanto en nuestra vida privada como profesional. Hay que establecer prioridades. Tanto en las organizaciones como en nuestra vida privada muchas veces no nos paramos a pensar la importancia de las cosas, que se debe hacer primero? Como debemos hacerlo? Cuando debemos hacerlo? Si la comunicación fuese fluida entre las organizaciones y sus trabajadores se podrían cumplir los objetivos y no se generarían tantas frustraciones.

#20 
Escrito por Maria Jose Dalmau en marzo 26th, 2017 @ 10:10

El artículo me ha hecho reflexionar sobre el síndrome de Burnout, pero en referencia a uno mism@.
Cuantas veces en el afán de perfeccionismo y de realizar todas nuestros quehaceres cotidianos, en el trabajo, en la relación con los otr@s (familia, amigos, pareja, hijos, hijas…) con exactitud, coherencia, honestidad, ecuanimidad… y tantas cosas más que nuestro personaje nos exige para cumplir las expectativas que cree que nos aportará a una vida más plena y gratificante. Pues justamente todo lo contrario.
Quizás, a mi modo de ver, en la aceptación de la imposibilidad temporal (que no permanente) podemos pararnos para ver qué aspectos podemos soltar para andar más livianos, qué dudas, qué problemas. Cómo podemos flexibilizarnos internamente para apagar nuestros fuegos internos y situarnos en otro espacio mental que nos permita regenerarnos.
El Coaching Teleológico puede ayudar enormemente a dichos procesos de refrigeración interior, suavizando, flexibilizando y regularizando de manera más armónicamente vital, nuestro ardor interno.

#21 
Escrito por Joan Carles Vila Ulloa en agosto 24th, 2017 @ 18:00

Este síndrome es muy común, en la actualidad encontramos a miles de personas agotadas en los establecimientos a los que asistimos y nos encontramos agotados de vez en cuando por no “tener tiempo”. Desde mi postura, creo que está relacionado a las formas de producción que priorizamos actualmente. El bajo costo de un producto parece estar por encima de toda relación humana. Ser coach me permite ampliar mi círculo de influencia y disminuir mi círculo de preocupación, mediante mi ejercicio puedo trabajar en este síndrome en diferentes organizaciones que lo necesiten.

#22 
Escrito por Paula Daniela Lemus en agosto 26th, 2017 @ 20:05

Independientemente de los condicionantes externos negativos que puedan darse en un momento determinado, una persona puede afrontarlos con fortaleza si tiene los recursos internos adecuados. Aquí la figura del coach puede ser de gran ayuda para empoderar al cliente y darle enfoques alternativos su situación que le recuerden que es el protagonista de la película de su propia vida, y que es libre y responsable de tomar decisiones.

#23 
Escrito por Luis en septiembre 7th, 2017 @ 16:01

Este síndrome es más habitual de lo que creemos y creo que va ligado a la falta de flexibilidad que existe en las empresas. La falta de personas que lideran esas empresas. En la mayoría de los casos no se da margen a los trabajadores en la participación y colaboración de sus puestos de trabajo. Se limitan a hacer su trabajo ,a no cuestionar lo que hacen y a asumir cargas de trabajo desproporcionadas. No se les brinda la oportunidad de aportación ni participación , y eso a la larga va mermando la ilusión y desemboca en este tipo de síndrome. Apatía laboral que convierte a las personas en máquinas de hacer.
Como coach se puede hacer una gran aportación acompañando a las personas que se encuentren en esta situación a darse cuenta de sus posibilidades y a responsabilizarse ante la situación en la que están. Ampliarles la visión para que puedan ver que existen otras alternativas y diferentes maneras de hacer para no llegar a este tipo de situaciones.
Por parte de las organizaciones pueden tener actuaciones proactivas para preveer este tipo de situaciones detectando y corrigiendo posibles situaciones que puedan llevar a sus empleados al aburrimiento y a tener estrés.

#24 
Escrito por Rocío Vallejo en septiembre 20th, 2017 @ 23:41

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Sobre el estrés, los directivos, las ollas y las ranas

Sobre el estrés, los directivos,
las ollas y las ranas

 

Olla-express-antigua

 

Incorrectas estrategia para afrontar el estrés pueden ser la causa del sufrimiento de muchas personas que asumen grandes responsabilidades. Si es tu caso, te invito a seguir leyendo este post.

Un porcentaje elevado del estrés se corresponde con factores psicológicos, a pesar de que sus manifestaciones sean de tipo físico. A mayor presión emocional, más contención, (deseos de agradar, de demostrar, de controlar…) y por tanto, más tensión interna. Cuando pienso en el estrés me viene a la mente la imagen de una olla, bien tapada, encima del fuego, hirviendo y a punto de explotar. A mayor tiempo en el fuego, mayor estrés. Si la olla tiene la válvula de salida de vapor obturada, es fácil que llegue a explotar. Si el vapor generado (emociones) puede salir libremente (consciencia y permiso para expresar nuestras emociones) menor será la presión y menor será la sensación de estrés.

Siguiendo con esta metáfora, como coach te preguntaría:

–        ¿Encima de que fuego te encuentras ahora?

–        ¿Qué se está cociendo en tu interior?

–        ¿Cómo limpias tu válvula de escape?

–        ¿Qué te permitirá bajar la intensidad del fuego?

–        ¿Qué te estás permitiendo dejar ir?

Muchas veces no podemos evitar estar sobre el fuego (compromisos, responsabilidades, consecuencias de nuestras decisiones…), no son las causas externas el principal factor estresante, incluso, si bajamos el fuego al mínimo, podemos seguir supeditados al estrés por no limpiar la válvula que nos permite regular y responder de manera proactiva. Inclusive, hay personas, que al apagar el fuego (vacaciones) permanecen en presión, ya que creen que tendrían que estar haciendo (culpa) cosas que no hacen.

Cuando la carga de estrés es muy alta, algunas personas buscan compensar la angustia y el malestar realizando actividades que no dejan de ser huidas para mitigar el dolor de escuchar en su interior. Cuando por fin aceptamos que algo ha de cambiar nos atrevemos a buscar dentro para descubrir lo que “se está cociendo”, y nos atrevemos a rebajar la presión dándonos ciertos permisos como son: “el permiso para equivocarnos”, “ para dejar de agradar a los demás”, “para escuchar nuestras verdaderas necesidades”, “para aceptar lo que no se puede cambiar”…

El estrés está fuertemente vinculado a una emoción: el miedo. El estrés es la respuesta que damos cuando nos sentimos amenazados, cuando tememos por nuestra supervivencia (o la de personas de las que nos sentimos responsables) ya sea física o emocionalmente. La amenaza puede ser una creencia interna o una situación externa, puede ser de tipo físico, emocional o mental. El estrés, en forma de shocks intermitentes, suprime el sistema inmunológico.

La palabra inglesa stress fue empleada por primera vez en un contexto científico por Walter Cannon (1911), quien descubrió la influencia de factores emocionales en la secreción de adrenalina. Cannon también investigó sobre la reacción de lucha o huida, respuesta básica del organismo a toda situación percibida como peligrosa. En esta reacción se liberan catecolaminas desde la médula suprarrenal y las terminaciones nerviosas simpáticas. Este término sirvió posteriormente para designar también a aquellos factores del medio cuya influencia exige un esfuerzo inhabitual de los mecanismos homeostáticos, iniciándose entonces una alteración en el equilibrio del medio interno. Cannon denominó estrés crítico al nivel máximo de estrés que somos capaces de neutralizar o regular.

Hans Selye (1936) publicó sus primeros trabajos sobre el estrés, que posteriormente definió como «la respuesta inespecífica del organismo a toda exigencia hecha sobre él». Selye utiliza el término estrés para designar a la respuesta, y no al estímulo causante de la misma. Una confusión frecuente en la literatura sobre el estrés radica precisamente en el uso indistinto de la misma palabra para referirse a una influencia ambiental, a la reacción del organismo, e incluso a la relación entre ambas.

Si la situación estresante (interna o externa) persiste, aparece el Síndrome General de Adaptación, definido por Selye como «la suma de todas las reacciones inespecíficas del organismo consecutivas a la exposición continuada a una reacción sistemática del estrés».

Este síndrome se caracteriza en su desarrollo por tres fases consecutivas:

  • Reacción de alarma. La adrenalina pasa a todos los órganos del cuerpo y los prepara para luchar o huir. A veces aprendemos a vivir con altos niveles de adrenalina para afrontar los retos cotidianos, personales y profesionales. La alta competitividad en el entorno laboral pone en juego la supervivencia, lo que hace que la adrenalina fluya constantemente. Hay personas “adictas” a estos altos niveles de cortisol (efectos eufóricos y anestésicos).
  • Estadio de resistencia. El cuerpo intenta reestablecer el equilibrio homeostático (se suele retener agua y sodio en los tejidos).
  • Fase de agotamiento. Los mecanismos de defensa del cuerpo empiezan a fallar debido al estrés continuo al que se somete el organismo. Ya no se pueden contrarrestar los efectos del estrés, se suprime el sistema inmunológico.

ranas

Muchas personas, entre ellas directivos y directivas, no escuchan su organismo, ni se dan cuenta de los altos niveles de estrés que soportan de manera continuada. Claus Møller (1993), en su libro Employeeship, nos narra una historia internacionalmente conocida, de la que he realizado una adaptación que querría compartir con vosotros:

“Había una vez unos investigadores, en cierta universidad de la que no voy a decir el nombre, que decidieron estudiar las pautas reactivas de las ranas. Según ellos, si introducimos una rana en una olla de agua muy caliente, ésta saltará rápidamente fuera de ella. La rana al verse en peligro reaccionará y huirá rápidamente. Pensará: ¡Socorro, salgamos de aquí! .

Sin embargo, si la introducimos en un acuario, con plantitas y piedrecitas de colores se encontrará en un entorno familiar y no reaccionará, se adaptará fácilmente. Pensará: ¡Fantástico, esto es vida!.

Si poco a poco vamos calentando el agua del acuario, la rana no notará el cambio, por tanto no intuirá el peligro. A medida que el agua se vaya calentando, la rana irá perdiendo reflejos. Seguramente pensará algo así como: ¡Parce que hace un poco de calor, pero bueno, seguro que pasará pronto!

Incluso cuando el agua empiece a estar muy caliente, la rana permanecerá en el acuario y seguirá allí ya que no puede percibir los cambios que se producen, aquellos que le avisan del peligro. Se quedará en el acuario hasta que se cueza totalmente. Podemos llegar a morir si no prestamos atención a la respuesta de nuestro organismo, si no escuchamos lo que estamos sintiendo. ¡Ya somos sopa de rana!

Quizá podáis pensar que los comportamientos de las ranas no tienen nada que ver con el de los directivos, pero lamentablemente, algunos directivos en cierto modo, ¡están en un acuario! Predicen que las cosas mejorarán, se justifican enfocándose en aspectos que no pueden controlar. Su estrategia se basa en un: “Pronto cambiarán las cosas”. Si estos directivos y directivas no reaccionan a las demandas de cambio que notan en su organismo, acabarán con un infarto, un derrame cerebral, hipertensión… ¡Hervirán en el acuario!

Cuanto más consciente soy de mí mismo, menos vulnerable soy al estrés. Mayor consciencia y menor vulnerabilidad están relacionadas con la capacidad de regular nuestras emociones. Si por ejemplo, al realizar un trabajo, éste no sale bien, puedo:

  • Avergonzarme (soy un inútil, nadie puede saberlo)
  • Culparme (debería haberlo hecho mejor)
  • Angustiarme (ahora todo irá mal)
  • Asustarme (¿qué van a pensar de mi?)
  • Paralizarme (no puedo hacer nada para solucionarlo)
  • Manipular (es culpa del jefe que no me informó bien)
  • Enfadarme (¡me daría de bofetadas!)
  • Negarlo (seguro que nadie se da cuenta, tampoco hay para tanto)…

Pero también puedo conectar con:

  • La humildad, el coraje y la valentía (bueno, voy a pedir ayuda para resolverlo)
  • La aceptación (esto me puede pasar, no siempre me va a salir bien)
  • La capacidad de aprender (ahora que me he dado cuenta en qué me he equivocado, lo tendré presente para la próxima vez)
  • La responsabilidad (seamos prácticos, ya está hecho, ahora se trata de solucionarlo)
  • El amor (primero me voy a tranquilizar y serenar, confío en que lo sabré resolver, voy a ponerme a ello y así me sentiré mejor)
  • La creatividad (realmente, la manera en que lo estaba haciendo no era la mejor, que gran oportunidad para cambiar la estrategia y buscar nuevas maneras de lograrlo)

Nosotros creamos las respuestas, nosotros elegimos como afrontar la carga de estrés en función de lo que decidimos pensar y del rol que queremos asumir en nuestra vida.

La mayoría de nosotros nos movemos en el mismo nivel de conciencia durante bastante tiempo, pero desde la reflexión y el autoconocimiento podemos llegar a niveles de conciencia mayores como el amor, la confianza y la creatividad, que serán lugares más adecuados para sobrevivir a los constantes desafíos de nuestra vida.

¡No seáis como las ranas, sin nivel de conciencia!!!!

¡Prestad atención a los cambios, escucharos!

¡No os quedéis hervidos, saltad pronto fuera del acuario!

¡Movilizad vuestras energías!

¡Aprended a regular vuestras emociones y daros el permiso para expresarlas correctamente!

Hermínia Gomà
26 febrero 2015
Barcelona

Bibliografía

Hawkins, D.R. (2014). Dejar ir. El grano de mostaza.

González de Rivera, J.L. El síndrome de estrés postraumático (SEPT). Psiquis, 1990, 11:289-298.

Valdés, M. y De Flores, T. Psicobiología del estrés. Martínez Roca, Barcelona, 1990

González de Rivera y Revuelta, J.L.  (1994) Capítuo XLV Estrés, homoestasis y enfermedad Publicado en: Psicologia Médica Editor: A. Seva Ino Reprodecciones (pag 1-7)

 

 

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Cómo afrontar conflictos internos

Cómo afrontar conflictos internos

 

Según la psicología existencial, cuatro son las preocupaciones esenciales que configuran el núcleo de nuestros conflictos internos:

  • La muerte
  • La libertad
  • El aislamiento
  • La carencia de un sentido vital.

¿Qué origina el conflicto interno?

El conflicto interno implica una lucha, una tensión entre lo que deseamos y la realidad.

Presentación1

 

Por ejemplo, si decimos que la muerte nos preocupa es porque somos conscientes de no poder evitar la muerte pero, esto se contrapone a nuestro deseo de seguir viviendo.

Presentación2

 

Si hablamos de la libertad, significa que nada nos sostiene externamente, que somos completamente responsables de nuestras decisiones y de sus consecuencias, el conflicto nace al ser conscientes de que no hay una base real donde apoyarnos para decidir y el deseo de encontrar unos cimientos que nos sostengan en nuestras decisiones.

 

Presentación3

 

Si nos referimos al aislamiento, no estamos hablándolo desde un punto de vista interpersonal (soledad), ni tampoco intrapersonal (relacionado con algún aspecto de nosotros mismos), sino al aislamiento profundo, aquella barrera que sabemos en lo más íntimo de nuestro ser que se interpone a pesar de alcanzar un alto grado de intimidad con alguien. Es la conciencia de que a pesar de todo, hay una barrera que nos impide conectar y el deseo de lograr esa conexión profunda.

Presentación4

 

Finalmente hablaremos de la falta de sentido vital, si tenemos que morir inevitablemente, si somos responsables de construir nuestro propio mundo y básicamente estamos solos.

 

Presentación5

 

Son preguntas fundamentales y profundas.

Deberemos construir y elaborar nuestros propios significados vitales. Puede parecer una empresa muy difícil pero no asumirla puede mantenernos en un conflicto permanente con nosotros mismos. Estos conflictos no resueltos son la génesis de nuestro malestar y de nuestro enfado con el mundo y sobre todo con nosotros mismos. Esta lucha la podemos interiorizar (dañándonos a nosotros mismos) o la podemos exteriorizar (dañando a los demás).

La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestra vida, entramos en una etapa ensimismada, a veces oscura, en la que reflexionamos sobre temas vitales y profundos. Son momentos en los que sentimos que estamos a oscuras y/o sin punto de apoyo. En esos momentos de incertidumbre afloran las preocupaciones cargadas de significado: la muerte, la libertad, la soledad o el sentido vital.

Piensa por favor en alguna de estos momentos. ¿Qué te inquietaba? ¿Cómo lo afrontaste? ¿Qué aprendiste? Puede ser que ahora sea uno de estos momentos. ¿Cuál es tu lucha? ¿Qué te preocupa? ¿Qué te está generando tensión interna?

Para resolver estas preocupaciones no necesitamos explorar el pasado, se trata de meditar, de realizar un ejercicio de introspección para pensar en qué decisiones tomamos que nos hacen ser como somos. Se trata de centrarnos en el presente, en las decisiones que tomamos a cada momento. Si yo decido pensar que no puedo hacer tal cosa, ¿quién soy en ese momento? ¿Cómo soy?

Presentación6

¿Qué preguntas nos ayudarán a afrontar estos conflictos?
Aquellas que partiendo del presente nos proyecten al futuro

Demasiadas veces el temor nos impide avanzar y crear el futuro que deseamos.

Se trata de…

  • Ponernos en contacto con aquellas respuestas que siempre han estado en nuestro interior.
  • Identificar contra qué estamos luchando internamente.
  • Discernir entre el deseo y la realidad.
  • Conectar con el amor, la honestidad, la creatividad, nuestra capacidad de elegir, la conciencia de nosotros mismos y nuestro enorme potencial de desarrollo personal.

El modelo teleológico nos ayuda a profundizar en el aquí y en el ahora cuando empezamos a plantearnos estas cuestiones vitales que nos preocupan. Por ejemplo, preguntándonos a nosotros mismos. En este momento y a nivel profundo ¿Cuál es mi fuente de temor? ¿Qué conflicto conmigo mismo estoy manteniendo? ¿Qué es lo que no estoy aceptando? Podemos centrarnos en preocupaciones superficiales o en preocupaciones esenciales, teniendo en cuenta que cada ser humano experimenta estos conflictos internos de una forma altamente individualizada.

Todas las personas vivimos con un cierto nivel de incertidumbre. Cada uno de nosotros elaboramos distintas estrategias para afrontar la incertidumbre y  la mayoría de las veces lo hacemos bien, y lo hacemos bien la mayor parte del tiempo, pero nadie es inmune a sentirse sobrepasado, en algún momento de su vida, por la tensión de la incertidumbre.

André Malraux le preguntó a un cura párroco, que había estado escuchando confesiones de la gente durante cincuenta años, qué era lo que había aprendido acerca de la humanidad. El sacerdote le replicó: “En primer lugar, que la gente es mucho menos feliz de lo que uno cree… y después, el hecho fundamental de que no existe una sola persona que haya crecido del todo”. (1).

Cuando acompañamos a otras personas en estos difíciles momentos hemos de ser empáticos, comunicarnos de manera auténtica y desde una total aceptación sin prejuicios. Se trata de comprender lo que los clientes no están expresando: sus verdaderas preocupaciones. Ir más allá de lo “obvio” y no “creernos” lo primero que expresan, no porque no sea cierto, sino porque sabemos que la verdad se halla “más abajo” de la superficie que en esos momentos el cliente puede vislumbrar. Si no “compramos” lo primero que responde y le invitamos a seguir reflexionando sobre ello, estaremos generando un espacio de confianza para que emerja el verdadero significado que se esconde debajo de la “casuística”. Después de este acto de comprensión empática podremos formular una correcta estrategia de intervención para que el cliente descubra su propia verdad y la manera en que elegirá afrontar su propio conflicto personal.

Desde el modelo teleológico  compartimos con la psicología existencial el principio de que la existencia es incierta debido a nuestra capacidad de elegir y no hay “teoría” lo suficientemente fuerte para defendernos del dolor y de la incertidumbre.

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Afrontar nuestros conflictos internos nos hace crecer, madurar. Darle la espalda o evitar pensar en ello no lo resolverá, es una postura inmadura que genera infelicidad, que no conduce a la sabiduría. Hay personas que se “distraen” buscando soluciones paliativas que no resuelven sus conflictos internos por miedo a enfrentarse a estas cuestiones profundas. Son personas que van buscando ayuda afuera por temor a indagar en sí mismas. Al final, cómo todo en esta vida, es una cuestión de elección. Cómo dijo Don Quijote: “¿Qué escogéis, la locura sabia o la cordura necia?”.

¿Qué hace tan difícil decidir? ¿Qué sucede entre la decisión y el compromiso a pasar a la acción? Muchas veces sabemos lo que hemos de hacer y sin embargo no podemos decidir, es decir, comprometernos a cumplir lo que hemos elegido. Nos cuesta darnos cuenta de que no tomar la decisión es la fuente de nuestro dolor.

El protagonista de Grendel, novela de John Gardner (2), peregrinó en busca de la revelación de los misterios de la vida. Un sabio le dijo: “Lo malo es, en última instancia, que el tiempo está constantemente pereciendo, y que, para ser real, hace falta eliminar. Las cosas se desvanecen: las alternativas se excluyen”. Decidir “sí” significa renunciar a todas las demás alternativas, todo lo demás será no posible. Ser conscientes de que estamos tomando una decisión irreversible se parece a una situación tan irreversible como la muerte. Heidegger definió la muerte como “la imposibilidad de toda otra posibilidad futura” (3).

Presentación8

 

La relación precisa entre la toma de conciencia y la decisión de cambiar (el proceso que va del deseo hasta la acción) no es sencilla de captar.

Las estrategias que utilizamos en los procesos de coaching teleológico están destinadas a:

  1. Crear en el cliente la conciencia de que sólo él puede cambiar el mundo que ha creado, su realidad.
  2. Generar un espacio de confianza que le permita asumir el cambio como una oportunidad y no como una desventaja.
  3. Comprender que para lograr resultados distintos ha de elegir de manera distinta y definitivamente.
  4. Cumplir con el objetivo subyacente a todo proceso teleológico, que es potenciar la autoestima del cliente.

Cuando el profesional acompaña a su cliente en la resolución de conflictos vitales, lo más importante es que “entienda” realmente y profundamente de qué va el proceso. Ha de aumentar su sensibilidad, escuchar si cabe con más atención y ser más consciente de la importancia que posee el significado en la vida de las personas.

El profesional ha de entrar en sintonía con el significado, pensar en la estrategia general, indagar en las creencias del cliente, sus metas a largo plazo y los valores que le guían. Sólo así podrá acompañarle para que logre resolver sus conflictos internos, deje de luchar y se haga responsable de sus decisiones.

Hermínia Gomà
11 febrero 2015

(1) Malroux, A. (1973), citado en P. Lomas, True and False Experience, Taplinger, New York 1973, p.8), citado por Yalom, I.G. (1980) Psicoterapia existencial. Herder 1984 (p.25).

(2) Gardner, J. (2009). Grendel. Meettok.

(3) Heidegger, M. (1962). Being and Time, Harper & Row, New York. (P.310) Yalom, I. D. (1980). Existential Psychotherapy. Basic Books. Inc. Publishers, New York. (1984). Psicoterapia Existencial. Herder Barcelona.

 

 

 

Comentarios del post

La lectura de este artículo me ha conectado con ciertos momentos puntuales de mi vida en los que han aparecido alguno de estos cuatro conflictos vitales. Y la angustia que provoca darle vueltas desde la mente y no encontrar razonamiento posible que te libere de esa sensación. Preguntas que no llevan a sentirte seguro y confiado y sigues inmerso en el miedo y la incertidumbre de qué está diciendo eso de mí, en ese momento de mi vida. ¿Qué es lo que quiero para mí y cuál es la realidad con la que me encuentro? Gestionar la tensión que me produce este dilema será clave para sentirme mejor, bajo una incertidumbre que no controlo y por tanto aprender a tolerar estas situaciones, y poder crecer y desarrollarnos como personas y profesionales.

Muchas veces, sabemos lo que queremos o lo que hemos de hacer pero hay algo que nos impide pasar a la acción. Ese impedimento al compromiso con nuestra elección es lo que nos produce dolor. Relacionado con el artículo “Cómo afrontar nuestros dilemas vitales desde el CT”, no elegir entre una opción u otra nos produce malestar.
Es por ello que el coaching teleológico nos aporta estrategias para afrontar nuestros conflictos personales. Y poder avanzar sin temor hacia el futuro que deseamos crear. Con la seguridad en nosotros de que aunque digamos que sí a algo, y no al resto de posibilidades o alternativas que se nos pueden ofrecer, elegimos lo que queremos desde la libertad y la confianza. Con ello aceptamos la incertidumbre de la vida, de aquello que elegimos, ya que si no lo aceptamos no podremos vivir en paz, siempre estaremos con los “y sis” en la cabeza.
Cuando elegimos y apostamos por algo, lo hacemos con la determinación apostando por ello, para que vaya bien, dando el máximo de nosotros mismos, dándolo para ganar, sin darnos por vencidos, a pesar de que los resultados no sean los favorables. Ya que la incertidumbre de que podamos perder no nos paraliza para seguir adelante.

Por tanto, debemos aceptar la realidad, lo que está fuera de nuestro control, por tanto, lo que no podemos cambiar. Aceptarlo desde el amor, no con resignación. Ya que lo que está bajo nuestro control, siempre, lo podremos cambiar.

#1 
Escrito por ANNA GIRBAU MORENO en abril 28th, 2016 @ 11:57

Leyendo este articulo me planteo que el hecho de tener conflictos internos muchas veces no te deja continuar con tu vida, por mucho que los evites, como bien dices Herminia el darles la espalda no resolverá esos conflictos, sino que nos creará más infelicidad, y en cierta manera quizás seremos victimas de nosotros mismos. Por ejemplo, tienes un problema familiar que sabes que está pendiente de solucionar, pero lo evitas por miedo o temor, a que pasara, a como lo afrontaré, si seré capaz… De manera que, conectas con el miedo y prefieres no afrontar ese conflicto, evitándolo a pesar que te limite y te produzca una rabia interna, que te ocasione infelicidad y una lucha constante contigo mismo.

#2 
Escrito por Irene en enero 27th, 2017 @ 21:00

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Cómo superar la desidia y la pereza

 Cómo superar la desidia y la pereza

 
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La pereza anda tan despacio que la pobreza la alcanza enseguida
Marco Aurelio
Mi holgazanería no me deja tiempo libre para nada
Alphonse Allais

Recuerdo una pregunta que me hicieron hace años: ¿Cuál es el mejor momento para plantar un árbol? Hace veinte años. ¿Y el segundo mejor momento? Ahora.

¿Has tenido una buena idea en tu cabeza pero aun teniendo tiempo no pudiste dar el primer paso? A veces es difícil “pasar a la acción”, carecemos de la energía  necesaria para dar el primer paso o sentimos una opresión en el pecho que nos lleva a decidir “no hacer nada” o quizá pensamos: “ya lo haré…”. Este fenómeno que antiguamente se denominaba “pereza” actualmente se ha dado en denominar “procrastinación” y es el acto de diferir (no se sabe hasta cuándo) una tarea a pesar de que no existe ningún valor positivo en hacerlo.

Para el desidioso todos los días son festivos
Horacio

¿Eres capaz de presentir la felicidad que sigue a la verdadera liberación de las cadenas que te impiden desarrollar todo tu potencial? Qué triste, absurda y vacía puede ser nuestra vida sin esta liberación. Cuando nos quedamos pegados a la desidia, algo en nuestro interior nos inquieta, quizá no sabemos exactamente de qué se trata, pero sí percibimos el malestar que nos genera.

La desidia nos aparta de nuestro genio, nos quedamos mirando a nuestro alrededor sin ver nada, como meros caparazones carentes de contenido. Estamos matando el tiempo y con él la vida. ¿Cómo despertar a la vida? Es ahora, en este preciso momento cuando estamos vivos. Somos poseedores de un apasionante hoy y es en este “aquí y ahora” que podemos mostrarnos y vivir siendo quienes somos.

La desidia puede ser también una actitud ante la vida, una despreocupación o desinterés como respuesta a una falta de confianza o valoración personal. Es como si la persona creyera que nada de lo que haga puede ser interesante ya que ella no es merecedora de ningún interés y deja de preocuparse por su propia salud, aspecto o bienestar. La desidia puede estar vinculada al caos y a la desconexión con nosotros mismos, con nuestra esencia, es lo opuesto a lo que realmente somos. Si somos conscientes de sentir esta desidia podemos aprovecharla como una oportunidad para aprender de nosotros mismos, para cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Hoy deseé hacer nada. Es interesante saber que deseo y desidia proceden del mismo verbo latino desidere. La desidia es abandonar una oportunidad, un abandono que acaba denotando pereza. El deseo es añorar una oportunidad. Cuando decidimos “dejar de hacer” simultáneamente elegimos eludir una oportunidad y a la vez estamos lamentando su pérdida.

Como dice Friedrich Nietzsche en “Schopenhauer como educador” la tercera consideración intempestiva: “Tenemos que responder ante nosotros mismos de nuestra existencia; por eso queremos ser los verdaderos timoneles que la dirijan, y no estamos dispuestos a permitir que se asemeje a un puro azar carente de pensamiento. Esta existencia requiere que se la tome con cierta temeridad y cierto peligro”.

Para Nietzsche el miedo es pereza. Para salir de la desidia, de la pereza hemos de vencer el miedo. Si queremos ser auténticos y liberar todo nuestro potencial hemos de afrontar situaciones complejas, tomar decisiones difíciles y hacernos cargo de nosotros mismos. En definitiva, asumir la responsabilidad de nuestras vidas. Cada uno de nosotros somos creadores de nuestro día a día, lo que significa rechazar la indolencia, la indiferencia y la cobardía, significa abrazar la libertad y alejarnos de lo acostumbrado.

A raíz de las reflexiones de la citada obra de Nietzsche, surgen dos principios que el coaching teleológico recoge para una buena praxis profesional:

  • El coach teleológico ha de reconocer las cualidades y talentos particulares de su cliente y dirigir el proceso al despliegue de este enorme potencial.
  • El coach teleológico ha de cultivar su carácter para lograr una armonía interior que le permita desplegar su propio ser y estar en armonía consigo mismo.
Una y otra vez se aferra uno a las cosas a las que ha tomado cariño
y piensa que se trata de fidelidad, pero es solo pereza
Hermann Hesse

¿Cuántas veces hemos oído decir a un profesor que nuestro hijo tiene un potencial extraordinario pero que «no se aplica lo suficiente» o «debería esforzarse un poco más»? ¿Cuántas veces hemos dicho lo mismo a alguno de nuestros hijos?¿Y esa compañera de trabajo que nunca entrega a tiempo sus proyectos? Con independencia de sus causas estas personas son inmediatamente etiquetadas de perezosas. ¿Realmente la gente es perezosa? Mi experiencia me dice que la baja productividad o inactividad, sea en los estudios o en el trabajo, casi siempre es una estrategia que utiliza la persona para afrontar una situación que le da miedo. A pesar de ello, innumerables personas han sido estigmatizadas con injustas acusaciones de pereza. Y muchas de ellas son personas adultas que vienen arrastrando heridas emocionales desde su época escolar.

La sociedad nos dice demasiadas veces lo que tenemos que mostrar o demostrar.  A ciertas edades es fundamental ser aceptados por el grupo y el precio que algunos pagan es muy grande. Ser el “empollón” no es muy popular. Algunos deciden no sobresalir por miedo a no ser apreciados y aprenden a esconder sus cualidades o talentos. No quieren ser “diferentes”. Otras personas deciden no brillar para que los demás no les exijan que demuestren su potencial o están cansados de que se aprovechen de sus talentos. Estas decisiones les llevan a negar parte de su esencia y se convierten en “perezosas”, porque “¿para qué esforzarse?” si no pueden ser la mejor versión de sí mismos. Quizá no permitimos desarrollar nuestros talentos o competencias por la responsabilidad que ello conlleva.

Recuerdo el caso de un cliente que era superdotado, al que llamaré Arturo. Arturo tenía una hermana pequeña que no lo era. Su padre los comparaba continuamente humillando a su hija por no parecerse a su hermano. Arturo, de manera inconsciente decidió renunciar a su talento y empezó a mostrarse como “perezoso, con desidia”, bajó su rendimiento escolar, empezó a relacionarse con compañeros conflictivos. Se sacrificó anulándose para que su hermana no recibiera las burlas y afrentas de su padre. Cuando a los 25 años pidió hacer un proceso conmigo su problema es que su vida no tenía sentido y había entrado en el mundo de las drogas. A través del proceso descubrió que había negado totalmente sus talentos y cualidades, tomó consciencia de su verdadero valor y perdió el miedo a ser él mismo. Dejó de sentirse avergonzado de su grandeza, y a pesar de que el sacrificio que hizo tuvo sentido en su momento ahora ya no le hacía ningún servicio. Entendió que podía liberarse de esa responsabilidad y permitirse manifestar su inteligencia en todo su esplendor.

Desafiar lo establecido es lo que nos permite mostrar nuestra singularidad y para ello necesitamos el coraje para ser nosotros mismos. Como no lo hacemos, acudimos a la pereza como castigo por nuestra cobardía. Esta estrategia para afrontar el miedo a ser nosotros mismos conlleva un gran padecimiento interno. Con la pereza nos privamos, renunciamos a desarrollar todo nuestro potencial, a liderar nuestras vidas.

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El otro día, realizando una sesión de coaching salió precisamente este tema. La clienta después de realizar el ejercicio de “primero cómete las verduras, después ya te comerás el postre” comentó que postergaba realizar ciertas tareas en su trabajo. Apliqué la herramienta del flujo de pensamiento y llegó a la conclusión de que si no postergara sería “perfecta”. En ese momento tomó conciencia de que el miedo a no ser perfecta le impedía pasar a la acción. No se trataba de ser perfecta, se trataba de ser ella misma. El perfeccionismo está muy conectado con el miedo. La no acción es la estrategia para evitar el miedo a no ser “perfecta”. Cuando la clienta recibió el feedback visual pudo tomar conciencia del problema y el cambio de paradigma la llevó a reconstruir su creencia. No se trataba de ser perfecta, se trataba de ser ella en esencia.

Se produce un fenómeno curioso en ciertas personas dominadas por la pereza y es que cuando alguien que se encuentra en situaciones extremas les pide un favor salen de su escondite o cueva y con sus acciones responden a las necesidades del otro, esperando ser por algún tiempo los protagonistas que no pueden ser de sus propias vidas. De esta manera se sienten reconocidos durante un tiempo lo que a la larga se hace insostenible, y si esta necesidad del otro a través de la cual logran el reconocimiento no aparece se van aislando paulatinamente. La alternativa es escuchar sus propias necesidades movilizadoras para ser los principales autores de sus propias vidas lo que fortalecerá su autoestima y mejorará sus vínculos sociales.

Cuando postergas y vacilas malgastas tus momentos presentes
en no hacer nada como alternativa a la posibilidad de hacer cualquier cosa.
El no hacer nada conduce al aburrimiento.
Wayne Dyer

¿Somos víctimas pasivas de nuestras circunstancias? Desde mi rol como psicóloga veo a mis clientes como seres capaces de hacerse responsables de su propia vida aun cuando las circunstancias seas adversas. Jamás mi mirada es desde la “lástima”. Considero  a mi cliente como alguien que puede asumir de manera proactiva, desde sus cualidades y recursos internos, los sucesos que le están ocurriendo.

En algunas situaciones podríamos explicar el fenómeno de la pereza debido a que no sabemos diferir las gratificaciones. ¿Qué significa? Que la recompensa no es inmediata. Puedo decidir ponerme a estudiar (¡qué pereza!) o quedarme mirando la televisión. La gratificación por los estudios realizados queda muy lejos (llegar a ser ese profesional que quiero ser). Cuando elijo la segunda opción me convierto en una persona “perezosa”, pongo en evidencia mi falta de visión. Las personas que lideran su vida, saben que han de invertir ahora para lograr un futuro distinto. No son cortoplacistas. Pueden decidir subordinar sus sentimientos y pasar a la acción. El camino más fácil puede llegar a convertirse en una calle sin salida.

¿Qué estrategias utilizas tú para dar el primer paso?
¿Tienes la paciencia de aguardar
a que tu fango se decante y el agua sea clara?
¿Puedes permanecer inmóvil
hasta que la acción justa aflore por sí misma?
Tao Te Ching

Otro autor que me parece interesante mencionar es Carl Rogers cuando dice que el máximo poder que tenemos en la vida, es el poder sobre nosotros mismos. Si yo cedo el poder que tengo sobre mí mismo a mis circunstancias o sentimientos, estoy a expensas de mis emociones y en un momento dado permito que la pereza decida por, para y sobre mi vida. Todos en algún momento hemos podido ceder a la desidia o pereza de manera inconsciente, pero cuando somos conscientes podemos decidir sobreponernos y dar el primer paso, para que nuestros miedos o debilidades no tomen las riendas y nos arrebaten nuestro poder interior.

En un tema como el que aquí abordamos es ineludible referirnos al legado de Víktor Frankl. Después de 68 años de la horrorosa situación que vivió la humanidad, es necesario que recordemos su mensaje ante la desidia, pereza o resignación de algunos discursos negativos actuales.

Os invito a leer o releer su libro, El hombre en busca de sentido, para recordar el mensaje sumamente positivo que nos dejó: “la vida es digna de ser vivida; no olvidemos nunca nuestra capacidad para superar adversidades y sufrimientos”. En su obra no deja de repetirnos que, «vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo».

Podemos vencer la apatía, la pereza y la desidia desde nuestra capacidad de elección. Nos determinamos a nosotros mismos a través de la última de nuestras libertades, la de elegir nuestro propio camino. Según Frankl, la respuesta es que, en esencia, la solución está en el amor y se produce a través del amor. Idea que, como la mayoría de vosotros, comparto plenamente. El amor al otro y a lo que hacemos son sólidos pilares sobre los que construimos la esperanza y el sentido de la vida que nos alejan de la pereza y la desidia y nos dan la sensación de satisfacción con nosotros mismos y con lo que estamos haciendo.

Hermínia Gomà Quintillà
18 enero 2015

 

RUSSELL, B. (1989). La conquista de la felicidad. Ed. Espasa-Calpe, Madrid

Levine, M. (2004). El mito de la pereza. Editorial Paidós, Barcelona

Frankl, V. (1946). El hombre en busca de sentido. Ed. Herder. Barcelona

Rogers, C. R. (1961). El proceso de convertirse en persona. Paidós. Barcelona

 

Comentarios del post

Muy interesante, quien pensaria que en la flojera se pueden hallar de trasfondo tantas cosas

#1 
Escrito por Ale en marzo 10th, 2016 @ 23:45

Leyendo este artículo puedo pensar en la desidia como un mecanismo de defensa para no afrontar el miedo. Como bien se decía en una clase, el miedo es una forma de parálisis, quizás la desidia es como externamos este miedo.

Es más fácil ser del montón y no sobre salir, no pierdes expectativas ni tampoco ilusiones. Lo más difícil es valorar uno mismo su diferencia y por medio de ella llegar a triunfar. Puede llegar a ser un camino solitario, pero la satisfacción es mayor. Al final la motivación está dentro de cada quien.

Podemos ver las situaciones que se nos presentan como factores eternos que no sabemos como llegamos a ellas y,por lo tanto, nos dejamos llevar; o podemos ver estas mismas situaciones y ser responsables de nuestras acciones. Sacarle partido y darnos cuenta que no es el hecho por sí solo lo que marca historia, es lo que hacemos cada uno dentro de ella.

#2 
Escrito por Eliana Valencia en marzo 14th, 2016 @ 21:18

Pereza, procastinación, postergación, simplemente es miedo a enfrentar situaciones, desidia, falta de amor a uno mismo en algunos casos, la ley del menor esfuerzo en otras, desaprovechar capacidades, y es un mal sumamente generalizado que nos impide dar y ser lo mejor. Carecemos de visión tanto interior como exterior a futuro para ver el daño que nos hacemos. En los tiempos actuales la pereza se justifica en los medios electrónicos que consumen nuevo tiempo y vida en prácticamente nada, en conectarnos a redes virtuales que nos alejan de socializar porque nos da pereza estar en contacto con otros, escuchar a otros, y nos mantenemos prudentes dentro de las distancias aceptadas socialmente. No bajamos de peso por preferir la soledad del auto a la pereza de sentirnos más humanos, preferimos la hora de tele a la hora en el gimnasio, o la hora caminando, pedimos servicio express porque que pereza ir a un restaurante, buscamos citas en internet porque nos da pereza ser humanos y acércanos a que nos conozcan, nos da pereza arreglarnos porque sentimos que estamos rodeados de gente equivocada, nos da pereza ayudar porque hay que poner de nuestra parte, nos da pereza pensar, laborar, ser creativos, aprender, mejorar, vencer vicios, regresar a la universidad, porque queremos un buen salario pero sin esforzarnos. Vivimos en la sociedad de la pereza y de zona de comfort.

#3 
Escrito por Silvia Quirós en marzo 26th, 2016 @ 23:08

Hola Herminia, mis mejores deseos para ti. Soy Francisco y vivo en Mexico.
Gracias de ante mano, no sabe cómo me ha beneficiado tu articulo; me encuentro ya casi hasta el fondo por este problema y no sé cómo frenar sus estragos. Ya tuve problemas con mi esposa porque estaba acostumbrada a una entrada económica fuerte y ahora solo entrego lo vital en mi rol de proveedor. Tengo una hija de cuatro años con la cual jugaba siempre que tenía tiempo y ahora solo busco pretextos para no jugar no es que no la ame, ellas son todo en mi vida. Bueno tengo todo que he deseado y me he propuesto. También emprendí un negocio el cual va bien pero mi falta de interés lo está mermando.
Me encuentro abúlico y no sabía que hacer pero con tu artículo, pienso que lo correcto es buscar un coaching tecnológico. Crees que podrías darme un consejo para salir de esto.

#4 
Escrito por Francisco en abril 27th, 2016 @ 20:42

Este blog me ha hecho pensar en las muchas veces que me he marcado un objetivo o una tarea que luego no he llevado a cabo por desidia, con la consecuencia de que me he sentido fatal por no haberlo hecho en el momento justo. Pero de lo que no había sido consciente es que yo misma había abandonado una oportunidad de hacer algo que quería y luego, casi al mismo tiempo me he sentido mal y me he lamentado por no aprovechar esa oportunidad.
Este artículo evidencia que la decisión siempre está en nosotros y que a veces por no salir de nuestra zona de confort, dejamos pasar oportunidades de hacer lo que realmente queremos hacer y disfrazamos nuestros miedos a decidir y ser protagonistas de nuestra vida con el término pereza.
Aunque creo que muchas veces bien sea por presión social, por cumplir lo que se espera o porque nosotros valoramos que deberíamos hacerlo por nuestro bien, nos planteamos tareas y objetivos que realmente muy en el fondo nuestro no queremos llevar a cabo, para al final poner excusas varias para no hacerlo porque no tenemos la suficiente motivación.
Sea por la razón que sea, el secreto está en conectar con nosotros mismos, primero para plantearnos objetivos que realmente nos motiven y estén alineados con lo que queremos de verdad y luego hay que conectar para decidir siempre por lo que queremos hacer, aunque esto implique un movimiento que nos haga salir de nuestra zona segura y de comodidad. Es cierto que es una responsabilidad y que muchas veces, eso mismo es lo que nos frena a decidir, pero si queremos ser líderes de nuestra vida, debemos asumir el riesgo y tener la suficiente paciencia de tomar decisiones y ver a donde nos llevan estas, todo es empezar.
https://www.youtube.com/watch?v=L0ha4uTVWQA

#5 
Escrito por Claudia Zapata en abril 28th, 2016 @ 13:39

Me ha parecido un artículo muy interesante. Este artículo me ha brindado nuevas visiones que antes no tenía. Tengo que confesar que, antes de esta lectura, jamás hubiera relacionado deseo con desidia; puesto que ignoraba que ambas palabras provinieran del mismo verbo latino desidere.

Después de reflexionar sobre el artículo e integrar todas las reflexiones e definiciones que Éste contiene, me llevo, entre otras muchas cosas, la definición de desidia – abandonar una oportunidad – y deseo – añorar una oportunidad –.

Me ha encantado la relación de miedo y pereza. Estoy totalmente de acuerdo con la afirmación de Nietzsche de que el miedo es pereza y, que para salir de ella, de la desidia, hemos de vencer el miedo. El caso de Arturo ha sido muy revelador; es magnífico ver, una vez más, de lo potente que es el coaching para revelar las cualidades talentos particulares y, además, para desvelar el verdadero y enorme potencial del coachee.

#6 
Escrito por Raquel Gómez en mayo 4th, 2016 @ 9:26

Al leer el artículo he conectado con los propios talentos de cada uno, y cómo estos pueden ser ensombrecidos por culpa de la pereza. Ésta nos roba nuestro tiempo para dedicarnos realmente a lo importante para nosotros y para lograr nuestros objetivos. Si nos dejamos llevar por la pereza o las emociones del momento de desgana, nunca conseguiremos lo que queremos, ya que estaremos priorizando lo que nos apetece en el momento en lugar de priorizar aquello que realmente deseamos y nos motiva a seguir adelante. Para saber qué queremos priorizar es muy importante primeramente tener nuestro objetivo en mente, y el sentido que tiene éste para nosotros, ya que será lo que nos impulse cada día a levantarnos y hacer lo que nos hemos propuesto, o los pasos a seguir para alcanzarlo, y por otro lado, estar centrados en el momento presente, y en aprovechar cada minuto de nuestro tiempo, siendo la mejor versión de nosotros mismos, sin pensar, que ya lo haré mañana o luego. Ya que esto te lleva a perder muchos momentos a lo largo de la semana, y al final, estás perdiendo vida.
A veces puede ser que tengamos miedo a conseguir algo, o más que conseguir algo, diría que es a perder algo que en nuestra zona de confort tenemos, y ahí donde estamos, nos sentimos seguros, a pesar de querer algo más, al menos no perdemos. Y esa sensación de incertidumbre sobre lo que pasará una vez logre lo que quiero, cómo estaré, quién seré y qué tendré, nos impide pasar a la acción, poniéndonos excusas de que no es el momento, que hay otras cosas por hacer o quizás que estoy “bien” como estoy.
Pero hemos de vencer el miedo a los cambios futuros, conectándonos con la persona que queremos llegar a ser, desde el amor y respeto hacia nosotros mismos, seremos capaces de actuar y hacer que las cosas pasen. En lugar de dejarnos llevar por las circunstancias de la vida, y que nos sintamos los figurantes de nuestra vida, en lugar de los protagonistas.
Conozco una persona cercana que es muy capaz en muchas áreas de su vida, pero que por circunstancias desde su infancia le han hecho sentir menos de lo que realmente es y ahora tiene una gran falta de confianza en sí mismo a hacer cualquier cosa, ya que no se valora por sus cualidades, debido a que en su juventud nadie le potenció sus capacidades. Sus amigos le empezaron a tachar de vago, y ahora en su adultez se esconde bajo el desinterés, la desgana, y la despreocupación, cuando en el fondo se sentiría muy reconocido si pudiera sacar a la luz todo lo que es capaz de hacer.
Creo que nuestro talento sólo puede ser visto gracias a nuestra voluntad, el querer mostrarlo, pero tener un talento no significa tener éxito, se requiere mucho trabajo para potenciarlo, y para ello se precisa de disciplina, determinación, implicación y horas de trabajo, que si te puede la pereza pensando a corto plazo y no a largo plazo, el talento jamás será perfeccionado y acabará siendo algo, que se te da bien, pero no eres un experto.
Acudir a la pereza para no afrontar situaciones que requieren un cambio o movilización de la zona de confort es la estrategia más fácil para hacerle caso a nuestro propio miedo. Debemos tomar la iniciativa, apoyándonos en nuestros recursos internos, confiando en nuestras cualidades para movernos y hacer que las cosas pasen.
Para ello el coaching teleológico puede ser de gran ayuda, por un lado para que la propia persona vea sus propias cualidades y a través del fortalecimiento de la autoestima pueda sacar a la luz su potencial. Y por otro, para hacerle ver sus propios recursos internos, a través de la construcción del propio liderazgo personal, para afrontar las dificultades con las que se va a encontrar a lo largo del proceso.
Del artículo, me quedo sobretodo con la frase del V. Frankl “vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo”. Sólo nosotros desde nuestro liderazgo, podemos elegir en cada momento qué hacer y a qué hacerle caso, si a la situación o emoción del momento, o a aquello que da sentido a nuestra vida, a la brújula que hemos marcado como nuestro camino a seguir, para ser nuestra mejor versión.

#7 
Escrito por ANNA GIRBAU MORENO en mayo 21st, 2016 @ 17:42

Nunca hubiera relacionado la pereza, desidia y/o procrastinación con miedo, me he sorprendido a mí mismo pensando con ese punto y tomado conciencia de cosas que estoy haciendo sin saber porque.
Cuando no focalizo mis fuerzas para conseguir lo que quiero, lo que deseo, mi objetivo, puedo entender que en parte es pereza, desidia o procrastinación en eso en concreto, a pesar de esta ocupado al 100% el resto del día haciendo muchas cosas, creo que lo hago para poder decir “no tengo tiempo en centrarme en eso, estoy muy ocupado”… no nos mintamos, si realmente es mi objetivo, mi sueño, mi deseo, realmente no tengo tiempo de luchar por él? Puede ser que me de miedo fallar el intentarlo? Que mis círculos sociales no lo entenderán y puede que me quede solo? Si, ahora ya estoy en fase “montarme la película” porque realmente lo que tengo es miedo… aún no sé a qué, pero acabo de encontrar una emoción potente que puede que estuviera en mí desde hace mucho y no la había identificado aún.

Ahora tengo trabajo por delante, vamos a tomar conciencia y a trabajar en ello para poder conseguir ser poco a poco la mejor versión de mi mismo.

#8 
Escrito por FELIPE ATEHORTUA en mayo 22nd, 2016 @ 11:08

Se me hace súper interesante leer sobre este tema ya que suelo ser una de tantos que se hallan aplazando cosas por pereza a realizarlas en el momento. Este artículo me ha servido para comprender lo que se esconde detrás de la pereza, algo que jamás hubiera considerado como el miedo, sin embargo siento que tiene mucho que ver y que quizás yo misma haya sido víctima de este miedo irracional varias veces. Creo que la procastinación también podría deberse a la falta de motivación, o falta de energía del individuo. Puede que el individuo procastine sólo con cosas que no son de su interés, mientras que otras cosas que si le gusta lo motivan a terminarlas más rápido y a concentrarse más en ellas. Pienso que este tema puede traer tantas cosas por detrás, más de las que se han mencionado en el artículo, porque es utilizado como una herramienta o mecanismo de defensa, todo depende de la persona y sus circunstancias. Sin embargo, creo que no siempre se lo debería vincular como algo malo, porque podría también servir como una especie de escape del estrés de la persona, siendo este momento de pereza el que lo mantenga cuerdo y en sus cabales. Claro que si ya se vuelve un hábito muy común en la persona, podríamos decir entonces que esa persona necesita ayuda porque su actitud no lo llevará a nada bueno. Como he dicho anteriormente, la pereza es un tema del cual se pueden sacar muchas cosas, y hasta que no sepamos realmente qué sentimiento está vinculado a su existencia, no podremos hacer mayor cosa para ayudar. Porque lo importante es atacarlo de raíz para resolver problemas internos que se han quedado flotando y así poner fin a ellos de una vez, para que la persona vuelva a sentirse capaz de lidiar con sus responsabilidades sin ningún estorbo.

#9 
Escrito por Amy Mantilla en junio 4th, 2016 @ 22:58

El tema de la pereza o desidia es para mí un tanto ambiguo, es como si lo viese cubierto por un espeso velo, me cuesta de captar, me cuesta imaginar alguien que no hace lo que desea en la vida por pereza. Es posible que sea un tema que me resuene tanto que no sepa por donde cogerlo, no descarto esa posibilidad. Mis momentos de pereza, que los tengo, y de forma cíclica, los relaciono más con la falta de motivación. Habría que ver que hay detrás de la falta de motivación. En cualquier caso, la pereza se me parece un problema puntual, ceñido a unas circunstancias, se me hace difícil verlo como un problema permanente para una persona.
La variante de procrastinación me resulta más familiar, es una circunstancia que vivo más a menudo. Me parece muy plausible que la procratinación sea una estrategia que esconde un miedo detrás, y veo clara la conexión de la pereza con el perfeccionismo, con el miedo a “no ser perfecta”. Creo que el tema se merece una buena exploración por mi parte, va a estar entre mis prioridades en los próximos meses.
En lo que estoy completamente de acuerdo es en que “el amor al otro y a lo que hacemos son sólidos pilares sobre los que construimos la esperanza y el sentido de la vida que nos alejan de la pereza y la desidia y nos dan la sensación de satisfacción con nosotros mismos y con lo que estamos haciendo”.
Gracias Herminia por esta ocasión para reflexionar y explorar.

#10 
Escrito por cristina espallargas en junio 16th, 2016 @ 13:44

Me ha gustado mucho hacer consciente de que tras la pereza hay el miedo a ser nosotros mismos en nuestra esencia, es decir que nos castigamos con la desidia por nuestra cobardía, por lo que renunciamos a desarrollar todo nuestro potencial y por lo tanto nos privamos de autoliderarnos. De esta manera tendremos que tener coraje para conectar con la libertad y la responsabilidad para así empezar a aceptar esa parte nuestra que no dejábamos salir a la luz por no saber regular correctamente las emociones asociadas.
Vivimos en una sociedad cortoplacista donde el ritmo de vida está capitaneado por el consumismo influido por una cultura que delimita el tiempo como variable imprescindible a tener en cuenta, se requieren soluciones inmediatas para cualquier conflicto rutinario y se crea la obsesión de “no perder el tiempo”. De aquí que muchas empresas ofrezcan al cliente el menor tiempo posible de espera y prestación. Lo queremos todo inmediatamente y con estas costumbres crece el egoísmo.
La pereza va ligada entonces a acciones con resultados a largo plazo en las que hay que conectar con la paciencia, con el para qué y el sentido que tendrá la acción en un futuro, más que en la tarea misma. Aquí sería interesante añadir los cuadrantes de urgente-importante ya que seguramente las cosas que nos den pereza hacer estarían en el cuadrante II de no urgente, pero importante, de aquí el “no viene de un día” y lo vayamos postergando, sin darle prioridad a medida que pasan los días. Por otro lado, las acciones de escape para desconectar con lo que nos da miedo estarían en el cuadrante IV de no urgente y no importante. En este caso podríamos reconducir al coachee con preguntas del tipo ¿qué tendrás que priorizar?, ¿para qué lo harás?, ¿con qué valores conectarás?, ¿esta decisión te acerca o te aleja de tu meta?, ¿qué consecuencias tendrá esta decisión?, ¿a qué tendrás que decir que no?, ¿qué necesitas para pasar a la acción?, ¿qué pasos vas a hacer tras tomar esta decisión?…

#11 
Escrito por Gala Guasch en junio 27th, 2016 @ 18:39

¡Qué bueno el cambio de foco en el entendimiento de la desidia!, el pasar de “la etiqueta” a la causa real, de la pereza al miedo de ser, dota de poder al cambio, lo hace transitar hacia quién quiero ser con mucha más efectividad.
Deseo de SER se transforma en acción, cuando comprendemos y concienciamos que nadie respira por nosotros, pues efectivamente somos los creadores de nuestra propia experiencia vital. Abandonar una oportunidad (desidia) o añorar una oportunidad (deseo) son sinónimos de congelamiento, siento que de alguna forma es con el coraje, la acción del corazón, que devolvemos la forma natural al sueño para poder crearlo en la “realidad”. De ahí la tan certera afirmación de Viktor Frankl, “…en esencia, la respuesta está en el amor y se produce a través del amor”.
Es en la búsqueda de vivir plenamente, que nuestro cliente se acerca a nosotros, y recojo la recomendación para la praxis profesional del coaching teleológico a partir de la obra de Nietzsche, el trabajo de despliegue del coach es en dos direcciones, la propia, cultivando nuestro carácter para lograr una armonía interior que nos permita desarrollar nuestro propio ser, y la del cliente, reconociendo las cualidades y talentos particulares del mismo y dirigiendo el proceso al despliegue de su enorme potencial.
Gracias Herminia!!!

#12 
Escrito por María Boggiero en julio 14th, 2016 @ 14:10

Toda nuestra vida entre dos polos, el ego y nuestro ser. Ayer leía a Pablo Arribas, un historiador y periodista que se dedica a divulgar desarrollo personal. En uno de sus artículos me recordó la frase de ahora no recuerdo quién que decía que es nuestra luz y no nuestra oscuridad la que nos asusta. A pesar de ser una frase célebre que hemos oído muchas veces, aún me resuena en mi interior. ¿Qué dice de mí? Pues lo comparto con vosotros.
Empiezo con algo que dijo Bucay que debemos tener un amante, todos y cada uno de nosotros. No tiene por qué ser un vínculo emocional romántico, puede ser tu profesión. Este es mi caso. Un propósito mayor que me trasciende y me guía, como si de una brújula se tratara, mi misión. Añadiendo la aportación de Viktor Frankl sería como «el cumplir con las tareas que la vida asigna a cada individuo». A pesar de mi juventud desde que tengo consciencia interna siento esta llamada en mi interior que no puedo plasmar en palabras, lo percibo en forma de sensación. Este es mi norte y mientrastanto, ir deshaciéndome de las ataduras que me impiden explotar al 100% mi potencial para ser la profesional que quiero ser. Hace un tiempo atrás hubiese dicho «para llegar a ser la profesional que quiero ser», ahora no, me he dado cuenta que mi poder interior ya lo estoy ejerciendo desde el momento que decido revisar y cuestionar todas las partes de ego que me impiden vivir desde mi luz.
La proyección al futuro parte de la premisa que hay una falta en el presente. Aquí y ahora tenemos a nuestro alcance todos y cada uno de nosotros la verdad, aquella que nos inspira y nos conecta a vivir desde quienes somos.
La llamada interna que la vida asigna a cada uno de nosotros conlleva una gran responsabilidad y es un compromiso personal la elección que hacemos.
¿Para qué esperar a movilizar las necesidades internas?
No hay desidia que pueda al verdadero amor.

La conquista personal empieza con nuestra elección. A seguir creando.

#13 
Escrito por Paula Folch en julio 16th, 2016 @ 13:14

Investigando un poco sobre los términos, a mi parecer:
La pereza, uno de los siete pecados capitales, y uno de los vicios de nuestra era, tiene que ver con la negativa a enfrentar tareas que se perciben como arduas. Es un defecto de la voluntad y se corrige, precisamente, mediante el cultivo de hábitos. La pereza es ese instante en un domingo cuando decides no levantarte temprano para ir a hacer ejercicio. Puedes quedarte plácidamente acostado en la cama… y justo eso es lo que haces.

La desidia tiene que ver con posponer las cosas. No es sólo no enfrentarlas, sino el enviarlas para un «futuro cercano incierto»… su raíz está en la pereza, Soy desidioso cuando estoy buscando un trabajo, y a pesar de saber que es muy fácil lograrla, prefiero postergar ese «pequeño detalle» que me falta, para otro momento…

La procrastinación tiene que ver directamente con el estrés, con nuestra auto-estima, con el hipotético «daño personal» antes que el «daño objetivo real»… Le tenemos miedo a las situaciones que nos ponen a prueba… Pero sobretodo, le tenemos miedo al éxito, y la mejor forma de no tener que enfrentar actividades que pudieran comprometerme en ese sentido es «convencerme» de que hay algo «muy importante» que debo seguir haciendo primero… En efecto: la Procrastinación es una manifestación del Auto-Sabotaje.

#14 
Escrito por Mönica Morales en julio 21st, 2016 @ 19:53

La verdad es que leyendo el artículo, he visto mi reflejo. Mis miedos a hacerlo mal, mi falta de confianza y creer tener todo el tiempo del mundo, provocan que cuando tengo que hacer una tarea, con demasiada facilidad mantengo un dialogo interno en el que la palabra reina es “MAÑANA“, mañana lo haré” , mañana estaré más despejada, mañana tendré más tiempo,… mil y una excusas que acaban convenciéndome que es mejor postergar dicha tarea (https://www.youtube.com/watch?v=DhTkuwqU6vQ ). Siempre surgen cosas que parecen ser más gratificantes que dedicar mi esfuerzo a un objetivo que nadie me está exigiendo antes de una determinada fecha. Lo realmente lastimoso es que detrás de un mañana va otro mañana y otro y… y la tarea se acaba realizando tarde y de forma rápida con todas las connotaciones que a menudo acompaña al trabajo realizado con prisas.

A lo largo de este año he tomado conciencia que todo esto me pasa por tener un mal hábito, como dijo el escritor francés Jules Renard: “La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado.” y por no tener claro mi propósito de vida. Tengo la certeza que cuando hay una motivación para conseguir un objetivo, sabes que camino quieres recorrer; caminar es más fácil y agradable. No quieres correr, quieres hacerlo bien, quieres disfrutar paso a paso, tienes un para qué, una razón que ella misma no te permite “EL NO HACER”. No te angustias pensando que debes de comenzar y no comienzas, la pereza desaparece y descubres que cuando antepones una excusa para no hacer una tarea, te estás desviando de tu camino, de tu propósito, Automáticamente el diálogo interno cambia y en lugar de decirme “mañana”, me digo “ahora”. Sé que tengo y debo usar el don de la voluntad independiente y depende exclusivamente de mí el decidir hacer algo aun cuando en el fondo me da pereza y mi diálogo interno grita tratando de convencerme.

Comparto es estas dos citas que para mí son significativas:
“Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.”Johann Wolfgang Goethe

«La persona de éxito tiene el hábito de hacer las cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer […]. No necesariamente le gusta hacerlas. Pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos.» Stephen R. Covey

Aquí os dejo un divertido video donde se refleja de forma irónica las muchas actividades que con muy buena intención comenzamos pero…
https://www.youtube.com/watch?v=TYCz02Nn8OA

#15 
Escrito por Rosa Mari en agosto 1st, 2016 @ 15:41

Me sorprende este artículo gratamente. Soy una rival de la desidia en todos los sentidos y todas sus formas. No soporto “dejar para mañana lo que pueda hacer hoy” y si lo hago siendo consciente de que ha sido pura pereza, me siento mal. Por lo que siempre aprendo del error. La pereza no puede adueñarse de nuestra vida. Pensemos que la vida es única, que el tiempo que pasa en este instante nunca se recuperará. Es importante hacer todo lo que deseemos, todo lo que se nos ocurra que creamos que puede ser beneficioso para nosotros mismos y para el mundo.
Pero también es cierto que hay veces que decidimos no hacer nada. Pero ya estamos haciendo algo, hemos tomado una decisión que es no hacer nada porque es lo que en este momento necesitamos para encontrar esa sensación que queremos sentir y que nos va a aportar eso que deseamos.
Tampoco debemos cerrarnos a la idea de no hacer las cosas en el momento, quizás no sea el momento y no debemos cuestionarnos por ello. Si es lo que hemos decidido por algo será. Siempre que no nos arrepintamos será bienvenido.

La responsabilidad de vivir está en uno mismo, al igual que la de encontrar la solución a las incognitas que nos planteamos.

#16 
Escrito por Sara Berrocal Valenzuela en agosto 9th, 2016 @ 16:59

Sin duda este artículo me ha servido para tomar conciencia de cuanto nos llegan a limitar nuestros miedos!! Realmente posponemos muchas tareas y nos autoengañamos porque en el fondo lo que sucede es que tenemos miedo al fracaso, miedo a que las cosas no salgan como nosotros habíamos imaginado.
Hemos de ser valientes y enfrentarnos a estos miedos, ahí está la clave para liberarnos de ellos de una vez por todas!
Me ha causado un gran impacto la frase: “Somos víctimas pasivas de nuestras circunstancias!”.
Así que si algo queremos que cambie vayamos a por ello, lo único que va a caer del cielo es la lluvia!
Gracias por esta dosis de motivación Hermínia!
Por cierto mientras mis amig@s están en la piscina, yo ando aquí haciendo blogs… bien, vamos superando a la desidia!! 
Aquí os dejo con un video sobre la procrastinación, con un toque de humor:
https://www.youtube.com/watch?v=3NVT2u-sep8

#17 
Escrito por Aida en agosto 15th, 2016 @ 6:19

En mi caso, siempre he intuido que utilizaba la pereza como una manera de autoboicotearme, de frenarme por alguna extraña razón que nunca había llegado a entender. Ahora después de leer el artículo he aclarado mucho la incógnita. Para mí era realmente incongruente el que me atrasara en la entrega de trabajos cuando me considero, siempre lo he sido, muy trabajadora y perseverante, y acostumbrada a hacer sacrificios. El problema que arrastro desde hace tiempo es que me he estado planteando las cosas en blanco o negro: “o lo hago perfecto… o entonces no vale la pena hacerlo”. Y claro, como perfecto no hay nada en esta vida, siempre me he visto arrastrada por mis propios pensamientos negativos a dejarlo para el final, con la merma en la autoestima que eso conlleva.

Supongo que de lo que se trata es de ir haciendo sin la presión de tener que hacerlo “perfecto”, porque si lo tengo que hacer perfecto, nunca estaré lo suficientemente preparada y lo dejaré de nuevo para otro día cuando las circunstancias ayuden más. Está claro que hasta ahora he estado cediendo mi poder a mis circunstancias y mis sentimientos: “Es que hoy mis hijos/ mis padres / mi hermano, etc. me necesitan”, “es que hoy no me encuentro bien”, “es que he salido muy tarde del trabajo”, “es que anoche no dormí bien”, “es que hoy no he comido bien”… bla, bla, bla.

Ahora que he tomado conciencia de la raíz de mi problema con la procrastinación, me comprometo a recuperar mi poder y a trabajarme la disciplina, que no es otra cosa que creer en mí y en mi potencial para conseguir grandes cosas.

¡Gracias Hermínia!

#18 
Escrito por RAQUEL GARCÍA en agosto 15th, 2016 @ 15:36

Este es un artículo particularmente interesante porque nos habla de la parte antagónica, que puede ser la diligencia, la disciplina y la determinación. ¿Tendría sentido hablar de éxito o de excelencia si éstos no están activos? Que la emoción poderosa del miedo puede bloquear nuestra capacidad de desempeño para conseguir lo que queremos y esto es lo que actualmente se llama procrastinación.

Me ha sorprendido la mirada de como la sociedad y el entorno pueden generar heridas emocionales que desencadenen desidia por el miedo al rechazo o no incluirse en el sentimiento de pertenencia. Creo que porque me ha resonado y me está haciendo pensar en ello por recuerdos dormidos.

Me ha encantado tu frase de cierre, el amor es la “pomada mágica que lo cura todo”: “El amor al otro y a lo que hacemos son sólidos pilares sobre los que construimos la esperanza y el sentido de la vida que nos alejan de la pereza y la desidia y nos dan la sensación de satisfacción con nosotros mismos y con lo que estamos haciendo”.

Me quedo con: ejercer la capacidad y libertad de elegir, responsabilidad y el 9º pilar de Covey ( EL HÁBITO) a través del Coahing Teleológico como parte clave.
Gracias Herminia por hacernos reflexionar y por los ejemplos que enriquecen y aclaran.

#19 
Escrito por Irene Palacios en agosto 18th, 2016 @ 22:10

Yo siempre había pensado que la pereza, o la falta de iniciativa, era algo intrínseco a la personalidad. Este artículo plantea una visión distinta, la pereza es una actitud y como tal puede cambiar. Nos plantea la pereza como una consecuencia de… consecuencia de un miedo, de no saber ver un beneficio a largo plazo o bien el no querer ser diferente. He de confesar que no lo había visto de esta forma. Es curioso ver como el no querer ser diferente y el no ver los beneficios a largo plazo, son dos clásicos de las etapas adolescentes (tengo una hija en esta etapa). A mí me resulta difícil en el rol de padre hacer ver a nuestros hijos que estos dos factores pueden estar limitando su potencial y por tanto condicionando su futuro.
Recuerdo un amigo mío que en la escuela sacaba malas notas y decían es que ‘no le gusta’, es que ‘es perezoso’, hoy en día es propietario de varias empresas, para mí un modelo de iniciativa e innovación en términos de nuevos productos etc. Muchas personas a las que llamamos perezosos también lo son por falta de motivación, no han encontrado ‘que es lo que me mueve’.
Me quedo con que una persona que pueda tener pereza, mediante un proceso de coaching podrá identificar ese elemento ‘bloqueante’, tomar consciencia y poder pasar a la acción. Gracias Herminia por este artículo, me has proporcionado una visión distinta que te agradezco.

#20 
Escrito por Joan Ferran en agosto 29th, 2016 @ 7:31

Fantástico artículo Herminia, enhorabuena!
“La desidia puede ser una forma de falta de confianza o de valoración personal”. Totalmente de acuerdo. Muchos de nosotros aprendemos que movernos duele. Movernos implicará hacer cosas y estas cosas, acciones, nos pueden salir mal, podemos equivocarnos y eso provocará críticas de otros y de nosotros mismos. No moverse es una forma de minimizar este riesgo. Inconscientemente creemos “cuanto menos haga menos podré equivocarme”. El problema es que esto no es la solución, no nos hace felices y para colmo, lo poco que hacemos puede salirnos mal de todos modos! Creo que hay que aprender a asociar “movimiento” con cosas positivas como “valor” y “error” con “aprendizaje” y “mejor resultado la próxima vez”, ya desde niños.
Y ya de adultos la solución pasa por responsabilizarse de nuestras propias circunstancias, salir del rol de víctima que nos lleva a culpabilizar a los demás y a las situaciones de nuestros males. Las circunstancias pueden ser adversas, sí, pero yo voy a sacar lo mejor de ello. No estoy a la merced de las olas, manejo la vela y dirijo mi barco a donde yo quiero.

#21 
Escrito por Ana Sánchez Castillo en agosto 30th, 2016 @ 9:38

Por un lado me quedo con la relación que hace Nietzsche entre miedo y pereza. ¿O sea que detrás de la pereza y la desidia está el miedo? ¿Miedo a qué? ¿Miedo a quién? ¿A afrontar nuestra realidad? ¿A salir de nuestra zona de confort? ¿A hallar respuestas incómodas?
El miedo no es bueno ni malo, depende, es contingente. Hay situaciones en las que el miedo puede ser un gran motivo que te lleve a la acción y otras en cambio que te lleve a estar paralizad@. En este último caso es donde entraría en juego la desidia, la procrastinación, la pereza…. ¿y quien no ha caído nunca en ellas? Es humano, ¿no? Si, claramente, pero… como lo poco gusta y lo mucho cansa… si ese es tu estado habitual no podrás conseguir tus objetivos vitales y sin duda una sensación de insatisfacción profunda te llegará a embargar.
Además, dejarte llevar por la desidia te aleja de tu esencia, de quien eres en realidad, de tu verdadero SER, no te permite conseguir tus metas y te coarta la libertad.
Al final siempre Frankl me viene a “rescatar” de mis divagaciones… Si quiero liderar mi vida, si quiero conseguir mis objetivos y mis sueños más allá de las circunstancias, siempre puedo ejercer la última de mis libertades, la de elegir por mi misma mi propio camino, por tanto, si conecto con la pereza y se me apodera de mi el “premio cortoplacista”, recordaré de nuevo a Frankl, procuraré tomar conciencia y preguntarme ¿de qué manera este “modus operandi” te acerca a tu objetivo de ser coach/de liderar tu vida?
Ni miedo ni pereza ni vergüenza.

#22 
Escrito por FABIOLA MARTIN DUQUE en septiembre 6th, 2016 @ 15:55

L’article m’ha semblat força interessant. Un tema que afegiria en el tractament de la mandra o desídia, que hem vinculat a la por, són els autoenganys o excuses que les persones ens posem per donar sentit a l’abandonament de les nostres responsabilitats o somnis de futur. Ben cert és que la recompensa per convertir-nos en la millor versió de nosaltres mateixos mai no és immediata i que cal invertir temps i esforç en aconseguir-ho, a diferència del que succeeix amb moltes activitats en les quals el nostre comportament és passiu.
Com bé vàrem aprendre, apuntem a l’agenda allò que realment ens aproparà on volem anar? Moltes vegades tinc una idea vaga d’on vull anar. Crec que falta tenir molt clar aquest punt ja que quan hi ha una visió i una convicció, és quan han brillat totes les potencialitats, la força de voluntat, la capacitat d’organització i, en definitiva, tot allò que ens apropa a la visió. En canvi, quan la idea és vaga i “sí però… no sé”… quin sentit té invertir temps en segons què. Sigui com sigui, però, hi ha una recompensa immediata en el fet de fer el que s’ha de fer. De vegades no sabem què és exactament això que s’ha de fer, però sentim que ho hem fet perquè malgrat potser no ens envaeixi una sensació d’alegria, tenim una sensació de pau. No us ha passat que de vegades us sentiu malament després de mirar la televisió tota una tarda? O dedicar un munt de temps a les xarxes socials? Si poguéssiu tornar enrere, què hauríeu fet diferent? Amb què hauríeu ocupat el preciós present, l’ara i aquí? Quin és el motiu que us ha impedit fer-ho?
Víctor Frankl, a través de la logoteràpia, ens ensenya que l’amor és al centre. Comencem per estimar-nos a nosaltres mateixos i estimar els altres. Si ens estimem, possiblement abandonarem la mandra i ens procurarem el coratge i força de convertir en realitat els nostre somnis, desenvolupant tot el nostre potencial i arribant a liderar les nostres vides.
Estic liderant la meva vida? O em poso jo mateixa obstacles, dissenyo excuses, posposo… Fins quan? La pregunta clau és fins quan? Sempre demà, i demà i demà, el proper dilluns, la setmana qui ve, el mes que ve… Si volem agafar les rendes de la nostra vida, hem de començar avui. Ara mateix. Aquí.
A continuació deixo algunes frases de Vicktor Frankl per a reflexionar:

“Viu com si ha estiguessis vivint per segona vegada i com si la primera vegada ja haguessis obrat tan desencertadament com ara estàs a punt d’obrar”

“El que de veritat necessitem és un canvi radical en la nostra actitud cap a la vida”

“L’home que es fa conscient davant l’ésser humà que l’espera amb tot el seu afecte o davant una obra inconclusa no podrà mai tirar la seva vida per la borda. Coneix un “per a què” de la seva existència i podrà suportar quasi qualsevol “com”.

Quin és el nostre per a què?
La disciplina ens dóna llibertat.

#23 
Escrito por Júlia Coll Pons en septiembre 16th, 2016 @ 18:43

Procastinar, desidia, pereza, han salido varios sinónimos de entre los comentarios de los compañeros. Realmente si no somos consicentes de nuestra visión, si no estamos alineados con nuestro propósito vital, no conectaremos con esa motivación de hacer lo que nos gusta.
Una persona con desidia, con pereza, es una persona desconectada de lo que un enfoque teleológico propondría.
La disciplina es muy importante, tenemos muchas emociones como seres humanos, muchos malos hábitos también que nos hace falta “dominar” para poder conseguir el potencial que tenemos como seres humanos y alcanzar la visión que nos proponemos.
¡Gracias por estas reflexiones!

#24 
Escrito por Sergi Montells en septiembre 25th, 2016 @ 17:01

Estaba leyendo este articulo y me dado cuenta que la desidia está detrás de nuestras decisiones de postergar asuntos, tareas o situaciones que en cierto modo nos dan miedo. La pregunta que nos podríamos hacer es para que postergarmos? Lo primero que te viene a la cabeza es que te da pereza hacer algo, entonces tu misma te etiquetas diciéndote “que perezosa eres, por no hacer esto, como no me apetece lo haré mañana u otro día”, de manera que, prefieres por ejemplo emplear ese tiempo en ver la televisión que hacer cierta tarea que te da pereza o no quieres hacer. Me ha parecido muy interesante este artículo porque me ha hecho reflexionar bastante “que el tiempo hay que aprovecharlo y para que dejar de hacer una cosa ahora si la tendrás que hacer otro día”. En esta vida tendremos que pasar todo tipo de situaciones que tendremos que afrontarlas de la mejor manera posible, ya que escondernos detrás de un problema por miedo a no afrontarlo no nos sirve de nada, sino que aún nos ocasiona más dolor y frustración con nosotros mismo.

#25 
Escrito por Irene en enero 8th, 2017 @ 20:42

Me resuena profundamente que detrás de la desidia y la pereza, se esconda el miedo a ser uno mismo, a mostrar todas nuestras capacidades, extenderse de dentro hacia afuera, a brillar. Esconder los propios talentos, para ser aceptado, o quizás para no ser repudiado. Esconderlos por miedo a quedarse solo, a ser tratado como un bicho raro, como alguien con diferencias irreconciliables con los demás. Y así escondemos, disimulamos y mermamos nuestros talentos y capacidades y claro está, también a nosotros mism@s.
Por otro lado también comentabas el hecho de saber que mostrar los talentos y capacidades es un acto de valentía, pero también de responsabilidad. La responsabilidad de no volverse a esconder, de continuar siendo valiente en mostrarnos, de asumir que habrá momentos de aislamiento pasajero… pero con la garantía de sentirnos, en esencia, mucho más íntegros y satisfechos con nosotros mism@s y con los demás.
Así pues superar el miedo que genera la desidia y la pereza, con confianza. Confiar en nosotros mism@s, en nuestras capacidades y talentos, confiar en la vida y el sustento invisible que nos ofrece en nuestro quehacer cotidiano. Confiar en las oportunidades y en la gente. CONFIAR.

#26 
Escrito por Joan Carles Vila Ulloa en agosto 25th, 2017 @ 8:26

La procastinación o pereza para pasar a la acción es una una estrategia para evitar enfrentarse a una situación temida. Una vez más el miedo es el protagonista que nos paraliza ante el riesgo de salir de nuestra zona de confort. El coach debe reafirmar al cliente de que él tiene el control de su vida a través de sus decisiones tomadas en libertad, para elegir su propio camino. Y de que si esas decisiones están en coherencia con el principio del amor, hay garantía de éxito.

#27 
Escrito por Luis en septiembre 19th, 2017 @ 13:54

Me parece interesante la aportación sobre que detrás de la pereza y la desidia está el miedo. Enmascaramos al miedo a través de estas actitudes porque así podemos eludir nuestra responsabilidades ante situaciones o personas de una manera indirecta. Es una actitud de cobardía por no mostrar al mundo que lo que tenemos es miedo. Un miedo al fracaso, a no ser aceptados, a ser comparados, a no ser perfectos como se indica en el artículo.
Sin duda, el responsabilizarse de lo que uno siente y de como se siente ante diferentes situaciones es un acto de valentía y para el cual se requiere de un trabajo de autoconocimiento y aceptación.
Vencer a la pereza es cuestión de responsabilidad personal y de asumir nuestra capacidad de elección como ser humano. Elegir abandonar o aprovechar la oportunidad que nos brinda el momento.

#28 
Escrito por Rocío Vallejo Navarro en septiembre 20th, 2017 @ 22:58

La pereza y la desidia, esconden detrás muchas otras cosas ya que através de ellas enmascaramos miedos irracionales, miedo a ser nosotros mismos a equivocarnos a salir de nuestra zona de confort.
Debemos de ser autoresponsables y autolíderes para saber combatir la pereza y la desidia y saber ver que a través de la toma de decisiones y de la acción podremos llegar a nuestros objetivos a largo plazo. Hemos de confiar en nosotros y sacar a la luz nuestro potencial.

#29 
Escrito por Fina Vallejo en septiembre 22nd, 2017 @ 10:59

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